sábado, abril 02, 2016

Una temporada de infarto (Antonio Lorca)

El toro, el gran protagonista, está desaparecido, y las figuras siguen sin entender -y los toreros más jóvenes tampoco- que el síndrome Domecq, el animal noble y tonto, sin fortaleza, sin fiereza ni casta, es un muro infranqueable para la salvación de la fiesta.
Cansada y desesperada, la afición ha huido en bandada de las plazas, y solo en ocasiones especiales es sustituida por un público triunfalista, como el que llenó el pasado domingo la Maestranza, volátil, veleidoso y de dudosa afición.
(...)
La tauromaquia pervivirá si se regenera y moderniza; si las figuras cambian radicalmente de actitud; si las empresas se actualizan, y, sobre todo, si se resucita el toro bravo, fiero y encastado.

Antonio Lorca en El País - aquí el artículo completo -

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