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miércoles, julio 10, 2019
domingo, junio 04, 2017
Vigésima quinta de feria
Una mansada con muy
mal genio ha enviado Cuadri a Madrid, ásperos, duros, difíciles, esperaban al
torero, al banderillero, al caballo y se arrancaban con arreones tremendos.
Pedían el carné, había que armarse de valor y tener mucho oficio para acercárseles
con cualquier pretensión: poner banderillas o presentarles la muleta, no les
digo para entrar a matar. Menudos regalitos para los tres toreros que han
toreado poco más de veinte corridas entre los tres a lo largo de 2016.
El primero y el
sexto además estaban inválidos y debieron ser devueltos por el usía que no
atendió los intereses de la afición manteniéndolos en el albero y haciendo
imposible torear a Robleño el primero que se desplomaba al finalizar cada pase.
Con el cuarto Robleño realizó una faena aseada que no culminó con la espada.
Castaño estuvo
muy desacertado con sus dos oponentes, se le ve muy desconectado de su oficio,
debería reponer energías y ánimo antes de volver a enfrentarse a los toros.
Muy valiente
Venegas lo intentó por los dos pitones en el tercero que resultó imposible y
con el sexto al que fue capaz de propinar varias series por ambos pitones de
desigual resultado, pero de mucho valor dado que el morlaco no ayudaba y tenía
que hacer él toda la labor, se equivocó queriendo finalizar la faena por
bernardinas, el toro le derribó, sin graves consecuencias creemos, y mató de
muy mala manera.
Llegan a las
Ventas las corridas difíciles y desaparecen de los carteles los nombres de las
figuras, como siempre.
Jandro
viernes, julio 15, 2016
Sobre la corrida de Miura en Pamplona
Seis
toros de Miura.
Rafaelillo, saludos y vuelta. Dávila Miura, oreja y saludos tras dos avisos. Javier Castaño, que sustituyó a Manuel Escribano, vuelta tras un aviso y silencio.
Brega buena de Joselito Rus y Raúl Ruiz. Pares excelentes de Fernando Sánchez.
Rafaelillo, saludos y vuelta. Dávila Miura, oreja y saludos tras dos avisos. Javier Castaño, que sustituyó a Manuel Escribano, vuelta tras un aviso y silencio.
Brega buena de Joselito Rus y Raúl Ruiz. Pares excelentes de Fernando Sánchez.
LA
CORRIDA DE Miura lo fue. El escaparate bastante más que el poder.
Impresionantes arboladuras.
(...)
Miura
fue la bandera del torismo genuino de Pamplona. Lo sigue siendo.
Incluso con corridas de más guerra y resabios que entrega, como esta
última. Penúltima, antepenúltima. Hilo sin fin.
Para celebrar la cifra redonda decidió torear en Pamplona Eduardo Dávila Miura, retirado hace un tiempo, todavía en edad de merecer, en estupenda forma, ni un gramo de más, cuerpo de torero. Torero alto y largo, y capaz. Preparadísimo para la ocasión: bastó verlo andar con sus dos toros, los dos, y la manera de entenderlos y gobernarlos. Las distancias, que el toro de Miura prefiere largas; el toque por delante para abrir el viaje y soltarlo sin violencia, y servirse así del viaje de vuelta, que es cuando de verdad aprieta el miura de ley; la medida de las tandas, obligadamente breves, cortadas como en seco, y despidiendo al toro hacia fuera.
Para celebrar la cifra redonda decidió torear en Pamplona Eduardo Dávila Miura, retirado hace un tiempo, todavía en edad de merecer, en estupenda forma, ni un gramo de más, cuerpo de torero. Torero alto y largo, y capaz. Preparadísimo para la ocasión: bastó verlo andar con sus dos toros, los dos, y la manera de entenderlos y gobernarlos. Las distancias, que el toro de Miura prefiere largas; el toque por delante para abrir el viaje y soltarlo sin violencia, y servirse así del viaje de vuelta, que es cuando de verdad aprieta el miura de ley; la medida de las tandas, obligadamente breves, cortadas como en seco, y despidiendo al toro hacia fuera.
