Mostrando entradas con la etiqueta Luis Bollaín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Bollaín. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 17, 2015

"-¿Por qué será, Luis, que sólo nos gusta eso que creemos nosotros que es lo bueno, y que luego resulta...que es lo bueno?"

Cierta tarde presenciábamos juntos una corrida. Un torero cualquiera arrastraba penosamente los pesados pases que componen una faena cualquiera; una de esas faenas standar de las que hoy se prodigan hasta el infinito y por las que los que se visten de luces logran, con seguridad infalible el premio de las orejas...
Cayetano y yo, tristes y aburridos ante aquella faena "exitosa" (...) echamos a volar nuestro pensamiento hacia el recuerdo de otras faenas auténticamente toreras hechas por toreros de verdad. Fue entonces cuando el hijo mayor del Niño de la Palma, como pensando en alto, como dejando asomar al exterior una duda que en el momento mismo de planteársela se le transformaba en seguridad plena, masculló este pensamiento profundo:
-¿Por qué será, Luis, que sólo nos gusta eso que creemos nosotros que es lo bueno, y que luego resulta...que es lo bueno?

Luis Bollaín (Abc)

martes, junio 16, 2015

Quiero llamar la atención sobre esa pierna de salida

quiero llamar la atención sobre esa pierna de salida que, de una manera insultante, se adelantó hasta pisar el camino del toro, el terreno del toro. De manera insultante dije, y dije bien; que si no llega a ser por el brazo que manda y que desvía, el toro se estrella a la pierna provocadora y lanza por los aires - o por los quirófanos- al torero.
Diestro que adelanta la pierna. Torero de pierna adelante.¡Muy bien! Que torear es ir hacia delante siempre con el toro. Al único que le es lícito ir hacia detrás - lo dijo Domingo Ortega - es el torilero, al tiempo de descorrer el cerrojo y abrir la puerta del toril
Luis Bollaín (Abc 9/3/1969)

miércoles, diciembre 04, 2013

"-¿Por qué será, Luis, que sólo nos gusta eso que creemos nosotros que es lo bueno, y que luego resulta...que es lo bueno?"

Cierta tarde presenciábamos junto una corrida. Un torero cualquiera arrastraba penosamente los pesados pases que componen una faena cualquiera; una de esas faenas standar de las que hoy se prodigan hasta el infinito y por las que los que se visten de luces logran, con seguridad infalible el premio de las orejas...
Cayetano y yo, tristes y aburridos ante aquella faena "exitosa" (...) echamos a volar nuestro pensamiento hacia el recuerdo de otras faenas auténticamente toreras hechas por toreros de verdad. Fue entonces cuando el hijo mayor del Niño de la Palma, como pensando en alto, como dejando asomar al exterior una duda que en el momento mismo de planteársela se le transformaba en seguridad plena, masculló este pensamiento profundo:
-¿Por qué será, Luis, que sólo nos gusta eso que creemos nosotros que es lo bueno, y que luego resulta...que es lo bueno?

Luis Bollaín (Abc)

Foto de arriba: Campos y Ruedos

Sobre Manolo Vázquez y el toreo "de frente"

El toreo llamado "de frente" es el que se hace como aquí: citando "en el frente", con la pierna derecha adelantada y con la izquierda en actitud de avanzar  cuando el toro se arranque, para realizar la ejecución del pase ..."cargando la suerte"
(Detalle pasional: obsérvese el mentón "abelmontado")
Luis Bollaín (abc)
----
Manolo Vázquez, sevillano del barrio de San Bernardo, fue torero de Madrid. Contaba con peculiar gracejo que era de San Bernardo, Madrid. Manolo debutó en Las Ventas en 1950 y puso el toreo de frente, según las crónicas de la época. Su toreo al natural de frente es paradigma del más puro clasicismo.
Manolo Vázquez, torero sevillanísimo, aunó a su gracia natural la esencia del toreo belmontino y una sobriedad castellana que cautivó a la exigente afición madrileña.
Fue indiscutible en las ferias de los años cincuenta. En el San Isidro de 1952 abrió la Puerta Grande en tarde memorable el 24 de mayo. Con él compartieron triunfo el estadounidense Jesús Córdoba, elegante torero nacionalizado mexicano, y el madrileño Julio Aparicio.
Se retiró a finales de los sesenta, pero volvió en 1981, con 50 años a cuestas, para dar y confirmar la alternativa a su sobrino Pepe Luis Vázquez Silva. Volvió Manolo Vázquez Garcés a poner el toreo de frente. Crujió los cimientos de Las Ventas, pero sobre todo puso en pie a la Maestranza de Sevilla. Un día del Corpus.
En octubre de 1983 puso fin a su carrera taurina en la ciudad del Betis. Sevilla, tuvo que ser. Dos tardes de embrujo. De torería cabal. Manolo Vázquez salió por la Puerta del Príncipe y entró por la Puerta Grande de la historia del toreo.
Jorge Laverón (El País)

jueves, julio 18, 2013

Quiero llamar la atención sobre esa pierna de salida

quiero llamar la atención sobre esa pierna de salida que, de una manera insultante, se adelantó hasta pisar el camino del toro, el terreno del toro. De manera insultante dije, y dije bien; que si no llega a ser por el brazo que manda y que desvía, el toro se estrella a la pierna provocadora y lanza por los aires - o por los quirófanos- al torero.
Diestro que adelanta la pierna. Torero de pierna adelante.¡Muy bien! Que torear es ir hacia delante siempre con el toro. Al único que le es lícito ir hacia detrás - lo dijo Domingo Ortega - es el torilero, al tiempo de descorrer el cerrojo y abrir la puerta del toril
Luis Bollaín (Abc 9/3/1969)

