Mostrando entradas con la etiqueta Ortega y Gasset. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ortega y Gasset. Mostrar todas las entradas

miércoles, octubre 22, 2014

"Hay gente pa tó"

Nota. Copio el comentario que nos manda Juansintierra:
En la reciente y documentadísima biografía de Ortega y Gasset, de Jordi García, se da cuenta del momento en el que Ortega y su hermano, ambos adolescentes, construyeron una plaza de toros en el patio de su casa. Así mismo se narra el revolcón que una vaca le dió al filosofo y que tuvo dolorosas consecuencias físicas. Ortega no fue un simple aficionado "teórico". Esta foto maravillosa documenta el "mano a mano" de "dos toreros". Ortega y Gasset tuvo verdadera afición toda su vida, hasta el punto de inspirar y financiar la escritura por parte de Cossío de su monumental enciclopedia. Hubo un tiempo en el que las mejores cabezas pensaban en la tauromaquia. Desafortunadamente ahora no piensan en ella, ni siquiera las malas cabezas. Solo piensan las peores.JUANSINTIERRA
Nota: añado una foto de Ortega toreando en la plaza de Azpeitia:

miércoles, octubre 27, 2010

Ortega, filósofo y taurómaco (Gómez de Lesaca)

La actitud de los regeneracionistas y de los del 98 hacia la tauromaquia fue, en general, hostil. Veían los toros como una manifestación del atraso de España y una muestra de oscurantismo. La Institución Libre de Enseñanza, cuya influencia en las elites intelectuales de la época fue muy intensa, inspiraba esta idea. La verdad es que tuvo un éxito discutible si tenemos en cuenta la gran afición y el interés por el toreo de tantos autores del 27. Una figura fundamental para comprender este cambio, el abandono del tópico antitaurómaco, fue José Ortega y Gasset.
Los toros comienzan a ser no sólo aceptados sino motivo de enorme interés e incluso entusiasmo para intelectuales y artistas. Es cierto que no fue sólo Ortega el que actuó como redescubridor de la tauromaquia. Ahí estaban Pérez de Ayala y la personalidad interesantísima y sugestiva de José María de Cossío con el que Ortega, como es sabido, tenía una buena amistad. Asimismo la opinión del filósofo pesó mucho en su decisión de afrontar su gran obra Los Toros. Por su parte, Ortega no llevó adelante su proyecto Paquiro o de las corridas de toros, aunque sí nos dejó un imprescindible ensayo sobre tauromaquia. La Guerra Civil y la vida casi errante del filósofo tras ésta no eran las circunstancias adecuadas, incluso en términos orteguianos, para tales empresas intelectuales.
El interés de Ortega por la tauromaquia no era fruto del snobismo, ni fue consecuencia de una conversión repentina sino que venía de lejos. Los orígenes están, en opinión de su hermano Manuel, en la finca de Dehesas Viejas, propiedad de su tío José Gasset, ubicada en la provincia de Guadalajara donde, al parecer, el filósofo dio algunos lances a un becerro llamado Vinagre. Tras esta experiencia ya nada tendrá remedio. Además acudía a la plaza con su padre, José Ortega y Munilla, y sus hermanos.
Muchos años después, su biógrafo José Luis Abellán, describe los veranos de Ortega, antes y después de la Guerra, en Zumaya, “un lugar mítico de la geografía orteguiana”. La elección de este lugar para pasar la temporada estival se debió a la influencia de Zuloaga, amigo antiguo con el que compartía la afición por los toros y el frontón. También los acompañaba Juan Belmonte. Ortega mantuvo asimismo una buena amistad con el otro gran Ortega del siglo XX, el diestro de Borox, y con Antonio Díaz- Cañabate. Por cierto, Joaquín Vidal hizo una entrevista excelente a Domingo Ortega en 1985 en la que se dan referencias al respecto.
--
Foto: José Ortega y Gasset toreando en la plaza de toros de Azpeitia (Archivo General de Gipuzkoa)

viernes, julio 30, 2010

Hoy toros de Dolores Aguirre en Azpeitia


Estos son los carteles:

Viernes 30 de julio. Toros de Dolores Aguirre para Morenito de Aranda, Iván Fandiño y Miguel Ángel Delgado.
Sábado 31 de julio. Toros de Palha para Rafaelillo, Alberto Aguilar y Javier Cortés.
Domingo 1 de agosto. Toros de Hermanos Tornay para El Cid, José María Manzanares y Arturo Macías.
Foto: Ortega y Gasset toreando en la plaza de toros de Azpeitia. Foto de Juan San Martín. Fuente: Archivo General de Gipuzkoa

domingo, febrero 07, 2010

"Un decálogo Taurino" (Andrés Amorós)



