martes, octubre 29, 2013

Sobre el picador Antonio Marín "Farnesio"


He formado parte de las cuadrillas de Gaona, “Joselito”, Granero, Marcial Lalanda, “Valencia II, Vicente Barrera y Nicanor Villalta. He viajado siete veces a América, dos a Lima y cinco a Méjico, una de ellas con Vicente Pastor.”

“En mí trabajo consideraba fundamental centrarme con los toros en la distancia justa, cuatro o cinco metros, meter el palo arriba y que cayera reunido. Luego llegaron los petos del General Primo de Rivera y … se acabó la suerte de varas. Los caballos comenzaron a estar demasiado toreados, no se renuevan porque ya no mueren en el ruedo y resulta difícil ir al toro. Antiguamente casi todas las tardes eran nuevos y se dominaban mejor. Hoy salen mal montados porque los de la vara saben que apenas existe riesgo y los aficionados no exigen pureza en la suerte. En contra de lo que se oye por ahí no es la falta de fuerza, peso o poca casta de los toros, lo que influye en la mala ejecución de la suerte es culpa del peto. Los toros se estrellan quebrantando su bravura. Hoy puede ser picador cualquiera que se sujete sobre un caballo”


“Los aficionados comentan pestes sobre “la carioca” y “el tiovivo”.
¡Indocumentados! Estas formas tienen un mérito importante, gracias a su eficacia no se van sin picar muchos toros aunque reconozco que son la antítesis del bien picar. Anterior al peto los toros tomaban cinco o más puyazos en toda regla, con el artilugio, dos y van picados de sobra. Sin la coraza del caballo había piqueros que no se comían una rosca y a punto de retirarse, los subieron al acorazado y algunos han llegado a figuras de su profesión. Antes de la implantación del peto eran muy frecuentes las caídas de latiguillo, las roturas de clavícula y fémur estaban a la orden del día. Rara era la tarde en que uno o más picadores no terminábamos en la enfermería. La pronta recuperación para volver al caballo se lograba con masaje y chorros de vapor. En bastantes ocasiones nos encontrábamos en la clínica quince o veinte compañeros lastimados. La mala concentración se pagaba con el derribo del equino y el picador volteados por el toro, hoy solo son desmontados cuando marran el puyazo.

Los picadores modernos viste calcetín de seda y sombrero frégoli y se cambian en hotel como si fueran maestros. Los antiguos viajábamos enfundados en la calzona para poder calentar al momento de llegar al patio. La suerte de varas por defectos varios en su ejecución ha perdido vistosidad, eficacia y el aprecio de los aficionados, apenas tiene importancia hacerla bien. Antes cuando se lucia un picador era aplaudido a rabiar como me sucedió el 17 de Mayo de 1.916 en que di cuatro puyazos a un toro de Aleas en Madrid, y me hicieron dar la vuelta al ruedo”.


Nota: los textos están sacados de un artículo firmado por Aquilino Sánchez Nodal 

Foto:Una vara de Farnesio al toro Goloso de Benjumea, Madrid 9 de abril de 1917. Gaona al quite Vía: José Ramón Márquez

3 comentarios:

  1. Siempre mirando hacia adelante, ¿eh chavales?
    José

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    1. Se trata de recuperar sus valores perdidos, que son muchos. Y son de antes…, se trata de salir de una clandestinidad a la que lo han llevado los medios de comunicación, se trata de muchas cosas de las que no interesa hablar por simples y puras razones de negocio. Estamos con la modernidad del toreo, recuperando lo perdido, no yendo hacia adelante, para terminar en las alfombras rojas de los supermercados del futuro. (F. Bergamín)

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  2. El tio la vara29/10/13 4:32 p. m.

    Pues si Farnesio levantara la cabeza y pudiera ver en lo que se ha convertido la suerte de varas en nuestros días seguro que se volvería a la tumba habiendo vomitado antes claro esta, porque lo de nuestros días es deprimente por no decir de juzgado de guardia y encima estos picadores de hoy siguen vistiendo de oro y proporcionalmente cobrando mas que los matadores y lo que es mas sangrante es que exponen menos que los monosabios, mi pregunta es ¿porque cuando los toros entraban un mínimo de tres veces en el caballo hacían falta seis picadores y ahora que están entrando una siguen yendo en la cuadrilla el mismo numero de "picadores" si alguien me lo contesta con cierta lógica se lo agradecería.Sin embargo toda la culpa no es de los picadores gran parte de esta es de los matadores que les interesa hacer de la suerte de varas lo que llaman algunos un tiempo muerto y que al mismo tiempo le de garantías de poder reventar en un solo "puyazo" al toro que le mueva un poco una oreja, sin hacer mucho ruido en el empeño para después cuando el toro esta finiquitado echarle la culpa al ganadero diciendo esa manida frase de que el toro estaba podridillo, cuando la realidad es que la puya le ha profundizado el equivalente a media estocada por el hoyo de las agujas y mientras tanto los espectadores sin orientarse del asunto,pues bien así nos va, a los aficionados solo nos queda la esperanza que alguien tire de la manta y se pueda corregir en la medida de lo posible este despropósito así que dense prisa por favor porque ya hemos entrado en la uci no esperar que esto sea irreversible.

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