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lunes, octubre 24, 2016

Estamos hablando de libertad (Paco March )

Contra ese derecho (legalizar las corridas de toros en Cataluuña), ya han alzado su voz quienes ostentan el poder político y mediático, que, desgraciadamente ( y en casos como éste se demuestra hasta la náusea)  van de la mano. Desobediencia es su lema y a partir de ahí construyen su discurso en el que democracia, derechos y superioridad moral es el argumento, eso sí, sostenido sobre un mantra repetitivo e inconsistente. Ello son los demócratas, ello quienes luchan por la libertad, ellos los capaces de sentir, ellos los catalanes de pro...Y el resto (los taurinos, así, por extensión) merecedores de expulsión de su país de bondades, que serán ya celestiales alcanzado el sueño (¡qué pesadilla!) de la independencia. Apropiándose (es lo suyo, lo de apropiación, digo) del pensamiento marxista sector Groucho: "Estos sin mis principios, si no les gustan tengo otros ", ya anuncian leyes alternativas a la ahora derogada y por eso , el día antes de que el TC hablara, se reunieron en sede parlamentaria el ínclito Anselmi y sus muchachos y muchachas (reforzados por parlamentarios europeos, sector anti) y representantes de grupos políticos, salvo PP y Ciudadanos. Ellos, los que tanto hablan del lobby taurino (si existe, por favor, manifiéstese) haciendo alarde de su poderoso influjo, su capacidad de persuasión, esa que se refleja en las fotografías de risas y compadreo (aunque algo nerviosillos se les nota, la verdad sea dicha).
Paco March en Burladero TV – Aquí el artículo completo -

viernes, octubre 21, 2016

Los toros no volverán, ¿y el respeto al otro? (Joaquín Luna)

Los toros no volverán a Catalunya: la industria de “la desconexión” no tiene fuerza para declarar una independencia unilateral pero le sobran medios, propagandistas e histrionismo para impedir que algunos catalanes puedan volver –o no– a la Monumental de Barcelona, cerrada desde 2011 por decisión ajustada del Parlament (68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones). El mismo Parlament que en un alarde de hipocresía no sólo no prohibió los correbous sino que los “blindó” para no soliviantar a los catalanes de las tierras del Ebro (por favor: basta ya de milongas sobre si no matan a los toros, que ya somos mayorcitos).
Y no volverán los toros a Catalunya porque, de entrada, las fuerzas vivas de la desconexión están llevando a cabo una campaña de amenazas e intimidaciones al grupo Balañá para que no se atrevan a reabrir una plaza donde se desarrollaba un espectáculo privado sin subvenciones públicas. ¿Sicilia?
Tampoco volverán porque el proceso no se puede permitir que cuatros gatos regresemos a los tendidos de la Monumental. ¿Tan grave sería? ¿Tan débil es el soberanismo que no puede aceptar una decisión de cajón: el Tribunal Constitucional sólo recuerda que el Parlament tiene competencias para regular los espectáculos pero no prohibirlos? Y no volverá porque el lobby de Anima Naturalis –financiado con fondos de fundaciones suizas al servicio de los intereses de multinacionales pujantes– ya se encargará de reactivar el “negocio”: un millón de ciudadanos votaron PACMA en las últimas elecciones al Senado, lo que alimenta el objetivo de crear una Seguridad Social y unos órganos judiciales en España para los animales (y no es coña marinera).
Los catalanes aficionados a los toros no vimos venir la prohibición hace seis años. Han pasado cosas y gordas: la Generalitat es el gobierno de algunos y se atreve a decirnos que aquí no hay más ley que la que va emanando del Parlament. A las minorías y a la separación de poderes, que le den morcilla. Ahora, trataremos de recuperar un derecho constitucional –del que gozan, por cierto, los franceses– mientras la mayoría nos insulta, escupe y amenaza con un ridículo “No pasarán”.
Cuánto se echa de menos la tolerancia y que complicada se está poniendo la convivencia en Catalunya…