miércoles, mayo 04, 2016

¿Goya antitaurino? Una manipulación más (Andrés Amorós)


Goya y Picasso han dedicado a los toros una parte importante de su obra. ¿Sorprenderá a alguien que esto resulte muy doloroso para los que odian la Tauromaquia? Pero, ¿qué pueden hacer ante un hecho que no les conviene? Sencillamente, negarlo; mejor, intentar darle la vuelta: en realidad ?pueden decir?, Goya y Picasso odiaban los toros, los pintaban justamente para demostrar que eran algo bárbaro, cruel y salvaje. Si cuela, cuela...
Ése es el sentido que tiene la exposición que, con motivo de los doscientos años de la «Tauromaquia» de Goya, acoge ahora la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: se mezclan los grabados de Goya con fotos del Ku-Klus-Klan, un vídeo de cornadas de toreros («La venganza del toro»), la tumba de seis toros «asesinados», un vÍdeo en que un cantaor pide perdón a un toro y otras obras antitaurinas. (Aunque la entrada es libre, he visitado la exposición yo solo). En la presentación, se han dado titulares nada sutiles: «Los toreros son psicópatas», «Goya es el primer antitaurino»...
Leamos a don Enrique Lafuente Ferrari, uno de los más grandes historiadores del arte español, que fue académico y delegado de esa misma Calcografía: «Los toros cobran en la total obra de Goya una tal importancia que no cabe explicarla por ninguna circunstancia histórica, sino por pura inclinación personal» (Cossío: «Los toros», II, p. 738). Lo corrobora Álvaro Martínez Novillo: «Lafuente Ferrari, en su magnífico y documentado trabajo... dejaba definitivamente estudiada la Tauromaquia de Goya» («Los toros», VII, p. 338).
Resulta que no... Las obras de arte no son teoremas matemáticos, cada uno puede interpretarlas como desee. Pero quedan los testimonios biográficos.

Testimonios

En una carta de 1827, escribe Leandro Moratín: «Goya dice que él ha toreado, en su tiempo, y que, con la espada en la mano, a nadie teme. Dentro de unos meses, va a cumplir ochenta años». (Puede leerse ahora en la edición de René Andioc del «Epistolario» de Moratín, publicada por Castalia).
Ocho años después, escribe Valentín Carderera: «Goya se transformaba, los días de toros, con su gran sombrero, su chupa y capa terciada, y, con su espada debajo del brazo... entablaba relaciones con los toreros de más nombradía, injeríase, identificábase con aquellas interioridades que más perfectamente revelan el carácter de sus héroes». Es exactamente lo mismo que ha contado Pierre Cabanne de Picasso: ¡cuánto debieron de «sufrir» Goya y Picasso, por ir a los toros!
Carta de Goya a su amigo Martín Zapater don de se demuestra su afición a los torosCarta de Goya a su amigo Martín Zapater don de se demuestra su afición a los toros
Conocemos la intimidad de Goya por el epistolario con su amigo Martín Zapater (editado por Xavier de Salas, que fue Director de esta misma Academia). En 1784, al enterarse de que había estado enfermo, le aconseja Goya: «Tienes muchos asuntos y te pide el cuerpo venir a Madrid, lo dejas todo y te vienes a ver cuatro fiestas de toros y comedias y te ríes muy bien de todo...» Es el mismo consuelo que él buscará, diez años después: «Yo estoy lo mismo, en cuanto a mi salud; unos ratos, rabiando, que yo mismo no me puedo aguantar... El lunes, si Dios quiere, iré a ver los toros».
En realidad, la Fiesta supuso siempre, para Goya, la conexión sentimental con la España popular, profunda, con sus luces y sombras, más allá de Fernando VII. (Lo mismo que le sucedió a Picasso, en época de Franco). Por eso, seguirá firmando sus cartas como «don Francisco, el de los toros». Es lo más lógico, en un terrible «antitaurino»...

