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jueves, febrero 23, 2017

El público (Pepe Campos)



A comienzos de los años cuarenta del siglo pasado, tras la guerra civil española, muchos aficionados se quedaron perplejos por el afán de diversión que de pronto acompañó al público de los toros. Antonio Díaz Cañabate lo analizó como un deseo de olvidar, una perentoria necesidad de no mirar atrás. De pronto el público se hizo acrítico, cuando poco antes todavía no existía la clara distinción entre público y aficionado, porque se enlazaba con un tiempo anterior que poseía un público apasionado y entendido. Se produjo una separación entre aficionado y público; al cabo de los años, tan clara, tan nítida, tan a favor de que sólo existiera un público desapasionado, relativizado, que ni siquiera va al festejo taurino a divertirse sino a pasar el rato. En realidad no sabe por qué está allí, pues acude sin motivación, sin entusiasmo, como cumpliendo un requisito de adscripción ideológica. Un mal menor. Un público evidentemente poco preparado, que lo único que le importa es el triunfo a ultranza del torero, el corte de orejas, y no saber nada respecto si hay toro, o como es su juego, o como entenderle para exigirle al torero su correspondiente y adecuada lidia. O para interiorizar el porqué del fracaso.

José Campos Cañizares, Esencias de tauromaquia en la pintura de Jacobo Gavira

domingo, septiembre 04, 2016

La afición


Los aficionados a los toros constituyen un cuerpo místico vertebrado por dos grandes valores: el amor y el respeto.

El amor sin fisuras al toro bravo que implica el conocimiento total de su historia, procedencia, estirpe, comportamiento, reacciones, estímulos, vicios y otro sin fin de características que definen a tan peculiar animal criado exclusivamente para la lidia.
El respeto al toro bravo exige el trato digno durante toda su vida, desde su nacimiento hasta su lidia y muerte, momentos delicados en los que no se admiten ventajas ni atajos ni despropósitos.

El amor y el respeto a los toreros que se visten de luces para escenificar la liturgia necesaria para que el espectáculo se convierta en un acontecimiento eterno en la memoria de la afición con riesgo de su vida. Nunca será suficiente el agradecimiento a quienes pierden la vida en el intento o ven mermada su condición física por motivo de un percance desgraciado en el desarrollo de su peculiar oficio. Naturalmente ellos forman parte preferente de este cuerpo místico de que hablábamos antes. Los recordaremos siempre: son nuestros héroes, son nuestros mártires.

Que lo vulgar pase a bueno e interesante o se convierta en excepcional y sublime depende del toro y del torero, que la emoción llegue a los tendidos, que sintamos la boca seca, los pelos de punta y los ojos húmedos depende de ellos, y a eso vamos a la plaza los aficionados: a emocionarnos con un arte irrepetible y único que precisa de una sensibilidad muy especial, de un conocimiento pormenorizado, de una atención máxima y de una escuela que se prolonga durante toda la vida.
No es fácil el ingreso en este nirvana, precisa de unas características personales muy especiales además de una formación importante, muy difícil de adquirir sin ayuda, de comprenderla sin sucintas explicaciones que suelen venir por vía familiar o por la coincidencia en la plaza con algún iniciado dispuesto a ilustrar con sus comentarios lo acontecido en el ruedo.
La tauromaquia es un arte difícil y complicado cuya esencia no está al alcance de cualquiera, ni siquiera al de algunos toreros. Asediada por mercachifles, buscavidas, ganapanes y oportunistas sobrevive porque el arte prevalece sobre la indignidad, la trampa y la incompetencia.

Muchos enemigos nos están surgiendo últimamente buscando el descrédito de nuestra afición: su ignorancia, incomprensión e intolerancia no rebajan la estupidez de su discurso que resulta ofensivo, hay incluso quien ha osado alegrarse de la reciente muerte en el ruedo de nuestro torero Victor Barrio lo que deshumaniza totalmente a esta persona inhabilitándole para cualquier función relacionada con el resto de sus semejantes.
Debe saber este sujeto y todos los detractores que nos persiguen con saña pero sin lógica ni razón que gozan de nuestro más absoluto desprecio.

