Mostrando entradas con la etiqueta Juan Mora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Mora. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 23, 2014

Sobre la tarde de José Tomás en León

los toros, en esta ocasión de El Pilar y Domingo Hernández, muy justos de presencia, sin cara —es decir, con pitones escasos y algunos sospechosos desde la grada, que no está nada baja—, ayunos de fuerza, sin casta ni codicia, pero nobles, buenísimos, con caritas de perritos falderos, de penosa flojedad y docilidad ovejera.

Antonio Lorca

Foto: J. Casares para EFE

miércoles, octubre 03, 2012

Sobre al torería Juan Mora

Ayer Gloria Sánchez Grande nos recordaba que "hace 2 años, Juan Mora abrió la Puerta Grande de Las Ventas en una tarde de toros imborrable".
Actualmente asistimos a una etapa caracterizada , entre otras cosas, por la falta de autenticidad en el toreo practicado por la mayor parte de los toreros, por ello, como indica Pepe Campos (1), debe entenderse el posicionamiento crítico de los aficionados de la plaza de Las Ventas, que pueden llegar a venerar a un torero que les transmita emociones de toreo añejo, hablamos de Carlos Escolar Frascuelo, o reaccionan apasionadamente con la torería, nos referimos a Juan Mora (2010), a causa de que esas imágenes eternas de empaque y estética están en vía de desaparición.
(1)"Antoñete en Las Ventas en 1981. El toreo de la verdad "

miércoles, junio 29, 2011

Sobre lo ocurrido ayer en Burgos

Escribe Pablo García-Mancha:
Fue un discurrir de toros sin apenas pitones, con caritas tan inofensivas que dejaban bien a las claras que el barbero había pasado por allí. (Lo digo así para simplificar porque es bien sabido que las técnicas que depuran los cuernos de su congénita agresividad han avanzado una barbaridad). Toda la corrida daba bastante grima -aunque la presencié desde un palco en las alturas- y más pena me dio ver la absoluta indiferencia de las miles de criaturas allí congregadas ante tamaño fraude, ante el atropello consentido/consumado por la empresa, el ganadero(Torrealta) y los tres toreros actuantes: Juan Mora, Sebastián Castella y el citado José María Manzanares.
--
Foto:Tauroburgos

jueves, junio 09, 2011

Paz Domingo escribe sobre el petardo de la Beneficiencia



Les enlazo y copio el inicio:
La explosión de este petardo todavía se está oyendo en los confines del mundo. Para quien lo quiera escuchar, porque ya conocemos el grado de sordera de muchos. La corrida del año en la que se debe cuidar hasta el último detalle fue un despelote mayúsculo, desde la ponderación de la nada por parte del público asistente -gran parte estafado por los abusivos precios que pagaron por ver este cartel de lujo, hasta la aberrante transfiguración de unos hombres vestidos de toreros en comediantes vulgares, protagonistas de escenas dantescas, grotescas de ejecución y burlescas de emoción. Un bodrio inenarrable. Y como aquí todo el mundo se toma licencias de tipo múltiple –impunemente, por supuesto- pues convengo en denominar a este fraude escandaloso, taurino, torero y aficionado, como la generación Ni-ni. Ni se ponen, ni se quitan. Ni estudian, ni trabajan. Ni van, ni vienen. Ni se disfruta, ni se barre. Ni se avanza, ni se rectifica. Ni somos tontos, ni nada que se parezca. Ni aliviamos nuestras almas toreras, ni se apacigua nuestro espíritu. Ni tienen decencia, ni la van a tener. Ni esto es admisible, ni nada que se le parezca.

Desde el jergón de Carlos Alonso

Reaparezco como el Principe en los toros ¿para qué vendremos los dos si esto no nos gusta?.

Primero.- Morante: Mora + Talavante. Alquimia.

Segundo.- El toro obedece. El toro, dominado, obedece. (cuestión de matices).

Tercero.- Justicia poetica. El Juli ha sufrido los riesgos que se asumen con eljulipie.

