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sábado, febrero 27, 2010

Sobre los garcichicos en Vistalegre. Brevísimas notas.


Los tres primeros, impresentables(¡Qué tercero!), en general mansos, justos de fuerzas, descastados, "dejándose", más que nobles, bobos. Vale, salvamos al quinto.
Suerte de varas: seis picotazos. José Antonio Barroso lanzó una buena vara al quinto.
Juli: En plan enfermero, cuidando las serviles embestidas de sus "oponentes" y procurando que no se cayesen. Eso lo hizo bien. Entre innumerables pases, alguno fué bueno.
Manzanares: Tuvo el toro de la tarde, el quinto. Hay que reconocer que el Manzanares tiene eso que se llama clase. Bien en los adornos y peor, mucho peor, en lo fundamental.
Perera: Apunta, pero no dispara. Como siempre. Al final arrimón.
Nota: A destacar la cuadrilla de Manzanares, el ya mencionado José Antonio Barroso, Juan José Trujillo y Curro Javier.
Foto: Juan Pelegrín
nota: si, al final fuí. Eso si, solo.
-----Negrita

viernes, mayo 22, 2009

breves notas sobre la tarde de hoy (21.5.2009)

-4 reses de Juan pedro Domecq y 2 de José Vázquez. Descastados, mansos , mal presentados , algunos de Juan Pedro , como ese tercero, nunca debió saltar al ruedo. Embistió noblemente el 6º. Otra corrida infame.
-Suerte de varas : corrida sin picadores
-Destacaron con los palos Juan José Trujillo y Curro Javier
- Manzanares: Gran estocada
-Rubén Pinar: Claro exponente del "toreo" moderno. Tiene futuro.
-Morante: Es otra historia. Punto y aparte.

lunes, abril 13, 2009

Viacrucis Taurino (Capitán Alatriste)





VIACRUCIS TAURINO
Camino de La Maestranza, el taxista iba soltando improperios por la Semana Santa:
No se puede circular por el centro, ¿sabe, usté? Tó cortao. Y qué le voy a contá del chirrío de las ruedas por curpa de la cera. Me trae loco.
Luego, cambió de tercio y comenzó a hablar de golfos y mangantes. Me recomendó que no entrara nunca en el bar “Los Claveles” porque estaba abarrotado de chorizos.
Pensé que el sitio al que me dirigía tampoco estaba falto de sinvergüenzas: tras dos zalduendadas infumables, la empresa de Sevilla tenía suficientes reaños para repetir ganadería el Domingo de Resurrección. La tarde olía a pabilo achicharrado antes de descorrer el cerrojazo.
Por los aledaños a la plaza, todo estaba como de costumbre: vendedores de almohadillas, gitanas con ramas de romero, pelotón en la calle Iris y mucha gente maqueada. La flor de Sevilla al completo, vaya. Los pañuelos blancos asomaban por los bolsillos de las chaquetas; y ahí se quedaron toda la tarde, que la corrida no estuvo como para pedir orejas.
El primero en saltar al ruedo fue Canito, con 96 años a las espaldas y más fuerza y casta que los seis zalduendos que camparon más tarde por el albero maestrante. Algunos apenas se tuvieron en pie, mientras que otros desarrollaron un peligro bronco (especialmente, el primero por el pitón izquierdo). Este toro, por cierto, podría llevarse el premio al más escobillado del abono.
Los espectadores de sol parecían cirios derretidos con chorreones de sudor rodando por sus adormecidas frentes. Alguno, refiriéndose al petardo ganadero, musitó que estaba harto de “tanto gazpacho aguado”. Ni Morante, ni El Cid, ni Manzanares, destaparon el tarro de las esencias. El único aroma que flotaba en el ambiente era una resaca a incienso por la Semana Santa que se escapaba, al igual que la tarde, escoltada por los vencejos.
Las únicas palmas que sonaron fueron en honor de Alcalareño, Curro Javier y Juan José Trujillo, por su habilidad con “las frías”, y de Pedro Morales “Chocolate”, que en el tercero se agarró con coraje y devoción, como un trianero al manto de su Esperanza.
Regresé a casa dando una vuelta por Sierpes y La Campana, observando los restos del naufragio procesional y esquivando sillas apiladas. Tenía razón el taxista: es desesperante el chirrido de los zapatos a causa de la cera. Hay que fastidiarse.
Foto: El Capitán Alatriste


jueves, mayo 24, 2007

Israel de Pedro y Juan José Trujillo


También protagonistas de la tarde de ayer, sin olvidar a José Antonio Carretero.

