sábado, junio 18, 2016

La Sociedad Avanzada

Se  acaba de conocer el final del Toro de la Vega en Tordesillas. Una reliquia infecta del pasado que no puede sobrevivir en esta sociedad impoluta, como un estadio de Albert Speer. Una sociedad “avanzada” que ni Henry Ford hubiese soñado.
Ya nos sentimos más daneses; qué digo, más suecos. Nuestra economía está bombeando, las bibliotecas no dan de sí. Todo en instantes. La “gente” ha empezado a encontrar trabajo.
La destrucción de la naturaleza con los motores adulterados de la bienpensante Volkswagen o con los pedos de las vacas estabuladas (que al morir no hacen ruido ni casi manchan) pasa a un segundo plano. Siria, la leche que no es leche, el Amazonas. Todo pasa a un segundo plano.
La sociedad “avanzada” ha conseguido eliminar un vestigio neolítico que nos atenazaba. Igual que el ISIS voló vestigios protohistóricos y arcaicos.
Así que ese toro, ese en concreto, no va a morir. En público. En los pueblos. Donde los pobres esos.
Quizá sea algo clasista no permitir la muerte en festejos populares. Pero, al fin y al cabo, uno de los fundamentos de la sociedad “avanzada” es que hay que aspirar a vivir en las ciudades y a ganar mucho dinero. Con ese dinero pude uno entrar en una plaza de toros comme il faut. Los pobres de pueblo, que se busquen otros entretenimientos, como la ópera o el cine o los museos o los centros de interpretación de cosas. Que no va nadie allí a esos actos, mucho más propios de una sociedad “avanzada”.
Foto inferior: Paleta-Poeta de Joan Brossa (Museo Reina Sofía)

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