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martes, mayo 15, 2018

Las Ramblas ( Andrew Moore)












Corrida fea, gorda , sin trapío de Las Ramblas. Descastada. Nada de interés en toda la tarde salvo la buena actuación de Jarocho y Ángel Otero.
En 4º lugar salió un manso de libro, cuando estábamos todos pendientes de la lidia  nos encontramos con la sorpresa de que lo devuelven...¡Por manso!!! Tremendo

miércoles, mayo 28, 2014

Sobre la tarde de Fuente Ymbro

Lo mejor de la tarde, de todas las tardes, si atendemos a lo que indica la epidermis, fue el segundo par de banderillas de Ángel Otero al sexto, Ibicenco, número 216, pues la forma de provocar la  acometida del toro, de cuartear, de darle ventajas aguantando los pies de su embestida, de sacar el par de abajo, de cuadrar y de clavar en la misma cara y de salir airosamente de la suerte es lo más torero que se ha visto en las diecisiete tardes que llevamos de Feria.

José Ramón Márquez - Aquí la crónica completa-

Sobre la corrida de  Fuente Ymbro decir que manseó en el caballo y que salieron dos toros, 1º y 3º, bonacibles, de esos que ahora definen como toros  "con clase", "que colocan la cara" , "que duran"..., vamos dos bombones pidiendo que les cortasen las orejas.


Sobre la actuación de los tres acartelados, cito a Vazqueño: La terna de hoy, tela marinera. El funcionariado del escalafón.
Nota:Como indica Barquerito, no pareció una corrida improvisada de FY..¿No decía que no tenía toros para Madrid?
Nota añadida: Escribe Paz Domingo:
Hoy hay una gran noticia por los adentros toreros. La alumbró un subalterno llamado Ángel Otero con un soberbio par de banderillas. Y todo el mundo habla de ello. Los que entienden porque saben de la belleza del toreo y de su rareza en este mundo de vulgaridad actual. Y los que no entienden porque la sorpresa y la fe inundan su espíritu. La terna de la torería en esta tarde repleta de extraños la completarían los hombres de plata Montoliú y Jesús Romero

martes, mayo 27, 2014

domingo, mayo 11, 2014

Ángel Otero


 El subalterno Otero dejó dos pares de banderillas en una demostración del toreo clásico de frente parando en seco el enérgico viaje, asomándose al balcón y saliendo andando de la suerte.(...) Parar, mandar y templar. Así ha sido el torero siempre y siempre lo será para esperanza de algunos y la emoción que tanto reclama el resto.
Paz Domingo - Aquí su crónica -

jueves, julio 19, 2012

Sobre la novillada de José Escobar en Ceret (Javier Salamanca)






Novillada bien presentada, fueron al caballo, pero no acabaron de entregarse en la muleta.
 Imanol Sánchez,aún se le ve verde,  E. Huertas muy técnico y El Dani muy luchador.
lo mejor la cuadrilla de E. Huertas con los Hermanos Otero de figuras.
Texto: Javier Salamanca
Fotos: Javier Salamanca y Josué

lunes, julio 16, 2012

Sobre la encerrona de Fernando Robleño en Céret: LOS ÚLTIMOS HÉROES (El Capitán Alatriste)



Si Robleño fuera un personaje de la Grecia Antigua o la Roma Clásica, este domingo, 15 de julio, habría firmado una emocionante página en la historia de la Mitología. En vez de laberintos, minotauros o lagunas sin fin, su leyenda estaría atravesada por el violento río Tech a su paso por Céret, habría seis imponentes toros cárdenos de José Escolar y le ayudarían en su colosal gesta una legión de centauros de Bonijol portando puyas y patas de hierro. Pero Fernando Robleño no es un gladiador ni un guerrero: es un TORERO (lo más parecido a un héroe en esta pobre sociedad nuestra) ante probablemente el público más serio del amenazado mundo taurino: el de Céret. Porque al igual que Grecia y Roma cayeron frente a las invasiones bárbaras, la Tauromaquia también se rendirá hasta desaparecer. Robleño ha protagonizado, por tanto, el epílogo feliz y triunfal de una historia que ya intuye su final entre párrafos de decadencia.

En Céret es costumbre que la cobla -la banda de música- reciba al torero bajo el son de "La Santa Espina", que cambia los festivos pasodobles por un ambiente de solemnidad. Y en esta atmósfera saltó al ruedo el primero de José Escolar que, de un solo cabezazo, hizo volar una ristra de tablas del callejón. Era gazapón y tardón, pero cuando se arrancaba tenía clase y humillación. Lo sometió Robleño por ambas manos en el centro del ruedo, hizo acallar la música que arrancaba los primeros sones en honor de su limpia faena, que no tuvo un enganchón, abrochó con un estético cambio de mano por la espalda y mató al toro de una estocada fulminante. Por todo esto le dieron la primera oreja. Así empezó todo. Como si se tratara de algo fácil.

En el segundo, el picador de Arles Gabin Rehabi regaló un maravilloso espectáculo a caballo. Citó al astifino animal dando los pechos y levantando el palo gracias a la consumada doma de Bonijol. No en vano, al finalizar el festejo, Gabin se llevó todos los premios al mejor picador de la tarde. El toro no le ayudó: también tardaba en acudir y se frenaba justo antes de llegar al caballo. Después de unos irreprochables pares de banderillas de Ángel Otero Beltrán, topó con violencia y genio contra la muleta de Robleño que ni le dudó ni se enmendó hasta terminar toreándolo a placer. Pinchó arriba antes de que cayera el estoconazo definitivo y eso le privó de otra oreja.

