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lunes, diciembre 19, 2016

"He dado toda mi vida a esta Fiesta, en una época en que el toro protagonizaba la plena conciencia del espectáculo" (Marcial Lalanda)

He dado toda mi vida a esta Fiesta, en una época en que el toro protagonizaba la plena conciencia del espectáculo. Un espectáculo mitad lógico y mitad mágico, pero siempre heroico.
Cuando el toro era el supremo elemento, representaba el poder , el furor opuesto al hombre.
Ese toro, que producía verdadero pavor, obligaba al diestro a superarse, a vencerse a si mismo para triunfar en su lucha con la fiera.
Con el toro auténtico, nuestra Fiesta nacional no tenía semejanza posible con ninguna de las que existen en el mundo

Marcial Lalanda

viernes, abril 25, 2014

"Pídele a Dios que no te toque un toro bravo"


“Y no digamos de aquel toro “Amargoso” , de Albayda que yo maté unos años antes.. De los ocho o diez toros excepcionales que he visto en mi vida, el “Amargoso” aquel fue uno de los que con su excepcionalidad en todo ofreció dificultades insuperables. Embestía desde muy largo como un bólido, frenaba tan cuanto llegaba a mí, y corneaba mis movimientos con tanta fiereza que redujo, primero mi coraje; después me venció el ánimo, y cuando ni una cosa ni otra me quedó, opté por meterle la espada. Murió sin que nadie supiera lo que el toro podía haber sido, y se escribió que era un marrajo, que si estaba o no toreado; pero yo sé lo que el toro fue: un toro bravísimo, con bravura de la mala, de la que va por el torero que le falta eso que no se compra en las ferreterías: el valor. Para reducirlo yo sabía lo que había que hacer, y no me atreví a hacerlo. Bastaba con que le hubiera adelantado la pierna al mismo ritmo que la muleta, haciendo un cruce espeluznante para que el toro, embalado en su velocidad, hubiera seguido el engaño de pierna y trapo hasta el último alcance de sus pliegues; y repitiendo la suerte cuantas veces hubieran sido precisas, y a la velocidad que imponía el toro, se me hubiera entregado. No lo hice, y el toro cargó con el mochuelo, que en lo íntimo de mi conciencia llevo encima”. 
Marcial Lalanda. -La Tauromaquia de Marcial Lalanda - Marcial Lalanda-Andrés Amorós

Texto vía: Antonio Pineda
Fotografía vía: Iván Colomer

lunes, febrero 17, 2014

Antonio Marín "Farnesio"

Joselito! El torero más completo, de más afición y vergüenza profesional que he conocido. Y el que más pudo con los toros. Después, en cuanto a dominio, le han seguido Lalanda y Ortega"


Vía: Jack Coursier


jueves, octubre 10, 2013

Sobre la necesaria competencia entre los toreros


Hoy me temo que los toreros se pelean muy poco. Me refiero. claro está, a pelearse en las plazas, a la necesaria competencia profesional.(...)

Existe, me temo muy poco ánimo de superar a los demás compañeros. Eso era habitual antes, en el tercio de quites. Cuando sucede hoy, por excepción, parece algo increible, extraordinario.

Podemos repasar dos tardes recientes que se han hecho ya famosas: los famosos quites de Sevilla, de Manolo Vázquez, Curro Romero y Rafael de Paula; o los de Madrid, de Ortega Cano y Julio Robles. El vídeo, que es implacable, nos descubre - a quien le haga falta - que la mayoría de los lances que se dieron, esas dos tardes, sólo eran apañaditos. Sin embargo, la gente creyó que estaba asistiendo a un acontecimiento histórico, la cumbre de la tauromaquia. ¿Por qué? Se había creado un clima de competencia que hoy es absolutamente insólito, pero antes era cotidiano. Como debía seguir siendo.
Marcial Lalanda
Foto:  Julio Robles y Ortega Cano, en Las Ventas, el 27 de mayo de 1986, después de finalizar el tercio de quites con el toro " Cara Puerco ", de Matías Bernardos " El Raboso ". (Vía Los Coquillas de Cifuentes )



martes, octubre 08, 2013

Sobre José y Juan

También aprendí muchísimo de ver torear a aquellos dos grandes colosos que hubo en mi juventud, coincidiendo con los comienzos de mi aprendizaje. José y Juan.