Jandro
domingo, 4 de septiembre de 2016

Dedicado a Víctor Barrio que permanecerá eternamente en nuestra memoria.
Foto : Andrew Moore

lunes, febrero 29, 2016

(Contra)Cultura Taurina (Paco March )

Son jóvenes (la mayoría) y de muy diversas profesiones (también alguno en el paro), juntos se toman unas cervezas antes y después de los toros, se interesan por la música (la ópera, incluso), el cine (Ateneo Orson Welles le pusieron a su invento). Se reúnen en una librería donde, además, se toma café y a ella han convocado en tertulias de gran nivel  a toreros (Curro Vázquez,  César Rincón, Juan Bautista, Juan Mora, El Fundi, Rafaelillo), ganaderos (Victorino Martín), artistas de la fotografía (Josephine Douet),  periodistas (Chapu Apaolaza). Y a Boadella, chúpate esa.
No tienen otra financiación que las cuotas de sus socios (que van en aumento, los socios, no las cuotas) y el establishment taurino los mira con desdén,  cuando no los ignora.
Hará un par de años, en una de sus noches de copas y risas, el núcleo fundacional (por llamarlo algo) tuvo una ocurrencia, otra más ¿por qué no hacer una revista?. Y a ello se pusieron, en sus ratos libres, aunando voluntades, que cada vez eran más y de diversas procedencias que se sumaban a los residentes en la capital: de Sevilla a Zaragoza, de Barcelona a Valencia o Granada.
Esa ocurrencia tuvo nombre "El  Monosabio" y en enero de 2015 vio la luz el primer número, dedicado- nada menos- que a la "Corrida del Siglo", sí, aquella de 1982 (año del cambio) en la que Ruíz Miguel, Esplá , Palomar y Victorino salieron a hombros por la puerta grande de Las Ventas mientras la afición gritaba ¡esto es la Fiesta, ¡esto es la Fiesta !.
Aquella corrida,  que si no cambió el mundo sí fue una convulsión, muchos de La Orson- por edad- no la vieron,  pero sí eran conscientes (el abuelo o el padre que te la cuenta a la que puede, las repeticiones por televisión…) de que esa Fiesta, la del toro de verdad y los toreros que la enfrentan con gallardía es la que les interesa.
Al Monosabio 1, el taurineo , fiel a sus principios, la ignoró, faltaría más y las muchachas y muchachos de La Orson la distribuyeron  a su aire, aquí una presentación (hasta la Barcelona de la prohibición se fueron), allá voceándola a la entrada de los toros en distintas plazas, entre miradas de indiferencia ¡es la cultura, estúpidos!,  y otras de pena, aunque , de vez en cuando, alguien  se acercaba,  miraba con curiosidad antropológica e incluso llegaba a preguntar ¿es gratis ? . Al decir que la cosa eran cinco euros, pies para que os quiero, que la cultura  es para bajarla por la cara y por internet , ¡amos anda!.
Pero no escarmientan y ahora van y sacan El Monosabio 2. Un artefacto (contra) cultural que luce en portada el dibujo de una minotauro con corbata y como título "El animal político".
Y es que de toros y política va la cosa. El lector- que alguno habrá, digo yo-  se encontrará con entrevistas a políticos de todo los colores, incluido el alcalde comunista de la única ciudad portuguesa en la que se matan los toros, sorprendentes artículos/ensayos y un diseño gráfico que rompe esquemas.
Pero más allá de todo ello, lo relevante es que pese a tanto tonto que les niega el pan y la sal, ignorándolos desde su  estúpida arrogancia,   ellos siguen,  erre que erre.
Van  contra corriente, no se suman al lloriqueo autocomplaciente. Van ligeros de equipaje y sobre sus hombros hay cabezas que piensan, no rizos engominados que disimulan la caspa.
Y, lo que son las cosas, todos aquellos (por ejemplo, los citados al inicio) que han querido conocerlos (Esplá se fue de cena, anécdotas y risas con ellos) han quedado fascinados. Así, sin exagerar.
¡Ha salido El Monosabio, ha salido El Monosabio!. 

