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viernes, junio 09, 2017

Trigésima de feria


Toros de Adolfo Martín para Antonio Ferrera, Juan Bautista y Manuel Escribano

Mansos, descastados y sosísimos han resultado los toros de Adolfo, toros que no embisten, se quedan parados ante la muleta y puntean o buscan, aprenden y ponen en apuros al torero. El quinto, Aviador en el que teníamos puestas nuestras esperanzas cojeaba descaradamente pero el usía D. Manuel Pizarro no se ha percatado y no lo ha devuelto.

La corrida entera ha sido una decepción total, únicamente Ferrera en el cuarto y después de mucho consentir y aguantar al manso ha conseguido unos guiños de pases como premio de consolación para el público, de mucho mérito porque todo ha sido a base de insistencia y riesgo por su parte. Las dificultades para matar casi han agotado el tiempo, pero el descabello sobre la campana le han salvado de una situación que no merecía por su entrega.

Lo demás un cúmulo de aburrimiento, lástima oír las quejas y el abucheo para el ganadero.

Jandro

viernes, 9 de junio de 2017
Fotos: Andrew Moore





domingo, octubre 02, 2016

Adolfos



La ganadería de Adolfo Martín siempre garantiza toros de interés, la casta es un factor determinante a lo largo de toda la corrida, tanto es así que los toreros toman precauciones guiados únicamente por el nombre y la historia de la ganadería y sin embargo, y últimamente con frecuencia, esas precauciones, esos miedos, esos alivios resultan excesivos e innecesarios.

Este ha sido el caso de Rafaelillo que ante su primer toro boyante y noble sin paliativos se ha comportado como si tuviera ante sí una alimaña traicionera. La ilusión ante un interesantísimo comienzo de faena se ha ido al traste cuando serie tras serie le ha recortado el viaje al toro para de esta manera limitar su embestida y sus excelentes cualidades.
El cuarto toro escaso de fuerza no ha recibido mejor trato pero Rafaelillo ha logrado una excelente estocada. Lamentable la actuación de los picadores de su cuadrilla que sin lugar a dudas actúan bajo sus órdenes y desvirtúan el tercio de varas abusando del castigo en el primer puyazo sin motivo que lo justifique.

Tampoco el Cid ha tenido una buena tarde, ante un lote muy aprovechable que tenía mucho que torear y que sólo por el pitón derecho de cada toro ha aprovechado en cierta medida mientras que cuando se echaba la muleta a la izquierda se aliviaba descaradamente toreando fuera de cacho y abusando del pico y desluciendo por tanto su toreo y el toro.
El quinto toro se ha apagado muy pronto: adolecía de fuerza, de vigor, pero sin duda la mala actuación del Cid ha contribuido en gran medida a este desenlace.
Cómo recordamos esa mano izquierda del Cid que fue la más poderosa de la tauromaquia en su momento con toros de esta índole.

El peor lote le ha tocado a Morenito de Aranda que ha bregado con un descastado y muy escaso de fuerzas tercero y un manso sexto al que a pesar de conseguir darle una serie en el platillo de la plaza pronto se le ha ido a tablas y Morenito ha concluido con rapidez una labor que parecía realizada a la fuerza, sin ganas.

Con muy escaso bagaje artístico se cierra la feria de otoño, sólo una oreja excesivamente generosa para Román y ni una vuelta al ruedo más.
No sabemos qué deparará el cambio de empresa pero como sigamos por el camino descendente marcado por Taurodelta no tendrán que venir de fuera para acabar con la tauromaquia.