El primero, por su sapiencia al dar a cada toro la lidia adecuada a su condición. Belmonte, porque, con su sorprendente ineptitud, impuso una forma de torear en terrenos hasta entonces inaccesibles con aquel toro, al que tomaba en larga arrancada, cargaba la suerte al embarcar al toro en el engaño, embrocándose una y otra vez y volviendo siempre a cargar la suerte con la pierna contraria, para ligar los pases

Marcial Lalanda

Ilustración: Carmen Romero

miércoles, octubre 02, 2013

"He dado toda mi vida a esta Fiesta, en una época en que el toro protagonizaba la plena conciencia del espectáculo" (Marcial Lalanda)

He dado toda mi vida a esta Fiesta, en una época en que el toro protagonizaba la plena conciencia del espectáculo. Un espectáculo mitad lógico y mitad mágico, pero siempre heroico.
Cuando el toro era el supremo elemento, representaba el poder , el furor opuesto al hombre.
Ese toro, que producía verdadero pavor, obligaba al diestro a superarse, a vencerse a si mismo para triunfar en su lucha con la fiera. 
Con el toro auténtico, nuestra Fiesta nacional no tenía semejanza posible con ninguna de las que existen en el mundo

Marcial Lalanda

Nota: Ahora que se habla tanto de "modernizar" la fiesta, creo que se debería empezar por recuperar los valores perdidos u olvidados.

viernes, septiembre 27, 2013

Sobre los novilleros y las novilladas "exageradas"

Antiguamente, el novillero, en sus dos últimas temporadas como tal, toreaba toros grandes, para acostumbrarse, ir haciéndose al toro que luego tendría que matar.
Hoy, muchos novilleros que toman la alternativa torean muy bien, muy bonito, pero al encontrarse con las dificultades del toro más grande, más hecho, les va mal.(...) Un día les sale el toro difícil cuajado, y, como no están acostumbrados a resolver esas dificultades, se desconciertan.
Es muy importante la etapa de novillero, matando auténticos novillos-toros. No estoy de acuerdo del todo en que, en las novilladas, se reglamente tanto la edad y el peso de los animales. En las novilladas se deben lidiar muchos toros defectuosos. Parece algo inhumano, quizá, lo que digo, pero ese es el camino para aprender de veras la profesión (...)
No conviene precipitar a los chicos, que se prodiguen en plazas importantes ni facilitarles demasiado el camino. Se han de hacer en plazas menores, entre dificultades. Recuerdo haber toreado, en pueblos, novillos muy difíciles, y, al quejarme a mi hermano , que entonces llevaba mis asuntos, me respondió: "Así aprendes". Aunque parezca duro, tenía razón. 
Marcial Lalanda

Foto: Marcial Lalanda frente a un novillo 
Nota: Añadir que en estos tiempos el taurinsmo huye como de la peste de ese novillo, o toro, con dificultades ...y así estamos:


lunes, septiembre 23, 2013

Sobre la presentación de los novilleros en Madrid y Sevilla

Su consejo (de Joselito) fue tajante: "En Madrid y Sevilla debes torear tres o cuatro veces, pero sólo cuando vayas a tomar la alternativa, cuando estés maduro" (...)
Presentarse en Madrid y Sevilla debe ser como una especie de reválida, sólo se debe afrontar con la debida preparación
Marcial Lalanda 

Sobre la conciencia del riesgo en la Fiesta

Algunas veces vemos, en las plazas, un toro tan maravillosamente noble, que sigue tan dócilmente la muleta, que cualquier espectador más o menos ingenuo puede llegar a pensar que "eso"  lo haría también él. Si llega a producirse esa impresión, , de modo general, hemos cometido un error grave, un pecado mortal contra la Fiesta: el ganadero se ha pasado. La admiración que el diestro suscita es inseparable de la conciencia del riesgo; sin ella, está en grave peligro la grandeza de la Fiesta.
Marcia Lalanda 

