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martes, abril 18, 2017

Sobre la buena corrida de Pedraza de Yeltes en Arles ( Barquerito)



EL CUPO Y EL TURNO toristas de la Pascua de Arles corrió a cargo de una muy voluminosa corrida de Pedraza de Yeltes, que dio en vivo un promedio de 570 kilos. Los dos últimos aparentaron todavía más. Serio por delante el envío entero. Dos toros particularmente ofensivos: un primero estrecho y talludo, armado por delante, y un sexto ancho y abierto de cara, atacadísimo, ensillado y largo, inmensa mole aplomada.
Fue corrida variada de pintas. (...). El cuajo, las caras, la romana, la gravedad y la seriedad en conjunto del remate compusieron un mosaico del gusto del aficionado torista. Desde gradas y tendidos de sol se siguió la corrida primando al toro sin la menor reserva. El público todo supo ser generoso con los tres espadas. La presidencia, también. La exigencia con los picadores, mayor de lo habitual en la plaza francesa que sea. Salieron a picar los caballos muy pesados y domados. No hubo ni un solo derribo. Sí varios marronazos a toros que vinieron corridos.
La sorpresa fue que se les dio en varas a todos trato parecido al que se gasta en las corridas concurso. (…)
Pero los seis toros se picaron donde se pica o picaba en las concurso y, como si hubiera habido un pacto, a los seis se les puso en distancias más que respetables. En una imaginaria boca de riesgo, que aquí no hay. O en el centro del óvalo del anfiteatro. Hubo toros, los tres últimos, de tres puyazos más o menos en regla. Galopar al caballo propiamente no lo hizo ninguno, pero salvo el quinto todos se batieron. Primero y segundo fueron los de mejor nota con diferencia. Salvo tercero y sexto, todos fueron aplaudidos en el arrastre. Al final saludó el mayoral.
Los dos primeros fueron los de mejor cumplir en varas y, de paso, los más prontos en la muleta. Noble el uno, que galopó y metió la cara. Repetidor el otro, que descolgó lo que pudo porque era muy alto de agujas y corto de cuello. Con ellos se vieron las dos faenas de más calado. Distinguido y templado Morenito de Aranda en un trabajo de aliento: cites en larga distancia, dos de ellos de punta a punta, reuniones severas, airosos remates, una soberbia tanda con la izquierda. Y, ay, una estocada en los bajos. Fandiño no pudo tomarse ni un respiro con el segundo, que atacó sin desmayo y, toro a más, acabó embalado y encelado, todo lo cual revistió de emociones el trasteo firme, mandón y resuelto del torero de Orduña.
El resto de función no tuvo tanta intensidad. 


Barquerito


martes, agosto 02, 2016

Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Azpeitia y la torera actuación de Curro Díaz

DOS DE LOS SEIS toros de Pedraza de Yeltes tuvieron buen trato. Fueron dos de los tres colorados del envío. Un segundo, Sombreto, más estrecho y alto que los demás, ligeramente acaballado, en el tipo propio y más fiable de la ganadería; y un sexto, Huracán, de cuerna cubeta –anchas sienes pero abrochadas, como una bandeja- y armónico remate. Los dos lucían blancas palas, blancos pitones. El uno cobró un serio primer puyazo al relance pero se salió suelto a querencia; el otro se arrancó en arreón y apretó muy en serio, aparatosamente.
No hubo toro que no se empleara en el caballo. En ese punto, este sexto fue el de mejor estilo. La gente está en Azpeitia por que los toros tomen dos puyazos y no uno solo, y esa prueba pasaron esos dos toros colorados de pinta idéntica y parecido fondo pero distintas formas. El sexto fue particularmente lustroso. El segundo, algo badanudo. Del segundo puyazo, casi testimonial, salió el sexto embistiendo, pero enterró pitones. Eso fue anuncio de que iba a descolgar y humillar. Señal inequívoca. El segundo hizo fu al caballo cuando lo pusieron de largo para la segunda vara. Los dos toros acusaron querencias definidas. El segundo, a la puerta de arrastre; el sexto, a las tablas opuestas, donde se estuvo, pero sin atrincherarse ni defenderse.
Con el segundo firmó Curro Díaz una preciosa faena de orfebre. En la contraquerencia. En los medios, donde fue todo, salvo una apertura de siete muletazos de tanteo que fueron ejemplo de toreo de compás. Una suerte menor convertida en dibujo caro. Los siete muletazos de lazo, de tablas hasta el platillo, se celebraron con ruido. Del lazo salió el toro entregado. Tres tandas en los medios de encaje impecable, toreo hacia dentro y templado, y bien rematado. El de pecho de broche en cada una de esas tres tandas. La tercera, de traerse enganchado el toro por delante, casi despatarrado Curro, a placer, tocado de la inspiración a pesar de ser faena del repertorio clasicista. El llamado “toreo eterno” en un exceso verbal.
Las improvisaciones y recursos –las trincheras y trincherillas, los recortes, un cambio de mano- fueron salsa de ese cuerpo mayor de toreo de rancio desmayo. Estaba pendiente una tanda con la zurda. Tardó en llegar pero llegó, sin el brillo del toreo en redondo. Pero no sin su propio genio. Para entonces el toro empezó a acusar su querencia original. Y se acabó soltando. Costó cuadrar y pasar en terrenos del toro: un pinchazo, una estocada delantera y ladeada, dos descabellos.
Foto: André Viard, Tierras Taurinas 