Capital Animal

Ha organizado esta exposición Capital Animal, que habla de Madrid como un «espacio relacional». Uno de sus directivos denuncia que los activistas que saltaron al ruedo de Las Ventas el 4 de mayo de 2008 «fueron arrastrados por el albero impregnado de la sangre del primer toro asesinado y de la orina de los caballos»: ¡terrible tortura para un animalista!
El vídeo del cantaor lo ha patrocinado la Fundación Franz Weber, suiza, que ha asesorado aPodemos en su intento de prohibir los toros en Baleares. Su «director para el Sur de Europa y Latinoamérica» es el argentino Leonardo Anselmi, que se declara activista antitaurino «a tiempo completo». Han premiado a un pueblo de Valladolid, Trigueros del Valle, por declarar «vecinos no humanos, con igualdad de derechos, a perros y gatos»...
Así son algunos antitaurinos, ya lo sabemos. ¿Por qué no van a intentar cambiar la imagen de Goya? De una obra de arte se puede decir casi todo. Quizás alguien opine que Fra Angelico no era creyente o que Sorolla pintaba niños desnudos, en las playas valencianas, para denunciar la falta de higiene... ¿Goya antitaurino? Una manipulación más. Lo lamentable es que una institución tan respetable como la Real Academia de Bellas Artes se haya prestado a acoger algo en lo que no importa el arte sino el discurso más sectario.

Nota: Artículo pulicado en ABC
Nota 2.  El Ministerio de la Verdad es una institución ficticia ideada por George Orwell para su novela 1984, y es uno de los cuatro ministerios con los que "El Partido", el Ingsoc, ejercía el gobierno en esa novela. Los nombres de los ministerios en 1984 se refieren al "doblepensar", de modo tal que la principal función del ministerio de la verdad es la reescritura de la historia y el falseo de ésta.

lunes, mayo 02, 2016

Agustín Montes, ganadero de Montealto, en la Tertulia de Jordán



Ilusión desbordante por su ganadería. Tengo la ganadería desde el año 99 en que compré unas vacas y sementales a Luis Algarra y a Paco Medina de El Ventorrillo, dice, y entré en la Unión por la prueba de ascenso, pero antes tenía una punta de Santa Coloma de Sánchez Fabrés con el hierro de la Asociación, para torearlas con mis amigos.
(...)
La ganadería te pasas toda la vida haciéndola, con pruebas, errores y aciertos y cuando te quieres dar cuenta, se te han pasado los años y sigues probando e intentando mejorar.
(...)
Ha recibido los premios de la mejor corrida de la temporada de la Asociación El toro de Madrid y del Colegio de Veterinarios, entre otros, por la corrida que lidió el 2 de mayo pasado
(...)
Mis toros son puro Domecq, pero arrean, pues el toro que me gusta tiene que tener casta, prefiero el toro con calidad, pero tiene que arrear. Mis toros tienen mucha presencia pero no los he sacado de su encaste, están bien alimentados y seleccionados.

-Aquí el resumen completo realizado por Andrés de Miguel -

viernes, abril 29, 2016

" El único insulto para el toro es la compasión"

"El único insulto para el toro es la compasión."
José Bergamín

Otro deber que tenemos para con los animales es el de respetar su propia naturaleza: considerar al gato como un animal afectuoso, al perro como un compañero fiel, y al toro bravo como un ser …bravo, es decir como un ser que debe vivir libremente y morir combatiendo porque es naturalmente agresivo e indomable. La ética a la que responde la muerte del toro bravo se resume en la fórmula: “más vale morir luchando que vivir de rodillas”

Francis Wolff

jueves, abril 28, 2016

El tonto no descansa: ahora, por Goya

José Ramón Márquez

Ahora el revuelo es con Goya. El tonto antitaurino (antibostaurus sempervirens) siempre está a la gresca con su denodada lucha y una de las cosas que más puede fastidiarle en el plano artístico es la indubitable afición del genio de Fuendetodos a la tauromaquia. Es que aquí no hablamos de un artistucho de cuarta categoría que pintó cuadros para iglesias a tanto alzado, sino de una de las más fascinantes personalidades artísticas de los últimos dos siglos, explorador de caminos, iniciador de estilos, de un pintor genial en el sentido antiguo y respetable del término, cuando éste se aplicaba a los genios de verdad y no a un tío que tira las cañas de maravilla, tal y como ocurre en nuestros días.

