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miércoles, noviembre 05, 2014

Victorino sucumbe ante las siniestras fundas




"Las fundas desmitifican al toro, un animal que representa lo natural, lo que el hombre no toca, y con fundas deja de ser salvaje” 
Victorino Martín - En una entrevista en Aplausos- 

"¿Las fundas de los pitones?, eso son mariconadas"
Victorino Martín- En el programa La Tierra del Toro -


"La ventaja es que con las fundas puedes criar de manera más artificial, con menos espacio y más concentrados. Los toros siempre se han criado con los pitones intactos", insiste el de Galapagar.
"Lo de las cornadas que dicen es la excusa", prosigue Victorino. Con los golpes, los animales también se quiebran, se saltan ojos con fundas, se rompen patas, incluso hay otra cosa... Yo lo respeto, no soy quien, pero es cierto que hay pitones que se quiebran por las fundas. El tema de siniestralidad no lo sé, pero pienso que tampoco puede haber variación en siniestralidad. Habría animales astigordos que no se lidiarían. Además, el tema de las fundas puede confundir o enmascarar posibles manipulaciones", denuncia Victorino.
Vía: Blog Veterinarios Taurinos de Andalucía 

domingo, diciembre 16, 2012

¿Toro bravo o animal de granja? (François Zumbiehl)



En el argumentario presentado para la inscripción de la corrida en la lista del patrimonio cultural inmaterial de Francia, el tema ecológico ha tenido un impacto importante. Se ha insistido en el hecho de que el toro bravo vive en libertad durante cuatro años, bajo una mínima vigilancia del hombre, en espacios extensivos que preservan la fauna y la flor salvajes, que él mismo es un compendio casi perfecto de la alianza entre naturaleza y cultura, y que la Fiesta está basada en el respeto y el mantenimiento a toda costa de su condición de animal bravo, es decir de origen salvaje.
Pues bien, viendo los resultados de la última temporada, donde en demasiadas ocasiones los toros de las figuras, en el mejor de los casos, «se dejan», uno se pregunta dónde va a parar la pérdida de casta. Uno se pregunta además si las condiciones de cría de este ganado corresponden a lo que ha sido mencionado en la ficha francesa, o si ya se trata de una presentación idílica de la realidad, salvo muy honrosas excepciones.
Es obvio que cada vez más vivimos en una sociedad donde impera la rentabilidad, donde también la apariencia a los ojos del consumidor prima sobre el fondo. Como los melocotones con sus colores relucientes, los toros tienen que impresionar por su tamaño, su peso – lo que descarta muchos encastes antiguos - y sus pitones astifinos. Luego vienela incógnita del sabor para los unos, y de la casta para los otros. La rentabilidad se impone asimismo al espectador y al torero, por lo menos al que se encuentra en condiciones de hacer prevalecer su criterio, y eso exige que el toro colabore inmediatamente, que no ofrezca casi resistencia, que no haga perder tiempo con los tanteos de la lidia, y que permita el número suficiente de pases como para cortar orejas, lo cual da fe al público-consumidor que no ha perdido el dinero de la entrada.
La rentabilidad también se impone al final a muchos ganaderos y les lleva a reservar para su ganado cercados cada vez más reducidos, ahorrando de esta manera espacios para actividades más productivas que el pasto, y por supuesto a colocar fundas a los toros para que no se estropeen los pitones y no se pierdan animales por ser heridos o muertos en las peleas del campo.
¿Cuál es el resultado de todas estas manipulaciones, que se juntan con las que imponen los reglamentos sanitarios exigidos por Europa, y con las que sirven para fortalecer las patas de los animales debilitados por no tener ya la posibilidad de recorrer a su aire amplios espacios? Pues que el toro bravo, por su imagen – ¡nada más feo y contraproducente para el significado de la Fiesta y su valor ecológico que ver a estos animales enfundados y acorralados! –, por su convivencia acentuada con el hombre y me temo que por su comportamiento, está cada vez más cerca del animal de granja que del animal salvaje.
Si de verdad queremos preservar el equilibrio fundamental de la tauromaquia y defender la idea que constituye, más allá de las consideraciones económicas, un auténtico patrimonio cultural, todos tenemos nuestra responsabilidad. Los toreros tienen que considerar el medio y no sólo el corto plazo en sus exigencias en cuanto al ganado.¿Vale la pena acumular tantas tardes grises con toros descafeinados, sobre todo cuando uno es torero de poder y podría triunfar clamorosamente con animales más encastados? A los aficionados conviene aprender o reaprender a asumir las incertidumbres inherentes a la Fiesta, saber aplaudir a los toreros que lidian de forma decorosa incluso cuando el toro no les permite estar lucidos.
Tienen que aceptar también que los pitones estén a veces astillados o ligeramente estropeados precisamente porque están intactos y porque estos defectos se deben únicamente - ¡no seamos mal pensados! - a las vicisitudes naturales del campo. ¡Un cuerno astifino puede ser tan artificial como las uñas largas y puntiagudas de algunas señoras!
Pero la responsabilidad mayor incumbe sin lugar a dudas a los ganaderos. Merecen el respeto de los otros profesionales, de los aficionados, y la protección al mismo tiempo que la vigilancia de las autoridades autonómicas y estatales. Y ahí se me ocurre que hay que marcar una clara diferencia entre los que buscan ante todo el negocio y los que tratan de mantener hasta el límite de lo posible latradición ganadera en toda su autenticidad.
¿Por qué no pensar en distinguir a estos últimos, si cumplen con los requisitos marcados por la autoridad en concertación con los profesionales, con una señal comercial comparable, en el campo de la agricultura y de la viña, a la «denominación de origen» o a los «productos biológicos», algo como «ganadería dedicada a la cría ancestral del toro bravo»? Claro está, tal denominación deberá ser tomada en cuenta por los empresarios y por el público, comunicada a las autoridades europeas para conseguir dentro de lo posible dispensas en las innumerables obligaciones sanitarias, y, desde luego, corresponder a un precio mínimo obligatorio, a convenir, para la compra de dicho ganado. Este precio debería, en particular, integrar elporcentaje de pérdidas de animales en el campo, del mismo modo que la venta del pescado fresco – por eso es más caro que el congelado – integra el porcentaje de pescados que resultan inaptos para el consumo.
Por supuesto, estos no son más que los principios de base para preservar, como lo he dicho antes, el imprescindible equilibrio entre naturaleza y cultura, fundamento a mi modo de ver de la cría del toro bravo. Luego viene todo el trabajo de selección y de determinación de los criterios por parte del ganadero. A este respecto sueño con una Fiesta en la que el toro vuelva a ser el protagonista, con ferias en las que el empresario elija las ganaderías ateniéndose a las exigencias de los públicos y después contacte con los toreros interesados en matarlas…
Estas propuestas pueden ser tachadas de ingenuas o utópicas, molestar a algunos profesionales, bien lo sé. ¡Ojalá estimulen otras propuestas mejores aún! En los toros, como en la vida, hay que arrimarse y adelantar la pierna para tener futuro.
François Zumbiehl en abc