Jandro

domingo, 2 de octubre de 2016

domingo, septiembre 18, 2016

Castella y "Carpintero", de Adolfo Martín, en Nimes


Las puntas del segundo se escondían. El pitón giraba hacia la derecha y atrás. Cinco años en el guarismo. La personalidad de la expresión lo cantaba. 'Carpintero' de nombre. Al caballo acudió desde la otra punta del óvalo. Exactamente desde donde lo dejó Castella con el capote, empujándolo.
Se apoyó en las tablas para iniciar la faena. Cuatro muletazos en un centímetro, sostenidos desde la quietud. Prendieron las primeras llamas. Asentado, dejado caer en la madera el francés. No bajó la faena desde entonces. 'Carpintero' embestía con la testuz fija, el tranco suave, con transmisión. Los pitones vueltos como bengalas en la oscuridad. Al natural se desplegó el francés, a toda vela. Qué relajado. Un buen cambio de mano lo anunció; así de despacio después. Más encajado con la derecha. Con el hocico empujaba el toro, roto a embestir. Hubo momentos muy buenos, a gran nivel los dos. El intercambio fue diálogo. Se atrancó en la suerte suprema, quedando reducida la faena a una oreja.
Juan Diego Madueño - aquí la crónica-
Foto I: Emilio Méndez
FotoII: Guillaume Horcajuelo

domingo, julio 31, 2016

"Madroñito" , de Adolfo Martín , indultado en Santander



Madroñito, número 2, de 511 kilos y de pelo cárdeno, se ganó la vida con su bravura en el ruedo, convirtiéndose en el primer ejemplar indultado en la historia del coso de Cuatro Caminos. Lo enceló El Cid en su capote a la verónica dejando trazos suaves en los que Madroñito ya mostró sus condiciones. Buen tranco y codicia para seguir los avíos del de Salteras. Entró dos veces al caballo. Brindó al público El Cid, instrumentando una primera serie en los medios por el pitón derecho extraordinaria, sometiendo, obligando y poniendo a los tendidos de su parte. Sensacional Madroñito y sensacional el sevillano por el izquierdo, mejorando su quehacer por el pitón derecho. Los olés retumbaron en las tablas mientras se vaciaba en los de pecho. El público pidió, y obtuvo, el perdón para el toro. El presidente sacó junto al pañuelo naranja dos pañuelos blancos reconociendo la labor de El Cid
Aplausos

Clarito Madroñito. Chato, guapo, asaltillado, bajo, cortito, la testuz rizada, limpia la mirada. No paró de humillardesde el minuto uno. Ni de embestir. Surcos en la arena oscura. Dos puyazos en serio. Un poquito de espera en banderillas por el izquierdo. ¡Pero cómo fue por el izquierdo! Y por el derecho también.
El Cid lo bordó. De verdad. Como si hubiera que recalcarlo para creérselo. Un pelín acelerado en las primeras tandas diestras como único matiz. Perdón porque no valdría la pena ni ponerlo. Cuando sonó la hora de la zurda, una serie redujo el tiempo. Cuatro naturales descomunales. Bárbaros. De aquí a la eternidad. Un túnel dimensional con El Cid de aquella noche santanderina mano a mano conCésar Rincón en 2005. Acodado, roto, lento. El afarolado y el de pecho. Cuanto más abajo,Madroñito más profundizaba en su embestida. Y Manuel Jesús también. Intercaló las manos. Floreó las rondas. Se recreó en adornos encadenados. Cuando se dobló con una hondura cierta, genuflexo y tremendamente torero, El Cid sonrió. No se sabe a quién guiñó la sonrisa. Puede que al destino o a la idea de seguir toreando. Tampoco se sabe si fue antes o inmediatamente después de que alguien gritase "¡no lo mates!". Ni tan siquiera queda el recuerdo de si El Cid de Salteras se había perfilado con la espada. La cuestión es que continuó la faena, y Madroñito no paraba de embestir. 
Vicente Zabala en El Mundo

Fotos: Aplausos

martes, mayo 31, 2016

Sobre la faena de Rafaelillo a " Malagueño"