Al antitaurino, que profesa por lo que él denomina “cultura” la misma veneración laica que por ella sentían los nazis aquellos que se solazaban escuchando la impresionante 9ª Sinfonía deBrückner a escasos metros del lugar donde se estaba gaseando a los hebreos, le estorba enormemente en su dibujo infantiloide/interesado la presencia de un auténtico genio de talla universal colocado del lado de la, para él, nefanda tauromaquia. Imaginan a un Goya devorando tofu y alimentos orgánicos que le asemeje a su ridícula concepción de un mundo basado en el principio de «viva la gente / la hay donde quiera que vas».

El animalismo va por su lado, pero tampoco podemos dejar de lado la perenne búsqueda de la novedad de los nuevos profesores, tesinandos, gentes de la Universidad. Debemos aceptar que su camino es altamente arduo, si su vocación les lleva al estudio de grandes genios. La capacidad de innovar en caminos que han sido trillados por mentes de gran altura intelectual, y citemos aLafuente Ferrari en Goya como incontrovertible autoridad, lleva en muchas ocasiones a los investigadores a hacer el ridículo sólo por su afán en buscar novedosos enfoques, ángulos nunca vislumbrados, perspectivas novísimas. Los pobres también tienen que ganarse las habichuelas, y es justo que traten de vender sus burras a quien las quiera comprar: en este caso al estamento antitaurino tan bien engrasado con dineros de ignota procedencia internacional. En este caso lo que más puede llegar a chocar es que instituciones a las que supone cierta seriedad tales como el Museo del Prado, que es quien abrió la veda, o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, avalen memeces de tipo coyuntural tan alejadas de la realidad, piruetas teóricas que no sólo no vienen avaladas en modo alguno por evidencias científicas, sino que son desmontadas por la pura evidencia de ver los retratos cuidadosos con los que Goya pinta a sus ídolos, al torero Pedro Romero, al ganadero  Duque de Osuna, al encierro de los toros en (acaso) La Muñoza, junto a los lances de las corridas, el desparpajo de las banderillas, la luminosidad del arrastre del toro con la plaza llena de público sin recrearse en los cadáveres de los pencos corneados que quedan en el redondel. Goya exprime la vida y exprime la tauromaquia en su obra como expresión del jolgorio en el que lo elitista y lo popular se unen en un espectáculo festivo y luminoso.

Y si alguien quiere buscar, hurgando en la serie de La Tauromaquia y juzgando con honestidad a Francisco de Goya, lo que hallará es un aficionado ya mayor y desencantado. No con la tauromaquia en sí misma, sino con la fantasmagoría de la época que le tocó vivir. Les pasa -nos pasa- a todos los aficionados. ¿Cómo comparar a Pedro Romero con la actual decadencia?, diría el aragonés. ¿Cómo comparar nosotros a Antonio Bienvenidacon lo que hoy se ve en cualquier plaza de toros?, diríamos hoy. Goya es un aficionado que reniega de las formas que toma el toreo cuando él es ya viejo, como hacemos casi todos, y  reniega, como renegamos, de la deriva del arte de torear en épocas que no nos pertenecen. Diríamos hoy: ¿qué comparación es posible en los modos de torear entre uno del montón de los años setenta con el mejor de hoy día?

 Goya no está interesado en el toreo que se produce en sus días al final de su vida, como les pasa a tantísimos aficionados -mismamente mi abuelo o a Edgar Neville se me vienen a la cabeza-, porque eso ya no es su fiesta, su gente, su estilo, su época. Por eso es que se pone a retratar lo extraordinario: la cogida del alcalde de Torrejón o la de HilloJuanito Apiñániz, el diestrísimo estudiante de  Falces, la plaza partida… Los toros en sí, su fascinación juvenil  y enamorada por ellos ya está plasmada en otros sitios: en esa escena de capea del toro del aguardiente en Carabanchel Alto. Viejo y desencantado, sólo le quedan los recuerdos más fuertes que son los que plasma de manera magistral en su tauromaquia. Y esa visión descarnada y ruda, brutal y llena de fuerza es la que completa de manera perfecta su círculo como aficionado, por más que se empeñen los ignorantes en no entender su peripecia.