miércoles, mayo 18, 2016

Decepcionante corrida de Pedraza de Yeltes en Las Ventas

 Nos tiramos el año recordando alHurante, número 11, del año pasado y a los otros dos que se fueron al desolladero entre ovaciones, nos la tiramos leyendo reseñas, viendo fotografías fabulosas de los Pedraza en Dax, en Azpeitia, en Salamanca hace un par de años, vueltas al ruedo, imponentes tercios de varas, emoción a raudales, y se presentan en  Madrid con una escalera de caracol, como para decir que esta Primera Plaza de Pueblo del Mundo no les importa una higa, que ni varas, ni fiereza ni ná, que ha salido un bobo coloradito,Holandero, número 7,  que ya quisiera don Paco Medina haber fichado a ese trotón para su cattle-ranch cuando elimine lo anterior.

José Ramón Márquez en Salmonetes ya no nos quedan

martes, abril 12, 2016

Sobre la novillada de Pedraza de Yeltes en Garlin





Le prix mis au jeu au meilleur picador fut remporté logiquement par Oscal Bernal. Luis David Adame reçut le prix du triomphateur.
Salut du mayoral Curro Sanchez puis il sortit a hombros en compagnie du mexicain

Nouveau succès de la peña taurine garlinoise et de la ganaderia de Pedraza de Yeltes.
Aquí la crónica, en francés, de Vuelta a los toros -

Nota añadida: Andrés Verdeguer ha subido un vídeo de la novillada y escribe:
Varios datos para reivindicar la universalidad de la Tauromaquia 

Plaza llena de aficionados franceses
Ganadero donostiarra
Torero mexicano.

Y el lenguaje de la bravura y el mensaje del toreo sin ncesidad de traducción simultánea. No hace falta más.

martes, marzo 29, 2016

Un fantástico toro de Pedraza, gran triunfo de Joubert en Arles (Crónica de Barquerito)