Todo
eso hizo bien y mejor Eduardo Dávila, encajado a modo, suelto,
fácil. Esa gota de torería que conlleva la edad: veinte años de
alternativa se cumplen ahora. Torería en los remates a muleta
plegada en el medio desplante. Dibujo bueno en los ayudados con la
izquierda. Mucha autoridad. Temple para sujetar y tener al toro, o
tirar de él. Empaque que presta la figura misma. Y un exceso de
confianza que en el quinto toro, traído de pronto hacia dentro como
si fuera de los dóciles, y no lo era, estuvo a punto de costarle un
grave disgusto. Varetazo al chaleco, la cara por las nubes.
Los
doblones de apertura, buenos y bellos, le parecerían a Eduardo
medicina suficiente. El toro embistió despacio, despacito toreó
Eduardo. Hasta el momento de la cogida. Joselito Rus sujetó al toro
en los medios con oficio superior. Refrescado, volvió Eduardo al
tajo, compuesto, prevenido, prudente. El viento descubría, se alargó
el trasteo, se soltaba el toro. La espada, que no entró. Un aviso,
dos. El toro barbeó tablas en huida después de herido. Un
descabello certero. ¡Uff…! Ese quinto toro tan despampanante se lo
había brindado Dávila a su tío Antonio Miura. Arrastrado el toro,
Eduardo salió a los medios para despedirse. Probablemente, para
siempre.
El
toro colorado de los anuncios se empleó en varas, cortó en
banderillas y llegó a la muleta más pendiente de Rafaelillo que del
engaño. Toro revoltoso y correoso, faena cuerpo a cuerpo entorpecida
por el viento. Una estocada buena. El tercero asomó al trantrán,
como si estuviera corriendo el encierro todavía, pero se hundió al
cobrar la primera vara, se rebrincó, rebañó en viajes cortísimos,
se apoyó en las manos. Javier Castaño, repescado para la feria como
sustituto del convaleciente Escribano, le anduvo seguro. De la
reunión de la estocada salió perseguido. En el último minuto le
salió al toro el genio miura.
Rafaelillo
saludó en tablas con larga cambiada de rodillas al cuarto, que cobró
contra un burladero un estrellón que casi lo desbarata. Se derrumbó
el toro en los primeros compases de faena, se defendió cabeceando
después por falta de fuerza. Le dio ventajas Rafaelillo. Una
estocada monumental. No cundió la petición de oreja. Rafael se
indispuso con la gente del palco. Y el último toro de la feria, el
miura listo que se frenó y orientó a las primeras de cambio, pegó
derrotes de los desarmar, se apalancó. Mal carácter. O peor. A
pesar de eso, asiento y oficio de Castaño, que conoce la ganadería
y se la sabe de memoria. Los ve venir.
Barquerito
Fotos: Por
las Rutas del Toro
lunes, junio 06, 2016
Fin de fiesta
Para rematar la isidrada de 2016 se ha lidiado una corrida de Miura, ganadería siempre rodeada de gran expectación; lleno en la plaza como otras ocho o nueve tardes a lo largo de esta feria, buen ambiente, la banda sonando en el tendido alto antes de la corrida para animar al respetable que suele ser optimista por lo menos hasta que el primer toro pisa el albero.
Han salido dos toros bravos: el cuarto, Tabernero, lidiado en primer lugar por Rafaelillo ante la invalidez del anunciado primero que ha sido devuelto y el sexto Ojeador, un ejemplar impresionante de 647 kilos que ha recibido tres varas muy bien tiradas por Francisco Vallejo y ha acudido al caballo desde los medios en la tercera sin hacerse de rogar.
El sobrero, de Valdefresno era un buey horroroso cuya fealdad y falta de trapío destacaba especialmente en comparación con los toros magníficamente presentados por Miura: grandes, largos, altos, con trapío y de impresionantes arboladuras. Aunque bien es verdad que salvo los mencionados el resto carecían de fuerza y se comportaban con mansedumbre ante los caballos y carecían de viaje en la muleta.
Dos toreros de plata han destacado hoy en banderillas: Fernando Sánchez que ha puesto dos pares extraordinarios al quino toro y Raúl Ruiz que ha banderilleado al sexto y el picador Agustín Collado con el toro Tabernero.