Nota: Este artículo se publicó el pasado día 26 en “Salmonetes ya no nos quedan “



miércoles, abril 27, 2016

Coimbra


Leo que el ganadero portugués D. Manuel Mendes de Assunçao Coimbra falleció el pasado día 14 en Lisboa.
Que la tierra le sea leve
Foto: campos y Ruedos


martes, abril 26, 2016

Sobre la exposición "Otras tauromaquias En el 200 aniversario de la Tauromaquia de Goya" (Juansintierra)

El poderoso y bien financiado grupo de presión "antitaurino", ha organizado en la sede de la Real Academia de San Fernando, una exposición, donde su comisario el Sr Doctor, llega a defender la tesis de que Goya, Francisco de Goya y Lucientes, fue el primer antitaurino. Afirma desde su magisterio, que esta interpretación es legitima y no por novedosa, menos certera que la habitual. Para defender esta asombrosa conclusión se basa en algunos trabajos realizados por Goya en Burdeos en sus últimos años de vida. Siguiendo esta "moderna" visión expresada por este señor, podriamos llegar a la conclusión de que Joselíto el Gallo fue corneado en Talavera, porque morir en los cuernos de un toro era su manera de expresar que él también era un antitaurino.
Vivimos instalados en el "todo vale". El loby antitaurino, es capaz de cualquier desatino con tal de estar siempre en el candelero y llamar la atención de los medios. Como decía Elias Caneti: "¡Que bien suena la mala música cuando acompaña el cadáver de un enemigo". Por cierto, ¿quién paga la "mala música" de los antitaurínos? . ¿De dónde sale esa generosa financiación que les permite la organización, en sitio tan `preeminente" de esta exposición?.
JUANSINTIERRA


El reich animalista (Andrés Calamaro)

«La tauromaquia no es maltrato de animales, ni asesinato, ni tortura. La tauromaquia es compás, es valor y es respeto por el medio ambiente y por el toro. Es ecológica y sostiene una tradición ganadera ejemplar. Es cultura benigna(...)
(...)
El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria, curiosamente humanista o rabiosamente animal. Sin embargo, desnuda un bestialismo intolerante, una profunda pereza intelectual y un peligroso desapego por la sensibilidad correcta, por la vida satisfactoria y la natural tolerancia que impone la convivencia. Exhibe un desorden de valores altamente temerario, o francamente ridículo.

Andrés Calamaro - Aquí el artículo completo -

Foto: Andrés calamaro en un concierto en Bogotá





lunes, abril 25, 2016

Sobre la corrida concurso de Zaragoza

Decepcionante tarde. Tristeza generalizada a la salida de la corrida concurso de ganaderías. Ningún toro rayó a la altura esperada y el de la jota, de Los Maños, no debió lidiarse por no tener la presencia mínima para una plaza de primera.
(...)
Al año que viene se hace necesario más compromiso de empresas, ganaderos y toreros. La afición ya ha demostrado el suyo poblando los tendidos con gente venida de diversos lugares y una afición zaragozana creciente cada año.