Paco March en Burladero

Nota: La imagen es diseño de José Vega


jueves, febrero 18, 2016

Sobre el aficionado cabal (Felipe Benitez Reyes)

Existen muchos tipos de aficionados a los toros, cosa natural en un arte complejo, muy dado además a la controversia interpretativa, a las pasiones y, desde luego, a las aberraciones. Una plaza de toros repleta de gente puede suponer un tipo de expectaciones iniciales o de posteriores desánimos distinto para cada espectador. Cada cual acude a la fiesta de toros con un secreto afán, y cada cual con un privado bagaje de afición.(…) Un cabal es lo contrario de un cabalista , pues el cabal no fía ninguna valoración al albur, sino únicamente al ejercicio del sentido común y a la constatación a través de sus conocimientos. Un cabal no opina, sentencia. No corrige, denuncia. No es voluble, sino dogmático, necesariamente dogmático.
El cabal ilustrado intuye que el toreo es siempre un arte en decadencia, un arte con mucha temporada de saldo. El cabal es un aficionado que, por instinto reflejo de nostalgia, mira atrás para contraponer la niebla dorada del pasado a la polvareda gris del presente. El cabal, en fin, presencia las corridas de toros con mucho juego de memoria”.
“Palco de sombra. Escritos taurinos”, de Felipe Benítez Reyes.

Foto: Concha Ortega.
Vía: Antonio Pineda

lunes, febrero 23, 2015

lunes, diciembre 02, 2013

Sobre el distanciamiento del aficionado al festín de truhanes


Un tiempo en que la figura del aficionado empieza a desligarse - hablamos de España - del rico y variado mundo de los toros, en el que su criterio siempre había destacado, sin que ello menoscabara en ningún caso los gustos del público, base popular de la fiesta. Un distanciamiento del aficionado que se produce, prioritariamente, por el papel secundario al que se ha relegado al toro - una comparsa que embiste sin casta - en perjuicio de la autenticidad de la corrida, a lo que se añade la técnica conservadora empleada por un número elevado de toreros que dan la espalda al clasicismo, al adoptar en el enfrentamiento con el astado un desvío del sentido ético y de la pureza en ese transcendental encuentro cuando el toro le viene al torero - al situar éste, por norma, la pierna de salida atrás, es decir descargando la suerte. Una realidad que no es señalada por una crítica que no asume sus funciones, ni por el público que cada vez desconoce más más las bases del espectáculo.

José Campos: La revelación de la vida por lo taúrico

viernes, noviembre 08, 2013

Sobre una fenomenal bronca por toros chicos en México

Fue en otro tiempo, y con la actitud explosiva, violenta de aquellos aficionados, los de hace casi un siglo, en que la cosa pudo haber terminado bastante mal. El asunto es que la empresa tuvo a bien presentar toros de Zotoluca que no tenían el trapío ni la edad y esos dos factores, entre otros que se respiraban en el ambiente –como el aumento en el costo de las entradas, por ejemplo- sirvieron para que el público se pusiera materialmente de “uñas”, e incluso terminara actuando en consecuencia, lanzando cojines, destruyendo láminas publicitarias para arrojarlas al callejón o al ruedo. Pero lo que alcanzó el mayor nivel de tensión fue el momento en que el pueblo se lanzó de los tendidos al ruedo, invadiendo en forma por demás inesperada dicho espacio, para reclamar que sus derechos habían sido burlados, de ahí que demandaran la devolución de las entradas.
(...)
 El cartel era sumamente atractivo: Juan Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías con los astados tlaxcaltecas que fueron el motivo de aquella bronca de órdago
Tal remembranza viene al caso por el significativo cambio de actitud que tomó el domingo 3 de noviembre el público que asistió a la plaza de toros “México”, portándose con una pasmosa decencia,