Nota: la foto que ilustra el artículo de abc no es la que he subido a este post, dado que no la he localizado en internet. De todos modos, esta foto es igual de válida.

miércoles, julio 17, 2013

"Joselito, peón de brega"

En la fotografía vemos a Blanquet -el peón de confianza del diestro de Gelves- armado de "matador" por una tarde y llevando de "subalterno" a su maestro de todas las tardes. El comentario, superficial y de primera impresión brota sólo: 
-¿Joselito y Blanquet invirtiendo sus papeles? ¡Una broma simpática! 
Es un enfoque. Pero estoy seguro de que no es así como lo toma Joselito.
 A José la broma no le va: ni por su carácter serio, ni por el respeto que le inspira todo lo que con el toreo guarda relación,ni, especialmente, por su enciclopédico saber. Un Blanquet -supongamos-, poco diestro en el manejo de la muleta y del estoque, es natural que tome a broma su investidura de "matador". Un Belmonte, inexperto en la suerte de banderillear, es lógico que se burle de sí mismo viéndose con unas banderillas en las manos. 
Pero la lista de este tipo de ejemplos no puede incluir el nombre de Joselito. 
Y es que en la cabeza torera de José no existe ni el más minúsculo rincón de ignorancia. Lo conoce todo. Viene a ser como el director de orquesta que, por saber todos los instrumentos, sería capaz de sacar a la flauta, o al violín, o a la trompa, el sonido que él apetece y que no logran emitir los músicos que tienen a su cargo esos instrumentos orquestales. 
Si Joselito dice a un picador -pongo por ejemplo- "¡Así no!", es porque él, puya en ristre y a caballo, sería capaz de dar una lección práctica de como debe hacerse la suerte de picar. 
En la foto no sostiene la puya , sino un capote de brega. Y ahí está Joselito bregando magníficamente, dando lecciones - y a su gran peón nada menos- de cómo debe ser la brega de los peones de brega. 
Y para los que miren y remiren la foto, sin acertar a descubrir las magnificencias que canto, quiero traerles a cuento ...lo que no es cuento. 
Cierto gran torero y yo estábamos viendo una selecta colección de fotografías taurinas. El rápido pasar de las hojas del álbum se acompasaba con nuestros comentarios breves. 
Pero llegó la hoja de "Joselito, peón de brega". Ante nosotros apareció una foto - esa foto - amarillenta y borrosa, de periódico viejo. El matador que miraba conmigo puso la mano sobre ella en demanda - sin palabras- de que se la dejara ver a gusto. Pasaron varios minutos de silencio y de quietud: él contemplando el hacer torero de Joselito, yo mirando alternativamente a Joselito y a él. 
De pronto, rompiendo mi acompañante aquel silencio tan cargado de contenido, y tomando el aire del espectador entusiasta que arroja el sombrero al redondel, me dijo cálidamente: 
-¡Qué torero más grande! Te aseguro que, aunque yo no supiese cómo fue Joselito, con sólo verle aquí tendría suficiente para proclamar su grandeza. Fíjate cómo va hacia el novillo; cómo lleva el capote de brega, ¡cómo lleva las manos! ¡las manos "por delante", Luis! Porque eso es torear; eso es...estar toreando "ya", cuando todavía le falta mucho al capote para llegar a la cabeza del toro. 
Estas palabras eran una lección, que a mi no se me olvidará nunca y que merecería figurar como norma de primer rango en el "catecismo torero". Porque para torear -toreo es todo lo que se hace con los toros y está montado sobre una función lidiadora- no basta con echar la pierna adelante. 
Es preciso, también, llevar ¡las manos por delante!

Luis Bollaín (Abc, 9/3/1969)

Foto vía Antonio Pineda


lunes, octubre 22, 2012

Torear (Juan Belmonte)

Torear es llevar la contraria al toro, obligarle... a lo que él no quiere: si es huido, a que doble; si es tardo, a que embista; si se resiste a pasar, a que pase; si se cuela, a que acometa derecho; si derrota alto, a que humille; si se revuelve pronto, a que vaya lejos; si acomete recto hacia el torero porque éste se cruzó con él, a que quiebre la derechura del viaje; y si embiste fuerte y rápido, a que pase suave y lento. Sí, sí; no lo dude: templar es una manifestación -la más relevante- de ese llevar la contraria al toro en que el toreo consiste, porque es ejecutar con lentitud, aunque sea rápida la embestida.
 Luis Bollaín recoge estas palabras de Belmonte en el libro titulado El Toreo (yo las recojo del blog Dominguillos)