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viernes, marzo 11, 2016

Picasso en el ruedo

-“Toros en todas partes. Es Picasso en la corrida, como el nadador en el mar. Cada vez que se celebra una, él va. A cien, doscientos o cuatrocientos kilómetros. La corrida es una corriente de verano que arrebata, inexorable y maravillosamente, el destino de los domingos; es la fiesta, la sangre que late cuando sale el sol, de buen o mal humor, poco importa; es día de corrida”

-.Hele ya de vuelta de los toros, triste como la noche … Se acabó … Afortunadamente, ya no hay más corridas. ¡Basta de corridas! … El día siguiente por la tarde, los periódicos anuncian una nueva corrida no sé dónde. ¿Dónde vas, Picasso? Voy a los toros … Nada más escribir estas palabras, me encuentro de nuevo en la plaza, con todo el sol de Cézanne y toda la corrida de Picasso, la muchedumbre terrible pero magnífica, o las dos cosas, la señora que teme que el toro no sea noble, el miedo, los gritos, la suerte de matar”...
Hélène Parmelin, en “Picasso en el ruedo” (Plaza y Janés, 1961)

Vía: Joaquín Albaicín

miércoles, diciembre 16, 2015

Picasso Sculture (MoMA)

Picasso Sculpture

Through Sunday, February 7, 2016

Picasso Sculpture is a sweeping survey of Pablo Picasso’s innovative and influential work in three dimensions. This will be the first such museum exhibition in the United States in nearly half a century.

martes, mayo 13, 2014

Picasso en Vallauris (Rafael Alberti)

Y en la plaza, ante el toro que tocaba a Dominguín, surgió el primer conflicto.La corrida no era a muerte. La Sociedad Protectora de Animales lo prohibía. Gran consternación y grandísimos abucheos para algunos miembros de la Sociedad allí presentes. Crecía la pitada, mientras Luis Miguel no sabía qué hacer con el estoque en la mano. Pero... de pronto, ¡oh milagro!, Picasso, puesto de pie en mitad de su palco, agitando en mano un gran pañuelo, pedía a los protectores de la Sociedad concediesen la muerte del toro. Y así fue. Toda la plaza de pie, aplaudiendo, contempló cómo aquel toro lidiado por Dominguín, y haciendo de peón Domingo Ortega, caía de una estocada en el centro de la arena desde aquella pequeña improvisada plaza de Vallauris.
  Rafael Alberti -Aquí artículo publicado El País en 1988 "Las hormigas, el poeta , el pintor y el torero"_

lunes, abril 08, 2013

Sobre Picasso en el 40 aniversario de su fallecimiento



Picasso en Europa cumplía 80 años y a su llamada tú tenías que correr, pues iba a celebrarse en su honor, en una plaza improvisada en Vallauris, una corrida de toros, cuyos lidiadores serían Luis Miguel Dominguín y Domingo Ortega, muerto en estos días en Madrid, a sus 82 años? Gran corrida. En el palco de la presidencia, junto a Jacqueline y Jean Cocteau, estaba el gran pianista soviético Richter, mientras a la entrada de la plaza, sin poder entrar en ella, el alcalde de Málaga, venido expresamente para la corrida picassiana, gritaba a Pablo, ofreciéndole una enorme bandeja de boquerones: ¡Pablo, que ya no pueden aguantar más y se van a pudrir' ¡Déjanos entrar! ¡Son boquerones frescos de tu Málaga, Pablo!Y en la plaza, ante el toro que tocaba a Dominguín, surgió el primer conflicto.La corrida no era a muerte. La Sociedad Protectora de Animales lo prohibía. Gran consternación y grandísimos abucheos para algunos miembros de la Sociedad allí presentes. Crecía la pitada, mientras Luis Miguel no sabía qué hacer con el estoque en la mano. Pero... de pronto, ¡oh milagro!, Picasso, puesto de pie en mitad de su palco, agitando en mano un gran pañuelo, pedía a los protectores de la Sociedad concediesen la muerte del toro. Y así fue. Toda la plaza de pie, aplaudiendo, contempló cómo aquel toro lidiado por Dominguín, y haciendo de peón Domingo Ortega, caía de una estocada en el centro de la arena desde aquella pequeña improvisada plaza de Vallauris.
  Rafael Alberti ( "Las hormigas, el poeta, el pintor y el torero", artículo publicado en El País el 15/05/1988)