Foto: animal de Juan Pedro lidiado en Málaga

miércoles, septiembre 18, 2013

Sobre la conciencia de la Fiesta


En aquel tiempo, el juego consistía en superar al toro y poder más que él, en imponer inteligencia sobre el instinto de un animal de gran poderío. Aquel toro de edad reglamentaria y casta poderosa, tenía una arrancada larga y la sensación de riesgo era tan impresionante que producía, no sólo en el torero, sino también en el espectador, ese temblor de nervios que era la conciencia de la Fiesta. Bravos o mansos, aquellos toros hacían imposible el toreo monótono, repetido, reeditado muchas veces en la rotativa del tedio. Este manido toreo actual no hubiera sido posible, porque aquel toro, nuestro toro, se negaba a permitirlo. Sus distintas condiciones de bravura, casta y poder requerían toda la técnica conocida y por conocer, no ya para hacer el toreo artístico sino, simplemente, para no quedar desbordado por aquellos animales.
Marcial Lalanda ( La Tauromaquia de Marcial Lalanda - Marcial Lalanda-Andrés Amorós) 

martes, septiembre 17, 2013

Una cuestión de ética profesional

He hablado antes del toro cuajado al que se enfrentaban José y Juan. En efecto, en las ferias importantes lidiaban los toros más difíciles; en otras de menor importancia, por supuesto, se aliviarían algo. Para ser figura del toreo, entonces, había que prodigarse mucho ante los públicos exigentes y torear buen número de corridas (quizá el cincuenta por ciento) de las más duras: Miura, Pablo Romero...(...) Era cuestión de ética profesional. Hoy , desde luego, no sucede eso
Marcial Lalanda (La Tauromaquia de Marcial Lalanda , Andrés Amorós)

domingo, noviembre 13, 2011

Sobre la decadencia I

-Declara Manzanares, en Tendido Cero, que el él elige las ganaderías que le permiten disfrutar en la plaza.
-Marcial Lalanda:
-"¿Cuántos toros como éstos daban la impresión de intoreables y no lo eran? Muchos. Y diréis: ¿Es que quieres que vuelvan a los ruedos aque­llos toros? ¡Sí! Porque aquellos toros daban la tónica de lo que la Fiesta debe ser, descubren lo que el toreo es, y el público vive en toda su in­tensidad la grandeza de lo que el hombre debe ser, por mucho que la Fiesta sea. Los aficionados que no se reconfortan con estas emociones son culpables de las decadencias actuales de la Fiesta. 
 -"Para mi, el arte de torear es lidiar a un toro con arreglo a sus condiciones, llegar a dominarlo, y poder después torearlo. El arte es por tanto la consecuencia de la lidia."
-"En mi tiempo era el toro el que se imponía y el que estaba siempre por encima de nosotros. Y teníamos que salir a dominarlo, a poder con él, y a luchar. Cuando lo conseguíamos, ya lo teníamos a merced nuestra. Y , claro, terminaba por mandar el torero, pero eso ya al final de la lucha"
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lunes, enero 31, 2011

Sobre la "toreabilidad"

Hay un debate en la red sobre el concepto "Toreabilidad". Aquí va mi punto de vista:
-Decía Marcial Lalanda que "Para mi, el arte de torear es lidiar a un toro con arreglo a sus condiciones, llegar a dominarlo, y poder después torearlo"
-Decía Pepe Luis que "El toreo profundo es cuando sale un toro de verdad, al que hay que dominar y poder, y no se enteran"
Pues bien, cuando los taurinos hablan de un toro "toreable" se refieren a un toro que no necesita ser dominado, es decir, un animal "listo" para recibir pases desde que sale de chiqueros. Esa labor de poder y de dominio se la "dejan" al ganadero.
Vamos, una aberración.

martes, octubre 26, 2010

Sobre Marcial Lalanda


Ayer se cumplieron 20 años del a muerte de Marcial Lalanda . Andrés Amorós lo recordaba en un artículo publicado en abc, al que enlazo y del que copio el final:
Su opinión era tajante: «Sobre las bases del toro auténtico y el toreo clásico nuestra Fiesta no puede morir, por su belleza inigualable». Dios le oiga.
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Nota: Aprovecho para volver a copiar otras opiniones de Marcial Lalanda ya publicadas en este blog:
-"¿Cuántos toros como éstos daban la impresión de intoreables y no lo eran? Muchos. Y diréis: ¿Es que quieres que vuelvan a los ruedos aque­llos toros? ¡Sí! Porque aquellos toros daban la tónica de lo que la Fiesta debe ser, descubren lo que el toreo es, y el público vive en toda su in­tensidad la grandeza de lo que el hombre debe ser, por mucho que la Fiesta sea. Los aficionados que no se reconfortan con estas emociones son culpables de las decadencias actuales de la Fiesta. "
-"Para mi, el arte de torear es lidiar a un toro con arreglo a sus condiciones, llegar a dominarlo, y poder después torearlo. El arte es por tanto la consecuencia de la lidia."
-"En mi tiempo era el toro el que se imponía y el que estaba siempre por encima de nosotros. Y teníamos que salir a dominarlo, a poder con él, y a luchar. Cuando lo conseguíamos, ya lo teníamos a merced nuestra. Y , claro, terminaba por mandar el torero, pero eso ya al final de la lucha"
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Nota1: otro post que dedico a todos aquellos que nos quieren hacer creer que para que surja el arte es necesario el borrego colaborador

