Pedagógica porque la Administración balear convierte al ciudadano en un niño, restringiéndole desde una hegemonía ética aquello que puede ver o no debe ver. E hipócrita porque los toros que se lidian en semejante simulacro acaban en el matadero, despojados de su rango totémico, de su honor y de su valor eucarístico.
Rubén Amón
