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domingo, octubre 06, 2019
EL CID
La cosa de hoy iba, por completo, de El Cid, un torero que, mientras otros recibían las floreadas guirnaldas de la crítica selecta y nada interesada, mientras los adjetivos servían para ir haciendo tragar a las gentes el ricino del toreo de renuncia, del toreo sin toro, Manuel Cid iba conformando su carrera basada en la pureza y en el toro, las dos inmutables patas en que reposa la tauromaquia que importa. Manuel Cid fue abriendo las puertas grandes de Madrid, de Bilbao, de Sevilla (allí la dicen la del Príncipe) a base de estar frente al toro, el que mete miedo, el que es un problema, el que no regala nada más que la incertidumbre de su embestida lista. El Cid ha abierto los más difíciles cerrojos de las Plazas más exigentes con los toros de Victorino Martín donde otros han hecho sus gestas a base de cuvillejos y de juampedritis de todo a cien, dejándose la vida en cada cite, en cada natural. En Bilbao, el día histórico de los seis de Victorino, la que posiblemente sea la corrida más importante que se ha visto en lo que llevamos de siglo XXI, cuando Cid viene de matar al cuarto, le pregunta a Boni, su excelente peón:
-¿Cuántos quedan?
José Ramón Márquez.
Foto: Andrew Moore
-¿Cuántos quedan?
José Ramón Márquez.
Foto: Andrew Moore
martes, octubre 01, 2019
lunes, septiembre 23, 2019
Sergio Serrano
Y ahí está Sergio Serrano, que se va con mucha seguridad con el toro a los medios a dictar su clase basada en la colocación, la firmeza, el valor, esas cosas que mantienen en pie la fiesta de los toros desde la época de Cúchares y de Montes. Imposible apartar los ojos de la lucha entre Serrano y Palmito. Ambos ponen sobre el tapete su inteligencia contra el otro y Serrano le roba literalmente al toro dos derechazos que son dos obeliscos de torería, ganada la posición, arriesgando. Y luego, para que no se diga, lo intenta por el izquierdo y recibe las agrias tarascadas del toro, que ni pasa, y vuelve a la derecha a la porfía denodada, a plantear una de las más sinceras y hermosas faenas que se han visto este año en Madrid, pura hombría. Un pinchazo y una estocada baja ponen fin a la vida de Palmito y una merecida vuelta al ruedo, dada con lentitud gozosa, es el galardón para Sergio Serrano.
José Ramón Márquez- Aquí a crónica completa-
martes, mayo 07, 2019
martes, abril 30, 2019
Sobre Ignacio Olmos ( Barquerito)
La sorpresa de la fiesta fue este Ignacio Olmos que llegó a las Ventas como un desconocido pero salió del debut con cartel de novillero relevante, valiente y capaz. El toreo en la cabeza, una llamativa naturalidad, asiento y colocación nada comunes en toreros nuevos o por hacer, una mano izquierda soberbia, sentido clásico al torear –por los vuelos, el engaño por delante, ligazón, remate. Dos faenas de distinto planteamiento pero muy llenas de ideas y logros las dos. La del sexto, entera por la izquierda en seis tandas esplendidas con la izquierda, fue de mayúsculo mérito. La del tercero, dificultada por el sentido y listeza del toro, que lo cogió dos veces y le hirió la segunda de ella, fue notable por su firmeza. Contó la inteligencia de rehilar más que ligar para ganarle por la mano la partida al toro. Hubo dos o tres muletazos de cámara lenta dentro de un todo de pureza y seriedad.
Barquerito
lunes, abril 29, 2019
Sobre la novillada de Julio García en Las Ventas
UNA BRAVA NOVILLADA DE una ganadería de Salamanca creada a partir de una compra de vacas y sementales de Fuente Ymbro. Hechuras, casta, movilidad, emoción
Barquerito
Barquerito
lunes, abril 22, 2019
Juan Ortega
ya desde el principio se manifestó Juan Ortega con ganas de mostrar el sello de su estilo y su personalidad y lo hizo en dos lances a la verónica en los que acaso resaltó más la óptima colocación del torero que la pura ejecución de los mismos; luego llevó al toro al caballo con gracia, rematando con una airosa revolera plena del aire de Sevilla en primavera y después, ahí sí, dejó dibujadas tres verónicas y una media plenas de encaje y torería. Para comenzar el trasteo se fue a las rayas del 7 y ahí dejó un inicio de puro clasicismo, tres ayudados por bajo y un pase de trinchera que eran oro molido, estropeados por la caída del toro. Luego, en el tercio (¿había aire?) la manera de presentarse ante el toro, pisando el terreno, la verticalidad sin impostar, la muleta agarrada con la derecha por el centro del palillo, el cite suave y mandón, la posición erguida, el toreo hecho de pura naturalidad, como quien va por la calle y se encuentra a un conocido, y el toro conducido hasta el final del muletazo y ligado, cosido, con el siguiente de manera limpísima, luego otro remate por trinchera de mucha enjundia y se pasa la muleta a la zurda donde acaso no acaba de dar el paso adelante, y no plantea el cite con la nitidez que lo hizo en los redondos anteriores y no consigue la ligazón, estando en el toreo al natural por debajo de lo demostrado con anterioridad. Luego vuelve a la diestra y tras un final algo embarullado con algunos enganchones deja una estocada baja. Da una vuelta al ruedo de mucho peso, más que decenas de esas orejas que antes de llegar a la boca del Metro ya se han ido para siempre de la cabeza.
José Ramón Márquez- Aquí la crónica completa-
Fotos: Andrew Moore
lunes, abril 15, 2019
martes, marzo 26, 2019
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