domingo, julio 13, 2014

Ojo con Pepe Moral

Moral es una de las paradojas de la vida y de esta ingrata profesión. Ha toreado solo ocho corridas desde que tomó la alternativa en junio de 2009, se perdió su nombre en el olvido y, en contra de toda lógica, ha mantenido la ilusión junto a su apoderado, el también torero Manolo Cortés, y ha aprovechado las dos oportunidades que la suerte y el tesón le han ofrecido. Sorprendió en la Maestranza, donde cortó las dos orejas a un toro del Conde de la Maza; supo que la justicia existe cuando lo llamaron de Pamplona, y aquí ha dejado muy alto el pabellón de la torería.
Lo más asombroso no es su ilusión, que, como el valor, se le supone, sino su preparación, su oficio, su forma de asentar las zapatillas, de citar y correr las manos, su conocimiento y sus formas, que nada tienen que ver con cinco años de ostracismo. Es un torero hecho y derecho, la viva imagen de quien tiene una larga temporada a sus espaldas y merecedor, por lo tanto, de toda la confianza.
Maneja el capote con soltura y grandeza, y trazó verónicas de gran hondura; bien plantado con la muleta, dibujó redondos y naturales meritorios. No fueron muchos porque su primero era un toro inservible, áspero y deslucido, al que no le perdió la cara; y muy blando el noble quinto, ante el que solo pudo esbozar algunas pinceladas de su concepción torera. Merece mejor suerte este Pepe Moral; le sobran condiciones y actitud. Ojalá haya comenzado para él una nueva vida.
Antonio Lorca

Foto: Javier Arroyo para Aplausos

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