3 - La Tauromaquia es la Fiesta del toro bravo: sin el toro, simplemente, no existiría. Como afirma Sáenz Egaña, el toro bravo es «la máxima aportación española a la zootecnia universal». Este hermosísimo animal no es «naturaleza» sino «cultura»: el fruto de un delicadísimo proceso de selección, una creación humana. La desaparición de la Fiesta supondría la extinción de este hermosísimo animal.
(...)
En una fotografía de Cano se ve a dos personajes toreando, al alimón, una vaquilla. Cada uno sostiene el capote por un extremo. Uno de ellos es don José Ortega y Gasset; el otro, don Domingo Ortega. No cabe mejor símbolo de la unión de nuestra cultura con la Tauromaquia.

viernes, enero 29, 2010

Más libros (Juansintierra)






Copio el comentario de Juansintierra:
La tauromaquia es un poliedro que permite y exige una visión caleidoscópica. Por lo tanto, todos los libros mencionados "son", pero a mi modo de ver, tambien deberian estar: La muerte de un Dios, de Manuel Delgado, "El arte de Birlibirloque" de José Bergamín, "La Musica Callada del toreo", tambien de Bergamín, "Tauromagia" de Guillermo Sureda; "Sobre la caza, los toros y el toreo" de José Ortega Y Gasset.
En esta breve relación, tampoco están todos los que son, pero si son todos los que están.
Juansintierra

lunes, febrero 16, 2009

Ética y estética en el toreo (Tomás Martín)


ÉTICA Y ESTÉTICA EN EL TOREO
Tomás Martín, aficionado palentino (publicado en el Diario de Palencia)
Inteligencia contra instinto. Así podría definirse la batalla, cruenta y desigual, que torero y toro libran en el ruedo desde que, por tomar un referente, Pepe Hillo escribiera en 1796 uno de los tratados de tauromaquia que mayor notoriedad ha adquirido en la historia del toreo. Hillo defiende que “el valor y la destreza aseguran a los lidiadores de los ímpetus y conatos de la fiera, que al fin da el último aliento en sus manos”. Pues bien, el toro Barbudo acabó con la vida del torero el 11 de mayo de 1801 en la Plaza de Madrid, con lo cual quedó demostrado que esos principios que defendía en su tratado no le habían hecho invulnerable. Está claro que tal invulnerabilidad no existe, aunque bien es cierto que el 99% de las cogidas que sufren los toreros se deben a sus propios “descuidos”, y que, por si solos, el valor y la destreza no imposibilitan la cornada.
¿Fue un código ético, aspectos puramente técnicos al margen, la tauromaquia de Pepe Hillo publicada a finales del siglo XVIII?. ¿Sirve hoy ese tratado, escrito hace más de doscientos años? ¿Es el reglamento vigente, distinto en cada Comunidad Autónoma, el que obliga al torero al ejercicio de la ética profesional en los ruedos? Habría que discutirlo. Lo que si está claro es que la actitud de la mayoría de los diestros actuales, ante lo que en otro tiempo fue la lidia y muerte del toro, ha cambiado. ¿A qué ha sido debido? Es lógico y obligado que el torero intente burlar al toro y zafarse de sus acometidas para procurar conservar la integridad física, pero no a costa de mermarle la fiereza, y esto ha sido una constante que ha acompañado al arte de lidiar toros desde que Juan Belmonte “inventara” el toreo moderno. Es precisamente en la merma de esa fiereza donde radica la “evolución” del arte de torear hacía unos principios más relacionados con la estética que con la ética y en ocasiones la épica que presidía las corridas de toros cuando por la puerta de chiqueros salía el toro fiero.
El concepto actual que se tiene del toreo y del toro, sustituyendo la emoción y el riesgo por el ejercicio de una lidia engañosa, ejecutada de forma vulgar las más de las veces, es lo que ha llevado a la deserción casi generalizada de los aficionados, que han huido y siguen huyendo de un espectáculo desnaturalizado en su esencia. El objetivo de alcanzar el predominio de la estética en la faena de muleta, en detrimento de otras fases de la lidia, domina en todos los ámbitos de ésta, hasta el punto de convertirla, aunque parezca una contradicción, en un espectáculo a veces antiestético: baste recordar la forma de ejecutar la suerte de varas, el tercio de banderillas o la suerte suprema.
«La historia de las corridas de toros revela algunos de los secretos más recónditos de la vida nacional española durante casi tres siglos.», decía Ortega y Gasset. «El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España... Creo que los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo.», proclamaba Lorca. ¿Caben en la actualidad estas afirmaciones? Quizá se sostenga la de Ortega, pero referida a otro tiempo; la de Lorca es, sobre todo en su final y bajo mi punto de vista, insostenible. La España actual no es ni la del filósofo ni la del poeta; y ni tan siquiera la de los años sesenta del pasado siglo vendiéndole a los turistas nuestra aireada Fiesta Nacional. Hoy se ha perdido el equilibrio entre ética y estética, equilibrio que acompañó y sustentó a la tauromaquia hasta no hace mucho. Esa pérdida, junto con las nuevas formas de vida, el deseo de alcanzar fama y fortuna pronto y a cualquier precio, y el choque con la razón (resulta difícil defender en estos tiempos un espectáculo cruento, sangriento y a veces sanguinario), están llevando al noble arte de lidiar toros a un callejón sin salida. Mucho tendrá que cavilar la gente del toro si quiere recuperar la esencia de la tauromaquia, poner fin a la deserción de los aficionados y evitar la creciente indiferencia del gran público, fundamentalmente del más joven. Haga lo que haga le resultará harto difícil, pues hay cosas que por mucho empeño que se ponga nunca volverán a ser lo que fueron.
Lo piensa quien sintió verdadera pasión por el arte de torear.
Vía: Pgmacías