Un fantástico toro de Pedraza, gran triunfo de Joubert
Corrida de gran porte y brava de los hermanos Uranga, con un quinto excepcional. Reaparición feliz y afortunada del joven torero arlesiano tras dos años en el olvido
Arles. 5ª de Pascuas. 5.000 almas. Nubes y claros, templado. Dos horas y cincuenta y cinco minutos de función.
Seis toros de Pedraza de Yeltes (Hermanos Uranga). Vuelta al ruedo en el arrastre para el quinto, Dudanada, número 20.
Manuel Escribano, saludos y palmas tras un aviso. Thomas Joubert, aplausos y dos orejas. Juan del Álamo, una oreja tras dos avisos y silencio tras dos avisos.
Buenos puyazos de José Manuel Quinta, Óscar Bernal, Mathias Forestier y Paco María.
UN TORO SOBERBIO de Pedraza de Yeltes. Hermosísima prenda de 600 kilos. Colorado, ancha popa, armoniosas proporciones, la cuerna en corona, muy finas las puntas. Un galope sueltecito de partida. Hasta fijarse en el platillo mismo y enfilar desde ahí uno de los caballos de pica de Alain Bonijol. En el Anfiteatro solo sale un picador. Un primer puyazo memorable por la manera de meter los riñones y encajarse. Un segundo en ataque de largo y la misma entrega en el peto. Un quite de Juan del Álamo por tafalleras, dos, y la verónica vuelta de Jesús Córdoba. Réplica valerosa de Thomas Joubert por saltilleras. Galope bravo en banderillas y dos pares excelentes de Raphael Viotti. Y un brindis parsimoniosísimo al público de Joubert.
El primero de lote, encastado, guerrero, noble pero no siempre metido en el engaño, había sido el de su más que decorosa reaparición en Arles, su plaza y su patria. Este otro vino a ser algo así como el toro de su vida. Apuesta mayor: por la categoría del toro, que había empezado a ver y paladear casi todo el mundo en varas y después de varas, y porque, después de dos y casi tres temporadas apartado del toreo, el joven Joubert estaba obligado por la ley del ser o no ser. Fue que sí.
Una faena de larga y original trama, abierta con una inesperada pedresina, que fue como un cohete, y, empalmados con el cohete y el cartucho, el cambiado por la espalda, un excelso natural a pies juntos y dos de pecho amplios, largos, precioso el dibujo. Firme y encajado el torero, planta juncal, verticalidad natural, sueltos los brazos. Un clamor en la plaza. Una segunda tanda más en clásico: el molinete de entrada, cuatro en redondo y el cambiado por alto. Vino planeando el toro a la velocidad perfecta. Templada muleta. Un paseíto enojoso de Joubert entonces. Para tomar aire, para dejarse querer, para pensar, para creérselo del todo.
Y vuelta al toro. Tercera tanda: una arrucina de apertura, tres en redondo, un cambio de mano, el de pecho. Como a resorte el toro en todos los viajes. Todos de aliento, prontos, largos. Una ligera duda de Joubert al echarse la muleta a la izquierda. El pase de las flores ligado con el de pecho. Solución de la tauromaquia de Nimeño II tras su primer viaje a México. Y una segunda cumbre de la faena: al natural de frente sin prueba previa, dos naturales. Y un farol, que no salió, pero lo ligó Joubert con tres más seguidos, y el de pecho. Ya estaba toreando sin espada.
El toro estaba para lo que fuera preciso. Habría admitido hasta veinte viajes más. Incansable el fondo. Sin saberse, el tono de la faena había perdido intensidad. Los adornos a pies juntos se celebraron. No tanto como el toreo de mano baja. Pero hervía el público. De toda la ola de émulos de Juan Bautista –unos cuantos matadores arlesianos de alternativa- tal vez Joubert sea el de mayor sensibilidad. Media estocada. Parecía que sin muerte, pero en el último ataque el propio toro se tragó la espada entera y rodó sin puntilla. Clamor monumental. La vuelta al ruedo al toro. Las orejas para Joubert, que, cuando las tuvo en la mano, se fue a buscar al callejón a Paquito Leal, su maestro y mentor, torero ya retirado, patriarca de los Leal de Arles, lo hizo salir al ruedo, le entregó las orejas y lo abrazó con fuerza. Como hacen los náufragos al sentirse rescatados.
Con todos sus atributos y su volumen, la de Pedraza fue una señora corrida de toros. No se esperaba menos. Los seis fueron bravos en el caballo, nota sobresaliente de la corrida sin excepción. Al sexto, que pareció querer blandearse, le puso las tuercas en varas Paco María. Los seis fueron de largo. El sexto, que por hechuras desdecía de los demás, fue el garbanzote negro: ni un viaje regalado, no descolgó ni una baza. Juan del Álamo, poderoso y entonado con el tercero de corrida, se empeñó en recibir a ese sexto con la espada y no hubo modo.
El primero, cinqueño, de una hondura extraordinaria, fue toro noble pero escarbador, algo tardo y de los de sujetar porque quiso irse varias veces. Tenía, sin embargo, una golosa embestida humillada. Se extendió más de la cuenta Escribano en faena marinera. El propio Escribano quiso lucir al cuarto en el caballo como si se tratara de corrida concurso. No terminó de funcionar el invento, y no por culpa del toro, que fue en varas tan bravo como el que más, sino por otra razones. Demasiado sangrado en tres puyazos, el toro pecó de pegajoso en el último tercio. No pasó apenas nada. Si el toro quinto llega a jugarse de segundo y viceversa, es probable que Joubert se hubiera entonado más. Los toros bravos dan alas y parecen tenerlas.



