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martes, diciembre 29, 2020

JULIO (2º Festejo): Mariano de León/Brígida Díaz Guerra para Fortes, Gómez del Pilar y Fernando Plaza (Novillero)

 Plaza: Finca la Bulería.

Ganadería: Mariano de León / Brígida Díaz Guerra

Toreros: Fortes, Gómez del Pilar y Fernando Plaza ( novillero)

Picadores: David Prados y Juan Manuel Sangüesa

Banderilleros: Fernando Plaza, Juan Parra, Antonio Molina; Pedro Cebadera

FOTOS DE ANDREW MOORE:













FOTOS DE SUSANA ORTÍZ:















lunes, diciembre 28, 2020

Junio (1er Festejo) : Baltasar Ibán, Fortes , Alejandro Marcos y Valentín Hoyos (Andrew Moore )

Plaza: Finca Wellington
Ganadería: Baltasar Ibán
Toreros: Fortes, Alejandro Marcos y Valentín Hoyos (novillero)
Picador: Alberto Sandoval
Banderilleros: José Luis de los Ríos, Rubén Blázquez y Javier Gómez Pascual












 







lunes, marzo 26, 2018

Fortes




TOREÓ MUY BIEN Saúl Fortes dos victorinos de pinta, traza, estilo y condición bien diferentes. Un tercero cárdeno, largo, veleto y vuelto, de anchas sienes, muy ofensivo, la edad recién tomada, el más ganoso y noble de la corrida; y, fuera del tipo propio del encaste, un sexto negro entrepelado, frentudo, bien pero razonablemente armado -mazorcas gruesas, cuerna reunida-, poderosos pechos, musculado y de más seria expresión que ninguno. Con esos dos toros tan dispares se avino Fortes a modo.
El viento no dejó elegir terrenos, y en terrenos diametralmente opuestos fueron las dos faenas. La una, en las rayas de dos y hasta los tres tendidos de sol; la otra, en las rayas de dos de los tres tendidos de sombra. El viento, inquieto polizón, trastornó a destiempo el vuelo de la muleta, pero ni una sola vez la figura alada del torero malagueño, tan firme como siempre. Pero otra clase de firmeza: el encaje natural, posado. Ni una sola baza de trágala ni una postura forzada.

Los brazos sueltos, los dos, manejaron a modo una muleta de apariencia pesada, pues sin lastre no se habría podido gobernar tan lindamente embestidas como las de esos dos toros tan distintos.  Frágiles, humilladas, a veces gateaditas la del tercero de la tarde, que, sin el poder del sexto, fue de querer y darse, y se dio y quiso cuando vino templado, tenido y consentido, traído por delante, llevado en línea o a la cadera, según, y casi mimado porque, sangrado en tres puyazos, podría haberse ido al suelo al menor tirón. Las fuerzas justas y no sobradas le dieron al toro un aire propio. Con él vinieron muletazos de notable cadencia, ligados en serio, los más sacados limpiamente. Un pase de pecho obligado extraordinario. Un desarme en un pisotón. El conjunto fue, sin pretenderlo, redondo. Ejemplo de toreo embraguetado y tan delicado como gobernado.
Es norma que el toro de Victorino sea mutante y este mutó para bien: los diez viajes mejores fueron los diez últimos. Con ellos, la guinda de la faena, que se vivió con subrayados sonoros. La guinda fue una espléndida tanda de naturales enroscados y otra de toreo genuflexo de horma y castigo, en la suerte natural y en la contraria, de muletazos muy largos. Una estocada hasta el puño, tal vez trasera. Tardó en doblar el toro, el único de los seis aplaudido en el arrastre. La irresistible caída de Fortes en gracia vino precedida de un brillante recibo a la verónica de este tercer toro. Siete verónicas de exquisito sello -el juego de brazos, el vuelo largo y lento del capote, el mismo ajuste que iba a ser luego nota mayor de la faena- y, en el remate, casi en el platillo, dos medias a pies juntos, frontales, de aire añejo, muy hermosas las dos.

La mutación del sexto toro, el raro del envío, fue del todo inesperada. Las manos por delante de salida, estuvo a punto de saltar la barrera, derribó de verdad en el primer encuentro con el caballo, se enceló con el peto y lo hizo con fiereza, sobrevivió a un duro puyazo trasero, esperó, cortó y se defendió encastillado en banderillas. Parecía imposible. Pero no. Sereno, Fortes lo vería clarísimo. Media docena de suaves muletazos por delante y al paso para sacarse el toro hasta la segunda raya -tanda abrochada con otro obligado de pecho- y, sin pausas ni demora, la muleta a la izquierda para en un mismo terreno cuajar tres tandas de naturales solemnes, sencillas, la tercera cortada en dos fases por mor del viento. Y, luego, una cuarta en redondo, que fue la mejor de todas. Si Fortes se va por la espada en ese momento, y la entierra, se cae la plaza. El eco fue tremendo. Eco que lo cegaría y animaría a seguir, pero en trabajo intermitente y en una segunda mutación del toro para mal, para apoyarse en las manos. Y no entró la espada. Y cayó, como un borrón, un aviso.
Barquerito
Fotos: Andrew Moore

martes, mayo 23, 2017

Décimotercera de feria

¿Toros? de Valdefresno y Hermanos Fraile para Daniel Luque, Fortes y Juan Leal.