lunes, marzo 24, 2008

Domingo Ortega, la ciencia de parar, templar y mandar(Joaquín Vidal)

Joaquín Vidal habla con Domingo Ortega. Copio un párrafo de un reportaje que recomiendo leer:
"Sin cargar la suerte, el toro entra y sale por donde quiere; y no, ha de ser por donde quiera el torero. Hoy, los muchachos, como no cargan la suerte, dejan al toro tan fresco después de 50 pases; ¡y eso no es torear! El toro, después de cargarle la suerte en 8 o 10 muletazos, ha de acabar hecho una birria. El toreo es también temple, que está en la palma de la mano. Que la quiera coger y no pueda. El diestro que se deja tropezar los engaños no torea de verdad, por muy en tipo que se ponga y aplauda el público".
Foto: José Ortega y Gasset y Domingo Ortega.

miércoles, noviembre 21, 2007

"Fundas Filosóficas" (el papa negro)




De cómo un filósofo tan sagaz como Ortega “anticipaba y presumia ciertas partes del concepto “toro”.
…”Para un español la palabra "toro" no significa un concepto tan genérico como Bull para un inglés o Strer para un alemán. Me refiero a un español que lleve en las venas la tradición nacional. <...>
Mas para un español de cepa -repito- "toro" no significa cualquier macho bovino, sino precisa y exclusivamente el macho bovino que tiene cuatro o cinco años y del que se reclama que posea estas tres virtudes: casta, poder y pies. Si no tiene cuatro años no es toro, es novillo o becerro. Si no posee, en una u otra dosis y combinación, aquellas tres virtudes, podrá llamársele "toro", pero comprometiéndose a agregar "malo" -será, un toro malo-, donde malo significa lo que, cuando había duros de plata, llevaba a decir: "¡Hombre, hoy me han dado un duro malo!", donde "malo" significaba que, por haches o por erres, no era un duro. Esto le pasa a un toro que no posea ni casta ni pies ni poder. Aparte los cuernos, ligero detalle que va ya anticipado y presumido en el vocablo toro, son éstos los tres ingredientes sine quibus non de la estupenda realidad que los españoles castizos llaman "toro". Más aún, esos tres componentes constituyen, en sus varias dosis y modos, los términos que nos permiten precisar la ecuación que es cada toro”.
-Ortega y Gasset
(Fragmento de "Notas para un brindis", texto incluido en La caza y los toros. Editorial Espasa-Calpe)
CODA: El toro no habla pero “el concepto toro” si. De modo que el concepto se encampanó y le respondió al filósofo:
*Oiga maestro, usted anticipa y presume demasiado. YO SOY YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS y entre estas están con demasiada frecuencia mueco, serrucho y escofina… y modernas fundas de vinilo y parafina.
*Don José que lo vió venir y era mas largo que el Nilo, se echó la muleta a la izquierda y sentenció el natural:
------"Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar lo que enseñas"
Nota: La foto de los pitones es de nuestro amigo Javier Arroyo