Fotos: Isabelle Dupin para Apalusos


lunes, marzo 28, 2016

Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Arles ( I )


Corrida de gran porte y brava de los hermanos Uranga, con un quinto excepcional.
Buenos puyazos de José Manuel Quinta, Óscar Bernal, Mathias Forestier y Paco María.
Con todos sus atributos y su volumen, la de Pedraza fue una señora corrida de toros. No se esperaba menos. Los seis fueron bravos en el caballo, nota sobresaliente de la corrida sin excepción.

Barquerito
(mañana subiremos la crónica completa )
Foto vía Aplausos

lunes, febrero 08, 2016

Sobre Pedraza de Yeltes

Lidiar con expectación en Madrid, triunfar en Dax con dos toros de vuelta al ruedo y saludo de los picadores de la corrida con el propietario de la cuadra de caballos, acudir a Pamplona siendo una ganadería tan reciente y sustituir a la ganadería de Miura en Arles, todo ello triunfando en la pequeña plaza de Azpeitia cada año, hace un palmarés que permite depositar grandes esperanzas en la novedosa, pero brillante, ganadería de Pedraza de Yeltes.

Andrés de Miguel ha contado las vivencias en un tentadero en Pedraza de Yeltes en dos post que paso a enlazarles:
TIENTA EN PEDRAZA DE YELTES. EL PALCO EXPECTANTE (I)
TIENTA EN PEDRAZA DE YELTES. EL VÉRTIGO DE LA DECISIÓN (y II)

Nota: Las fotografías son de Andrew Moore

viernes, enero 22, 2016

Luis Uranga en la Tertulia del Jordán



Lo resume Andrés de Miguel en el blog "Adios Madrid". Copio:

PEDRAZA DE YELTES PIDE PASO

Luis Uranga es un ganadero moderno, por gusto, sin tradición, con concepto empresarial de la ganadería brava, lo que, curiosamente le convierte en un romántico, al pensar que el toro debe dar espectáculo para el aficionado.
Libre de ataduras taurinas, cree que el toro debe tener movilidad y emoción y no confunde la emoción con el miedo. Aunque el miedo esté casi siempre sobrevolando a los toreros, en la corrida de toros, la emoción la pone el toro con su embestida. Empresario, fue presidente del equipo de fútbol de la Real Sociedad de San Sebastián y actualmente Delegado de la Selección española de fútbol en sus desplazamientos. Una trayectoria que demuestra capacidad de organizar y dirigir.
La ganadería formada a partir del año 2005, por compras de las eralas de tres camadas sucesivas de la ganadería de El Pilar, la lleva el matador José Ignacio Sánchez, aquel que tenía una izquierda excepcional, reservándose Luis las relaciones públicas y su hermano Ignacio la dirección de la misma. No es la primera experiencia familiar, pues su hermano Ignacio, ya compartió la propiedad de una pequeña ganadería anteriormente junto con otros aficionados entre los que estaba Leopoldo Sánchez, expresidente del Club Cocherito de Bilbao
Se ha colocado la ganadería de Pedraza de Yeltes en una situación excepcional en la valoración de aficionados y parece que también de empresarios, pues este año tiene previsto lidiar las corridas completas en Madrid, Pamplona, Dax, Arles y Azpeitia, el bastión taurino de Guipúzcoa.
Poco amigo de polémicas, las sortea con elegancia, no entrando a valorar la acogida de los ganaderos establecidos ante una ganadería de nuevo cuño, aunque reconoce que no le gusta que le etiqueten como ladrillero, pues no viene de la construcción ni la promoción inmobiliaria.
Tiene su espejo, como tantos aficionados, en Francia, que además en su caso está excepcionalmente cerca de su casa, pues reside en Fuenterrabía. Valora positivamente de los franceses las nuevas iniciativas, el cuidado de la afición, la seriedad comercial, la atención a la casta, el realce de la suerte de varas, en fin tantas cosas que coinciden con las opiniones de los aficionados. Le gusta criar un toro para los tres tercios de la lidia que quizá sea la piedra de toque de la regeneración de la tauromaquia.
Satisfecho y agradablemente sorprendido con la trayectoria de la ganadería, espera poder aumentarla un poco para sacar dos corridas más al año, para acudir a Sevilla, Bilbao o Nîmes.
No entra en profundidad en la situación del mundo taurino para defenderse de los ataques institucionales y sociales, y se remite al ejemplo de Francia de participación de todos los estamentos en la creación de una organización y la financiación de sus actividades.
Toda su conversación dejó un aire nuevo, lejos de lugares comunes y que busca un camino de defensa de la fiesta mediante la bravura del toro, lo que es un punto de unión con la mayoría de los aficionados.


