miércoles, enero 08, 2014

¡Estos son los toros!


En una tarde cualquiera ha salido un toraco castaño barbeando las tablas, ha derribado con estrépito a los dos picadores, que están todavía en el seis (¡oh salida escandalosa de los veragüeños, tan emocionante!), sin hacer luego por ellos, ha sembrado el pánico en los toreros, obligándoles a tomar el olivo primero y después a tirarse de cabeza al redondel, cuando salta el toro al callejón de costadillo. Vuelto al ruedo se emplaza, echa la cabeza al suelo y escarba, diciendo: "¡Vengan flamencos!" Por la Plaza cruza un ráfaga de interés y emoción y se increpa a los peones para que se arrimen al astado, contra su gusto... Don Máximo se dirige intencionadamente a mí, muy entusiasmado, y me dice:
  -¡Estos son toros! ¡Nada de borreguitos amaestrados! ¡Toros con toda la barba! Que corren, que brincan, que derriban, que no se dejan engañar, que siembran el pánico... ¡Esto es lo que quiere el público! ¡Esto es lo que aquí ha gustado siempre!

Luis Fernández Salcedo

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