sábado, noviembre 23, 2013

Sobre la mezcla de sangres en la ganadería de Montalvo



En lo de Montalvo existen, por supuesto, los pelos heredados de los viejos Martínez, empezando por el famoso berrendo. “Antes -continúa Alberto-, había muchos berrendos, bragados, colorados y hasta algunos salpicados. Hasta he visto vacas salineras o coloradas salpicadas...”. El toro veragueño Español de Pérez de la Concha dejó su huella. Abundan también los colorados más o menos tostados, pero ya tienen poco que ver con el colorado encendido de lo de Jijón. En lo de Montalvo también, así como en lo de Ybarra, se aprecia más alzada, más cuajo, más caja, mientras que lo de Daniel es más armonioso. Y esta variedad de tipos y hechuras, lejos de ser un defecto, aumenta las posibilidades del ganadero para hacer evolucionar al toro que pretende criar.  A pesar de proceder, en parte, de un encaste muy minoritario y casi extinguido (lo de Martínez sólo queda en la ganadería de los hermanos Quintas en Colmenar de Arroyo, donde, por supuesto, viajaremos en otra ocasión), el ganadero no duda en calificar su toro de “moderno”, puesto que decidido evolucionar para adaptarse a los tiempos desde la llegada de Diano en 1904. Lo que no ha cambiado en Calzadilla, sin embargo, son los métodos ancestrales de crianza: pastos ricos, cercados inmensos, cubrición natural y rotación de los sementales para abrir el abanico.

[…] Dice Juan Ignacio Pérez-Tabernero: “Yo aquí tengo parte puras y partes cruzadas con sementales Jandilla de Daniel Ruiz. Luego, por absorción echo toros de Daniel a lo de Martínez, o al revés: a algunas vacas de Daniel le echo el toro de Martínez. Puro de Martínez tengo 31 vacas y un toro […] Lo de Montalvo tiene tamaño -asegura el ganadero-, da más cuerpo y más fibra. Lo de Daniel sale muy noblón, pero con lo de Martínez sale con más chispa, más motor”.



Foto: Corresponde al toro "Cascabel", uno de los toros destacados en la temporada venteña del 2011

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