Paz Domingo - Aquí su artículo completo -
Nota; La exposición "Perú. Martín Chambi - Castro Prieto estará hasta el 6 de julio en Museu Valencià de la ll-lustració i la modernitat
Se reveló el toreo al natural. Surgió el milagro en aquella izquierda prodigiosa que permanecía encerrada en el recuerdo. A la mente regresó la memoria y El Cid se acordó de sí mismo, de un tiempo que había quedado lejano y de la interpretación de la más hermosa manifestación torera de naturalidad, una cualidad soberbia que se nace del instinto, vive del pulso controlado del ritmo, se nutre del movimiento templado, se impone por verdadera y se expande en elegancia sin igual.(...)Paz Domingo ( Aquí la crónica completa)
Andrés de Miguel (Aquí su crónica completa)Cuan bello es el toreo puro, ejecutado con convencimiento y con relajación, seguido con asombro en los tendidos, jaleado por aficionados y público. Quizá sorprendente para muchos como yo, que no creíamos capaz a El Cid de remontar su toreo de dudas e inquietudes, y deslumbrante para otros que quizá no alcanzaron a ver su época esplendida hasta 2007.Un resplandor de belleza de una completa faena de muleta montada con la izquierda, sin pruebas, que empieza citando con distancia, recogiendo al toro con riesgo y rematándolo para no tener que rectificar ni perder pasos. Naturales largos, ligados y no hilvanados, esplendidos de factura y colocación. Para mi percepción, el último de la segunda serie un auténtico monumento.
Pues yo vi toros. Lo digo con gran satisfacción(...)
Hubo novillada. Pequeña de formato y de presupuesto porque contemplaba cuatro únicos novillos de la ganadería Flor de Jara y criados, por cierto, entre cercanos canchales. ¡Caramba con los novillos! ¡Verdaderos toros, diría yo, con oficio de embestir! En presentación: fuertes, cuajados en la armonía, badanudos, de musculosa caja, de cabeza importante, de resplandeciente seriedad. En temperamento: con casta, con resistencia, impetuosos, celosos y de una nobleza que perseguían los vientos acariciando la temperatura suave del crepúsculo.Paz Domingo - Aquí su artículo "¡Caray que bien se vive sin televisión!"-
Pepe Luis (Miura, siglo y medio de casta (1842-1992), de José María Sotomayor. Espasa Calpe. Madrid, 1994)."Por lo que respecta al toro de Miura para la lidia, creo que las tiene muy especiales. Nunca se puede acobardar uno con ellos, porque se dan cuenta enseguida y se crecen. Tienen un sentido especial para aprovechar los momentos de duda. Yo he sido matador, creo, que más corridas de Miura he matado en Sevilla, porque los entendía bien”.
Alguien le llamó desde dentro del burladero de cuadrillas con el capote, y allá fue el toro a derrotar, cuando en el momento crucial del encuentro se le quitó el capote y el animal se quedó descordado tras el choque virulento. Esta es una vieja costumbre que no por ser mil veces realizada pueda considerarse materia de ley. Ya se deberían haber tomado medidas hace mucho tiempo para que estos aviesos ayudantes de toreros reciban órdenes de la autoridad competente de estarse quietecitos en las llamadas de los capotes desde el refugio del callejón. Es decir, que les den un toque con una buena multa para que aprendan.Paz Domingo (en la crónica de la corrida de Pedraza de Yeltes de ayer en Las Ventas)
-El aficionado no cuenta para nada salvo para pagar su entrada mientras que las decisiones se toman desde un punto de vista ajeno. La misma empresa madrileña, que es la desatención al público por excelencia, habitualmente no tiene en consideración lo que pueda venir de la opinión de los aficionados.
- La temporada en Madrid se caracteriza porque se produce de marzo a octubre. Yo creo que, tanto la empresa como la Comunidad de Madrid, arrendataria del coso, quieren quitar de en medio esta circunstancia. Es decir, pretenden dejarla en lo que llamo “nutritivas ferias”, que alimentan mucho las arcas pero que dejan ayuno de interés al aficionado. La plaza de Madrid ya no es una plaza de temporada porque los carteles cada vez son peores y ello conduce al abandono masivo de los públicos. Esto sucedió en Barcelona, por ejemplo, que terminó cerrándose. Este espacio taurino en la capital madrileña, en el barrio de Salamanca, podría ser mucho más rentable como local para otros fines culturales (desde conciertos a espectáculos de cualquier índole) que a la propia fiesta de los toros.