Extraordinario el murciano con el toro. Exhibición de valor, de aplomo y de amor propio. Determinación brutal para estar como estuvo. Para hacer frente a las complicaciones del animal. El toro, bien hecho y enseñando las palas, tomó tres varas. En ellas se dejó parte de su fondo. Llegó a la muleta desarrollando sentido y parándose, negándose a embestir. Utilizó ese sentido para defenderse. Parecía imposible poder levantar aquello, pero a base de valor consciente, serenidad y una fe en sí mismo inquebrantable, se jugó la vida. Le pisó los terrenos al astado, ganándole siempre la acción y obligándole a tirar para adelante. Aguantó tarascadas, miradas y dos o tres parones en los que se dejó llegar los pitones a la barriga. Actuación de mucha entereza, con naturales sueltos buenos. Se vivió todo con tensión, asustando a la gente. Labor sin trampa ni cartón. Pinchazo y estocada en lo alto muy certera.
Iñigo Crespo en Aplausos 

-a Malagueño, tipo alimaña, de pitones pavorosos y buscando las femorales en cada embestida. Enfrente Rafaelillo para jugarse la vida sin cuento, para ponerse en el terreno de la muerte y buscar en cada movimiento, a centímetros del infierno de aquellas astas, un pase, un muletazo, uno a uno, sin un pestañeo, sin una renuncia. 
Carlos Illán en Marca

-Su segundo, Malagueño, número 7, era un toro que movía a equívoco, pues su seriedad y su trapío imponían un respeto enorme, aunque el toro no fuese ni mucho menos una alimaña. El animal no albergaba en su cabeza lo que se dice intenciones asesinas, aunque sí que planteaba problemas. A este toro lo recibe Rafaelillo con un capoteo de mucho dominio y mando rematado con una media que podía haber firmado Machaquito. Rafaelillo ve muy claro desde el principio el registro de valor y de pundonor en el que debe basar su trasteo y consigue construir una faena emocionante, puede decirse que sacados los muletazos de uno en uno, en la que busca la rectitud del toro, aguanta las pavorosas miradas de Malagueño y sus parones, se muestra muy firme en dejar puesta la muleta en la cara del toro y está atento a sus medias embestidas para salirse ágilmente de la suerte cuando el animal alza la cabeza en mitad del muletazo. Consigue confiarse con el toro y entonces le saca algunos naturales de gran emoción. Se adorna a la antigua, rodilla en tierra acariciando el pitón y deja un pinchazo y una estocada desprendida bastante eficaz. El toro, herido de muerte, se va hacia las tablas del 9 donde rueda.
José Ramón Márquez en Salmonetes...

lunes, marzo 14, 2016

Sobre la corrida de Adolfo en Valencia


  Cinco hermosos toros por delante –tres de ellos, cinqueños- con abundante artillería, en tipo los cinco, cárdenos, cortos de manos. Soberbio escaparate. Solo desentonó el sexto y último, que pasó la barrera de los 600 kilos.
(...)
 La nota relevante de la corrida de Adolfo fue la emoción, Solo que el primero de los seis, cornipaso y vuelto, el clásico saltillo degollado, salió quebrado de varas y se resolvió en una embestida suave pero claudicante.
(...)
Cuatro de los seis toros eran de la misma reata y los cuatro llevaban el mismo nombre, Aviador, estirpe fiable en la ganadería. El tercero, un Tostadito de reata probablemente de prueba, y el cuarto, un Madroño de reata infalible, se salieron del registro. Fueron los dos toros de mayores emociones: el tercero, porque al rematar arriba el muletazo se revolvía, y el cuarto, por hacer esas cosas tan singulares del encaste que son ir mudando de condición a lo largo de la lidia y de hacer las mutaciones para bien o mejor.
Barquerito