Jugando al toro


A jugar al toro han venido Juan Mora, Morante de la Puebla y el Juli y para eso han elegido la ganadería de Victorino del Río que saben que suele sacar toritos facilones, que se dejan dar pases sin molestar a los toreros, toros cariñosos que colaboran en el triunfo de los toreros que tienen a bien elegirlos para perpetrar sus gestas orejeras.
Se trata de la corrida de la Beneficencia que no sabemos a ciencia cierta a quien beneficia pero que ha sido presidida por su Alteza el Príncipe de Asturias en ausencia de su Majestad el Rey. Se sabe que al Príncipe no le interesan los toros en absoluto así que se le agradece su comparecencia de forma especial, ya que viene en contra de sus principios o al menos de sus gustos. A su lado se sentaba Esperanza Aguirre que dice que es una gran aficionada pero no nos lo acabamos de creer ya que es la primera responsable del desaguisado que se cuece en las Ventas cada año y que ningún aficionado cabal hubiera permitido ni harto de vino.

Pues bien, esos toritos que no tenían ni media bofetada para unos diestros avezados se han mostrado díscolos y airosos en el tercio de muleta y hacía falta someterlos y torearlos y ninguno de los tres afamados toreros ha sido capaz de hacerlo, hecho lamentable y que pone de manifiesto la incapacidad de las figuras de hoy en día para enfrentarse a toros de cualquier condición, pues se trataba sólo de lo que se llama en jerga taurina medio toro, es decir un toro pequeño, de poca cara, con pocas fuerzas, escaso de casta y dócil. ¿Qué hubieran hecho con la corrida de Cuadri del otro día? Yo se lo digo: el ridículo.

El Juli ha intentado torear, hay que decirlo, no ha sido así en el caso de Morante ni Mora que ni siquiera lo han intentado, pero siempre perfilero y ventajista, aprovechando que el toro iba y venía y no ha podido engañar a nadie, encima ha matado de auténticas puñaladas traperas con el truco del julipié. ¿No le da vergüenza a este torero anunciarse en Madrid siempre con ganaderías blandas y fracasar de continuo cuando cualquier aficionado sabe que es el torero mejor dotado y preparado en la actualidad y que si quisiera podría renovar la fiesta de los toros de arriba abajo?

Tarde lamentable, así no aficionamos ni el Príncipe de España.

Jandro
miércoles, 8 de junio de 2011
Foto: juan Pelegrín

miércoles, mayo 25, 2011

El resultado de los tejemanejes

5 animales de El Torreón y un sobrero de Carmen Segovia  mansos, descastados, una bueyada.
Nada que destacar de esa pantomima, salvo que se mató de seis estocadas.
Foto: juan Pelegrín

lunes, febrero 28, 2011

Las figuritas y sus farsas

Como escribe Antonio Lorca:
"No se puede presumir de figura y enfrentarse a seis gatitos en pleno Madrid sin que a uno se le caiga la cara de desvergüenza taurina."
Lo de las seis figuritas que han pasado por Vistalegre este fín de semana ha sido una puñalada trapera a la fiesta de los toros.
¿Ésa es la fiesta que consideran Bien de Interés Cultural?...Eso es una farsa, la fiesta de los toros sin toros.
--
Nota añadida: Copio a Sixto Naranjo:
Pero tampoco pueden escurrir el bulto los toreros, que se empeñan en desprestigiar el espectáculo lidiando corridas tan impresentables como las vistas este fin de semana. Y sobre todo después de un invierno en el que se les ha llenado la boca con la llamada ‘defensa de la Fiesta’. El blindaje de la Fiesta pasa en primer lugar por el compromiso dentro de los ruedos.