Foto vía Aplausos 

sábado, abril 23, 2016

Don Quijote fue torero y tenía el cuerpo cosido a cornadas

Don Quijote de la Mancha, cuando salta el toro a la arena, echa sobre él a su amigo Rocinante, el caballo de los toros. ¡Don Quijote, todos los toreros  rezan por ti para que Dios te libre de una cornada!
Nadie teme por Rocinante. Don Quijote sabe lidiar y librar el caballo, que es lo mismo que nadar y guardar la ropa. Ni para guardar la ropa le sirve Sancho.Sancho Panza no cuida de la ropa, ni de la suya ni de la de Don Quijote, porque la ropa no se come y a él sólo le interesa la comida.
Sancho, más que la perturbación de Don Quijote, es su asesino. Sí, eso es lo que quiere sin darse cuenta: matarlo, suprimirlo. Al primero que tiene que lidiar Don Quijote es a Sancho: su rémora, su ancla. Sancho es la amargura del triunfo de Don Quijote, el hacha que poda todas sus alegrías, todas sus ilusiones.
Don Quijote tiene el cuerpo lleno de heridas, de cornadas que le han dado los toros. Los toros, no lo olvidemos, dan cornadas, hieren y matan. El toro es la Muerte. Por mucho que se sepa de toreo, hay momentos en que no se puede evitar la cogida, falla la regla o se equivoca el lidiador y entonces llega sanguinaria la cornada.
A Don Quijote le cogieron algunos toros y, entre ellos, hubo uno que estuvo a punto de matarlo: el terrible toro del Norte. Pero Don Quijote no se deja matar fácilmente. Para eso tiene su arte, su tauromaquia.
Él sabe que, cuando los toros son fuertes, son poderosos, lo mejor es cambiarlos de terreno. Cambiar los terrenos en el toreo, llevar el toro de un sitio a otro, es renovar la lidia, abrir nuevos horizontes a la vida que es el arte de torear. En el argot taurino, un tercio no es un tercio, sino un medio. Cuando se dice cambiar el toro de un tercio a otro, lo que se quiere en realidad decir es cambiarlo de un medio al otro medio. Hablamos de una circunferencia que es el ruedo de la plaza de toros.
Don Quijote fue el primero en descubrir que el mundo tenía la forma del ruedo, que el mundo era redondo por los cuatro costados. Y, como sabía torear, cuando vio que el toro le comía el terreno, lo cambió de tercio a medio: más claramente, lo pasó de la mitad vieja del mundo a la otra mitad: lo trajo al Nuevo Mundo. Y eso sólo lo puede hacer quien sea capaz de torear a todos los toros en todos los terrenos. Don Quijote lo hizo y, en el esfuerzo, se abrieron sus heridas y se derramó casi toda su sangre.
La sangre de Don Quijote, regando a más de medio mundo, ha hecho brotar su arte, su arte de ser, de ser siempre, de ser y estar, de estar eternamente, por los siglos de los siglos, dormido y despierto, sin vacilaciones, dormido y despierto, a toda hora y en todo lugar.

Palabras de Ignacio Sánchez Mejías en una conferencia en la Universidad de Columbia- Nueva York en 1929


Vía: Abc

viernes, abril 22, 2016

«¡Pero si va desnudo!»

Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día oyó a Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna sino que los pícaros hacían lucir que trabajaban en la ropa, pero estos se quedaban con los ricos materiales que solicitaban para tal fin.
Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.
Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salio con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla.
Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:
«¡Pero si va desnudo!»
La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. El emperador lo oyó y supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó el desfile.


Es muy interesante la aportación de Alejandro Talavante para crear una imagen de marca contemporánea y sacar en este aspecto, desde su pequeña aportación, a la Tauromaquia de la caverna publicitaria en la que se encuentra. Nada que objetar en ese aspecto, lo que ocurre, lo que nadie le dice, no sólo a Talavante, sino a todos los autoproclamados figuras del toreo actual, es que están desnudos, que toda la grandeza que tratan de vender queda reducida al ridículo de su propia desnudez cuando se analiza las ganaderías que eligen a lo largo no sólo de una temporada sino de su propia trayectoria, no se trata que como hecho aislado me anuncie con 6 victorinos, se trata de un continuo, de un constante variar de ganaderías entre las mas demandadas por los aficionados, pero es que amigos eso sería vestirse de Torero, y nuestros emperadores del toreo van desnudos.