- Al no haber interés, el espectáculo es más marginal y de ahí que las empresas no apuesten por publicitarse en el espectáculo de los toros. Por tanto, se recurre a la autopromoción, a que los profesionales se anuncien en tales medios. Dentro de esta espiral perversa, el periodismo taurino está limitado a ser el corifeo de los empresarios, toreros, o ciertos ganaderos que puedan permitírselo. Es decir, está subvencionado por el propio estamento taurino. Desgraciadamente, hay una falta de esa visión crítica, que todos anhelamos, como parte sustancial de lo que es la información.
- El aficionado va desertando porque no se tienen en cuenta ni sus gustos o apetencias.(...) El objetivo es este público ocasional, que no dé problemas, que dé el visto bueno a lo que el mundillo taurino hace.
- Ahora es el momento de preguntarse: ¿cuál es la fiesta que se busca? ¿La de que todo está bien y donde los responsables profesionales buscan únicamente su rendimiento económico y nada más? Los valores que subyacen en esta fiesta, que son valores universales y atemporales, eternos en definitiva, siguen vigentes en buena medida pero cada vez más se subyugan a formas estéticas o intereses económicos que son propios del mundo globalizado en que vivimos. La superación, el valor, el sufrimiento, el sacrificio, el afán, el triunfo laten debajo de la fiesta de los toros. Pero, no son valores que se pongan en juego dentro de la sociedad actual. Creo que la crisis es más social que económica. Y que todos esos valores se acabarán perdiendo si no hay nadie que románticamente intente velar por ellos.
- ¿Es devaluación del espectáculo o decadencia de la fiesta?
Todo. Hasta el punto que uno se plantea qué perdurará dentro de dos décadas. De existir, probablemente no tendrá nada que ver con la que contemplamos ahora. Es más, de ir en el mismo camino en el que vamos en este mundo globalizado, desaparecerá la suerte de varas; o la de matar por cruenta; o se toreará de salón con un robot que haga los movimientos del verdadero astado. La fiesta es otra cosa. Es riesgo, es emoción y porque existe ese peligro franco, existe la fiesta.Aquí la entrevista completa (no dejen ir al enlace)
Tauromaquie. Biographie d’une course, se editó en París por Art et Industrie en septiembre de 1957. El crítico teatral y diplomático Enrique Llovet realizó la elaboración de los comentarios a las fotos de Gyenes, aportando además frases de los toreros relevantes de todas las épocas (Guerrita, Espartero, Juan Belmonte, Paquiro, …); de literatos conocidos por su enamoramiento de la fiesta como García Lorca, Rafael Alberti, Gómez de la Serna, Hemingway, Blasco Ibáñez, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno…; aficionados sobresalientes como Gregorio Marañón; personajes deslumbrados por el ritual como Jean Cocteau y Joseph Peyré; ensayistas taurófilos como Claude Popelin; incluso se recogen testimonios anti taurinos como los de Eugenio Noel.Paz Domingo ( La fiesta según Gyenes )
el auténtico debate sobre poner un capirote a la Plaza Monumental de Las Ventas no guarda ninguna relación con la modernidad ni con la posible comodidad de los espectadores de los toros, sino con una visión puramente economicista enfocada a obtener de la Plaza ingresos extra, de cualquier manera, sin atender al fin para el que dicha instalación fue concebida que es, tal y como indican unos azulejos que hay colocados sobre la Puerta Grande, la de Plaza de Toros.(...)
cubrir Las Ventas no es algo que se ponga en marcha pensando en la comodidad de los espectadores que asisten a los espectáculos taurinos, sino que es algo que apunta hacia ir dando otros nuevos usos a ese espacio -como si en Madrid no hubiese otros sitios- e ir expulsando de forma suave a la tauromaquia de su recinto natural.
Recordemos esto: ninguna Plaza cubierta ha redundado en el aumento del número de festejos en las localidades donde se ha situado.(...)