El tercero saltó al ruedo exhibiendo una fiereza que cortaba la respiración. En vez de mirar, radiografiaba a todo aquel que se le ponía delante. Robleño lo toreó como si fuera un gran toro, en una demostración de sinceridad, naturalidad y valor. Se cruzó varias veces al pitón contrario sin veder nada. En eso consiste la verdad del toreo. La estocada, algo desprendida, fue definitiva. Cayó una oreja y el público, más sensible y sensato que la presidencia, pidió una segunda que no llegó. A cambio, exigió que el espada diera dos clamorosas vueltas al ruedo.

El cuarto también salió al albero como un tren y varios aficionados intercambiaron un inequívoco "Oh, la-la!". Lo saludó Robleño rodilla en tierra pero la faena se fue poniendo cuesta arriba por la mala condición del astado. Pinchó y todo quedó en ovación. El quinto fue el más peligroso del festejo y una mala lidia lo orientó aún más hasta volverse imposible. Robleño, en una nueva demostración de valor, tragó quina y le dio muerte de forma rotunda. Otra vez, el palco se llevó una bronca por no sacar el pañuelo blanco y el torero se conformó con la vuelta al ruedo.

Salió entonces el precioso sexto -cuya cabeza pronto presidirá un lugar de honor en casa del espada madrileño- para colocar el broche a la épica de Robleño. Brindó al público y, desde el primer muletazo, aprovechó la nobleza y fijeza del cárdeno hasta emocionar al público y ponerlo en pie entre gritos de "torero, torero". Se entregó el Ulises de Céret y muleteó con las fuerzas que le quedaban entre la emoción de los tendidos. Por fin, roto y feliz, cortó las dos merecidas orejas (cuatro el total) que le brindaron la salida sobre los hombros de su cuadrilla y junto al ganadero, José Escolar. Santa es la espina que Robleño ha sacado este domingo a una afición sedienta de páginas épicas. Por eso, todos -presentes y no presentes- nos alegramos y nos descubrimos ante los últimos héroes. Mientras ellos vivan, la Tauromaquia clásica e intemporal resistirá a los asaltos de la decadencia y la modernidad.

Foto:Terres Taurines
Nota añadida: Les enlazo a un vídeo del festejo

miércoles, mayo 30, 2012

Sobre Ángel Otero

Ángel Otero colocó dos magistrales pares de banderillas al primero, dejándose ver y asomándose al balcón en un alarde de torería difícilmente descriptible. Lo mejor de la tarde, sin duda.
Antonio Lorca en la crónica de la tarde de ayer  

martes, mayo 29, 2012

Borregos


Nunca se deben tirar almohadillas al ruedo porque puede resultar dañado un espectador inocente, pero mucho menos a un torero que ha tenido el gesto de cortarse la coleta en público, delante de toda la plaza como colofón a sus dos tardes fallidas en las Ventas.
Los gestos toreros son siempre de agradecer y dicen mucho de la persona que lo realiza, mi aplauso para Julio Aparicio por ese detalle de honradez que le dignifica como torero y como hombre, le deseo éxito en la actividad que emprenda a partir de ahora.

El mismo público que tiraba almohadillas a destiempo aplaudía una faena de Miguel Ángel Perera a un borrego de la ganadería de Las Ramblas basada en el toreo perfilero y el arrimón. Un par de series o tres realizadas fuera de cacho y con el pico han bastado para agotar las escasas fuerzas del sexto toro de la tarde, a partir de ese momento Perera se pasea ante los cuernos de un animal lastimoso haciendo un espectáculo que nos cuesta llamar toreo, unas bernardinas para terminar de achuchar el corazón de un público no iniciado y a punto ha estado de cortar oreja, falló la espada. Con el tercero ha estado todavía menos acertado.

Un toro descastado es un animal sin alma de toro, si a un toro le quitamos el alma de toro le queda un alma de borrego obediente porque le hemos quitado la acometividad, la fiereza y la fuerza que caracterizan a los animales de su raza, y encima le adiestramos para que persiga un trapo rojo sin desviarse un ápice de su trayectoria.
Así han salido hoy los toros de la ganadería de las Ramblas: descastados, aborregados, mansos y escasos de fuerza, algunos inválidos, como el cuarto que ha sido devuelto a los corrales y ha sido sustituido por Madriledo de la ganadería de Hnos. Fraile Mazas, tan inválido como el sustituyente pero con otras hechuras.
Ignoramos la razón por la que la empresa compra año tras años esta ganadería si fracasa siempre estrepitosamente.

Poco que reseñar del resto de la corrida salvo los pares de banderillas puestos por el subalterno Ángel Otero al primer toro de la tarde que han mejorado considerablemente en ejecución y acierto a los tercios de banderillas de El Fandi, muy flojo el del segundo toro y lastimoso el del quinto. A pesar de lo cual el público aplaudía a rabiar.
Otra tarde perdida. Qué lástima.

Jandro
martes, 29 de mayo de 2012

lunes, marzo 28, 2011

Sobre José y Ángel Otero y Miguel Ángel Ramírez

Escribe José Ramón Márquez
Emilio Huertas también trajo peones de lujo. José y Ángel Otero y Miguel Ángel Ramírez de tercero bregaron con perfección y banderillearon a la antigua, esto es arriesgando en el cuarteo, sacando los palos de abajo y saliendo andando de la suerte. Parece mentira, pero ya empieza a ser difícil de ver esto, siendo lo normal que se tome el olivo sin que eso se considere desdoro para el peón, sino más bien signo de condiciones atléticas. En ese sentido hubo un detalle de desusada vergüenza torera cuando Ángel Otero aguantó mucho en la barrera la venida del toro, sin saltarla, en el sexto.
Foto: Juan Pelegrín
Nota: José Otero también tuvo una buena actuación el pasado agosto