jueves, abril 21, 2016

Sobre los lamentos de la empresa de la Plaza de Toros de Sevilla

En“El País” de hoy Antonio Lorca presta su pluma a las quejas y lamentos de la empresa de la Plaza de Toros de Sevilla. Tras la feria el gerente de la misma Ramón Valencia afirma que “No hay afición para una feria de esta categoría” entre otras afirmaciones, plañideras todas.La lectura del artículo hace que uno acabe por plantearse una serie de cuestiones, el problema es que desde hace años, desde que pasaron las vacas gordas, éstas son siempre las mismas. Ni han variado las lamentaciones, ni el planteamiento empresarial que las provoca ni las sensaciones que todo lo anterior suscita en el aficionado.
Según afirma la propia empresa los abonados han pasado de 2165 de la temporada pasada a 2335, es decir, que el número ha aumentado en 170 abonos. Lo primero que a uno se le ocurre es pensar en que si no se ofrece a estos señores otra ventaja que la de garantizarse el mismo asiento para los festejos de abono, ¿qué puede esperarse? ¿Ha probado a ofrecer ventajas económicas a sus clientes más fieles? ¿Ha probado a ofrecer descuentos para el primer abono, para el segundo, etc.? ¿Ha probado algún año a ofrecer miniabonos de preferia a precios asequibles? ¿Ha probado a poner precios distintos en la preferia en la que se concentran carteles de menos relumbrón para el gran público? ¿Ha probado a ofrecer un miniabono de corridas toristas en la preferia o al menos de encastes variados? ¿Porqué si todas las empresas pretenden abrir sus mercados Pagés limita el abono completo, con dos excepciones, a un tipo de toro y un tipo de corrida? ¿Porqué luego se queja de que la gente sólo asiste, y no siempre, cuando anuncia a las figuras si es la propia empresa la que intenta hacer ver que sólo merece la pena determinado tipo de toro y de corrida? ¿Y cuando vengan los festejos del resto de la temporada en los que las figuras no se anuncian, qué?
Afirma en la entrevista que en las cuatro corridas en que se ha puesto el cartel de “No hay billetes” ha perdido dinero. ¿Significa éso que lo que a unos se les da de más a los otros se les debe de dar de menos (los mínimos) si no se quiere sufrir un descalabro demasiado grande? ¿Habrá alguna empresa hotelera que haya visto ocupados al cien por cien sus establecimientos durante la feria y que haya perdido dinero? Y de ser así, ¿tendría futuro?
Las cuestiones son las mismas años tras año, con figuras y sin ellas, y los lamentos también. Entonces, si no es capaz como parece deducirse de todo lo anterior, ¿porqué no se va? ¿Porqué cuando recientemente le ofrecieron la rescisión del contrato, según se publicó en su día, dijo que no? Y si se queda y se quiere un resultado distinto, ¿porqué se hace siempre lo mismo?
Antonio Pineda

miércoles, abril 20, 2016

XIX Revista del Cerro de San Albín


La revista número 19 de la Asociación Cultural Taurina Cerro de San Albín de Mérida ya está en la calle, gracias al como siempre gran trabajo de su presidente D. Pedro García Macías. Se puede descargar en cualquiera de estos dos enlaces:

Descarga 1 REVISTA XIX Cerro de San Albín

Descarga 2 REVISTA XIX Cerro de San Albín


Breve apunte sobre el tercio de varas en la corrida de Miura





los toros de Miura, carecieron de la fortaleza necesaria para convertir su demostrada bravura en los caballos en la movilidad imprescindible para el toreo. En conjunto fue, sin duda, la corrida más brava de la feria ante los picadores. Todos los toros acudieron con presteza al encuentro con el peto, empujaron en mayor o menor medida
Antonio Lorca
Lo puso al caballo y se arrancó con alegría. Al entrar al caballo se repuchó un instante, como extrañado de sentir el hierro en la espalda, pero inmediatamente tomó bríos y arremetió vigorosamente contra el peto del penco en el que iba montado Juan José Esquivel, empujó con fijeza, sin mover la cabeza y recibió un duro castigo en el rato que estuvo ahí peleando. Hubo que sacarle, no sin dificultad, y cuando Rafaelillo lo puso de nuevo se arrancó por segunda vez con brío y alegría;