miércoles, noviembre 11, 2009

La Tauromaquia de Picasso en la galería de Antonio de Suñer


"En el otoño de 1959, la editorial barcelonesa Gustavo Gil ponía a la venta, dentro de su colección bibliofilia "Ediciones Cometa", el libro de Pepe Illo "La Tauromaquia o arte de torear", ilustrado con veintiséis aguatintas al azúcar de Picasso y una punta seca como cubierta. La edicción, para la que no se habían ahorrado esfuerzos, constaba, según reza la justificación de tirada, de 263 ejemplares, diez de los cuales (los números 3 al 12) estaban estampados sobre papel jabón antiguo y contenían, además, dos estampas fueras de serie. Uno de estos ejemplares singulares, el número 10, es el que se presenta en esta exposición celebrada en la galería Antonio de Suñer."
Nota: La galería Antonio de Suñer se encuentra en la calle Barquillo, nº 43, de Madrid. La exposición estará hasta enero.
Nota1: El texto, lo he tomado del catálogo de la exposición. (Por cierto, un catálogo bien editado - 10€-)
Foto: portada del mencionado catálogo.

martes, diciembre 09, 2008

Martín Toro

Opsen nos menciona a este picador y nos manda el enlace a un artículo de Joaquín Vidal. Copio el inicio :
La acorazada de picar estaba asesinando a los Victorino: terribles misilazos por los costados; sanguinario ataque con toda la potencia de fuego puesta al servicio de una carnicería que abochornaba y horrorizaba a los más duros de corazón. Y en estas que apareció Martin Toro, caballero sobre atontolinado jamelgo, para resucitar la suerte de varas.La suerte de varas estaba muerta, víctima de estos acorazados destructores, sin ley ni seso. Después de lo de Martín Toro, en cambio, ya no está tan muerta, porque el noble picador, disidente de la barbarie que reina en sus cuarteles, la hizo por derecho, tirando el palo delantero, sin barrenar, sin más castigo que el resultante del propio empuje de la fiera.
El público aclamó al noble picador, a quien Ruiz Miguel brindó el toro. La gente se intercambiaba convencidas argumentaciones sobre la razón del primer tercio y la sinrazón de que no siempre sea como Martín Toro hizo
Cuadro: Picasso (no he encontrado una fotografía de Martín Toro)
Nota: Enlazo al último post de Don Pepe y Don José y copio el final del mismo:
En cambiar esa forma de picar, sobre todo en esa primera vara demoledora, se juega una parte importante del futuro de la Fiesta de los Toros, pero los que tienen que dar esa orden son los toreros y, por lo visto, no están por la labor. La otra posibilidad está en la reglamentación, pero ante cada mínimo cambio que se insinúa los taurinos se plantan. ¿Por qué será?

jueves, noviembre 06, 2008

Toros en Vallauris- Rafael Alberti-


Picasso en Europa cumplía 80 años y a su llamada tú tenías que correr, pues iba a celebrarse en su honor, en una plaza improvisada en Vallauris, una corrida de toros, cuyos lidiadores serían Luis Miguel Dominguín y Domingo Ortega, muerto en estos días en Madrid, a sus 82 años? Gran corrida. En el palco de la presidencia, junto a Jacqueline y Jean Cocteau, estaba el gran pianista soviético Richter, mientras a la entrada de la plaza, sin poder entrar en ella, el alcalde de Málaga, venido expresamente para la corrida picassiana, gritaba a Pablo, ofreciéndole una enorme bandeja de boquerones: ¡Pablo, que ya no pueden aguantar más y se van a pudrir' ¡Déjanos entrar! ¡Son boquerones frescos de tu Málaga, Pablo!
Y en la plaza, ante el toro que tocaba a Dominguín, surgió el primer conflicto.
La corrida no era a muerte. La Sociedad Protectora de Animales lo prohibía. Gran consternación y grandísimos abucheos para algunos miembros de la Sociedad allí presentes. Crecía la pitada, mientras Luis Miguel no sabía qué hacer con el estoque en la mano. Pero... de pronto, ¡oh milagro!, Picasso, puesto de pie en mitad de su palco, agitando en mano un gran pañuelo, pedía a los protectores de la Sociedad concediesen la muerte del toro. Y así fue. Toda la plaza de pie, aplaudiendo, contempló cómo aquel toro lidiado por Dominguín, y haciendo de peón Domingo Ortega, caía de una estocada en el centro de la arena desde aquella pequeña improvisada plaza de Vallauris.

jueves, enero 18, 2007