Madrid, 18 de enero de 2016


Fotos: Andrew Moore


miércoles, agosto 19, 2015

Andrés de Miguel escribe sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Dax



El mayoral a hombros, los picadores saludando desde el ruedo, junto al propietario de la cuadra de caballos Alain Bonijol. El público aplaudiendo a rabiar y  por la noche sólo unos breves comentarios elogiosos hacia Pepe Moral quien había salido por la puerta grande junto a El Juli, en la matinal de Garcigrande, dejaban paso a un torrente de conversaciones acerca de la gran y brava  corrida de Pedraza de Yeltes que había lucido mucho más, gracias al concepto imperante en Francia de que la corrida de toros tiene tres tercios y que debe ser vibrante y espectacular en todos ellos.
Andrés de Miguel
http://adiosmadridtoros.blogspot.com.es/2015/08/espectacular-pedraza-de-yeltes-en-dax.html?m=1

domingo, agosto 16, 2015

Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Dax ( Faustino)



DAX. 15 de Agosto de 2015. Lleno de no hay billetes.
Dos Rabosos de Pedraza de Yeltes de Vuelta al ruedo, tercero y sexto.
Y dos años seguidos en los que la vacada charra triunfa en Dax ofreciendo un espectáculo total.

Los otros cuatro toros fueron ovacionados con todo el reconocimiento en el arrastre.

Ese fue el premio de la afición de Dax al Poderío que derrochan los toros de Pedraza de Yeltes, que ofrecen un espectáculo en los tres tercios que engrandece y da esplendor a una Fiesta rica en matices.
Premio gordo para cualquier ganadero.

La presentación de la corrida fue imponente de cuajo y trapío. Tan solo algo más escurrido el primero, que acusó más la semana de corrales y una pintura el sexto, Fantasioso, enmorrillado, de manos cortas y gesto fiero.

Pero la grandeza de la tarde no quedo solamente en los toros, también brillaron y triunfaron los de luces.
Cuando Juan Del Álamo se disponía a pasear su segunda oreja de la tarde en el sexto, generoso el de Mirobriga, quiso compartir su triunfo con Curro, gran mayoral del Campo Charro, comprometido con los Uranga en la Ribera del Yeltes, y dieron juntos una vuelta al ruedo apoteósica. Mientras, el público de Dax, eufórico, coreaba el nombre de Bonijol hasta hacerle salir a saludar al tercio como premio tanto a su valentía durante la accidentada suerte de varas del sexto, como a la grandiosa cuadra de caballos que ha gestado, así como al derroche de torería ofrecido durante toda la tarde en tercios de varas que quedarán como antología de Les Arenes de Dax y Gloria de la Fiesta de los Toros.
La guinda la puso este domador de caballos toreros al sacar a saludar a todos los picadores actuantes, consciente de que sin ellos, sin su valor y su oficio sus caballos no lucen, erigiéndose en auténticos protagonistas de esta Fiesta completa que nos tienen secuestrada los taurinos actuales y que ayer tuvo su eclosión en la plaza francesa.

