1)La
deseconomía del toro:
El espectáculo taurino tiene capacidad para sobrevivir por si mismo y ser
rentable, más allá de falseadas subvenciones. El balance con los políticos es
que se llevan más que dan y poco aportan. Que en Valdemorillo se organice una
novillada “gratis” para los del pueblo sólo sirve para que los prebostes metan
mano y se devuelvan favores, para componer un cartel según sus compromisos en
detrimento del interés del público. Así pasa con el resultado. Mal los novillos
de Prieto de la Cal ,
pero que no se nos tape el sol con un dedo.
Otra
nefasta consecuencia: el callejón a rebosar, estilo boda de la hija de Aznar, mismo color de corbata y misma
caspa en los abrigos.
2)
Manuel
Escribano. A mi un tío que va vestido como el payaso que no lava con Micolor me
baja la emoción que supone ver a un héroe vestido de luces. Ir con una
taleguilla, del rosa palo original del traje y la chaquetilla blanca por los
lavados daba una imagen tristísima. El torero tiene que ser torero en todo y el
toreo debe ser grandeza, porque el rito lo exige. La Tauromaquia sin rito
está sentenciada. Artesanos o tiendas de chinos, esa es la decisión. Perdonen la frivolidad pero el toreo
es frívolo y mortal, verdad y engaño. Una lucha de burle.
3)
Ana
Romero: De interés la corrida de Ana Romero, desigual y dispareja pero con el
atractivo de lo diferente y un buen puñado de embestidas para dar un golpe en
la mesa. Buen toreo de Paulita, especialmente con el capote y sobre todo por
comparación (que sí, son odiosas)
4)
La
cuadrilla: Un goce.
Foto: Javier Arroyo para Aplausos




