sábado, enero 23, 2010

"¿Cuántos toros como éstos daban la impresión de intoreables y no lo eran? Muchos. Y diréis: ¿Es que quieres que vuelvan a los ruedos aque­llos toros? ¡Sí! Porque aquellos toros daban la tónica de lo que la Fiesta debe ser, descubren lo que el toreo es, y el público vive en toda su in­tensidad la grandeza de lo que el hombre debe ser, por mucho que la Fiesta sea. Los aficionados que no se reconfortan con estas emociones son culpables de las decadencias actuales de la Fiesta. "
Marcial Lalanda

miércoles, septiembre 30, 2009

Supremacía de la estética sobre la lidia


Desde su punto de vista (del heredero de Graciliano Pérez Tabernero), todo mal se resume en la supremacía de la exigencia estética sobre "lo que es en si la lidia de un animal bravo", reducida a mera comparsa. La selección dirigida según un único criterio, la docilidad, ha hecho desaparecer, nos dice Graciliano, las razas de toros bravos más cargadas de historia. Sólo permanece una sola sangre, presente en la mayoría de las ganaderías. En cuanto a la faena del torero, desde que ya no se trata de someter a la fiera no tiene otro objeto que la monería.
Foto: Manon
-"Para mi, el arte de torear es lidiar a un toro con arreglo a sus condiciones, llegar a dominarlo, y poder después torearlo. El arte es por tanto la consecuencia de la lidia."
-"En mi tiempo era el toro el que se imponía y el que estaba siempre por encima de nosotros. Y teníamos que salir a dominarlo, a poder con él, y a luchar. Cuando lo conseguíamos, ya lo teníamos a merced nuestra. Y , claro, terminaba por mandar el torero, pero eso ya al final de la lucha"
NOTA AÑADIDA: Copio el comentario de juansintierra:
No deja de ser curioso el paralelismo que parfece existir entre el toreo y el resto de las artes. Miguel Angel, el genio renacentista, fue cantero en Carrara. Ese conocimiento sobre el marmol, sus grietas, sus zonas de diferente densidad, le permitia ver un bloque de ese material y "adivinar" el tamaño de la ecultura que le esperaba dentro. Pero para llegar al volumen que tendria la obra definitiva, el genio lombardo debia desbrozar con sus manos la piedra sobrante. Esto se puede ver echandole un vistazo a sus esclavos inacavados. Hoy dia, la mayoria de los escultores, no trabajan la obra con sus manos. El "artista", realiza una maqueta a escala, y son una recua de artesanos los que en realidad construyen la obra definitiva. Los pintores actuales, compran sus colores en las tiendas, (salvo raras excepciones). Casi todos utilizan procedimientos informaticos o audivuales, para sustituir sus habilidades manuales. De igual manera, los toreros actuales, tratan de eliminar las engorrosas y fatigosas tareas de la lidia y para eso exigen el toro, "precocinado" y ellos, que se pasan la vida en el gimnasio, se dedican como mucho a ponerles los adornos. ¡Tempus fuguit!. ¿Donde queda aquella maxima clasica que preconizaba que lo importante es el camino y no la meta?. Hoy las enseñanzas de "el camino" solo lo valoran los miembros del OPUS:
Juansintierra

jueves, julio 02, 2009

Marcial Lalanda

-"Para mi, el arte de torear es lidiar a un toro con arreglo a sus condiciones, llegar a dominarlo, y poder después torearlo. El arte es por tanto la consecuencia de la lidia."
-"En mi tiempo era el toro el que se imponía y el que estaba siempre por encima de nosotros. Y teníamos que salir a dominarlo, a poder con él, y a luchar. Cuando lo conseguíamos, ya lo teníamos a merced nuestra. Y , claro, terminaba por mandar el torero, pero eso ya al final de la lucha"
Marcial Lalanda (Citas tomadas del libro "El discurso de la corrida" de F. Zumbielh)