Vía: Aportaciones Histórico Taurinas Mexicanas les enlazo al post.

miércoles, octubre 09, 2013

Sobre los aficionados integristas

Los aficionados integristas recorren la historia de la fiesta pidiendo, fuerza, trapío, edad y bravura a los toros, y toreros que sean capaces de poderlos. Encuentran la belleza, más allá de la pura plástica, en la resolución del enfrentamiento entre toro y torero con riesgo y majeza.
El enfrentamiento entre las fuerzas de la naturaleza y la cultura, que la fiesta de los toros representa, no encuentra sentido como espectáculo para este tipo de aficionados sino en el dominio del animal íntegro por el torero-héroe que le ha dado todas las ventajas que la tauromaquia permite, para crear belleza en la demostración del dominio del toro (...)
La parte más numerosa y ruidosa de la afición de Madrid pertenece a este sector, aunque no en exclusiva.

Andrés de Miguel


Foto: Gorka Lejarcegi

lunes, junio 10, 2013

Todo tiene fin en este mundo, hasta la paciencia de los aficionados a los toros

2 de Junio de 1904. Undécima de abono. El público baja, e invade el ruedo para impedir la lidia del primer toro. Todo tiene fin en este mundo, hasta la paciencia de los aficionados a los toros.
Vía: Hasta el rabo todo es toro
Octubre de 1913. Los aficionados invaden el ruedo de la plaza de toros de Madrid

lunes, diciembre 17, 2012

Sobre la afición venteña (Enrique Martín)

Pero aparte del desinterés, no hay que ocultar el preocupante bajón en el nivel de exigencia, que ha sufrido la plaza. Actuaciones que hace no más de diez años causaban risa, crítica y censura procedente de los tendidos, ahora son jaleadas como hazañas del Capitán Trueno. Han saltado al ruedo animales infames, que si no se han caído ha sido porque ni se les ha castigado, ni se les ha sometido, aunque esto no le importara a nadie, lo que esperaban era ver cortar orejas. Tan estricta en otros tiempos a la hora de juzgar la suerte suprema, ahora solo se valora la rapidez en hacer doblar al toro, ¿para qué? Para seguir pidiendo orejas. La protesta, muy reducida tanto en intensidad como en expansión por los tendidos, así como la duración de esta, en demasiadas ocasiones es casi algo testimonial, una expresión de cuatro que se aferran al pasado, que son tomados como locos por el resto del respetable. Atrás quedaron aquella andanada del 8, el más reciente tendido 7, del que solo quedan algunos restos fosilizados, y por supuesto los tendidos de sombra que ya en otra época, eran verdaderos Torquemadas taurinos. Aquello era la afición de Madrid, mucho más protestona y ruidosa que ahora y mucho más entendida que lo que hoy se aposenta en la piedra de Madrid. (Aquí el artículo completo)
Enrique Martín en su blog "Toros Grada Seis"

Foto: Gorka Lejarcegi

martes, noviembre 13, 2012

Se van los aficionados (Antolín Castro)

 Es evidente que falta la emoción que proporciona el rey, el toro. Es evidente que han convertido en monotonía y predecible lo que debería ser sorpresa e improvisación. Los toreros ejecutan una partitura ya sabida, ya conocida por el aficionado, por el espectador.
(...) 
 Les da igual, han minimizado el riesgo, todavía existente, y minimizado también el concepto de la lidia; es decir, han desnudado por completo la esencia.
(...) 
Se van los aficionados y lo hacen porque no les gusta lo que ven, eso que a nadie parece importar. Y se van frustrados, decepcionados, y añorando tiempos donde el acudir a las plazas no tenía nada de predecible, de garantía de que un toro en la muleta iba a dar el máximo de sumisión, muy lejos de la bravura desde el primer tercio para que el torero tuviera la oportunidad de superar las dificultades propias de su condición.
Antolín Castro en Opinión y Toros (Aquí el artículo completo)

domingo, noviembre 04, 2012

Sobre los aficionados integristas ( Andrés de Miguel)




