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lunes, junio 04, 2018

Sobre Román

Román, que sacó agallas y corazón y planteó el mejor trasteo de la tarde a su segundo, Taponero, al que toreó con vigor y sin amilanarse. Haciendo pasar al toro, tragando mucho, a veces con la muleta enganchada, y estando bien colocado la mayoría de las veces, Román planteó una faena de mucha autenticidad"
José Ramón Márquez
Foto: Andrew Moore

-Aquí la crónica-

lunes, abril 23, 2018

Pepe Moral toreando un Miura en Sevilla

Pepe Moral se compuso con sencilla naturalidad, y reposo y encaje muy relevantes desde el principio al final de una faena de toreo clásico, a suerte cargada siempre, los brazos sueltos, las tandas ligadas, el toreo por abajo y bien rematado, con golpes de sorpresa y repertorio variado.
Barquerito

viernes, febrero 02, 2018

Miura, el toro de Bilbao

El libro se puede adquirir por 10 euros en administracion@clubcocherito.com . El total de lo recaudado se destinará a ayudar erigir una estatua de Iván Fandiño en los accesos de Vista Alegre.
En el mismo, se pueden leer cosas como esta:

lunes, junio 12, 2017

Bochornosa tarde de Miura



Impresentable corrida de Miura. Como bien escribe Pedro, "Han traído un gatada; si no hay decencia y honor en esa casa yo ya no sé"
Fotos: Andrew Moore

domingo, junio 11, 2017

Trigésima primera y última de feria


Toros de Miura para Rafaelillo, Dávila Miura y Rubén Pinar.

Dávila Miura ha venido a matar toros de la ganadería de su familia y no lo ha conseguido, los dos toros que le correspondían han sido devueltos por inválidos y se ha tenido que conformar con un toro de Buenavista y otro de El Ventorrillo.
Estos dos sobreros, aunque flojos han dado mejor juego que los anunciados de Miura, el que ha sustituido al quinto ha empujado en el caballo más que todos los otros juntos, otra cosa es que Dávila se acoplara con ellos lo cual no ha ocurrido y nos ha ofrecido dos amagos de faenas deslucidas y tediosas al igual que Rafaelillo y Rubén Pinar con los semovientes que han tenido que pelear.
Rafaelillo ha salido a saludar al término de su faena al cuarto de forma incomprensible en medio de una oleada de protestas que le desautorizaba con creces, ha toreado toda la tarde muy despegado y aliviándose en exceso. Al primero le han dado una primera vara criminal y el toro se ha venido abajo, ha empezado la faena recortando el viaje descaradamente con dos doblones y un pase por alto que han terminado de estropear al toro, luego no nos lamentemos de que no haya faena, en esas condiciones es imposible. Muy parecido ha hecho al enfrentarse con el cuarto, que tenía un trapío perfecto de Miura y cinco años cumplidos en febrero, es el que más nos ha gustado, un toro listo que traía mucho aprendido y el resto se lo han enseñado durante la lidia y al que no se podía perder la cara, pero Rafaelillo se ha confiado, el toro ha hecho por él y suerte ha tenido de que haya sido una cogida de poca importancia, el torero ha pasado a la enfermería después de matar y salir a saludar como decíamos.

Rubén Pinar ha tenido el peor lote, es decir: dos toros inválidos, mansos y descastados con los que no ha logrado ningún lucimiento.

Los toros que Miura ha traído a Madrid no pueden ser lo mejor que tenía en su ganadería, seguro que tiene mejor ganado y se verá en otras plazas, ¿acaso la empresa no ha pagado lo suficiente y ha comprado un saldo? ¿O son tan torpes sus veedores que no distinguen un toro de lidia de un buey?

Muy desnaturalizada corrida de Miura, de escaso trapío, descastada, mansa e inválida.
Pero eso no justifica el lanzamiento de almohadillas al ruedo al finalizar el festejo que hace varios años que no se veía.