Nota: Lamento no haber encontrado fotos de sus actuaciones de ayer.

Nota añadida: gracias a Rober doy con las fotos. Pongo la de Israel de Pedro, la de Juan José Trujillo no he podido.
Fotos de Iván de Andrés para Burladerodos.

lunes, abril 09, 2007

Domingo de Resurrección (por Jandro)

El sexto toro de la tarde era un manso pregonado que no ha conseguido torear de capote Alejandro Talavante que veía como se le esfumaba la posibilidad de triunfo en Madrid, y francamente, en ese tercio se ha visto al torero escaso de recursos ante esa situación.

Muchos espectadores, no me atrevo a llamarles aficionados aunque bien pudieran serlo, habían abandonado sus localidades en vista de la sucesión de inválidos (los toros) y de indolentes (los toreros) que pasaban por el albero, salvo quizá el mencionado Talavante que en el primer toro que confirmaba su alternativa en Madrid, se mostró voluntarioso ante un inválido absoluto que deslució su esfuerzo por agradar, torear y triunfar, que es lo que debe tener en la cabeza un recién llegado que quiere convalidar conquistas de otros lugares y momentos.

El encierro del Puerto de San Lorenzo resultó escaso de fuerzas y de casta o bien sus pocas fuerzas no les permitieron comportarse como corresponde a un toro bravo, inválidos y mansos además, degradaron el tercio de varas que en la mayoría de los casos consistió en un paripé para cumplir con el reglamento, asustaron a las cuadrillas en banderillas, salvo a Juan José Trujillo que puso el mejor par de la tarde y a quien su matador, José María Manzanares, no dejó saludar a pesar de los aplausos del respetable, y dificultaron las faenas.

El Juli no se interesó en ninguno de los dos astados que le correspondieron y que constituyeron el peor de los tres malos lotes. La Plaza de Madrid no le facilita la labor al Juli, seguramente porque como hoy, nunca se le ha visto dispuesto de verdad a ganarse el respeto de esta afición y ahora cada vez será más difícil, pero debe seguir intentándolo, los logros de un torero sin triunfos en Madrid quedan muy disminuidos.

José María Manzanares tuvo el mejor toro de la tarde, el quinto, un inválido que debió devolverse a corrales por su extrema blandura pero que se vino arriba en el último tercio y descubrió a un torero carente de energía y oficio, con enormes lagunas, que destorea, que carece de recursos para enfrentarse a un toro que embista, aunque es posible que con ese toreo y toros blanditos obtenga despojos en otras plazas.

El sexto toro era manso pregonado, como decíamos, y no tomaba los capotes, se le picó algo más que al resto y llegó a la muleta acobardado y situado en la puerta de toriles. Hacia él se fue Talavante que le citó en corto y le fue obligando poco a poco a embestir. El toro se tragaba los muletazos a la fuerza. Pero mediante series cortas y emocionantes de redondos ejecutadas con valentía junto a las tablas, el toro cambió de actitud y de terreno y se ubicó en el tendido seis más dispuesto a tomar la muleta, enseñado por su matador, aunque pegado siempre a tablas, allí Talavante cambió de estoque en el momento oportuno, propinó dos series por manoletinas de lucimiento y despenó al toro mediante una estocada desprendida pero muy efectiva que lo hizo rodar por tierra.

El público pidió la oreja por amplia mayoría y el Presidente la concedió, así como la segunda aunque fue pedida con menor efusividad.

Y Alejandro Talavante nos deja el regusto del torero pundonoroso y valiente que no desdeña ninguna oportunidad y que puede ofrecer a la afición muchas tardes de emoción saboreando toreo auténtico.

Como decíamos ayer, no hay que morir, hay que torear y disfrutarlo, así, cada día de corrida es una resurrección controlada, intentaremos analizarlo en otro momento.

Jandro
domingo, 08 de abril de 2007