Por su parte Rafaelillo nos ha hecho vibrar con su faena a Tabernero, cuando este torero está en la plaza siempre percibimos sensaciones positivas, nos obliga a estar muy pendientes de todo lo que hace porque no elude el riesgo y se entrega en cuerpo y alma. Lástima que resulte tan impreciso a la hora de matar lo que le priva de obtener los trofeos merecidos con su toreo.
Los toros correspondientes a Javier Castaño y a Pérez Mota presentaban serios problemas por causa de su mansedumbre y falta de fuerza, que ellos no han sabido resolver, la sensación que nos queda es que ambos diestros han estado faltos de recursos frente al muy serio compromiso.
Y así, sin más de momento, se acaba esta feria taurina que nos ha aportado algunos ratos de intenso interés que han coincidido siempre con un toro bravo y un torero valiente en la arena.
Gracias a quienes con afecto han seguido nuestros comentarios.
Jandro
martes, abril 19, 2016
Sobre la estocada de Javier Castaño a un Miura en Sevilla
La estocada a su primero fue excelente. Se perfila bien:
Echa la muleta al morro sin tapar la cara del toro como hace El Juli. Va arrastrando los pies y no corriendo como López Simón:
Y lleva a cabo la suerte con lentitud y rectitud, como tiene que ser, dejándose ver. . Cobra una entera desprendida ¡con los pies en el suelo!
La mejor estocada de la feria junto a la de Pepe Moral ¿Cómo pueden los mismos críticos alabar esta estocada y las de Manzanares o El Juli si son el agua y el vino? Es inconcebible.
Foto superior: Miguel Herrador
domingo, agosto 16, 2015
Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Dax ( Faustino)
DAX. 15 de Agosto de 2015. Lleno de no hay billetes.
Dos Rabosos de Pedraza de Yeltes de Vuelta al ruedo, tercero y sexto.
Y dos años seguidos en los que la vacada charra triunfa en Dax ofreciendo un espectáculo total.
Los otros cuatro toros fueron ovacionados con todo el reconocimiento en el arrastre.
Ese fue el premio de la afición de Dax al Poderío que derrochan los toros de Pedraza de Yeltes, que ofrecen un espectáculo en los tres tercios que engrandece y da esplendor a una Fiesta rica en matices.
Premio gordo para cualquier ganadero.
La presentación de la corrida fue imponente de cuajo y trapío. Tan solo algo más escurrido el primero, que acusó más la semana de corrales y una pintura el sexto, Fantasioso, enmorrillado, de manos cortas y gesto fiero.
Pero la grandeza de la tarde no quedo solamente en los toros, también brillaron y triunfaron los de luces.
Cuando Juan Del Álamo se disponía a pasear su segunda oreja de la tarde en el sexto, generoso el de Mirobriga, quiso compartir su triunfo con Curro, gran mayoral del Campo Charro, comprometido con los Uranga en la Ribera del Yeltes, y dieron juntos una vuelta al ruedo apoteósica. Mientras, el público de Dax, eufórico, coreaba el nombre de Bonijol hasta hacerle salir a saludar al tercio como premio tanto a su valentía durante la accidentada suerte de varas del sexto, como a la grandiosa cuadra de caballos que ha gestado, así como al derroche de torería ofrecido durante toda la tarde en tercios de varas que quedarán como antología de Les Arenes de Dax y Gloria de la Fiesta de los Toros.
La guinda la puso este domador de caballos toreros al sacar a saludar a todos los picadores actuantes, consciente de que sin ellos, sin su valor y su oficio sus caballos no lucen, erigiéndose en auténticos protagonistas de esta Fiesta completa que nos tienen secuestrada los taurinos actuales y que ayer tuvo su eclosión en la plaza francesa.
Los toros de Pedraza ofrecieron el triunfo tanto a los de oro como los de plata. En el tercio de muleta ni un sólo mal gesto, ni una mirada al bulto. Sólo codicia y nobleza, bravura, recorrido y corazón. Todo virtudes pero con la importancia del toro que se entrega no del que "deja estar", expresión actual absolutamente antitaurina propia del toro que va y viene sin exigir a los toreros.
Javier Castaño se fue sin premio e injustamente pitado de la plaza después de una dignísima actuación sin brillo por el fallo a espadas y porque el público, entregado con la ganadería salmantina, no fue sensible a su meritoria labor, más allá del provecho que pudiera obtener de su lote.