Jandro
domingo, 11 de junio de 2017
Fotos: Andrew Moore



lunes, mayo 08, 2017

Los toros de Miura vistos por Barquerito


LOS TRES PRIMEROS miuras eran cuatreños. Cinqueños los otros tres. Seriamente armada, ofensiva sin excepción, diversa de hechuras y temperamento, tal vez abierta de líneas y reatas, la corrida toda cumplió con los caracteres fijados en Miura. Salidas vivas y desafiantes, sello particular al descararse o dolerse de la divisa al romper la barrera de la luz y del sonido. Del silencio oscuro de los chiqueros de la Maestranza al brillo rutilante de la arena de albero de Sevilla en la tarde más calurosa de toda la feria. Y zurcir a cornadas el burladero donde trataron de amarrarlos a los seis mientras el caballo de pica ganaba la puerta del desolladero. En ese gesto de zurcir tablas, recular y recargar se identifica la fiereza.
Y la clave que es prueba mayor: prontitud en el caballo incluso cuando fueron puestos en largas distancias y peleas serias, incluso enceladas en varas, donde cobraron y sangraron más de la cuenta dos de los toros que mejor se emplearon, el cuarto y el sexto. También en banderillas se avinieron los seis toros al código Miura, que es tanto como esperar más de lo normal y, en la arrancada seca de la reunión, no consentir a nadie pisarle terreno ni sacar los brazos en los cuarteos. Se atrevió a hacerlo con el tercero un banderillero tan seguro como Curro Robles y, cazador cazado, salió prendido y volteado del par que cerraba tercio. E ileso.
Los tres primeros bramaron. Los célebres, inconfundibles, roncos, desoladores bramidos de Miura. Música de cámara que a veces hiela la sangre. La tradición –con su historia no siempre bien contada- pide, además, que los miuras se descompongan en la muleta y desarrollen sentido. La listeza, la agresividad. La leyenda. El quinto de corrida, un cárdeno Amapolo de casi 650 kilos, amplio de verdad, contravino por entero esa ley no escrita. Toro de fijeza, temple y entrega muy notables.
Noble fue la corrida toda, incluso un cuarto revoltoso y picante, enigmático y atento a cuanto se sintiera o moviera, sangrado en exceso, apalancado cuando sintió a Nazaré encima o al resentirse de un primer puyazo enganchado contra las cuerdas y un segundo trasero. También un tercero que en la suerte de larga a porta gayola desarmó a Esaú Fernández, lo tuvo entre las manos como presa y se bastó con pegarle dos o tres pisotones. Uno de ellos, tan violento, que dejó al torero conmocionado en el suelo, sin sentido. El sexto, que cobró un volatín entero al salir del primer puyazo pero tomó a pesar de eso tres varas, le vino grande a Esaú Fernández. Fue uno de los tres toros buenos de la corrida, pero no pudo verse como los otros dos.
Los otros dos fueron ese quinto tan completo y un segundo que no tanto porque tardó en romper.


Barquerito

sábado, marzo 11, 2017

miércoles, agosto 17, 2016

¡ GLORIA A RAFAELILLO !

Gloria a Rafaelillo quien 
hace unos días mató en Béziers su http://torear.blogspot.com.es/2016/08/quincuagesima-miurada-de-rafaelillo.html?m=1quincuagésima miurada.
Nota: ahora pueden mirar las que ha matado el místico José Tomás , el poderoso Juli y demás "figuras" tan cacareadas por ahí .

lunes, julio 25, 2016

Alberto Lamelas y Miura en Mont de Marsan: La tarde de un valiente


Vía: Tierras Taurinas
Nota añadida: Leo en El Mundo:
El idilio de Alberto Lamelas con Francia se renueva una vez más. Allí sí cuentan con él y le dan oportunidades. Vibrante y dramático fue lo que se vivió en el último capítulo de la Madeleine de Mont de Marsan. El jienense fue terriblemente volteado contra las tablas. Milagrosamente entero, se entregó por y para el espectáculo. Una oreja que tiene que servir. También fue meritoria la actuación deRobleño Castaño con una complicada corrida de Miura. Fernando Robleño, silencio y ovación; Javier Castaño, silencio y palmas; Alberto Lamelas, silencio y oreja. Lleno en los tendidos

