martes, mayo 08, 2012

Sobre "La Moral de Castro" y Lamamié de Clairac


SOBRE “LA MORAL DE CASTRO” Y LAMAMIÉ DE CLAIRAC
Cuando se retira de nuevo, Belmonte pone en marcha su proyecto. Su salida forzada de la Unión le ha despojado de complejos: ya que los ganaderos a los que ha ayudado a subir hasta la cumbre en los últimos diez años le reprochan una ridícula historia de vacas vendidas en América, sacando provecho de las simpatías que goza en los medios republicanos, el Pasmo de Triana crea en diciembre de 1930 la Asociación de Criadores de Reses Bravas donde ingresan todos los ganaderos descontentos tras verse excluidos de las plazas más rentables por culpa de la Unión. Su argumento para convencerlos es sencillo: gracias a la República, la libre competencia va a ser la norma, lo que acabará con el monopolio de la Unión. Por supuesto, ingresan en la nueva Asociación los hermanos Gamero Cívico, quienes conservaron una parte de su ganadería tras la venta, en 1925, de la mayor parte de la misma a Rafael Lamamié de Clairac.
[…] Belmonte tiene 42 años y el Gallo diez más. Los ganaderos de la Unión se ponen de acuerdo para no ceder sus toros a Belmonte allá donde tenga que lidiar. Pero Pagés persuade a Carmen de Federico, la esposa del banquero Urquijo, para venderle su camada a pesar del veto de la Unión que, inmediatamente, lo expulsa el 4 de noviembre de 1933. Después se pone en contacto con los ganaderos charros que siempre lo habían abastecido. Durante el invierno de 1933, La Moral de Castro se convierte en el cuartel general de la insurrección. Porque, por supuesto, como buen descendiente de un mosquetero, Rafael Lamamié de Clairac se alía con la rebelión.
Foto: Pepe Alameda con Juan Belmonte, en 1935, en un tentadero en la ganadería de Lamamié de Clairac Fuente: La razón incorpórea

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