Javier: Ya poca gente recuerda los años de competencia de Ortega Cano con otro gran torero que fue el malogrado Julio Robles y alguna tarde en que pusieron las Ventas en pie con sus quites. Sí, en los quites, otra víctima del simulacro de la suerte de varas, otra cosa que ya no vemos nunca. Pocos se acuerdan de que este atildado personaje que ha generado la prensa rosa, se caracterizó por un valor y un arrojo estoico, firme, serio: todavía lo estoy viendo arrojarse entre los cuernos de un toro para cobrar una estocada impresionante y salir por la puerta grande de Madrid, puerta que abrió, no lo recuerdo con precisión, cuatro o cinco veces y tres Julio Robles. Recuerdo aquellos años, 1986, 1987, 1988 como los de consolidación de una afición que ya tenía desde casi niño, yo era más partidario de Julio Robles aunque, ahora lo se, seguramente por aquello de hacer patria (o sea, una tontería) pero lo cierto es que uno y otro tenían un concepto verdaderamente clásico y serio del toreo, es una verdadera pena que tanto el uno como el otro, por motivos distintos (cualquier buen aficionado de cierta edad recuerda la terrible cogida de Julio Robles que lo apartó de los ruedos y prácticamente de la vida), hayan tenido tan fatal destino: sic transit gloria mundi
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Foto: estocada de Julio Robles. Creo recordar que la foto la cogí de blog de Agustín Hervás