Los "Tufillos" en Vistalegre

-Escribe José Ramón Márquez:
Diremos que la base esencial de este espectáculo es el toro y que, en ese sentido, lo que cría Joaquín Núñez del Cuvillo no es más que combustible para todos los animalistas y antitaurinos, pues son unos pobres bichos ridículos que dan más pena que asco, dóciles como perrillos y faltos de las cosas que el toro debe tener por definición: casta, fiereza, acometividad, fuerza e instinto.
-Escribe Andrés Verdeguer:
Cartel de lujo y una corrida propia de un festival para tarde tombolera con toro de regalo y todo, qué alegría qué alboroto. La de Núñez del Cuvillo con tres colorados, dos negros y un jabonero lució baja casta y muy escaso trapío. Muy pobre de defensas. Sólo el sexto se salvó diferenciándose del resto, y por eso y no por otro motivo le premiaron con una póstuma vuelta al ruedo sin justificación
-Escribe Antonio Lorca, quien salió de la plaza con la misma sensación de "mala conciencia" que nosotros:
La de ayer es de esas corridas que te producen la sensación de mala conciencia; allá que está el público entregado, extasiado y convencido de que está viviendo un momento histórico mientras a alguno le asalta la duda de que aquello no es más que un mal sueño, que no es posible tanto derroche de aparente felicidad, que el toreo es otra cosa y que los toreros deben ser referentes de heroicidad y categoría, y no vulgares comediantes de una farsa.
Sin duda, esta Feria de Invierno del Palacio de Vistalegre nació con las mejores intenciones, pero ojalá desaparezca pronto porque carece del más elemental sentido que en pleno Madrid, a dos pasos del exigente escenario de las Ventas se produzca una pantomima como la de ayer o la de anteayer.
Si una cumbre del toreo son las dos orejas que ayer cortó Morante de la Puebla; si otra son las otras dos que le concedieron a El Cid, que se pare este tren y que se bajen los escasos aficionados que aún quedan.
¡Qué intrincado es el mundo de los toreros! ¡Quién los convencerá para vestirse de luces en festivales como éste para echar por tierra su prestigio! No se puede presumir de figura y enfrentarse a seis gatitos en pleno Madrid sin que a uno se le caiga la cara de desvergüenza taurina.
Le vino bien la corrida a Núñez del Cuvillo, pues se quitó de encima seis raspas que no pasarían el reconocimiento en cualquier plaza de segunda categoría. Pero Morante, El Cid, Mora... ¡Hombre, por Dios...! ¡Qué pintaban los tres en semejante charlotada! ¿Acaso es un favor al empresario de las Ventas que solicita la ayuda de las figuras para que se muevan las taquillas de la plaza de Carabanchel?
---------------------------
Nota: Eso sí, no faltarán cursis  crónicas, como la de Vicente Zabala, a la pinturería de Morante ante el borreguito
¡Así están las cosas!

viernes, diciembre 03, 2010

Sobre la tertulia de Juan Mora en la Asociación el Toro de Madrid (Capitán Alatriste)

LA VOZ DEL TOREO

(Paso del torero Juan Mora por la Asociación del Toro de Madrid.
Casa Patas - jueves, 2 de diciembre de 2010).

