lunes, julio 14, 2014

Sobre la corrida de Adolfo Martín en Pamplona

Será muy difícil que el ganadero lidie otra corrida tan mansa, descastada y deslucida como la que salió en esta plaza. Fue una verdadera faena para el propio criador de los toros, un hombre que pasaría, sin duda, un verdadero quinario al comprobar cómo cada uno de sus pupilos empeoraba el comportamiento del anterior, y, al final, ninguno de los seis ofreció el más mínimo resquicio a la esperanza. Un rotundo fracaso el que cosechó, sin paliativos de ningún tipo, sin atenuantes posibles… Una pena.

Antonio Lorca

Adofo Martín ha servido en bandeja de plata el argumento que necesitan los mercachifes del taurinismo y sus acólitos mediáticos para defenestrar al toro serio y fiero en favor del borrego comercial.

Carlos Ilián

La corrida de Adolfo Martín era una preciosidad. Seis toros muy parejos, cárdenos todos ellos, descarados de defensas y muy bajos. Era una corrida fina y de muy buenas hechuras. Una corrida en el tipo de embestir, como dicen los taurinos. Sin embargo, los adolfos salieron muy duros y muy complicados. Una corrida áspera, que humilló muy poco y desparramó mucho la vista. No es por echar balones fuera pero, parece que el encierro no sienta bien al encaste Saltillo. Corren rápidos y veloces, pero parece que se resabian. Y es que es mucha casualidad que Victorino haya lidiado en Pamplona tres corridas malas y ninguna buena. Y Adolfo, cuatro malas y ninguna buena. Puede ser una casualidad, pero el hecho da que pensar, teniendo en cuenta que ambas ganaderías triunfan constantemente en las otras plazas importantes de España y Francia. Ya me estoy imaginando los palos que van a dar a Adolfo los revisteros al servicio del taurinismo, los propagandistas del toro bobo que no mete miedo.

Domingo Delgado de la Cámara

Foto: Luis Azanza

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