Los toros de Pedraza ofrecieron el triunfo tanto a los de oro como los de plata. En el tercio de muleta ni un sólo mal gesto, ni una mirada al bulto. Sólo codicia y nobleza, bravura, recorrido y corazón. Todo virtudes pero con la importancia del toro que se entrega no del que "deja estar", expresión actual absolutamente antitaurina propia del toro que va y viene sin exigir a los toreros.
Javier Castaño se fue sin premio e injustamente pitado de la plaza después de una dignísima actuación sin brillo por el fallo a espadas y porque el público, entregado con la ganadería salmantina, no fue sensible a su meritoria labor, más allá del provecho que pudiera obtener de su lote.
Pero tendrá la oportunidad de resarcirse en Septiembre, en este mismo escenario, durante la feria de Toros y Salsa con una corrida de Cuadri.
Estas oportunidades también son toreras.

Pérez Mota, llegó a Las Landas convaleciente del reciente percance de Azpeitia pero con las ganas y la ilusión de aprovechar la oportunidad que siempre ofrece la sensible afición y organización francesa a los toreros más modestos.
Lo consiguió por momentos pero tampoco estuvo acertado con los aceros. Recordaremos siempre la tanda de naturales al quinto, embistiendo a paso mexicano, en la que el fino diestro gaditano puso alma, trazo y sentimiento.

Juan Del Álamo nos regaló dos faenas espléndidas, distintas y que muestran la capacidad de un torero en sazón con dos grandes toros pero exigentes.

No queda en el debe pero se echa en falta que los de  luces y a pie, muestren más abandono, más entrega artística y menos precaución y menos complejos ante este hierro, generoso siempre en la embestida hasta el último aliento.
Lo digo porque se palpaba en los matadores y entre algunos peones de su confianza esas miradas en desacuerdo absoluto con el público, con el premio a los toros, contrariados por el reconocimiento sincero a los que también van de oro pero a caballo y contrariados sobre todo con aquello que no sea el repetitivo triunfo de los matadores. En esta fiesta integra no hay sitio para vencedores ni vencidos. Todos ganamos y el público y la afición es soberana. Juan del Álamo debió salir a hombros al cortar dos orejas junto al mayoral de la ganadería y no lo hizo.
Curro sabe que nos la debía del año pasado. Del Álamo sabrá por qué lo hizo.

Las arenas de Dax rebosaban emoción. Después de 20 años viniendo a esta feria, esta plaza y esta afición no dejan de alimentar la mía propia. Ayer, además, orgulloso de los toros de mi tierra y paseando una vez más esa discreta charrería que luce uno en cuanto puede 
Va por ustedes.

Faustino 

Gran corrida de Pedraza de Yeltes en Dax



Al término del festejo, Alain Bonjijol y los seis picadores salieron al ruedo para recibir la ovación del público. Los piqueros fueron, por parte de Castaño: Fernando Sánchez y Plácido Sandoval; por parte de Mota: Francisco Vallejo y Gabriel Rehabi -que dio una vuelta al ruedo acompañado del caballo Tabarly-; y por parte de Del Álamo: Óscar Bernal y Manuel Burgos.

Aplausos 
http://www.aplausos.es/movil/noticia/30966/




miércoles, agosto 05, 2015

El pase de pecho




"El otro gran pase con la izquierda es el de pecho. Últimamente he leído que si esto o que si aquello, que si el hombro contrario, que si el círculo...Desde luego, si el toro describe un semicírculo mejor, porque se le lleva más tiempo toreado, pero cuidado, sin descargar la suerte. Lo verdaderamente importante aquí es cargar la suerte con el pecho, echando el peso para adelante, por eso se le llama pase de pecho. Hay muchos que lo dan tirando del pecho para atrás o que se quedan muy derechos, muy tiesos, y no es así: lo característico, lo puro es echar el cuerpo para adelante dando el pecho. Al iniciar el pase con la mano baja, para que el toro venga humillado, hay que echarle el pecho adelante al toro y luego, cuando le vas marcando el viaje, el animal debe pasar casi rozándotelo; en la salida, el codo del torero tiene que deslizarse por encima del lomo del toro hasta que éste pasa tan largo cual es de cabeza a rabo."

