
Hoy se han presentado en Madrid Francisco Pajares, Juan Carlos Rey y Pablo Lechuga, tres novilleros que han demostrado carecer de los conocimientos necesarios para afrontar con solvencia el compromiso. En otras épocas para venir a Madrid los toreros se preparaban a conciencia, sabedores de que en Madrid salían por de chiqueros toros con casta y trapío y la afición era exigente en extremo, aunque siempre se tuvo una especial benevolencia con aquellos toreros que aun resultando bisoños, demostraban valentía.
Hoy en día, en cambio, se atreven a venir a Madrid como si fueran a torear a su pueblo en el día de la patrona, eso sí, con nuevos y maravillosos vestidos y una parafernalia digna de un emperador, pero carentes de las bases del oficio fundamentales para resolver con dignidad el compromiso e incapaces de realizar ningún alarde especial de valentía. Han volteado los toros a dos de ellos sin consecuencias graves, pero por falta de conocimientos y no por otra causa. Seguramente quienes les asesoran y enseñan deberían poner más cuidado en la elección de sus compromisos y hacer hincapié en una formación integral que garantice su seguridad y su comportamiento delante de los toros.
Los novillos de Guadaira han salido respondones, no era fácil tratarlos de tú a tú, había que respetarlos o se les subían a las barbas a los novilleros y a sus cuadrillas. Sus lidias han dejado mucho que desear, se han enseñoreado del ruedo y se les ha picado con dureza, a pesar de lo cual han llegado a la muleta con fuerzas suficientes para plantear dignas peleas.
Los novillos tenían mucho que torear, algo sosos segundo y tercero pero especialmente vivaz el quinto y bulliciosos los restantes, muy bonito el castaño primero que ha llegado a la muleta con recorrido por ambos pitones y nobleza, ofrecía con generosidad las orejas a su matador Francisco Pajares quien las ha desdeñado poniéndose a la defensiva, recortando el viaje del toro y evitando el cuerno izquierdo que es por donde el animal mejor se comportaba.
Y esa forma de torear ha sido la tónica general de la tarde empeorando en cuanto a técnica por Juan Carlos Rey y sobre todo por Pablo Lechuga que ha tocado fondo con el sexto novillo al que no ha querido ver ni en pintura y le ha dado el pasaporte de inmediato.
Queremos resaltar la fantástica estocada de Juan Carlos Rey al quinto, aunque haya sido al tercer intento y después de una faena cuajada de enganchones en la que no ha conseguido dar ni un solo pase limpio.
Los toreros y sus cuadrillas se han visto totalmente desbordados por los novillos que se han ido al desolladero sin torear y con sus orejas puestas a pesar de haberlas ofrecido a estos tres toreros que no han sido capaces de aprovechar esta magnífica oportunidad para lograr un triunfo que diera consistencia a sus precarias carreras. O, tal y como están hoy las cosas, a lo mejor no lo necesitaban.
Jandro
lunes, 25 de mayo de 2009
foto:Manon