Pero tendrá la oportunidad de resarcirse en Septiembre, en este mismo escenario, durante la feria de Toros y Salsa con una corrida de Cuadri.
Estas oportunidades también son toreras.
Pérez Mota, llegó a Las Landas convaleciente del reciente percance de Azpeitia pero con las ganas y la ilusión de aprovechar la oportunidad que siempre ofrece la sensible afición y organización francesa a los toreros más modestos.
Lo consiguió por momentos pero tampoco estuvo acertado con los aceros. Recordaremos siempre la tanda de naturales al quinto, embistiendo a paso mexicano, en la que el fino diestro gaditano puso alma, trazo y sentimiento.
Juan Del Álamo nos regaló dos faenas espléndidas, distintas y que muestran la capacidad de un torero en sazón con dos grandes toros pero exigentes.
No queda en el debe pero se echa en falta que los de luces y a pie, muestren más abandono, más entrega artística y menos precaución y menos complejos ante este hierro, generoso siempre en la embestida hasta el último aliento.
Lo digo porque se palpaba en los matadores y entre algunos peones de su confianza esas miradas en desacuerdo absoluto con el público, con el premio a los toros, contrariados por el reconocimiento sincero a los que también van de oro pero a caballo y contrariados sobre todo con aquello que no sea el repetitivo triunfo de los matadores. En esta fiesta integra no hay sitio para vencedores ni vencidos. Todos ganamos y el público y la afición es soberana. Juan del Álamo debió salir a hombros al cortar dos orejas junto al mayoral de la ganadería y no lo hizo.
Curro sabe que nos la debía del año pasado. Del Álamo sabrá por qué lo hizo.
Las arenas de Dax rebosaban emoción. Después de 20 años viniendo a esta feria, esta plaza y esta afición no dejan de alimentar la mía propia. Ayer, además, orgulloso de los toros de mi tierra y paseando una vez más esa discreta charrería que luce uno en cuanto puede
Va por ustedes.
Faustino
miércoles, agosto 05, 2015
El pase de pecho
"El
otro gran pase con la izquierda es el de pecho. Últimamente he
leído que si esto o que si aquello, que si el hombro contrario, que
si el círculo...Desde luego, si el toro describe un semicírculo
mejor, porque se le lleva más tiempo toreado, pero cuidado, sin
descargar la suerte. Lo verdaderamente importante aquí es cargar la
suerte con el pecho, echando el peso para adelante, por eso se le
llama pase de pecho. Hay muchos que lo dan tirando del pecho para
atrás o que se quedan muy derechos, muy tiesos, y no es así: lo
característico, lo puro es echar el cuerpo para adelante dando el
pecho. Al iniciar el pase con la mano baja, para que el toro venga
humillado, hay que echarle el pecho adelante al toro y luego, cuando
le vas marcando el viaje, el animal debe pasar casi rozándotelo; en
la salida, el codo del torero tiene que deslizarse por encima del
lomo del toro hasta que éste pasa tan largo cual es de cabeza a
rabo."
Rafael Ortega -El Toreo Puro -
Fotos de André Viard: Javier Castaño ante un toro de Pedraza de Yeltes en la pasada feria de Azpeitia
lunes, agosto 03, 2015
Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Azpeitia
Domingo, 2 de agosto de 2015. Azpeitia. 3ª y última de feria. Tres cuartos de plaza. Calor, bochorno. Dos horas y media de función. Seis toros de Pedraza de Yeltes (Hermanos Uranga). Javier Castaño, silencio y saludos.Juan del Álamo, una oreja y silencio. López Simón, oreja tras un aviso y silencio tras dos avisos.
Oscar Bernal, Tito Sandoval y Paco María cobraron buenos y aplaudidos puyazos con segundo, tercero y quinto respectivamente. Notable brega de Domingo Siro.
NI SENCILLA NI COMPLICADA, la corrida de Pedraza salió desigual. Las láminas, el pelo, el fondo más que las formas. Todos colorados salvo un quinto chorreado en verdugo, de casi seis años, y más trapío que ninguno aunque no fuera el más armado de todos. Cuatreños los demás. Tres de ellos, abiertos en lotes distintos, con la edad recién tomada. Fueron más serios los de la segunda parte que los de la primera. No es que aquellos no tuvieran respeto –alzada, cara, carnes-, pero cuarto y sexto, y no solo el quinto, ganaron con ventaja las comparaciones.
