martes, julio 29, 2014

Santander pierde el norte



Toca reflexionar. Superada la resaca del día después de 7 vertiginosos días de toros, llega el momento de hacer balance de un serial que está a punto de tirar por la borda el prestigio alcanzado con tanto esfuerzo y dedicación. Santander necesita un cambio de rumbo, un giro de 360 grados que devuelva al visitante la credibilidad de un coso que ha regalado más que nunca, que ha protestado menos que nunca y que, eso sí, se ha llenado más que nunca.
Digan lo que digan, lo más importante es una corrida. Sin toro no hay fiesta y el aspecto ganadero ha sido uno de los grandes debes de la feria de Santiago. Comenzando por los astados de los Herederos de Sánchez y Sánchez para rejones, siguiendo por la novillada de Parladé y Juan Pedro y acabando con las corridas de Montalvo y Domingo Hernández, la presentación en general ha dejado bastante que desear, con dos honrosas excepciones, las de los festejos con los hierros de El Puerto de San Lorenzo y Alcurrucén, que sin embargo fallaron en el juego que ofrecieron.
Especialmente sangrantes fueron los casos de los festejos de miércoles y jueves, en los que las figuras hicieron su aparición. Animales anovillados, abecerrados en algún caso, indignos de cualquier plaza de Segunda, y menos de una como Cuatro Caminos. Cualquier cosa que se haga a esas reses pierde importancia, aunque sirvan para la muleta como los estoqueados por El Juli, Perera y Ureña. Y digo sirvan no con connotaciones positivas, porque un toro no tiene que dejarse ni embestir de manera mecánica, sino pelear por su vida y atacar a su enemigo vestido de oro.
Y eso, en Santander, solo ha pasado el día de los Victorinos, 

Borja Cavia
Aquí el artículo completo: http://www.massradio.fm/noticias/201407/28/analisis-de-la-feria-de-santiago-2014-2107

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