Paco Ureña se rompió de toreo. Más puro imposible. Y la entrega, absoluta. Como si quisiera explicar la esencia de todo aquello que había movilizado a 30.000 personas. La verdad de la relación entre el toro y el hombre. Ofreciendo el pecho, ensimismado en sí. Eh, toro. Y rompía por abajo el muletazo enroscado a la cadera. El Adolfo ahí. Una serie de temple rebosante sobre el filo por la derecha. Y de repente un gañafón, una paliza, un pitonazo tan feo que le arranca el corbatín (...). 
 Pero se levantaba Ureña, más sincero aún, le robaba otra serie y de un espadazo lo tumbaba. Caía una oreja fuerte y tras saborearla pasaba a la enfermería.
Rafaelillo le pegaba un zapatazo a la tarde. Salía 'Madroño' y lo recogía con rodilla en tierra por verónicas auténticas. Sinceridad y una media para que estallara la ovación del coso de Valencia, que desde hace un tiempo acogió a Rafael Rubio e iluminó su torera madurez. No rompe el toro tal cual. Va el esfuerzo. Rafaelillo apuesta. La emoción preside aquello. Por la mano diestra, muy abajo. El murciano se crece, le traga, va calando y el pitón izquierdo, resguardado para el final. De repente sucede al natural. Una cuarta de muleta abajo, que extrae el brillo a la embestida y 'Madroño' que se resbala hasta allá. Hay fondo y toreo clásico. Una cuarta, abajo, enganchado y atrás. Otro impacto. La faena se multiplica en su final, el espadazo y una oreja

De Escribano destacar su actuación con el capote.

Entre los de plata destaco la brega de Pepe Mora

Nota: Mucha gente en la manifestación , muchos aficionados de base, sobre todo aficionados a los festejos populares. El mundo del toro en la calle. Como escribe antonio Lorca  "La fiesta de los toros desaparecerá —si así tiene que ser— el día que el público, cansado de aburrimiento, abandone definitivamente las plazas. Mientras tanto, debe ser defendida como lo que es, una tradición en la que millones de ciudadanos, gente que hace cada día este país, de extracción, ocupaciones e ideologías diversas, esperan encontrar un chispazo de felicidad.
Por todo ello, qué bien que el toreo haya saltado al ruedo. Nunca es tarde, ya era hora, por fin…"
Eso si, al frente de la manifestación , junto a la pancarta, se veía a muchos de los culpables de la situación en la que nos encontramos, "figuras" que huyen del toro con trapío , casta y poder como de la peste; representantes de deesos empresarios que todos conocemos...
 Foto: Javier Comos y Arjona