Ayer novillos de El Montecillo para Colombo, Pablo Aguado y Rafael Serna.

Ni los novillos de ayer ni los toros de hoy eran de casta brava, siempre hay alguna excepción y es entonces cuando se ve que los novilleros y los toreros también andan muy escasos de los valores, las convicciones, el oficio y los recursos necesarios para ofrecer un espectáculo suficientemente digno que se pueda considerar una corrida de toros.

Esta feria está tomando una deriva muy preocupante, porque o bien no hay entre las diferentes ganaderías de bravo toros con casta, fuerza y trapío para venir a las Ventas o se trae aposta un ganado que hace imposible el triunfo de los toreros, especialmente de los modestos, en cualquiera de los  dos casos la tauromaquia se desliza precipitadamente hacia el abismo de su final más absoluto, y no serán los anti taurinos quienes acabarán con ella, el fin lo están propiciando las gentes que desde dentro la denigran cada tarde engañando a un público desinformado que jalea la sinrazón de un espectáculo sin arte, sin hondura, sin enjundia, sin fundamento, sin interés y sin posibilidad de emocionar.
Un espectáculo que produce lástima, pena, amargura, aburrimiento y desmoralización.

Jandro

martes, 23 de mayo de 2017

miércoles, mayo 17, 2017

Fortes


Con un muletazo cambiado de rodillas inició Fortes la faena al segundo de la tarde, un toro fiero, combativo e incierto, casi las mismas condiciones que mostró el torero en su labor. Siempre bien colocado y cruzado, dibujó Fortes dos tandas de naturales ceñidísimos, de esos en los que los pitones calientan los muslos. Muletazos no para la alegría festiva, sino para el sufrimiento, de los que ponen el corazón en el puño, en la seguridad de que el muchacho se está colocando en la cuerda floja de la vida. Tres bernardinas valentísimas pusieron el broche a una actuación que la plaza siguió con enorme atención. Y eso que no fue una faena vistosa, pero sí honda y cargada de argumentos

Antonio Lorca

martes, mayo 16, 2017

Sexta corrida de feria


Toros de Lagunajanda para Juan del Álamo, Fortes y Román

Mansos y escasos de fuerza

El sexto toro era un manso avisado, un toro observador que atacaba con arreones intempestuosos cuando veía al torero o al caballo de picar al que le ha propinado dos buenos arreones que Pedro Iturralde ha sabido responder con solvencia.
En el segundo par de banderillas ha esperado al Sirio y cuando parecía ensimismado en la contemplación se ha arrancado de improviso con furia y le ha hecho correr hasta el burladero con una persecución implacable sin hacer caso a los capotes que intentaban hacer el quite. Si le pilla, y qué poco le ha faltado, le mata. Se ha recompuesto rápidamente el torero y le ha puesto un excelso par de banderillas al igual que Raúl Martí sus dos pares ayudados en la brega por César Fernández que también ha destacado en sus dos pares al tercero de la tarde.
Ha estado muy voluntarioso Román con sus dos toros, pero especialmente en este sexto del que hablamos al que ha citado de lejos y le ha aguantado lo indecible con esa valentía que le caracteriza más templada quizá que en ocasiones anteriores lo que viene a decir que crece su madurez como torero. El avisado sexto toro de nombre Orzo le ha pegado una carrera por toda la plaza en un momento en que se ha percatado de la pérdida de la muleta. Ha sido pues un toro difícil al que le ha recetado Román un estoconazo en todo lo alto.

Lo ha intentado pues Román al igual que sus compañeros de terna que han entrado a quites: Fortes muy voluntarioso también con sus dos oponentes pero sin resultados palpables y muy pesado Juan del Álamo en su primero, muy protestado por inválido y sin posibilidades de lucimiento en su segundo que ha despachado con rapidez.

Estos toros de Lagunajanda, procedencia Domecq, no facilitan el lucimiento de los toreros, más bien al contrario: lo imposibilitan por causa de su patente mansedumbre y falta de fuerzas.

Tampoco animan mucho al público ni a la afición, hoy apenas media entrada en pleno comienzo de la feria de San Isidro, ni siquiera todos los abonados vienen.
El empresario debería pensarlo.

Jandro

martes, 16 de mayo de 2017