jueves, junio 09, 2016

Joan Ribó es el Antonio Cañizares de la dictadura cultural de Compromís (Andrés Verdeguer)


Joan Ribó se pone a la altura (o más) del integrista obispo Antonio Cañizares cuando es capaz de equipar el arraigo social y cultural de la Tauromaquia con la esclavitud, la inquisición o la violencia de género. Hay que ser talibán para tener semejante ocurrencia en un pleno municipal. Hay que tener muy poca decencia para, sin mayoría social ni de votos y con exabruptos semejantes, tomar decisiones semejantes como prohibir el bou embolat por capricho. Muy poca decencia democrática. Que es casi peor que las palabras de Antonio Cañizares llamando a desobedecer las leyes de igualdad de género. Porque el obispo todavía se puede 'excusar' en su fanatismo religioso, pero el alcalde de la ciudad València --recordemos, que sin el apoyo de una mayoría social ni de votos--, sí se debe al conjunto de la sociedad valenciana, su diversidad y pluralidad, y a la que por tanto debe respetar. Pero Ribó discrimina como hace Cañizares en lo que opina que es contrario a su fe. Si para Cañizares la igualdad de género es cosa del mismo demonio, la Tauromaquia para Ribó es equiparable a esa lacra que es la violencia de género. Su animalismo ciega cualquier rastro de humanismo e ignora, sobre todo, los fundamentos de esa relación ancestral entre el toro y hombre a través de laTauromaquia, que vertebra y une socialmente y ejemplifica también la liberación del pueblo frente a la nobleza y, por supuesto, el respeto al toro, a su espacio y a su carácter y animalidad a través de los siglos.
Andrés Verdeguer -aquí el artículo completo -

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