José Ramón Márquez

Muy entregado el primero de todos, de particular fijeza. Hubo quien protestó por la dureza del primer puyazo –estupendo picador Esquivel- pero se enceló el toro al ser herido. Y un miura encelado en un peto con el caballo atrapado contra las tablas no atiende a razón.
Barquerito

Nota: Como indica José Ramón, "la corrida se movió por unos derroteros muy poco miureños, dejándose torear y blandeando lo que le dio la gana ", aunque vimos buenos puyazos de Juan José Esquivel, Chicharito y Alberto Sandoval.
Fotos: Eduardo López para Cultoro 

martes, abril 19, 2016

Sobre la estocada de Javier Castaño a un Miura en Sevilla

 La estocada a su primero fue excelente. Se perfila bien:

Echa la muleta al morro sin tapar la cara del toro como hace El Juli. Va arrastrando los pies y no corriendo como López Simón:

Y lleva a cabo la suerte con lentitud y rectitud, como tiene que ser, dejándose ver. . Cobra una entera desprendida ¡con los pies en el suelo! 
La mejor estocada de la feria junto a la de Pepe Moral  ¿Cómo pueden los mismos críticos alabar esta estocada y las de Manzanares o El Juli si son el agua y el vino? Es inconcebible.


Foto superior: Miguel Herrador

lunes, abril 18, 2016

Rafaelillo en la corrida de Miura


Ese primer toro fue, sumando todo, el toro de la corrida. Y, luego, el cuarto. A los dos les dio fiesta mayor Rafaelillo, consagrado ya como maestro consumado en la especie Miura, no importa el género. A los violentos y a esos dos de esta última tarde de feria de Sevilla también. O al toro aquel del último San Isidro, que fue, dentro de las de su género, la mejor faena del abono. No coser y cantar, porque ante el toro de Miura se siente siempre un íntimo recelo, pero sí una facilidad, una resolución y una claridad de ideas sobresalientes. Y firmeza, y recursos, y listeza, y adivinar la intención de cada uno de esos dos toros sin dejarse sorprender ni en una sola baza. Sin miedo: el primero de la tarde, dolido de la divisa, cabeceó con ese nervioso dolor de los toros de magro cuello, y el torero murciano lo vio, sin embargo, claro. La calma de principio a fin; la colocación; la administración de los tiempos, distancias y terrenos; la ligazón y el temple, que fueron arma decisiva. Y el salero, que no es nuevo en Rafael pero ha ido ganando enteros. El salero genuino y no impostado: los cambios de mano por delante en los cuartos muletazos de tanda antes de abrochar con espléndidos pases de pecho de los de verdad. Calma, además, cuando se empezó a apagar y hasta a pensárselo ese primer toro. Un soberbio desplante. Con el ambiente volcado, no entró la espada. Un pinchazo, media ladeada, tres descabellos, un aviso. Una de las grandes ovaciones de la semana y de la feria. Y fiesta de parecido calibre con el cuarto, que brindó a Javier Castaño. A ese cuarto lo esperó de rodillas más cerca de los medios que del terreno propio de la porta gayola, lo libró con larga científica y lo templó con lances seguros y poderosos. Faena de las de alegrar con la voz al toro, de tragarle dos recaditos en el momento justo, de traerlo en distancia sin obligar pero sin dejar de gobernar. Al hocico la muleta por la mano izquierda, una tanda mixta de tres y tres naturales, una hermosa salida al paso. La gracia mayor de una trinchera en el mismo platillo para abrir una tanda en redondo de mano baja y el dibujo en semicírculo. Un desarme por abusar, pero solo por eso. Una estocada soltando el engaño. Una oreja muy cara.
Barquerito

En su segundo, Rafaelillo anduvo animoso y sin que en ningún momento le llegase el agua al cuello. Él se ha visto con miuras de condición menos amable que los de ayer y no se le vio en su segundo pasar fatigas. Le arreó una serie con la derecha cuando parecía que ya  no se podría, a base de oficio y de consentir y se tiró con rabia a una estocada de buena ejecución que quedó emborronada al perder el engaño, pero a estas alturas ¿quién se fija ya en las estocadas?
José Ramón Márquez 
Foto: M. Berho

