jueves, diciembre 13, 2012

Joan-Pere Viladecans



La corrida no es más que una metáfora de la vida, con su sublimación, crueldad, miedo y la constante presencia de la muerte. Esa muerte que queremos ignorar, como ya ignoramos la enfermedad y la vejez. Vivimos en tiempos de corrección social, de democracia tutelada y de sumisión a una mercadotecnia anestesiante. Y la fiesta es un arrebato de pasión, de brutalidad estética y un despilfarro de misterio; nada que ver con la realidad virtual que nos cerca. De ahí el difícil encaje de las fiestas con toros en el mundo actual. Los toros son incorrectos, es cierto, pero no hay nada más incorrecto que la muerte y la verdad. Es posible que los aficionados seamos incivilizados. Pero ¿quién dictamina en este mundo global, despiadado y desquiciado lo que es civilizado?
 Joan-Pere Viladecans

Ilustración de Joan-Pere Viladecans para ilustrar una edición de los cuentos de Allan Poe



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