No en vano se habla de la fiesta de los toros como de la fiesta del valor. Y permítanme insistir en que la fiesta de los toros es una representación de la propia historia del hombre como enfrentamiento entre las fuerzas de la naturaleza encarnadas por el toro bravo y las de la cultura defendidas por el torero que somete y hace suya a la naturaleza. Por eso los aficionados integristas, impidiendo o retardando la degeneración de la bravura, al exigir riesgo en los toros, son determinantes en la evolución y mantenimiento de la fiesta de los toros.
Los aficionados integristas, fieles, apasionados, insolentes, irascibles, rigurosos, intransigentes, serios, iconoclastas, entregados, que se han ido reproduciendo a través de sucesivas generaciones y diversas situaciones sociales, siempre flanqueados por los mismos vicios e idénticas virtudes, han posibilitado que la fiesta de los toros siga siendo un espectáculo heroico e irrepetible donde triunfar sin riesgo es triunfar sin gloria.
Andrés de Miguel 

lunes, agosto 27, 2012

La reacción del aficionado

Escribe , en El Pais, Álvaro Suso. Copio tres párrafos :
-La fiesta de los toros es un espectáculo singular. Es el único que no se preocupa por mantener satisfecha a su clientela y se basa en una endogámica estrategia para satisfacer los intereses de sus protagonistas, que marcan las pautas y se reparten un pastel cada vez más pequeño.
- Así, resulta cada vez más habitual que los aficionados se ausenten de los tendidos de Vista Alegre, por ejemplo. Algunos han optado por seleccionar sus entradas y no comprar todo el abono, con lo que evitaron los absurdos días de las figuras, en los que el espectáculo carecía de toros. Otros han optado por la televisión, como medio de respuesta a los excesos de unas ferias similares y carentes de novedades.
-Los aficionados son quienes deben hacerse fuertes y eso solo lo lograrán si forman un bloque común. Además, defenderán los valores de la fiesta, que son los verdaderos intereses que les unen y no el actual negocio endogámico que tienen tejido los protagonistas, con empresarios que son apoderados y ganaderos, en una triada que lesiona la verdad de la fiesta de los toros.
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Aquí el articulo de Álvaro Suso:
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/26/paisvasco/1345995974_082745.html

lunes, enero 31, 2011

Al Asalto


Cuando empezó esto de los blogs (abro parentésis para añorar a taurofilia), quizás para ser justos hubiera que remontarse a los inicios de la internet taurina(elchofre), tomamos el terreno cibernético los desamparados, que con ello perdimos nuestra soledad, creamos nuestras trincheras sobre las que acechar al enémigo, hasta entonces inexpugnable por su posición de control sobre los medios tradicionales , aunamos esfuerzos, estamos consiguiendo entre todos los blogs y webs de aficionados hacer daño al enemigo, es evidente su nerviosismo le delata, la primera reacción del enemigo fue intentar ignorarnos, incautos pensaban que el mundo no gira, pero la siguiente fue la del insulto y el descrédito sin argumentos a través de sus obsoletos medios y sus engominados y/o casposos personajes, mas incautos todavía esta medida nos dió valor.
Su tercera reacción es la primera que empieza a hacernos daño, han empezado la reconquista del medio a través de ensuciarlo, empiezan a aparecer como setas, los blogs de acólitos del Taurinismo Oficial Reinante. Como no pueden silenciarnos, pretenden hacer mucho ruido para evitar en la medida de lo posible que se nos oiga.
Ante ello, salgamos de las trincheras, asaltemos al enemigo en su medios, tenemos los argumentos, tenemos la verdad, mojemos la oreja de los bufones del enemigo. Utilicemos sus altavoces para que se escuche nuestro mensaje. Ganemos esta nueva batalla.

