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jueves, septiembre 18, 2014

Sobre el toro de de José Escobar ,y estoqueado por Manolete, regalado a Churchill ( Jimmy Burns Marañón)

Lo que particularmente interesa más de esta historia es que Escobar se sentía orgulloso de formar parte de una familia anglófila. Su abuelo, director de la filial española de la (compañía de seguros) Norwich Insurance Company, fue distinguido con la medalla de la Orden del Imperio Británico al terminar la guerra de 1914-1918. Don José María siguió los pasos de sus ancestros y colaboró con la causa aliada en la II Guerra Mundial. Cuando ésta terminó con la derrota de Hitler, Escobar se acercó a la embajada británica con la idea de regalar a Churchill la cabeza disecada de Perdigón como expresión simbólica de agradecimiento.

"Como viejo amigo de Inglaterra", escribió Escobar a Churchill, "sentí con ustedes la angustia de los días tristes y oscuros por que ese país pasó, hasta que con la luz de su cerebro, su corazón y su pueblo, empezaron a disiparse las tinieblas de Inglaterra y del mundo y terminó por darnos la Victoria que salvara a los hombres de buena voluntad".

El contacto secreto del ganadero en la embajada era Walter Starkie, el influyente director del British Council, que también intervino en operaciones secretas en colaboración con otros espías como mi padre.

(...)
El gusto de Churchill por las corridas es uno de los rasgos distintivos de su personalidad que, a lo largo de su vida y con mayor o menor grado de conocimiento público, tuvieron que ver con España.

JIMMY BURNS MARAÑÓN 
(Nieto de Gregorio Marañón)


- Aquí el texto completo -

nota: llegamos a ese enlace gracias a Antonio Pineda



miércoles, septiembre 17, 2014

Sobre José Escobar


En 1940, las cuatrocientas cabezas compradas a Graciliano -que habían permanecido cuatro años cerca de Ciempozuelos, en unas tierras alquiladas a la familia Esteban Hernández- emprendieron el viaje hacia el sur. Entonces, Santiago tenía dieciséis años y trabajaba con su padre, mayoral en casa de Sánchez Rico, donde el astuto José Escobar le convenció para que se trasladara a la marisma. Santiago hizo el viaje en tren con los animales, una novedad en la historia de la ganadería brava, después participó en el traslado a Salteras y, finalmente, en la última recta del periplo a pie. “Los ganaderos de la comarca -Pablo Romero, Concha y Sierra, Pérez de la Concha, Miura...- participaron enviando ochenta cabestros y decenas de jinetes... Separamos la manada en seis camadas y, dos días después, los gracilianos llegaron aquí”.

Desde los primeros años de su aventura, José Escobar encontró un hueco en las ferias. Impulsados por su etapa salmantina, los gracialianos de la marisma participaron en las tardes más bellas de Manolete -y a la inversa-, hasta el punto que, a menudo, éste los imponía, como en Pamplona o Valencia, para corridas triunfales. Algo que dio pie a una jugosa anécdota, cuando el ganadero, tan anglófilo, viajó a Londres para ofrecerle a Winston Churchill la cabeza disecada de uno de los toros lidiados por Manolete -concretamente el 23 de julio de 1944 en Valencia-, que tenía en la testuz una mancha blanca en forma de V dela victoria similar a la inmortalizada por el primer ministroinglés...

Tierras Taurinas - Opus 28 "Viaje a la Marisma"