Se enlotó equitativamente la corrida. Si no hubiera entrado en sorteo el quinto, de expresión muy agresiva, se habrían hecho lotes de equilibrio mayor. Cuarto y sexto fueron toros de particular porte. Y todos sin excepción, toros con plaza. La tablilla de pesos les dio 590 kilos a cuatro de ellos. Solo 550 al segundo de la tarde, menos toro que los demás. La condición de un toro, dicen, se adivina en su lámina y su expresión.
Hizo buena esa teoría el lote compensado que cayó en manos de Juan del Álamo. El segundo cabalgó de salida como tantos toros de procedencia Fonseca-El Pilar. Ni trote ni paso ni galope. Otra cosa. Aire distraidito primero, pero ligero y bondadoso luego de sangrar en un puyazo notable por todo: por el picador, certero Óscar Bernal; por el empeño del toro, que metió los riñones; y por el caballo de pica, muy bien domado, boca dulce. Del Álamo hizo un breve pero lindo quite en el platillo, el toro galopó en banderillas, Domingo Siro puso dos pares perfectos y enseguida vino una faena de autoridad y carácter. Hubo que sujetar al toro, que no fue el único que acusó la querencia a corrales y toriles. Sí el más agradecido. Los toros que cabalgan tienden a gazapear, pero este segundo, apenas.
La faena del torero de Ciudad Rodrigo tuvo varias virtudes: sentido de la improvisación, ligazón, mano baja, temple, entrega y gobierno. El tiempo justo. Grandes pases de pecho en los broches de tanda. La mano del toro fue la diestra y por ahí llegó el dibujo más redondo. Un metisaca, una entera a paso de banderillas. El agrio quinto escarbó como un poseso, arreó y se dolió en banderillas. Tan violento y áspero como reservón. Paciente, Del Álamo supo resolver los acosos del toro cuando se le puso a la defensiva y lo buscó con mal estilo. Un desplante como recurso. El toro se le habría atragantado a cualquiera.
Tercero, cuarto y sexto dieron juego. Pero los tres buscaron antes o después la querencia de tablas o toriles. Las secuelas del desencajonamiento, que es en Azpeitia preceptivo. El tercero estuvo por rajarse, pero no consintió López Simón. Y el cuarto, más que el tercero; el sexto murió barbeando las tablas y sin descubrirse. El cuarto metió la cara con ganas –embestidas más potentes que las de cualquier otro; el tercero, con son bondadoso; el sexto se apagó antes de lo previsto. López Simón estuvo firmísimo, dispuesto a lo que fuera, pero embarcado en dos faenas kilométricas, interminables. Es de esos toreros que no sufren. Y si sufre, no se nota. Una estocada rinconera al buen tercero. Un quinario con la espada en el sexto. Se rondó el tercer aviso.
No tan áspero como el quinto pero casi, el primero, que también amagó con rajarse, pegó muchos trallazos. Toro desganado, porfía segura de Javier Castaño. Y un cuarto, premiado con la vuelta al ruedo sin particular motivo, que tuvo entrega en el capote y veintitantos viajes en la muleta de largo aliento. Codicia que en las pausas se ensombrecía con su manera de buscar con la mirada y el gesto la puerta de salida. Se templó Castaño en faena de ritmo y ajuste, tandas abundantes de cinco y hasta seis ligados. La distancia justa, la colocación también. Bonita faena. La banda la celebró y subrayó con una versión airosa del “Zacarías Lecumberri”, música que amansa a las fieras.
Postdata para los íntimos.- Viento sur, bochorno. El traje de luces pesa. En el descansito del tercero, vienen al palco 1 y nos invitan a cava a los Iriarte Aramburu y sus invitados. Gracias. De nada. ¿Volverás el año que viene? Volveremos. Si Dios quiere.
