De la crónica de Eneko Andueza en El Chofre , copio:
Cinco toros de Victoriano del Río y un toro, el quinto, de Toros de Cortés, todos ellos absolutamente impresentables e impropios de Bilbao, mansos, descastados y blandos, algunos absolutamente inválidos.
(...)
No se complicaron la vida los tres representantes del nefasto “G-10”, trampearon sin disimulo, se aliviaron sin piedad y alguno, como Enrique Ponce tomo precauciones en el cuarto como si tuviera delante a la bravura y la carta personificada.
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Señores, si no aparece el toro con el peligro que lleva dentro en su raza brava, lo que queda es la pantomima, la apariencia y el simulacro. Valdrá para el torero y su parentela, pero no para la verdad del toreo.
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