viernes, julio 15, 2016

Sobre la corrida de Miura en Pamplona




Seis toros de Miura.
Rafaelillo, saludos y vuelta. Dávila Miura, oreja y saludos tras dos avisos. Javier Castaño, que sustituyó a Manuel Escribano, vuelta tras un aviso y silencio.
Brega buena de Joselito Rus y Raúl Ruiz. Pares excelentes de Fernando Sánchez.
LA CORRIDA DE Miura lo fue. El escaparate bastante más que el poder. Impresionantes arboladuras.
(...)
Miura fue la bandera del torismo genuino de Pamplona. Lo sigue siendo. Incluso con corridas de más guerra y resabios que entrega, como esta última. Penúltima, antepenúltima. Hilo sin fin.
Para celebrar la cifra redonda decidió torear en Pamplona Eduardo Dávila Miura, retirado hace un tiempo, todavía en edad de merecer, en estupenda forma, ni un gramo de más, cuerpo de torero. Torero alto y largo, y capaz. Preparadísimo para la ocasión: bastó verlo andar con sus dos toros, los dos, y la manera de entenderlos y gobernarlos. Las distancias, que el toro de Miura prefiere largas; el toque por delante para abrir el viaje y soltarlo sin violencia, y servirse así del viaje de vuelta, que es cuando de verdad aprieta el miura de ley; la medida de las tandas, obligadamente breves, cortadas como en seco, y despidiendo al toro hacia fuera.
Todo eso hizo bien y mejor Eduardo Dávila, encajado a modo, suelto, fácil. Esa gota de torería que conlleva la edad: veinte años de alternativa se cumplen ahora. Torería en los remates a muleta plegada en el medio desplante. Dibujo bueno en los ayudados con la izquierda. Mucha autoridad. Temple para sujetar y tener al toro, o tirar de él. Empaque que presta la figura misma. Y un exceso de confianza que en el quinto toro, traído de pronto hacia dentro como si fuera de los dóciles, y no lo era, estuvo a punto de costarle un grave disgusto. Varetazo al chaleco, la cara por las nubes.
Los doblones de apertura, buenos y bellos, le parecerían a Eduardo medicina suficiente. El toro embistió despacio, despacito toreó Eduardo. Hasta el momento de la cogida. Joselito Rus sujetó al toro en los medios con oficio superior. Refrescado, volvió Eduardo al tajo, compuesto, prevenido, prudente. El viento descubría, se alargó el trasteo, se soltaba el toro. La espada, que no entró. Un aviso, dos. El toro barbeó tablas en huida después de herido. Un descabello certero. ¡Uff…! Ese quinto toro tan despampanante se lo había brindado Dávila a su tío Antonio Miura. Arrastrado el toro, Eduardo salió a los medios para despedirse. Probablemente, para siempre.
El toro colorado de los anuncios se empleó en varas, cortó en banderillas y llegó a la muleta más pendiente de Rafaelillo que del engaño. Toro revoltoso y correoso, faena cuerpo a cuerpo entorpecida por el viento. Una estocada buena. El tercero asomó al trantrán, como si estuviera corriendo el encierro todavía, pero se hundió al cobrar la primera vara, se rebrincó, rebañó en viajes cortísimos, se apoyó en las manos. Javier Castaño, repescado para la feria como sustituto del convaleciente Escribano, le anduvo seguro. De la reunión de la estocada salió perseguido. En el último minuto le salió al toro el genio miura.
Rafaelillo saludó en tablas con larga cambiada de rodillas al cuarto, que cobró contra un burladero un estrellón que casi lo desbarata. Se derrumbó el toro en los primeros compases de faena, se defendió cabeceando después por falta de fuerza. Le dio ventajas Rafaelillo. Una estocada monumental. No cundió la petición de oreja. Rafael se indispuso con la gente del palco. Y el último toro de la feria, el miura listo que se frenó y orientó a las primeras de cambio, pegó derrotes de los desarmar, se apalancó. Mal carácter. O peor. A pesar de eso, asiento y oficio de Castaño, que conoce la ganadería y se la sabe de memoria. Los ve venir.

Barquerito


jueves, julio 14, 2016

"Miura es como el gordo de la Lotería" ( El Gallo )

son toros de los que necesita un torero para acreditarse. Haga usted una faena con un miura y la cuesta arriba le parecerá cuesta abajo.  ¿Pero qué más quiere un torero que consagrarse con un miura? Yo no se a que viene el recelo con estos bichos. De mi puedo decirle que no les he hecho ascos nunca”.
Pero el miura en toda la extensión que taurinamente se da al término, existe, pero El Gallo pensaba que “es como el gordo de la Lotería. Que sale uno de uvas a peras. Y cuando sale...¡la fin del mundo! ¿No le he dicho que es como el gordo? Al que le toca, le toca. Yo, en toda mi vida por las plazas, no he visto más que dos miuras-miuras. Con la marca de la casa. ¡Qué dos! El uno le tocó a Paco Madrid, y cuando el hombre cogió la muleta, ya había mandado la fiera cuatro a la enfermería; como sería el maldito, que la gente volvía la espalda y pedían que no lo matara. El otro le tocó a Vicente Segura. Yo estaba en el tendido y me salí para no verlo. Le cogió al entrar a matar. Eran toros que parecía que llevaban una persona dentro, de lo bien que discurrían. Una persona con muy malas intenciones”.Y venía a concluir rotundo que si uno de esos le hubieran tocado a él, no habría pasado nada: “No me hubiera pasado nada porque me habría ido a casa. Se puede luchar con animales, con más o menos instinto, pero cuando el animal tiene cerebro y piensa, igual o mejor que usted y que yo, no hay nada que hacer”.