Nota: En este post me he saltado dos normas, la primera es la de no publicar fotos de toros  con las siniestras fundas y la segunda la de no copiar un artículo completo. 



miércoles, junio 06, 2012

Sobre las siniestras fundas

Habla Fernando Cuadri en una entrevista de Paz Domingo, les enlazo y copio algunos fragmentos de la misma:
 El ganadero tiene que tener a los animales un respeto, en el trato, en el cuidado, en la alimentación…  Como le digo, con la utilización de las fundas se está tocando la libertad y, por tanto, el respeto al animal. Para mí, este aspecto es suficientemente grave. Aparte está la cuestión estética. El hecho de encontrarme en el campo con el toro enfundao es una cosa rara, y me dan ganas de salir corriendo para no verlo.
 Mi opinión es que se trata de una manipulación, a falta un estudio veterinario serio y técnico y, por supuesto, una normativa igual de clara al respecto.
 Lo peligroso es que se aproveche esta técnica de enfundado para hacer “una limpieza” de los pitones, porque me figuro que cuando se quitan los aparatos puede suceder que en algunos casos la parte externa del pitón esté algo dañada. Entonces ya estaríamos hablando de otra cosa más seria.
 Ahora parece que todos los toros deben tener cara y pitones, incluso uniformarlos para que sean astifinos. Cada encaste tiene sus características, como puede ser el caso de mis toros que desarrollan mucho los perfiles de cuajo y badana, mientras que destacan menos en arboladura. Puedo decir que no tengo nada en contra de los pitones mogones.
 No cree que se debería anunciar en los carteles “ganadería enfundada”. (Ríe abiertamente) Sería un dato más.
Nota: Damos desde aquí la enhorabuena a Paz Domingo por su trabajo tanto en su blog como en el del El País.  
Foto: Campos y Ruedos, que , por cierto, van a po su tercer libro. :-)

miércoles, noviembre 09, 2011

NO A LAS FUNDAS

Les enlazo al post "Museo Taurino de los Horrores" publicado por Antonio Díaz.
Nota: les enlazo al "protocolo contra el fraude" publicado por la ANTPE, en donde leo:

La intervención del hombre debe tener un límite. Si no la limitamos, a lo largo del tiempo podremos encontrarnos con un toro demasiado domesticado, que haya perdido su condición intrínseca de salvaje y fiero, que en gran medida es lo que define y diferencia el emocionante espectáculo del arte de la tauromaquia de cualquier otro.

martes, septiembre 13, 2011

Fernando Pizarro, mayoral de Dolores Aguirre, habla sobre las siniestras fundas


En este lugar jamás entrarán las fundas. “Nunca se nos ocurriría poner fundas. Dolores nos las aguantaría . El otro día, en un coloquio, me preguntaron qué pensaba sobre ellas. Estaba junto a dos amigos mayorales que trabajan en ganaderías donde se utilizan. ¿Qué quieres que les diga? No puedo decir que estoy en contra y echar tierra a los colegas que las ponen… Respondí que sólo podía hablar sobre aquello que sabía y hacía, y que jamás me había planteado la cuestión de su utilidad. Un aficionado le preguntó entonces a uno de mis colegas si pensaba que las fundas son un afeitado disimulado, una manipulación. Escapó de allí como pudo y, al final, me dijo: Fíjate, el gilipollas, la pregunta que me ha hecho. ¿Qué tendría que haberle contestado? ¿Qué efectivamente las fundas son una manipulación y que no se da cuenta ni de eso? Pero no podía darle la razón al aficionado en público, eso no se hace entre compañeros. Además, con o sin fundas, los toros se estropean de la misma manera, y las cornadas internas son peores. Si se hacen las cosas bien, las fundas sobran. Aquí, los cercados son inmensos, sin una sola piedra. El piso es blando y los toros cavan agujeros donde entran enteros. El problema son los cercados demasiado pequeños. Éste tiene diez hectáreas y cuatro toros. Están siempre juntos. Pero si se pelean, el vencido sale corriendo y puede esconderse lejos. Mientras que en un cercado chico no hay solución: los otros lo perseguirían hasta cargárselo. ¡Éste es el primer punto importante! El segundo es que hay ganaderos que tienen los toros por capricho, como si tuvieran un canario o un perrito”. 
Vía: Tierras Taurinas  Opus 10 dedicado al encaste Atanasio
Foto: Las Ventas

miércoles, julio 27, 2011

Sobre las malditas fundas

¿Es cierto que los veedores de la plaza de Las Ventas "recomiendan" poner las siniestras fundas a los toros que reseñan?

martes, julio 26, 2011

El ganadero de Conde de la Corte habla sobre las siniestras fundas

Lo que Luis Guillermo (ganadero de Conde de la Corte) quisiera erradicar son las siniestras fundas tan apreciadas por sus colegas..." Yo no creo en las fundas. Sin duda deben tener algo positivo puesto que las usan. Pero no evitan cornadas internas que hacen explotar el hígado a los animales. ¿Qué los toros no se vuelven astigordos si se les pone las fundas? ¡Bueno, bueno! Lo que hay que decir es que en el campo hay unos toros astifinos y otros astigordos. Pretender que todos los toros sean astifinos es una hipocresía. Eso requiere una manipulación...las fundas son afeitado disimulado. Acostumbras al toro a una distancia y la cambias ocho días antes de lidiarlo. Además el pitón es más frágil, como un brazo que ha estado escayolado durante seis meses.(...): Aparte de eso, los toros con fundas, para mi, ofrecen una imagen patética.(...) El toro es una fierera y debe seguir siéndolo. Al paso que vamos, pronto vamos a estar criando toros como pollos, en jaulas, intensivamente....)
Tierras Taurinas OPUS 9

jueves, marzo 10, 2011

"El desierto de los bárbaros"