Rafael Ortega -El Toreo Puro -

Fotos de André Viard: Javier Castaño ante un toro de Pedraza de Yeltes en la pasada feria de Azpeitia

lunes, agosto 03, 2015

Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Azpeitia



Domingo, 2 de agosto de 2015. Azpeitia. 3ª y última de feria. Tres cuartos de plaza. Calor, bochorno. Dos horas y media de función. Seis toros de Pedraza de Yeltes (Hermanos Uranga)Javier Castaño, silencio y saludos.Juan del Álamo, una oreja y silencio. López Simón, oreja tras un aviso y silencio tras dos avisos.
Oscar Bernal, Tito Sandoval y Paco María cobraron buenos y aplaudidos puyazos con segundo, tercero y quinto respectivamente. Notable brega de Domingo Siro.
NI SENCILLA NI COMPLICADA, la corrida de Pedraza salió desigual. Las láminas, el pelo, el fondo más que las formas.  Todos colorados salvo un quinto chorreado en verdugo, de casi seis años, y más trapío que ninguno aunque no fuera el más armado de todos. Cuatreños los demás. Tres de ellos, abiertos en lotes distintos, con la edad recién tomada. Fueron más serios los de la segunda parte que los de la primera. No es que aquellos no tuvieran respeto –alzada, cara, carnes-, pero cuarto y sexto, y no solo el quinto, ganaron con ventaja las comparaciones.
Se enlotó equitativamente la corrida. Si no hubiera entrado en sorteo el quinto, de expresión muy agresiva, se habrían hecho lotes de equilibrio mayor. Cuarto y sexto fueron toros de particular porte. Y todos sin excepción, toros con plaza. La tablilla de pesos les dio 590 kilos a cuatro de ellos. Solo 550 al segundo de la tarde, menos toro que los demás. La condición de un toro, dicen, se adivina en su lámina y su expresión.
Hizo buena esa teoría el lote compensado que cayó en manos de Juan del Álamo. El segundo cabalgó de salida como tantos toros de procedencia Fonseca-El Pilar. Ni trote ni paso ni galope. Otra cosa. Aire distraidito primero, pero ligero y bondadoso luego de sangrar en un puyazo notable por todo: por el picador, certero Óscar Bernal; por el empeño del toro, que metió los riñones; y por el caballo de pica, muy bien domado, boca dulce. Del Álamo hizo un breve pero lindo quite en el platillo, el toro galopó en banderillas, Domingo Siro puso dos pares perfectos y enseguida vino una faena de autoridad y carácter. Hubo que sujetar al toro, que no fue el único que acusó la querencia a corrales y toriles. Sí el más agradecido. Los toros que cabalgan tienden a gazapear, pero este segundo, apenas.
La faena del torero de Ciudad Rodrigo tuvo varias virtudes: sentido de la improvisación, ligazón, mano baja, temple, entrega y gobierno. El tiempo justo. Grandes pases de pecho en los broches de tanda. La mano del toro fue la diestra y por ahí llegó el dibujo más redondo. Un metisaca, una entera a paso de banderillas. El agrio quinto escarbó como un poseso, arreó y se dolió en banderillas. Tan violento y áspero como reservón. Paciente, Del Álamo supo resolver los acosos del toro cuando se le puso a la defensiva y lo buscó con mal estilo. Un desplante como recurso. El toro se le habría atragantado a cualquiera.
Tercero, cuarto y sexto dieron juego. Pero los tres buscaron antes o después la querencia de tablas o toriles. Las secuelas del desencajonamiento, que es en Azpeitia preceptivo. El tercero estuvo por rajarse, pero no consintió López Simón. Y el cuarto, más que el tercero; el sexto murió barbeando las tablas y sin descubrirse. El cuarto metió la cara con ganas –embestidas más potentes que las de cualquier otro; el tercero, con son bondadoso; el sexto se apagó antes de lo previsto. López Simón estuvo firmísimo, dispuesto a lo que fuera, pero embarcado en dos faenas kilométricas, interminables. Es de esos toreros que no sufren. Y si sufre, no se nota. Una estocada rinconera al buen tercero. Un quinario con la espada en el sexto. Se rondó el tercer aviso.
No tan áspero como el quinto pero casi, el primero, que también amagó con rajarse, pegó muchos trallazos. Toro desganado, porfía segura de Javier Castaño. Y un cuarto, premiado con la vuelta al ruedo sin particular motivo, que tuvo entrega en el capote y veintitantos viajes en la muleta de largo aliento. Codicia que en las pausas se ensombrecía con su manera de buscar con la mirada y el gesto la puerta de salida. Se templó Castaño en faena de ritmo y ajuste, tandas abundantes de cinco y hasta seis ligados. La distancia justa, la colocación también. Bonita faena. La banda la celebró y subrayó con una versión airosa del “Zacarías Lecumberri”, música que amansa a las fieras.
Postdata para los íntimos.- Viento sur, bochorno. El traje de luces pesa. En el descansito del tercero, vienen al palco 1 y nos invitan a cava a los Iriarte Aramburu y sus invitados. Gracias. De nada. ¿Volverás el año que viene? Volveremos. Si Dios quiere.
Barquerito 
Nota: En Azpeitia se debería exigir un mínimo de dos entradas al caballo
Foto: André Viard