Palmas. Tacones repiqueteando en el piso al compás. “Se nota que estamos en el feudo del cante grande. Aquí no hay micrófono, hay que hablar a capela. No tengo una voz flamenca, ni grave”. Ni falta que hace, Juan. En la habitación contigua están dando clase y Casa Patas no sería Casa Patas sin ese sempiterno zapateo de fondo. No es tu voz lo que ha conseguido llenar esta sala, a pesar de que fuera cae la nieve. Es lo que representas, Juan. Es el toreo.
“La profesión de torero es vocacional. Responde a esa llamada interior que proviene de lo más profundo del alma. Es una llamada que no puedes ni quieres desatender. Es la razón por la cual un torero no se cambia por nadie. Yo soy de los que esperan y esperan. Quizás, como hijo de torero, mi padre me inculcó que todo lo que se hiciese en el toro tenía que ser despacio”. Despacio, igual que hablas, arrastrando las palabras, mirando al cielo. Con el nombre de tu padre, Mirabeleño, siempre en la boca.
“A estas alturas de mi carrera, yo llevaba unos años inmerso en un departamento de proscritos, y tras esa puerta me encontré una soledad absoluta. Oía comentarios: “Ya se le ha pasao el arroz”… y yo a eso decía: si no sé hacer la paella... A mí no se me pasa el arroz. “-Pues ya se le fue el tren”. Pues tampoco, porque no soy ferroviario. Cuando pierdo un tren, espero, y si no viene a la media hora, vendrá al día siguiente. Esta filosofía de vida es la que me ha llevado a no rendirme y a aferrarme a los valores que me transmitía mi padre. La perseverancia. La fuerza de voluntad. La paciencia. Yo estaba convencido de que me quedaba mucho toreo en el espíritu y en mis muñecas, y no me desesperaba”.
Dices que el temple es el secreto del toreo… también de tu vida. Menos mal que no desesperaste. Y que aquella cornada de 2001 que te seccionó la vena femoral en la Feria de San Lucas no secó la torería que llevas dentro. Te la propinó un toro de Joaquín Barral. Cuatro transfusiones de sangre. Ni para eso tuviste suerte. Si hubiera sido un Victorino, un Dolores Aguirre, la gloria habría sido otra. Ni eso. Un Joaquín Barral que te avisó por el derecho y te metió el pitón a placer.
“Hay momentos de dudas, sobre todo cuando lo único que se me ha ofrecido en dos años ha sido torear en Madrid. Fíjate qué lujo… torear en Madrid […] Ésta es la grandeza del toreo: en cinco minutos pasas a ser el centro del mundo. Yo ni una cosa ni la otra. Ni tanto ni tan poco. Reconozco mis irregularidades, pero siempre he sido fiel a mi línea artística, a mi concepto. Dicen que se torea como se es. Yo soy así: con mis defectos y mis virtudes. El valor de lo bueno no es la duración, sino la intensidad con la que suceden las cosas”.
Han pasado dos meses. Apenas fueron cinco minutos, Juan. Pero no se olvidan. Y cuando vuelves a contarlos, con tu voz, que no es flamenca, ni grave, se trenza un nudo en la garganta que no hay forma de desatar.

miércoles, diciembre 01, 2010

Este jueves, Adolfo Rodríguez Montesinos estará en el Aula de Tauromaquia del CEU

Jueves, 2 de Diciembre de 2010
D. Adolfo Rodriguez Montesinos. Ganadero.Veterinario.Critico Taurino.
"Encastes en peligro de extinción"
Tendrá lugar a la 7.30 horas en la Facultad de Derecho de la Universidad CEU San Pablo.C/ Julián Romea, 22. - Madrid
Nota: Así que me perderé la tertulia de la Asociación el Toro de Madrid a la que asistirá Juan Mora. En fin...
Foto: campos y Ruedos

lunes, noviembre 15, 2010

El Juli , Oreja de Oro del 2010

Los oyentes tiramos más de corazón y los corresponsales y contertulios de cabeza. Prevaleció el voto de los segundos y , al final, la Oreja de Oro fué para El Juli en vez de para Juan Mora.
¡Enhorabuena! ( a ambos)

martes, octubre 05, 2010

Reflexiones a vuela – pluma tras quince muletazos buenos. (Eneko Andueza)


En El Chofre. Enlazo y copio unas lineas de su artículo:

No le hizo falta mucho más que poner en práctica ese concepto de toreo eterno que ayer vestía de verde y oro y que, sin duda, es el abecé del toreo. Quince muletazos, justos, sobrios, verdaderos, sacados de adentro, ejecutados con pureza, rematando casi todos detrás de la cadera, cadenciosos, suaves, templados, algunos largos a más no poder, y todos ellos de un corte clásico que puso la ortodoxia en los altares sin discusión alguna.
Faena corta pero de un peso y una rotundidad incontestable para perfilarse y enterrar el estoque en todo lo alto. Dos orejas y Madrid convertida en un manicomio.