La unidad de criterio ha muerto


Un éxito mas de la gestión Recio del toreo, la unidad de criterio ha muerto, a fecha de la presente la gestión de los taurinos ha conseguido expulsar de las plazas al abonado habitual por un público eventual que hace que el criterio sea cada tarde uno, podríamos clasificar los festejos que se programan en cuatro tipos bien diferenciados:

1.- Las corridas de Toros, donde se anuncian 6 toros seleccionados por su ganaderos en función de su casta y trapío para tres valientes toreros, conocidas en el argot taurino como "las duras", no entraremos en si por tanto las otras son "las blandas".

2.- Las corridas de figuritas,(con perdón de la expresión), donde se anuncian 3 autodenominadas figuras del toreo, recientemente ante el deterioro del modelo se versionan incluyendo en la terna algun aspirante a figura (es importante que el lector diferencia los términos figura y torero, que históricamente han estado ligados pero actualmente disociados) con 6 cuadrúpedos de las torifactorias que seleccionan sus animales por su docilidad y ausencia de trapío valga la redundancia.

3.- Corridas mediáticas, es un modelo independizado del anterior, donde se anuncian a tres habituales del papel couché, y en ocasiones se añaden malabaristas para la ocasión, en esta ocasión los animales se seleccionan en función de lo que tenga Matilla en stock, generalmente saldos pero llegandose a dar el caso excepcional de presentar seis toros que hubieran merecido lidiarse en corrida de toros.

4.- El cuarto tipo se produce en aquellos festejos que no son ni lo uno, ni lo otro: Ganaderías sin interés para toreros poco conocidos.

Cada uno de estos festejos atrae a distinto tipos de espectadores, al primero acudimos los aficionados a los toros, al segundo acuden el público en general que cree ir a los toros y el palmerío consciente, al tercer tipo acuden el público que va de romería y al cuarto tipo van las familias y amigos de los actuantes. Cada grupo tiene sus criterios y como tal actúan.

domingo, abril 17, 2016

Muy bien Morante; pero eso ante un Toro


Muy bien Morante, todo muy bonito ...pero eso ante un Toro con casta y poder ( no ante esos rumiantes nobilísimos que describe nuestro amigo Gastón )

viernes, abril 15, 2016

Paco Ureña ante "Galapagueño" de Victorino Martín


El que ha toreado por momentos con toda la verdad ha sido Ureña. A su primero, Galapagueña, le ha toreado con una extraordinaria pureza: la naturalidad, el medio pecho, el trazo largo del muletazo, la ligazón, lo que es el toreo que a uno le gusta. El toro demandaba que se le pisase el terreno, y cuando Ureña optaba por las afueras el toro se le paró, pero cuando asumía su posición -la del riesgo- y le echaba la muleta al hocico el toro se entregaba sin dobleces. Momentos de toreo grande los de Ureña en Sevilla en esta tarde,

José Ramón Márquez – aquí su crónica -

Escribano ante "Cobradiezmos" de Victorino Martín


La lida de ese cuarto toro fue como sigue: Manolo lo recibió a porta gayola con una espectacular media larga cambiada de rodillas, seguida por templadas verónicas y una gran media. El toro empujó bastante en varas y siguió mostrando fuerza y alegría en el quite de Morenito (por mandiles y media verónica) y en el segundo tercio, mismo que Escribano cubrió con su habitual prestancia.
El diestro sevillano inició el trasteo doblándose por bajo, con poder y elegancia. Luego, el espléndido bicho se dejó torear en los medios sin darle un momento de respiro al coleta, quien tuvo la garra, los riñones y el hambre suficientes para poderle al cárdeno sin dudar nunca y regalándonos el milagro del temple. Pocos toreros del escalafón podrían haber toreado con tanta verdad a un toro tan bravo y tan noble, pues hacía falta mandar mucho, acompañar con suavidad las embestidas y pensar en la cara del toro, algo que se resume en un solo atributo taurino: el poder.

Gastón Ramírez - Aquí su crónica -