Por eso, mientras que casi todas la ganaderías contemporaneas - salvando algunas pocas excepciones - son intercambiables, puesto que actuan de comparsas de los toreros y no con fuerza propia, Miura sigue su camino aparte mientras que el campo bravo tradicional degenera por doquier. En su lugar, y duele reconocerlo, surgen ganaderías industriales en las que se domestica al toro más de la cuenta para optimizar la producción. 
Poco a poco, nos deslizamos hacía un espectáculo distinto, apto para todos publicos y conforme al manual de estilo de la televisión nacional, donde aquello que azora - la sangre y la muerte - tienden a desaparecer. Y para salvar este naufragio colectivo que ya ha ahogado las ilusiones de unos pocos, parece que nadie posee visión a largo plazo.
 (...)
Los toros son un reflejo fiel del momento que atraviesa la sociedad. Los valores éticos y educativos del mundo occidental están en crisis, y el planeta taurino también. 
(...)
De momento, manda el mercado con su cinismo implacable. Pero aprovechando la crisis y su consiguiente encallamiento, tocando fondo, habría que reformar el sistema de arriba a abajo: la estructura ganadera y empresarial, las exigencias en el escalafón y la educación de los aficionados. Si, como se pretende, los toros son cultura : ¡hay que tener una visión cultural y no mercantil del tema! Nadie está obligado a criar toros, ser torero o empresa, pero cuando se emprende este destino, tiene que afrontarse con todas las de la ley. Muy pocos, por ejemplo, son los que denuncian las fundas, las cuales son la prueba más visible del cambio de mentalidad y de la perversión de este sistema. Y nadie hace un análisis del peligro que conlleva su uso: con fundas el toro es un producto de gran consumo y el campo una sucursal de espectáculo, cuando debería ser su esencia. Con fundas, se pierde la relación con el mundo rural y desaparece ese encanto que existía en las marismas, los  encinares charros o las dehesas, cuando su rey era el toro íntegro y no ese pobre diablo caracterizado de payaso. ¿Por qué las fundas? Para que los toros no se desgaten los pitones, dicen. ¿Por qué se los desgastan? Porque los alimentan de una forma contra-natura para que aprueben los reconocimientos ; y este exceso de proteínas les provoca picazón. Motivo por el que se rascan y se dañan los pitones. ¿Han visto alguna vez una vaca vieja con los pitones romos? Nunca, al contrario. ¿Por qué? Porque sólo comen pastos y forraje. Y sin embargo, en las tientas, aguantan cinco puyazos y un centenar de muletazos. 
(...)
 ¿Hasta cuándo los ganaderos de Miura podrán criar sus toros tal como lo hacian sus antepasados a mediados del siglo XIX, de forma extensiva, sin las malditas fundas, sin ampliar sus camadas y escogiendo ellos mismos sus corridas sin que ningún veedor venga a mandar a su casa? Ojalá que por mucho tiempo, ya que si este último bastión de las tradiciones camperas más autenticas se desploma, pronto declinará todo el edificio de la Fiesta. En Zahariche, resisten a su manera al trascurrir de los años y la invasión. Mientras que alrededor de ellos un mundo desaparece, alejando de las plazas a los aficionados de siempre, en Zahariche se aferran en no cambiar nada. Centinela retirada de tiempos remotos, atenta a los cambios profundos que afectan a la sociedad, la familia Miura preserva desde hace cinco generaciones los valores ancestrales que nutren su leyenda frente al desierto bárbaro de la modernidad, en cuyo horizonte incierto se adivinan peligros más  temibles que él que poseen sus propios toros. Tal es su colosal destino y su apabullante responsabilidad.
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miércoles, marzo 09, 2011

“Influencia del enfundado sobre el toro de lidia”, este jueves en el Aula de Tauromaquia del CEU


D. Francisco Salamanca,  Profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Junta Directiva de VETASE, ofrecerá una conferencia que llevará por título “Influencia del enfundado sobre el toro de lidia”. 
La conferencia tendrá lugar a partir de las 19.30 horas en la Facultad de Derecho de la Universidad San Pablo – CEU, aula 206, en la calle Julián Romea nº 22.  La entrada, como siempre, es libre y gratuita.
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La razón no es otra que, tras una minuciosa observación, el ganadero ha confirmado que los daños inmediatos y el comportamiento del ganado tras el manejo imprescindible para colocar y, sobre todo, eliminar las fundas, corrales, mueco, anestesias... suponen una merma en las facultades del toro y reacciones extrañas en el comportamiento de su ganado.

jueves, febrero 24, 2011

"Por cierto, en Garcigrande enfundan a los toros, con lo cual, al ser devuelta la corrida titular, deberán de ir al campo para mandar los sustitutos. Se da la circunstancia de que estos toros, que llevarán meses o incluso el año, con sus defensas escayoladas, tendrán que defender y pelear su vida dentro de 48 horas, con lo cual, el cuento de la "readaptación o reprogramación" del toro a las distancias queda desnudado. Se lidiarán bichejos que no saben para que tienen los pitones. ¡Toma emoción al canto!"