Barquerito
Nota: En Azpeitia se debería exigir un mínimo de dos entradas al caballo
Foto: André Viard
lunes, junio 08, 2015
Javier Castaño ante un toro de Miura
Castaño ha estado muy serio y firme con el toro, aunque dio la impresión de que muchos ni se enteraban, que es lo que pasa cuando un tío no se pone a hacer pases desmayados y, sobre todo, esas trincherillas que anestesian a la masa. Muy buena impresión la de Castaño en un toro bastante complicado al que había que atacar con decisión. El salmantino mantuvo con gran firmeza su faena, faena de poder a poder, a la que le faltó remate adecuado a espadas
José Ramón Márquez
José Ramón Márquez
jueves, abril 30, 2015
El ejemplo de Javier Castaño
Cuando reivindicamos la suerte de varas no tardan en surgir los "es que...". Es que con esos petos, es que con esas puyas, es que con esos caballos, es que con esos "toretes"...
Es evidente que es necesario realizar mejoras , pero asimismo está claro que cuando un torero apuesta por ese primer tercio, este cobra el valor y la brillantez a la que aspiramos.
Basta con recordar la clara decisión de Javier Castaño por realizar correctamente este tercio y por lucir a los toros.
De ahí que reivindiquemos el buen ejemplo de Castaño en medio del general desinterés por el tercio de varas.
Como indicaba Antonio Purroy en su artículo, una cosa es segura: la desaparición de la suerte de varas sería el fin de la Tauromaquia.
lunes, abril 13, 2015
"Rompedor" , toro de Prieto de la Cal premiado con la vuelta al ruedo en Hellín el pasado día 4
Se trata de 'Rompedor', un veragua bravo y alegre que cerró la corrida de Prieto de la Cal en Hellín y al que muy correctamente le dieron la vuelta al ruedo.
(...)
Castaño lo lució de largo y tomó dos varas muy correctas dosificando el castigo (Rafaelillo ¡aprende!). El toro no paraba de galopar y se iba a por todo lo que se movía (ese es uno de los dos ingredientes clave de la bravura ¿no?).
(...)
'Javier, gracias por colocar los toros largos en el caballo, eres el único que tiene interés en el primer tercio'.
Rafa en Toreo en Red Hondo
Nota: Esto escribía Pepe Morata
domingo, abril 05, 2015
Sobre la corrida de Prieto de la Cal en Hellín
Vuelta al ruedo al 6º de de Prieto de la Cal. Toros como lo fueron toda la vida de Dios: imprevisibles, problemáticos e indómitos. Muy buen espectáculo el brindado por Rafaelillo, Javier Castaño y los toros veragüeños, siempre manteniendo el interés.
(...)
Prieto de la Cal ofreció una notable corrida de toros, y digo bien, toros en su pleno sentido de la expresión, nada que ver con el bicho semimoviente que va y viene teledirigido, de carril, previsible y monótono. Toros en toda su dimensión, salvo la presencia que es propia de una plaza de tercera, pero de variada gama; unos bravos y otros más mansos, unos blandos y otros más poderosos, unos humilladores y otros con un látigo en el cuello, unos nobles y otros con muchísimo sentido. Toros para obligar a los matadores a desplegar todo su catálogo de conocimientos sobre terrenos, distancias y querencias. Toros que no regalan embestidas tontamente si no es cambio de generosa entrega y pulso medido. Toros que obligan a las cuadrillas a lidias precisas y exactas para que desarrollar todas sus virtudes y limar sus asperezas. Toros que no conceden al público el gusto de despenar kilos y kilos de pipas. Ni siquiera de parpadear más de la cuenta. Toros que salían por toriles queriéndose comer al mundo, que remataban con toda su alma contra los burladeros sin que les asomara una mínima astilla (bendita naturaleza y malditas escayolas) y morían con la boca cerrada. Toros que imponían la ley de los quince muletazos y la estocada, en las antípodas del toro que permite pegarse cien pases sin enterarse de la película y de las faenas inacabables que sólo conllevan el sopor más absoluto
(...)
Muy buen espectáculo el brindado por Rafaelillo, Javier Castaño y los garlopos de Prieto de la Cal en Hellín, variado como en botica y siempre manteniendo el interés. ¡Vivan las tardes de Toros que no se ciñen a un guión preestablecido!
Pepe Morata en Pureza y emoción -Aquí la crónica completa -
viernes, febrero 27, 2015
Se anuncia una corrida de Prieto de la Cal en Hellín
Sábado, 4 de abril. Toros de Prieto de la Cal para Rafaelillo y Javier Castaño, mano a mano.
foto: Campos y Ruedos
foto: Campos y Ruedos
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