jueves, octubre 08, 2009

Sobre los aficionados


"Las encarnizadas discusiones a la salida de una corrida, que tienen a veces aire de disputa, sobre todo cuando la cosecha ha sido buena; tienden todas al mismo fin: cada cual tiene necesidad de cercionarse sobre el contenido de su memoria inmediata confrotándola con la de sus correligionarios: ¿He visto bien? Nuestra percepción, que siempre intentamos perpetuar, ¿no nos traiciona desfigurando la realidad? Gregorio Corrochano (...) nos invita a la humildad: "El aficionado no sabe nunca si lo que recuerda corresponde a la verdad"
Foto: Juan Pelegrín

martes, junio 30, 2009

Pedro Beltrán habla sobre la fiesta

"Si el torero no lidia, si su faena no tiene argumento, no está toreando ni lidiando; está dando pases. La lidia es el contenido del toreo y el toreo la forma de la lidia".
"¿Y los toros? Ahora son toras. La labor alquimista de los ganaderos españoles puliendo los instintos naturales del toro bravo es un milagro. Así que el torero ya no necesita recursos, sale uno que se acuerda de cómo era el toreo antes y se arma la de Dios. Y ahí están, ahogándose en su monotonía de estadísticas de orejas y rabos. Las estadísticas, como todo lo que inventan los americanos, son falsas."

martes, julio 22, 2008

Valoración de la recien finalizada Feria Taurina del Angel 2008 por la Unión de Abonados y Aficionados de Teruel (U.T.A.T.E.)