Vía: Hasta el rabo todo es toro

martes, octubre 19, 2010

Habla Fernando Cuadri

-La nobleza sola no existe. Tiene que ir acompañada de casta. Cuando sólo hay nobleza, aparece el toro tonto. El torero tiene que sacar esa nobleza a base de ir haciendo las cosas bien y en ese momento es cuando el toro se entrega.
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-(...) A parte de esos inconvenientes, ir por la mañana al campo y ver los toros enfundados, te dan ganas de volverte a casa y dedicarte a otra cosa.
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-(..) Tenemos 150 vacas , que ha sido el tope de toda la vida . Cuando terminan las tientas, sobre el mes de mayo, si se aprueban diez vacas, quitamos otras diez. La ganadería es muy complicada y cuanto más tiempo llevas en ella, menos sabes. Tenemos cierta parte de miedo porque con 150 vacas no la acabamos de dominar. Con ese número de vacas de vientre nos salen las cinco corridas de toros sobradas.

Vía: "Ovaciones"

martes, julio 20, 2010


Leo en blog del "Rincón de Ordoñez" que miembros de la Mesa del Toro se reunieron con representantes del Ministerio del Interior. Una de sus reivindicaciones es "legalizar" las fundas, es decir, legalizar la manipulación de las astas.
¡NO A LAS FUNDAS!

viernes, marzo 26, 2010

Sobre las malditas fundas


Habla Tomás Prieto de la Cal:
1º)¿En la ganadería que usted representa se ponen fundas?
No y, es más, nunca las pondré
2º)¿Por qué ha tomado esta decisión?
Por tres razones, la primera estética, no me gustan ver a mis toros con sus defensas capadas, una segunda razón es moral, es una afrenta al toro bravo, y la tercera razón es de concepto, los ganaderos de bravo no estamos aquí por dinero, no me gusta esa imagen del toro enfundado para salvar el asunto económico
3º)¿Entiende que la aplicación de fundas es una manipulación?
Es claro y no lo digo yo, lo dice Jose Miguel Arroyo, ganadero sancionado en Logroño, el dice que manipuló pero que no afesitó. Manipular lo define el diccionario de la academia, tocar con las manos, eso es manipular. No digo que sea fraude, ni afeitado, ni más ni menos que es modificar artificialmente.
4º)¿Puede afectar esta técnica al comportamiento del toro durante la lidia?.
No lo se, ni me importa mucho por que yo nunca voy a hacerlo. Si he observado en algunas ganaderías que enfundan que el toro muestra un cabeceo incómodo que antes no tenían, entonces o se selecciona cada vez peor o las fundas afectan. También he visto pitones partidos por la cepa que apenas sangran
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Vía : Ambitoros

martes, febrero 09, 2010

Mas sobre las dichosas fundas

Copio del blog "veterinarios taurinos de Andalucía":
(...)imaginemos que en los corrales de reconocimiento se desecha uno o varios toros por cualquiera de las causas que los veterinarios y el presidente estimen oportunas, cojeras, lesiones, falta de trapío etc., y el ganadero debe completar la corrida dirigiéndose rápidamente y ante de 24 horas al campo para apartar los toros necesarios, toros que al igual que sus hermanos de camada estarán enfundados, habrá que llevarlos al mueco, tranquilizarlos previamente y realizar todas las operaciones en un corto espacio de tiempo para que puedan ser lidiados en sustitución de los desechados.
Y me pregunto aun sabiendo la respuesta.
1º / ¿Dara tiempo a esos animales en menos de 24 horas para que eliminen la sustancia toxicológica tranquilizante y salgan en plenitud de facultades sicomotrices o saldran demasiados toros babeando y con comportamientos extraños?
2º/ ¿Qué pasa con el consumo de esa carne a la que se le ha inyectado una sustancia que puede estar permitida pero que no se ha respetado el tiempo de espera para que se elimine en su totalidad y pasa al organismo que la consume.
3º/¿Puede el ganadero realizar esta práctica presentando incluso una receta del veterinario de su explotación justificando que ha sido por ¿causas clínicas?.
4º/ ¿ Qué tipo de análisis posterior se va a realiza por la Consejeria de Salud para asegurarse que esto no va a ocurrir.
5º / Y en caso que ocurra y se detecte que sanción se le va a aplica al ganadero por inyectar sustancias prohibidas y pasar a la cadena alimentaria cuando dicho acto sería considerado delito contra la Salud Publica.
Demasiadas preguntas y demasiadas dudas para asegurar que esto no va a ocurrir en tiempo real, por todo ello creo que ante la gravedad posible de la situación lo mejor sería aplicar el principio de precaución alimentaria y decir “ NO A LAS FUNDAS”. De lo contrario igual provocamos un problema mayor que antes no existía porque NO HABIA FUNDAS.