miércoles, mayo 13, 2015

¡Una vara!



 al verlo desentendiéndose del capote, se abalanza hacia el kevlar que protege al aleluya. Tito echa el palo hacia adelante y agarra bien el puyazo. Al sentir el hierro rajando la carne, Hurante se viene arriba y empuja con todas sus arrobas desplazando al caballo en dirección a la barrera, sin que el picador levante el palo ni rectifique la posición de la puya. De pronto el toro, en un esfuerzo de titán, levanta los cuartos delanteros del caballo mientras el picador defiende con valor la cabalgadura desde lo alto. Lucha de poder a poder entre un torero vestido de oro, oro viejo de cuando los picadores eran los reyes, y un toro fuerte, vivo y con ganas de pelea. Durante unos instantes llenos de emoción las espadas están en lo alto: el toro con la puya arriba, aguantando el peso del caballo fully equiped con todos los accesorios y el picador agarrado a las riendas en una difícil posición, casi vertical, cargando el palo en defensa de él mismo y de su cabalgadura. El toro no cesa de acometer con fijeza y de pronto se da cuenta de que puede vencer en la pelea, por lo que redobla su empuje con nuevas fuerzas. En ese momento Tito, que en el fragor del combate ha quedado desestribado, manda menos fuerza desde su brazo y el toro acaba derribando con estrépito al jinete y a la cabalgadura afaldonada.
Y eso son los toros, ni más ni menos. Los toros que muchos quieren reducir al petardo diario de las faenas mecánicas, prefabricadas,

José Ramón Márquez - Aquí la crónica

Fotos 1 y 2 : JMSV -Larga cambiada
Foto 3: Andrew Moore



lunes, septiembre 15, 2014

Sobre el desafío ganadero del Campo Charro (Gloria Sánchez Grande)


Este domingo se ha vivido en La Glorieta una de las tardes de toros más emocionantes de la temporada. (...)
De seis, salieron cuatro grandes toros charros, el de Pedraza (premiado con la vuelta al ruedo), El Puerto, Adelaida y El Pilar. (...)
No fue la única alegría de la tarde. También el regreso del Castaño lidiador, templado, valiente que da distancia a los toros y mata bien. Al del Puerto de San Lorenzo, de nombre Cara Seria, Castaño lo toreó al ralentí, con enorme suavidad y torería. No merecía menos el ejemplar de Lorenzo Fraile. El delirio, sin embargo, llegó con Resistente, de Pedraza de Yeltes, al que Castaño colocó tres veces al caballo desde el centro de La Glorieta. Tito Sandoval dio un recital a caballo y la plaza, su plaza, se puso en pie para ovacionarlo en un tercio de varas emocionante y bellísimo. Toda la cuadrilla estuvo espléndida: la lidia de Marco Galán, las banderillas de David Adalid y Fernando Sánchez, sin olvidar la actuación de Fernando Sánchez picando al del Puerto. (...)
Le acompañó en la salida a hombros Gallo, que también sorteó un excelente toro de Adelaida Rodríguez, Comilón, encastado, con transmisión y que fue a más en la muleta. Era el ejemplar que cerraba plaza y, el público, emocionado, pidió las dos orejas para Gallo a pesar de que la estocada cayó baja tras una faena un tanto irregular rematada en las cercanías con el ya acostumbrado arrimón. (...9
Finalmente, Ferrera no tuvo su tarde y no se acopló al buen ejemplar del Pilar que abrió plaza. 

Gloria Sánchez Grande - Aquí la crónica completa_

Foto: Ignacio Pereletegui para La Suerte Natural