Todos los miuras que yo he visto --concluía-- han salido buenos, menos esos dos. ¿Por qué iba a tenerles prevención? Si con muchos de ellos he hecho las mejores faenas de mi vida… Con los miuras, lo que hace falta es que no tenga uno la mala pata de que le toque el especial, el que justifica la leyenda negra. Y eso, como ha visto usted, es muy difícil”.
Vía: Taurología
Foto: Miura en Sevilla 1968

jueves, junio 09, 2016

lunes, junio 06, 2016

Rafaelillo ante el toro "Tabernero" de Miura

Entró en escena el cuarto de sorteo, que iba a ser el mejor de la corrida. Descarado y astifino, frentudo, algo cabezón, 605 kilos, lleno, bien puesto. Rafaelillo se lo sacó de partida a los medios con notables lances por delante. Una hermosa pelea, que ganó Rafaelillo y fue árnica para el toro, que, serenado, se empleó y apretó en dos varas certeras.(...)
Tres naturales despaciosos, ligados, largos, y el de pecho. (...) Toro de una sola mano, pero qué mano. La izquierda. Rafaelillo se recreó, dibujó a placer, los muletazos ayudados fueron soberbios, como el gobierno del toro, que no enganchó engaño ni una sola baza. Final de frente y a pies juntos. Un lío. Pero se había pasado de tiempo la faena y a Rafaelillo le costó un mundo cuadrar al toro.
Se enfrió de pronto el coro. Dos pinchazos, un aviso, una estocada tardía. Trabajo mayor sin premio. Gran ovación en el arrastre para el toro, Tabernero, número 17.
Barquerito - aquí la crónica -
Fotos: Andrew Moore

Raúl Ruíz

 
Ayer nos dio, con los Miuras, todo un recital tanto a la brega como con los palos.
Foto: Andrew Moore

Fin de fiesta



Para rematar la isidrada de 2016 se ha lidiado una corrida de Miura, ganadería siempre rodeada de gran expectación; lleno en la plaza como otras ocho o nueve tardes a lo largo de esta feria, buen ambiente, la banda sonando en el tendido alto antes de la corrida para animar al respetable que suele ser optimista por lo menos hasta que el primer toro pisa el albero.
Han salido dos toros bravos: el cuarto, Tabernero, lidiado en primer lugar por Rafaelillo ante la invalidez del anunciado primero que ha sido devuelto y el sexto Ojeador, un ejemplar impresionante de 647 kilos que ha recibido tres varas muy bien tiradas por Francisco Vallejo y ha acudido al caballo desde los medios en la tercera sin hacerse de rogar.
El sobrero, de Valdefresno era un buey horroroso cuya fealdad y falta de trapío destacaba especialmente en comparación con los toros magníficamente presentados por Miura: grandes, largos, altos, con trapío y de impresionantes arboladuras. Aunque bien es verdad que salvo los mencionados el resto carecían de fuerza y se comportaban con mansedumbre ante los caballos y carecían de viaje en la muleta.
Dos toreros de plata han destacado hoy en banderillas: Fernando Sánchez que ha puesto dos pares extraordinarios al quino toro y Raúl Ruiz que ha banderilleado al sexto y el picador Agustín Collado con el toro Tabernero.
Por su parte Rafaelillo nos ha hecho vibrar con su faena a Tabernero, cuando este torero está en la plaza siempre percibimos sensaciones positivas, nos obliga a estar muy pendientes de todo lo que hace porque no elude el riesgo y se entrega en cuerpo y alma. Lástima que resulte tan impreciso a la hora de matar lo que le priva de obtener los trofeos merecidos con su toreo.
Los toros correspondientes a Javier Castaño y a Pérez Mota presentaban serios problemas por causa de su mansedumbre y falta de fuerza, que ellos no han sabido resolver, la sensación que nos queda es que ambos diestros han estado faltos de recursos frente al muy serio compromiso.

Y así, sin más de momento, se acaba esta feria taurina que nos ha aportado algunos ratos de intenso interés que han coincidido siempre con un toro bravo y un torero valiente en la arena.

Gracias a quienes con afecto han seguido nuestros comentarios.

Jandro

domingo, 5 de junio de 2016
Fotos: Andrew Moore





domingo, junio 05, 2016

"Desengáñese usted, don Eduardo"

Desengáñese usted, don Eduardo –dijo el marqués de Saltillo a Miura: en España ya no quedan más que dos ganaderías de postín, la mía, de toros mansos, y la de usted, de bueyes bravos.

Saltillos y miuras son los más denostados por los revistosos del puchero que atienden a las figuras del toreo, que no pueden ejercer con ellos su “arte” o postureo de mozos de billar.

Vía: Ignacio Ruíz Quintano en "Salmonetes ya no nos quedan"
Foto inefrior de Andrew Moore
Foto superior: Campos y Ruedos