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martes, noviembre 27, 2012

Sobre el público

También el público, que se desinteresa de lo bueno y se entusiasma con lo malo, está laborando, sin querer, por la desaparición de la fiesta. Porque, cuando vea que eso que hoy le parece estupendo y meritorio lo hacen todos y todos los días; cuando se dé cuenta de que en todo esto no hay mérito, ni peligro, ni arte, ni ciencia, acabará por aburrirse y por alejarse de un espectáculo blandengue y cursi, que no le depara emoción alguna. Y si el público se marcha - que ya se está marchando-, con las plazas vacías se acabará todo.
Adolfo Bollaín

jueves, noviembre 22, 2012

Dando ideas a los taurinos


Como lo bonito es el muleteo y todo lo demás es feo y desagradable, lo mejor es que el toro salga ya del chiquero preparado y a punto. ¿Para qué darle el sablazo y ponerle banderillas a la vista del público, si esto no tiene interés, ni emoción, ni belleza?
Figuraos lo que sería la fiesta, desarrollada como yo propongo. El paseo de las cuadrillas lo harían dos alguacilillos seguidos de los tres matadores y un arenero. Sin suerte de banderillas, no hacen falta banderilleros. Sin suerte de varas, sobran picadores y monosabios. Saliendo el toro ya hecho polvo, no hay trabajo para los carpinteros. Y con un arenero basta para barrer los desahogos de un toro sin fuerzas para nada.
Cambiada la seda por el percal, sonaría el clarín, se abriría el chiquero y saldría el toro. ¡Que hermosa salida! Nada de esa bestial irrupción impetuosa de una fiera en toda su pujanza. No. ¿Imagináis lo que será la aparición del toro pausado , macilento, con la sangre hasta la pezuña, adornado ya con las banderillas, preparado ya para la hermosa faena de muleta? ¿Os daís cuenta de las ventajas que supone el que todo esté hecho, sin lo desagradable de hacerlo a la vista del público?
Y el matador, entonces, a ponerse de espaldas al toro; y a sacar la muleta por los sitios más insospechados; y a mirar al tendido; y a dar manoletinas; y a tumbarse en el suelo, tirando a un lado la muleta y al otro el estoque de madera...
Y, así, las seis faenas  de muleta seguidas. Y el público encantado, viendo lo único que quiere ver. Sin suerte de varas. Sin tercio de banderillas. Sin toro...
¡Y viva la fiesta taurina! 
Adolfo Bollaín (Los detractores)

Nota:  ¿No es este el espectáculo que nos reflejan las crónicas de los revisteros en donde rara vez se menciona los primeros tercios? ¿Cuántos vídeos de tardes "cumbres", y mira que las hay, recogen imágenes de los primeros tercios?, es más ¿Cuántas críticas y crónicas se hacen ignorando al toro?
Foto: Tadeo Alcina para Aplausos. Es de Morante en La México( un buen ejemplo de lo anterior) 
Nota 2: todo ello se podría perfeccionar en una plaza debidamente cubierta y acondicionada y sustituyendo el duro granito por cómodos sillones-relax

martes, noviembre 20, 2012

Sobre el tercio de varas (Adolfo Bollaín)

Antes la suerte de varas era bella e interesante. Servía para calibrar la bravura del toro, que, cuando era verdaderamente bravo, se arrancaba de largo, con alegría y con genio, chocando con el arte del picador, que le aguantaba , le detenía y no le asesinaba. Entre otras cosas, porque la vara se llamaba y era de detener; pero no de asesinar como ahora.
Hoy no cabe esa hermosa arrancada del toro, porque los toreros -desde la primera vara- colocan al toro a medio metro de distancia, casi debajo del hocico del caballo; y el picador desde arriba, amparado por el enorme peto, pincha , corta, raja, busca agujeros, ahonda, barrena, taladra y mata. Esto claro, no es agradable como espectáculo.
Adolfo Bollaín (Los detractores)

Nota: En la actualidad en la mayoría de los festejos ni siquiera hace falta picar los toros por lo que  este tercio se convierte en un triste simulacro. 

viernes, noviembre 16, 2012

Sobre el público (y la prensa taurina)

Vengo notando que al público no le interesa la corrida de toros. El público va a la plaza a ver faenas de muleta. Lo demás - la suerte de varas, el tercio de banderillas, la estocada y, por supuesto, el toro- le tiene completamente sin cuidado. Es más: le aburre
Adolfo Bollaín (Los Detractores)

Nota: Eso mismo se observa en la casi totalidad de la prensa taurina de nuestros días; una prensa  cada día más cercana a ese público, bueno, y a las madres de los toreros, y más alejada de de la afición.