viernes, diciembre 11, 2015

Crónica del Encuentro de Aficionados Taurinos celebrado en Colmenar Viejo


Colmenar Viejo, vivió el pasado Domingo 6 de Diciembre. El Encuentro Nacional de Aficionados Taurinos. Con el objetivo de reivindicar el Toro Bravo, encastado e integro. Y homenajear, la labor en la cría del Toro Bravo. En este caso reconociendo la temporada exitosa y regular. Realizada por las divisas de Adolfo Martin y Tomas Prieto de La Cal.
Domingo 6 de Diciembre, día de la Constitución Española. El Restaurante La Sede Golf de Colmenar Viejo. Fue testigo de un ejemplo de unidad, tan necesaria actualmente en nuestro hermosos País. Y siendo en este caso, en torno a la Fiesta de los Toros y el elemento fundamental de la misma. El Toro Bravo.
En este Encuentro Nacional, se dieron cita 50 aficionados. Venidos desde distintas zonas de España: Zaragoza, Ciudad Real, Logroño, Mérida, Segovia, Cáceres, Huelva, Albacete, Badajoz y Toledo. Y de diferentes Municipios de la Comunidad de Madrid, como son: Valdelaguna, Los Molinos, Collado Mediano, Guadalix de La Sierra, Alcorcon, Bustarviejo, Madrid Capital y el propio Colmenar Viejo.
El Encuentro estaba basado, en un acto principal. Divido en dos partes.
Una primera parte en la que se quiso homenajear a la pieza fundamental de nuestra fiesta Nacional. Esa pieza es el Toro.
Este homenaje corrió a cargo de un aficionados llamado Pedro Garcia Macias, venido desde Mérida. El cual deleito a los presentes con un emotivo poema, dedicado al Toro Bravo. Y seguidamente un curiosa receta, de cómo debería ser ese Toro, para que al aficionado lo emocione.
Tras ello, dio comienzo la segunda Parte. Una segundo parte dedicada al reconocimiento a la labor ganadera. Para ello se preparo un coloquio. Con una mesa de ponentes compuesta, por los ganaderos, Don Tomas Prieto de la Cal y Don Adolfo Martin. Y como moderador, el periodista Albaceteño, Alejandro Martínez.
Un coloquio ameno e intenso en el que entre los temas tratados mas destacados. Se hablo de la selección y tipo de Toro preferidos por cada Ganadero. La prensa imparcial existente hoy en día. De la no evolución del Toreo. Del desconocimiento y falta de criterio por parte de veterinarios y autoridad, a la hora de los reconocimientos en las Plazas de Toros. De la actual falta de respeto por parte del sector taurino hacia el Toro Bravo. Se hablo de la problemática del tercio de varas, que actualmente es tan difícil de presenciarse. Se hablo del polémico tema de las fundas, con Tomas Prieto de la Cal en contra y Adolfo Martin a favor. Dejando al aficionado su razones sobre ello. Incluso hubo tiempo para definir a don Manuel Aleas, como uno de los grande entendidos sobre el tercio de varas, por ambos ganaderos.
En definitiva un coloquio de dos horas y media . Pero desde el que se sacan diversos mensajes. Como por ejemplo: Que el aficionado tiene que ser escuchado. El Toro Bravo respetado. El toro debe salir integro a la Plaza. Mas respeto por parte de los medios de comunicación hacia Encastes Minoritarios. Que El Toro Bravo tiene que ser seleccionado de tal manera, que en el ruedo transmita emoción, trasmita casta, trasmita miedo y que el aficionado pueda ser deleitado con los tres tercios, y no con uno como pasa habitualmente. Y para los toreros un mensaje claro. Tienen que torear cualquier Encaste. Que aquel que quiera ser figura, lo demuestra sabiendo dominar cualquier encaste que salte al ruedo.
Por ello la pregunta que se hace un servidor.¿ Sera este el comienzo de un movimiento a favor del espectáculo puro y de verdad de la Fiesta de los toros?
Gracias a todos los asistentes, y gracias al Restaurante la Sede Golf por su colaboración.

Para terminar señalar que este Encuentro ha dejado un cifra aproximada de 2500 euros de beneficio para los diferentes negocios del Municipio. En tan solo medio día de celebración. Una prueba mas de que los Toros es un motor económico a tener en cuenta.
Fotografía: Lorena Borona Colmenarejo Crónica: Daniel Borona, Organizador del Encuentro

miércoles, octubre 21, 2015

Sobre Rafaelillo

(...) además de valiente, es un torerazo, porque el recibo de capa al cuarto de Adolfo, esa media docena de lances con el remate de la media, soberbia, son dibujos que se te clavan en la retina y no se borran con el paso de los años. Sin chaquetilla tabaco y oro, casi desnudo y transparente, con una costilla rota, un puntazo en la pierna, varios varetazos, los tirantes rotos y la castañeta prácticamente perdida, Rafaelillo se fajó con ese peligroso Adolfo, dominándolo con muletazos de castigo de pitón a pitón primero, y pasándoselo a pies juntos después, al natural y sin mirarse. Una pelea de ganar la gloria o perder la vida. La moneda no podía caer de canto. Y se impuso la hazaña, rematada de media estocada que tumbó al de Albaserrada con un Rafaelillo al borde de la puerta de la enfermería, pero con la oreja en la mano, insuficiente reconocimiento para una hombría tan grande. Van muchas así esta temporada: los Miuras en San Isidro y Valencia, los Adolfos en la Feria de Otoño, lo de Zaragoza... y sólo una docena de corridas firmadas en 2015. En cualquier otra época, en cualquier otra sociedad, Rafaelillo sería considerado un héroe y los niños escribirían su nombre en los márgenes de sus cuadernos.