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miércoles, enero 29, 2014

Sobre el argumento que suelen emplear los responsables de la injusticia

El argumento que suelen emplear los responsables de la injusticia es así de sibilino: De acuerdo; Raúl Sánchez puede con los toracos, pero en cuanto le sacas uno de almíbar, al estilo de los que utilizan las figuras, no sabe qué hacer con él y fracasa. Lo cual es el colmo del cinismo, puesto que la proposición hay que hacerla exactamente al revés: son las figuras las que están obligadas a torear el toro con fortaleza, edad y en puntas, no Raúl Sánchez el torucho del fraude.
Porque, caramba, ¡vaya cobaledas, y menudo el garciarromero que salió en sexto lugar! 

domingo, noviembre 18, 2012

Raúl Sánchez habla sobre la ganadería de Luciano Cobaleda



“En aquellos años hubo una ganadería de gran predicamento para un sector de la afición deMadrid que causaba verdadero terror: Luciano Cobaleda. De esa también maté unas cuantas. Salía malísimo. Eran como sardinas, pero tenían dos ‘petacos’ que no cabían por esa puerta. Un día, con Antonio, Ángel Luis y Juanito Bienvenida fuimos a tentar a lo de Juan Antonio Álvarez, porque entonces Ángel Luis y Juanito  apoderaban a Joaquín Bernadó. Como el ganadero no tenía plaza de tientas nos fuimos a lo de Luciano Cobaleda y al terminar, alguien propuso ver la corrida que tenía preparada para Madrid, pero nadie habló de fechas. Mira, cuando llegamos al cerrado donde pastaban los toros Antonio hizo así y ni se bajó del coche. Sólo exclamó desde la ventanilla: “¡Madre de Dios!”. Yo andaba con la mosca detrás de la oreja porquecasi siempre mataba la primera de la temporada en Madrid. Total, que le pregunté a Juanito: “¿Juan, esta no será la primera de la temporada en Las Ventas?”. “No hombre, no, si tú eres como de la casa, Raúl, y además torea contigo Bernadó. ¿Cómo vamos a anunciaros con esta corrida?”, me contestó. Y tararí tararí, la de Luciano Cobaleda para Joaquín Bernadó, Raúl Sánchez y Antonio Rojas, que confirmaba la alternativa. Apoyado en la tapia, mientras veía los toros, pensaba “joder, pobre desgraciado el que tenga que ponerse delante de uno de estos”. Era terrorífica. El primero de la tarde mandó a Rojas a la enfermería. “No querías caldo Raúl, pues toma, tres tazas”, me dije”. Por supuesto, los patas blancas de Luciano Cobaleda no pasaron desapercibidos para los aficionados. “A partir de esta corrida vinimos aquí siete años seguidos -recuerda Luciano hijo-. Lo habíamos sacado un poco de tipo, más grande, con más cara… Y lo que se buscaba era la casta. Entonces, claro, un toro encastado, con mucha cara, y que no siempre humilla mucho, es molestillo. Nadie lo pasa bien, menos mi padre, que en el campo los entendía a la perfección. Sabia darles sitio, andaba con ellos, mandaba sin apretarles mucho… En Las Ventas, lo nuestro cayó de pie. Eran toros preciosos y que se movían mucho”.

lunes, octubre 11, 2010

Sobre Raúl Sánchez


En la revista Taurodelta podemos leer una entrevista de José Ignacio de la Serna a Raúl Sánchez. Les enlazo a la misma ( tiene formato pdf).
Al tiempo copio unas lineas de una crónica de Joaquín Vidal sobre la tarde del 30 de septiembre de 1979 en Las Ventas, tarde en que se lidiaron toros de Luciano Cobaleda:
El argumento que suelen emplear los responsables de la injusticia es así de sibilino: De acuerdo; Raúl Sánchez puede con los toracos, pero en cuanto le sacas uno de almíbar, al estilo de los que utilizan las figuras, no sabe qué hacer con él y fracasa. Lo cual es el colmo del cinismo, puesto que la proposición hay que hacerla exactamente al revés: son las figuras las que están obligadas a torear el toro con fortaleza, edad y en puntas, no Raúl Sánchez el torucho del fraude.