Por eso es que pensamos que un poco de intemperie no hace mal a nadie, y la prueba es que nadie echa cuentas de ella si en el ruedo hay un toro de respeto y un torero dispuesto a no dejarse ganar la partida, aunque en el envite se nos constipe algún urbanita de aire acondicionadoJosé Ramón Márquez (Aquí el enlace al post)
No me digan que no es casualidad, que tampoco conozca a ninguno de todos los personajes sufridores de las “asperezas y molestias de la intemperie” que quieran sobre sus cabezas este insufrible paraguas anti-todo. Anti-estético. Anti-humano. Anti-salubre. Anti-decente. Anti-dos dedos de frente.(...)
que no exista informe de Patrimonio de la Comunidad para cargarse estéticamente, legalmente y socialmente un monumento por el cual pagamos, demandamos respeto y admiramos para que siga siendo tal y como se hizo antaño; que tan ingenuas mentes crean que esto se hace por nuestro bien, para que los pobresdesgraciados amantes de asunto tan anacrónico no nos mojemos. De poco beneficio, señores, nada de nada. De beneficio, todo. A arrasar, que es lo que toca. A reinventarse el Antiguo Testamento. ¡Faltaría más!Paz Domingo (Aquí el enlace a su post)
A mí me parecen espantosas las plazas cubiertas, con malos olores, cajas de resonancia, donde en verano te cueces vivo por falta de circulación de aire (algo ideal en este clima de “nueve meses de invierno y tres de infierno” madrileño), donde se acumulan los humos –no siempre buenos- y donde a poco que te manifiestes la algarabía, el ruido y el caos es espantoso.Rafael Cabrera (Aquí el enlace al post)
Paz DomingoCuando pasó el tiempo, me acerqué sola a los toros indagando en esa fantasía que lo envuelve. Lo que encontré, queridos amigos, fue mucha gente que buscaba esa posibilidad para desarrollar tanta afición. Entre todos, admiré a Joaquín Vidal, maestro de periodistas, genio y figura de integridad y amante cabal de la “grandeza del toreo”; descubrí la literatura más deslumbrante para revivir una aventura singular y poderosa; y encontré camaradas eminentes, personajes dignos de protagonismo y un movimiento extraordinario de pasión y sabiduría.Y ahora, amigos, ¿qué hay que hacer cuando todo se desmorona? ¿A quién preguntamos? ¿Dónde buscamos el entendimiento en esta desorbitada “traslación planetaria”? - (como felizmente aseguraba un analfabeto galáctico) ¿Qué papel tienen los valientes que podrían denunciar las tropelías si no tienen un respaldo lo suficientemente sólido de apoyo? ¿Cuál es nuestro compromiso entre tanta decepción? ¿Hacia dónde hay que mirar? Eso, hacia dónde. (Aquí el post completo)
Ojalá, nos dejen ver esto algún tiempo más.
Me refiero a lo que sucede en Azpeitia y a su apuesta por el toro, por la fiesta, por el aficionado, por la verdad en este mundo maravilloso que ya no puede existir. Sencillamente, es casi imposible poder verlo, y si no, díganme de algún lugar donde salga un toro -como manda la ley divina de la tauromaquia- y que no sea una casualidad, un atrevimiento, un desconcierto. Pues, señores, a mí lo que me parece es que este -ya casi- último rincón torero y guipuzcoano, a la ribera del Urola, a las faldas del Izarráiz, al fondo de la fortaleza coronada por el santuario de Loyola, es un verdadero lujo en la vida. Y no se olviden, si este mundo taurómaco auténtico algún día no fuera posible, si desapareciese de la faz de la tierra, y con él la riqueza de su espíritu, la alegría que contagia, la sinceridad que descubre, seríamos todos más tristes, más aburridos, más irreconocibles. Ojalá, nos dejen ver un poco más todo esto, y me refiero a la exactitud y a la inteligencia que tienen en Azpeitia para transformar la anécdota en plena naturalidad.
Al principio del otoño, hace cien años, también llovía. El día 28 de septiembre de 1912 tomaba la alternativa Joselito en el ruedo maestrante sevillano, después de dos intentos frustrados previstos en Madrid. Así, el menor de la saga torera de los Gallos se convirtió en el torero más joven de todos los tiempos, hasta la fecha, en adquirir el doctorado con diecisiete años y que ahora se conmemora después de un siglo. Sin embargo, el acontecimiento tuvo escasa repercusión en la prensa nacional y en la taurina ya que la confusión y la premura en cambiar fechas y plaza pillaron fuera de lugar tanto a las plumas especializadas como a los aficionados. (Aquí el artículo completo )Nota Lamentamos que los lectores de El País no puedan leer a Paz Domingo en el formato de papel y , de paso, se revitalizase la sección La Lidia de dicho diario