martes, marzo 03, 2009

La llama del Bolsín (André Viard)

LA LLAMA DEL BOLSÍN
Si la corrida moderna nació en la península ibérica a finales del siglo XVIII, sus raices se hunden en el sustrato multisecular de la cultura mediterránea en la cual el enfrentamiento del hombre y del toro así como su interpretación simbólica dieron origen a tantos mitos, a tantas obras de arte, a tantos acontecimientos.
Sólo en el siglo XX, ha inspirado a artistas y escritores mundialmente reconocidos como son Garcia Lorca, Hemingway, Alberti, Leiris, Picasso, Bacon, o Dali...
Pero la Fiesta no es grande porque estos genios se le han acercado, sino que se han acercado a ella porque es grande.
La Fiesta de los toros constituye hoy un patrimonio inmaterial altamente significativo que refleja la culture viva de los pueblos que la comparten tanto en Europa como en América.
Y los aficionados deben poder, si lo desean, transmitir esa herencia a sus hijos, como lo especifica la UNESCO en una convención según la cual el respeto de la diversidad de las culturas es un elemento fundamental de las relaciones entre pueblos para evitar las derivas de la globalización, decisión cuyos límites los pone únicamente la Declaración Universal de los Derechos humanos, en ningún caso los supuestos derechos de los animales que ciertos movimientos quieren imponer.
El bolsín y los carnavales de Ciudad Rodrigo nos permiten percibir esa esencia milenaria y universal.
Aquí, prima el simple hecho de ir al toro y de sentir esa profunda emocion que surgió cuando el primer hombre vio en el primer toro un dios formidable e invincible al que enseguida se enfrentó y cuya imagen pintó en sus cuevas.
Esta es la grandeza de la Fiesta, este empuje trascendental que siempre ha empujado al hombre hacia arriba, sin miedo a la muerte.
Casi 200 siglos después de Altamira y Lascaux, el toro sigue embistiendo más y mejor que nunca.
¡ Y aquí esta !
Con sus horizontes de rastrojos dorados bajo un cielo atormentado, Castilla la Vieja es en verano la obra que Van Gogh hubiese podido pintar si hubiera bajado más allá de las marismas de la Camarga :
cielos amenazando tormentas que truenan, océano oscuro de girasoles calcinados, nubes locas cargadas de llantos contenidos y esa luminosidad implacable que ilumina las almas o las hunde…
¡ Y en medio, un toro libre, bravo, fiero que pelea por su vida frente al hombre y bajo el sol
Desafortunadamente, este mundo que amamos está llamado a desaperecer si no hacemos nada, víctima del desgaste del tiempo y de los ataques incesantes de los para quienes su grandeza es un espejo insoportable frente a la mediocridad ;
víctima también de la pasividad de los que piensan que por haber sobrevivido veinte siglos nuestra cultura no desaparecerá nunca,
o víctima de la falta de valor de unos políticos lamentablemente mudos frente a la xenofobia anti taurina.
La única posibilidad que nos queda de proteger este acervo nuestro en contra de la decadencia ineluctable que esta situación deja entrever, consiste en reivindicar sus valores incontestables y su autenticidad.
Con el toro por delante, antiguo dios de tantas civilizaciones perdidas y hoy en día eslabón último entre pasado y modernidad.
Esta misión nos toca a todos porque todos y cada uno somos la Fiesta.
Aquí en Ciudad Rodrigo, el Minotauro sigue siendo el dueño todopoderoso de su laberinto de callejones empedrados.
Aquí, los Teseos modernos siguen enfrentándose a él para encontrarse a sí mismos.
No lo duden : los chavales que participan en el Bolsín o que se tiran en la plaza durante las capeas obedecen a este mismo instinto primordial cuyas huellas se encuentran en las cuevas prehistóricas.
Aquí, gracias al Bolsin, la llama de nuestra pasion sigue viva e ilumina el camino de la verdad.
Vosotros, jóvenes triunfadores del Bolsín, recuerden siempre, y más aún si llegáis a ser figuras, que la fiesta es grandeza y que por encima del dinero está el honor.
Sois lo mejor de nosotros, la expresión más impactante de nuestra cultura.
Que sean dignos de lo que simbolizáis.
Que sean dignos del destino glorioso que perseguís.
Sois el espejo de la Fiesta, su imagen viva, la expresión moderna de este antiguo mito que aquí, en Ciudad Rodrigo y gracias al Bolsín, perdura en el marco incomparable de este tan bello y tan sabio Campo Charro de mi alma.
¡ Que viva Ciudad Rodrigo ! ¡ Que viva la Fiesta ! ¡ Que viva el Bolsín !
André Viard
19 de febrero de 2009
Foto:Bolsintaurino. com

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