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lunes, noviembre 28, 2016

FERMÍN RIVERA Y SERGIO FLORES: ¡TOREROS GRANDES! (Gastón Ramírez Cuevas)

El encierro de El Vergel no fue nada memorable. Pero, como quizá dijo alguna vez el inefable Pepe Moros, hoy hubo dos toreros y muy pocos toros. Hay un par de toreros mexicanos que son lo mejor que se ha visto en el Planeta de Tauro en décadas. Se llaman Fermín Rivera y Sergio Flores. Estos dos coletas están –hace ya varios años- demostrando que con un poco que les ayuden los toros, ellos pueden lucir y triunfar con la verdad como bandera.

Gastón Ramírez – Aquí la crónica completa-

Fotos: Aplausos

martes, diciembre 15, 2015

Sobre Fermín Rivera (Gastón Ramírez Cuevas)

Cuando el aficionado ve a un torero que se entrega con valor, que torea largo, seco y templado, completando todo y con un trazo rondeño envidiable, vuelve el fervor popular y se piden las vueltas al ruedo. Eso pasó hoy con Fermín Rivera, el sobrino de Curro Cumbre y nieto del maestro Fermín Rivera, protegido de Armilla El Grande.
Fermín no tuvo suerte con sus toros, ambos carecían de fuerza y bravura, mas ahí estaba un coleta que jamás vende espejitos ni cuentas de vidrio. El matador potosino nos regaló quites por fregolinas, chicuelinas modernas, trincherazos, lasernistas, cambios de mano, y tremendos muletazos aguantando y gustándose. Le hablo a usted, querido lector, de lo que es el temple y el toreo sin trampas; le quiero describir el calvario de un torero que pide un toro bravo y repetidor, no un bovino lastimero.
¿Qué es la elegancia? ¿Qué es la maestría? ¿Qué es el sitio? ¿Qué es el pundonor? ¡Pues lo que nos da Fermín Rivera cada tarde! Hay que verle cargar la suerte y pasarse al toro por la faja sin mancharse el vestido. Decía el gran Félix Borrell Vidal (F. Bleu para los entendidos): “Pero como el momento era hermoso, era emocionante, y no entraba en él para nada la astucia ni la mentira, sabía siempre a nuevo y nadie se cansaba de admirarlo.” Y eso lo decía de don Luis Mazzantini: ¡Cuánto le hubiera gustado a don Félix un tipo como Fermín, que tiene percha de figura y las mismas cualidades!
Foto: : Aplausos
Aquí la crónica completa de  Gastón 

México: Fermín toreó, Luque se alivió y Sergio porfió

lunes, noviembre 16, 2015

El toreo eterno de Diego Urdiales y Fermín Rivera (Gastón Ramírez Cuevas)


Toros: Uno de Fernando de la Mora para rejones, bravo, chico, y aplaudido en el arrastre.
Seis de Bernaldo de Quirós, desiguales en presentación, mansos, bobos, débiles y descastados. El tercero de la lidia ordinaria y el sexto fueron pitados en el arrastre.

Toreros: Alejandro Zendejas a caballo: palmas.
Diego Urdiales confirmó la alternativa. En su primero mató de un pinchazo caído y tres golpes de descabello: vuelta al ruedo clamorosa. A su segundo lo despachó de dos pinchazos y tres cuartos: palmas.
Fermín Rivera. Al tercero del festejo lo pasaportó de una entera y un par de descabellos: palmas tras aviso. Al segundo de su lote le pinchó una vez y luego cobró una gran entera a toro parado: oreja protestada.
Fermín Espinosa “Armillita IV”, a su primero le asestó un pinchazo, un metisaca y casi media: pitos tras aviso. Al que cerró plaza se lo quitó de enfrente con una entera caída y trasera: pitos.
Entrada: unas once mil personas.

Diego Urdiales es un gran torero y así lo entendieron todos los aficionados que se dieron cita en el embudo de Insurgentes. Ahí queda su faena memorable al toro de la confirmación. El bicho tuvo nobleza y unas treinta embestidas buenas. Diego toreó como él sabe, con toda la verdad y la elegancia del mundo. Su trasteo muleteril tuvo todo: entrega, clase, naturalidad, muletazos completos y valor del bueno. El coleta riojano carga la suerte en todo momento y nunca da el pasito atrás. Si a eso usted le añade esa torería sin igual, estamos hablando del máximo exponente del toreo verdad. Los derechazos y los naturales en un palmo, templados hasta más no poder, consintiendo al toro, arrancaron unos olés capaces de ponerle la piel de gallina al más pintado.

Urdiales es el torero favorito del Faraón de Camas, y eso no es ninguna baba de perico. Viéndolo torear recordé una anécdota que define al menudo torero de Arnedo de pies a cabeza. Al maestro Antonio Bienvenida le preguntaron: ¿Qué es el empaque? Y él contestó: ¡Es la majestad, y esa sólo la tiene Antonio Ordóñez! Pues por ahí andan los tiros. Fue una lástima que pinchara a su primer enemigo y que el segundo de su lote no tuviera un pase, pero la gente lo ha adoptado ya como el torero más importante que ha venido de España en los últimos años.

Fermín Rivera no le anda muy a la zaga a Urdiales, posee el valor, el temple y la honestidad que tanta falta hacen hoy en las plazas. Con la verdad por delante, el sobrino de Curro Rivera le hizo una faena de muchos quilates a su segundo, un animal cojo y reservón. Fue prodigioso ver el arrimón con clase que se pegó el diestro potosino. Dándole todas las ventajas al bicho, Fermín le sacó al morito muletazos largos, templados y enteros en tablas, en la mínima distancia. Para mí la oreja fue merecida, para otros no, pero lo que se ve no se juzga.

El respetable quisiera ver a Diego y a Fermín con toros bravos, porque aquello sería el no va más. Si nuestro empresario fuera listo...

El tercer espada del cartel, Fermincito Armilla, estuvo muy mal. No se puede venir a La México a aliviarse de continuo. Le tocaron dos reses anovilladas que colaboraron bastante, pero el nieto de Armilla El Grande no tiene ni hambre ni vergüenza.
Tampoco tiene muchas ganas y el cerebro le funciona a menor velocidad que las zapatillas. Este niño tiene todavía dos tardes firmadas en la temporada ¡lo que nos espera!

Total, en esto del toro hay gigantes y pigmeos, Diego Urdiales y Fermín Rivera son de los primeros, el pobre Armillita IV es de los últimos.
Foto: Tadeo Alcina para Aplausos