Copio de la "Cabaña Brava" :
UTATE Y LA FERIA DEL ÁNGEL 2008
Finalizada la Feria del Ángel 2008 celebrada en el coso de nuestra ciudad, por parte de la UNIÓN TAURINA DE ABONADOS Y AFICIONADOS DE LA PLAZA DE TOROS DE TERUEL, creemos necesario hacer una valoración de la misma. Si el año pasado podía resultar equívoco el decir que la Feria no había sido buena, con la cantidad de orejas cortadas que hubo, este año las orejas no pueden servir de excusa ya que el bagaje de las mismas ha sido escasísimo. También nos preguntábamos hace un año, qué es lo que los asistentes a las corridas recordarían. Según lo manifestado en los tendidos y en las tertulias, parece que la opinión es unánime: La Feria del Ángel 2008, ha sido un atraco y una tomadura de pelo.
Comenzó la Feria con una corrida de los Herederos de Salvador Guardiola, de desigual presentación y juego nulo. Ha habido cierta polémica en los medios de comunicación con la devolución de un toro, pero que a juicio de UTATE estuvo bien devuelto. En dicha corrida “destacó” Sánchez Vara, con una actitud impresentable hacia el público y Presidencia, secundado por una cuadrilla digna de pasar por Comisaría, que en lugar de dedicarse a sus menesteres, se prodigaron en desplantes hacia los aficionados y la Presidencia. Los otros componentes de la terna Jesús Millán y Fernando Robleño no pudieron hacer nada.
En la novillada del lunes se lidiaron reses de García Pedradas (1º, 4º y 5º) y de Domingo Huelva (2º, 3º y 6º). Los tres primeros muy mal presentados (debían de haberse lidiado en novillada sin picadores) y los tres últimos bastante más grandes, lo que los hacía muy diferentes. Pero en algo se parecían; en su flojedad. Lo más destacable, el temple de Juan Luis Rodríguez, aunque tuvo que aguantar al novillo para que no se cayera. Los otros dos novilleros no hicieron nada destacable. Cabe reseñar la triquiñuela llevada a cabo por el subalterno del primer novillero, que cuando el novillo estaba en el suelo, se apresuró a introducir la espada en su totalidad, lo que le valió la advertencia del Delegado de plaza.
La corrida de toros del jueves de Santa María, merece a nuestro parecer un único calificativo: impresentable. Toros sin movilidad, renqueantes, incapaces de dar cualquier clase de juego. Pepín Liria no sabemos si estuvo en Teruel. Tenía la mente en Pamplona y vino de “sustituto” por Juan Bautista, ya que éste era el que figuraba en los carteles presentados en el Ayuntamiento. César Jiménez lo único que hizo fue tener “vergüenza torera” e inteligencia, ya que si recoge la oreja, se hubiera llevado él la bronca que así se llevó el Presidente. “Serranito” se contagió de la tarde.
El viernes toros de Sancho Dávila, “presuntamente afeitados”, muy mal presentados, sin raza y sin clase. “Finito de Córdoba” innombrable e impresentable y Javier Conde “el bailarín”, que no vuelvan; la afición turolense no se merece esto. “El Juli” necesitaba toros y sus compañeros de cartel se lo habían puesto fácil. Por cierto, hace años que ya no banderillea y aún se le sigue pidiendo que lo haga.
El sábado se lidiaron toros del Marqués de Domecq, escasos de pitones, escobillados, escasos de raza, escasos de presencia, escasos de todo. Sólo dieron un juego mediano tres toros, destacando el cuarto. David Fandila “El Fandi” obtuvo tres
orejas solamente por poner banderillas a mitad, y desaprovechó el cuarto toro, que si llega a saber torear más, aún estaría con él. Sebastián Castella vino medio convaleciente pero estuvo serio. No se rió de la plaza. José María Manzanares se mostró como un señor torero. Realizó una gran faena a su primer toro y derrochó mucha torería.
Con respecto a las cuadrillas destacar las actuaciones del Niño de Belén y de Curro Medina.
También hay que reseñar los siguientes aspectos: la cuadra de caballos de picar, presenta unos ejemplares flojos, mal domados y en algunos casos “colocados”; la báscula de pesar los toros da un peso que luego aparece aumentado en las actas; cambios de tercio de banderillas en el segundo par; los equipos veterinarios no firman las actas de los reconocimientos; los comentaristas de Castilla-La Mancha TV ubicados en el sitio reservado a los discapacitados; el estado general de la plaza de toros es deplorable. Por cierto, el concejal delegado de la Plaza de Toros, Gaspar Lozano, ¿dónde ha estado?
En cuanto a la Empresa, que se vaya, que no demore su marcha. Se oyen rumores de que se quieren marchar, pues adelante. La plaza se está vaciando cada año un poco más y va a ser complicado que vuelva el público. El público va a la plaza a disfrutar y emocionarse, a ver algo, pero no nos dejan. La Presidencia en su línea, sin criterio, fuera de lugar, más de lo mismo. El Ayuntamiento y la DGA tienen que tomar medidas. Tienen que hacer frente a sus responsabilidades en materia taurina. Hace falta seriedad.
Para finalizar, dos reflexiones que pueden aplicarse en la actualidad a nuestra Feria Taurina del Ángel: “Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución” o bien, “Todo lo que está mal, es susceptible de empeorar”. Que cada cual adopte la que quiera.
Julio Tregón Aspas.
Presidente de U.T.A.T.E.(UNIÓN TAURINA DE ABONADOS Y AFICIONADOS DE LA PLAZA DE TOROS DE TERUEL)

domingo, junio 29, 2008

La afición conspicua ( Marcelo Fortín)


En tauromaquia, un toro íntegro, con casta, trapío y en puntas, no es un tópico. Torear con la panza de la muleta, cargar la suerte, no meter el pico, dar la distancia y los terrenos adecuados, entender a los toros, no aliviarse, mentir, ni zapatillear, no son tópicos, son exigencias básicas. Hay quienes se emocionan con el destoreo y piensan que eso es suficiente para darle legitimidad. No lo es, y los aficionados lo saben. Eso es lo que tanto les molesta a quienes quieren amortizar los, a veces, desorbitados precios de sus localidades.