miércoles, noviembre 14, 2012

Hoy se torea peor que nunca

Hoy se ha impuesto otra faena. (...).En esta se empieza por siempre con unos doblones por bajo por con la derecha, vengan o no a cuento. Unos doblones feroces, para quitar poder a un pobre becerro sin poder, como si se tratara de un terrible toro, grande y poderoso. Después de esos doblones, el matador vuelve la espalda al becerro y sale corriendo al lado opuesto de la plaza, como si se le hubiese olvidado algo. Ya cerca de la barrera, se para, se pone de frente al becerro, que quedó allá lejos, y empieza a andar lentamente hacia él, con la muleta, ayudada con el estoque de madera, en la mano derecha. A los pocos pasos, da una carrerita que interrumpe con un saltito muy mono. Otros pasos lentos, otra carrerita y otro saltito. A la tercera o cuarta vez, el becerro se arranca, y , entonces, el diestro da una sacudida corta y rápida -que él cree que es un pase con la derecha y no es ni siquiera un derechazo- mientras se mete en el cuello del bicho, para estar en lugar seguro y para mancharse la tripita de sangre que brotó de los puyazos. Y así, metido en el cuello, da cinco o seis latigazos más. Se separa, y sale otra vez corriendo a saludar a un amigo que está en la barrera opuesta. Entonces, esta vez con la muleta en la izquierda, repite las carreritas, las paraditas y los saltitos; y, cuando el becerro se arranca, repite las sacudidas con los pies juntos y con la muleta ayudada con el estoque. Ahora el torero cree que lo que da son naturales(...). Ha llegado el momento de las cercanías y del penduleo ante un pobre animal medio muerto y sin fuerzas, que se deja ; porque si el bicho llega un poquito vivo al tercio final, se arranca antes, y no hay penduleo ni hay cercanías. Y, por último, el toreo francamente nuevo: el toreo de espaldas, con todas sus variaciones. Aquí cada torero tiene su inventiva. Todas las nuevas suertes son de espaldas...De espaldas al toreo bueno. Y esto es lo que hoy priva
Adolfo Bollaín (Los detractores)

martes, noviembre 13, 2012

"Y los pobres animalitos..." (Adolfo Bollaín)

"Y los pobres animalitos , que se sienten débiles, procuran no moverse para no caer y permiten que el matador se coloque a su lado y les haga el péndulo con la muleta -eso tan bonito y que tanto gusta-. Y el torito le deja. Y el público lo soporta. Y no se arma ningún jaleo en los periódicos"
Adolfo Bollaín  (Los detractores) 

Nota: ahora el público le jalearía y la prensa, cada día más lejos de la afición, haría los coros.

lunes, noviembre 12, 2012

Para los revistosos del puchero

Yo llevo algún tiempo alejado de la prensa, porque la prensa no se atreve a publicar lo que yo escribo. Por lo visto, es demasiado fuerte. Ahora es fuerte decir que un torero "figura" es muy malo. O que es muy bueno uno que torea muy poco. O  tratar de todo lo que ocurre fuera del ruedo, porque esto -según algunos- es enseñar los trapos sucios; cuando lo verdaderamente fuerte y reprobable es ensuciar los trapos.
Por eso no escribo. Porque no me entusiasma escribir artículos tontos tratando de asuntos sin interés alguno, o sabidos de sobra por todos. Porque no me seduce sentarme ante unas cuartillas, para decir en ellas que al "Espartero" le mató un toro de Miura que se llamaba "Perdigón"
Adolfo Bollaín (Los detractores)

"Los detractores" de Adolfo Bollaín (I)


"Pero es que ellos me llamaban –y siguen llamándome– detractor de la fiesta misma, y esto es falso. Y ellos saben que es falso. Yo lo que quiero es que la fiesta viva; pero, para que viva, ha de estar sana; y lo que yo hago es avisar, poner de manifiesto sus enfermedades para que las cure quien sepa y pueda. Porque, si no se hace así, la fiesta se muere; pero no ciertamente por culpa mía, sino por la de los verdaderos detractores, que son –y ahí va otra paradoja– los que se rasgan las vestiduras, los que se llaman a sí mismos defensores de la fiesta, y solo son defensores de lo que va a acabar con ella, de lo que la está matando, que es, precisamente, de lo que ellos viven."
Adolfo Bollaín: Fragmento de "Los detractores",conferencia pronunciada en Madrid y publicadaen 1955 por "Los de José y Juan"
nota: Esta conferencia de Adolfo Bollaín les irá siendo familiar . Hace un mes ya subimos diversos textos de este autor