domingo, octubre 03, 2010

El Toreo es Grandeza

Foto: Juan Pelegrín

La Torería




Pocos halagos son más bellos como que te digan TORERO. Mucho tiempo antes de saber qué era una verónica o un natural, la querencia o los caireles, gente a la que quiero me había advertido: “torero hay que serlo dentro y fuera de la plaza”. Y yo asentía sin entender, aunque intuyendo. Y vislumbraba pundonor, mando, saber estar, amor propio, nobleza, garbo, señorío. Por eso presté atención cuando, al conocer que Juan Mora volvía a enfundarse el traje de luces, alguien me avisó: “Vas a tener ocasión de ver a un torero”.
Con Juan había tenido la fortuna de coincidir en alguna tertulia taurina. Es un hombre de pelo zaino, ojos claros y buenos, media sonrisa esquinada y, como escribía César González-Ruano, “él, tan noble, tan entero, se había acostumbrado a mirar la vida de perfil”. Nació en Plasencia, en abril del 1963. Tomó la alternativa tres años antes de que yo naciera, en el 83. Lo vi torear por primera vez en Madrid, el 15 de agosto de 2009, en una tarde de calor y zarzuela. Nada en él resultaba impostado; su toreo fluía inspirado, natural e improvisado. Su muleta era tan pura que desgarraba. Este sábado fui a la plaza por él.
Una docena de lances, un natural eterno, un remate de pecho inmenso y un estocanazo en el hoyo de las agujas han puesto la plaza boca abajo. Nunca presencié una vuelta al ruedo más honda, con el hijo de Mora haciendo gala de las dos orejas. A la salida, Victorino decía: “Cuando la plaza de Las Ventas se pone cariñosa, no hay quien la gane”. No es sólo cariño: es gratitud y reconocimiento. Obligación de quitarse el sombrero ante un TORERO, que no es lo mismo que un figurón o una figurita.
La misma semana en que los primeros espadas del escalafón han ido a hablar con la Ministra de Cultura para perderse entre despachos y subvenciones, Juan Mora ha abierto la Puerta Grande de Madrid. No hace falta mudarse de Interior a Cultura para que la fiesta de los toros sobreviva. Hacen falta tardes como ésta. Incluso sus compañeros de cartel, Curro Díaz y Morenito de Aranda (¡qué remates al sexto!), espoleados por el veterano torero, se han venido arriba. La corrida de Torrealta (especialmente el primer y último ejemplar) también ha colaborado para que sea una tarde de las que emocionan y perpetúan en la memoria.
Todos hemos salido de la plaza con una sonrisa, esquinada también, como la de Mora. Dieciséis años después ha vuelto a cruzar el umbral de la Puerta Grande. La calle de Alcalá ha visto a un TORERO.
Fotos: Juan Pelegrín

martes, junio 01, 2010

TOREROS Y toreros


Hoy ha hecho el paseílllo en Madrid un torero con oficio y experiencia, se llama Juan Mora y se ha visto que sabía estar en la cara del toro, porque además es valiente, nunca ha pertenecido a los siniestros círculos taurinos que colocan y descolocan en los despachos a sus pupilos y afines y por eso ha toreado poco, demasiado poco durante estos últimos años y eso se acusa, no ha hecho nada pero lo ha hecho muy bien, era imposible triunfar con los descastados de El Vellosino, pero se ha comportado como debe hacerlo un torero.
Junto a él estaba Javier Conde, la antítesis del torero anterior, un descarado, un pelele en la cara de los toros, sin vergüenza torera ni oficio ni valor pero hábil para llevárselo crudo, seguro que ha ganado mucho más dinero este espabilado en menos tiempo que el otro con la honradez durante toda su vida, así están las cosas: del revés pensamos.
Y también Curro Díaz ha saltado al albero, parecía que lo tenía fácil en medio de tan antagónicos compañeros, pero éste es un torero de corte moderno que no remata los pases, no domina las embestidas, no profundiza, no da distancia, se deja crudos a los toros que se le van con las orejas puestas.
No es que hubiera toros hoy de dulce precisamente, eran ásperos, mansos y huidizos, pero siempre pensamos que la voluntad y el oficio de los toreros deberían superar las carencias de las reses.
Hemos visto también al picador vengativo José Carlos González "Pepillo Hijo" que al ser derribado por el quinto toro, se ha subido precipitadamente al caballo y se ha puesto a lancear al animal en venganza de la costalada con saña medieval sin que nadie en el ruedo tratara de impedirlo. Ante los abucheos del público se llevaba la mano al pecho, no sabemos si en señal de arrepentimiento o de satisfacción.
Otra merienda de negros, ¿o esta expresión ya no es correcta?
Jandro
martes, 1 de junio de 2010
Foto: Juan Pelegrín