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viernes, mayo 06, 2011

Toros por la Gran Vía III


"NOTA DE PRENSA


Exposición Colectiva / Pintura y Fotografía
Título / Toros por la Gran Vía III
Comisario / Chiqui Abril
Galeria Mercedes Urquijo. Madrid
Fechas / Del 14 al 28 de Mayo de 2011
Inauguración. Sábado 14 de Mayo de 2011.
Hora / 13.00 h.
Bárbara de Braganza, 4 · 28004 Madrid
Horario / de lunes a viernes de 10.30 h. a 14.00 h y
de 16.30 h. a 20.30 h. Sábados de 11.00h. a 14.30 h.

TOROS POR LA GRAN VÍA III

La primera exposición de Toros por la Gran Vía se organizó en el año 1993 en la Galería Buades, espacio entonces situado en la calle Gran Vía, 16.
En esta primera ocasión Chiqui Abril logró reunir a 48 artistas en torno al mundo de los toros.  Todos amigos personales  y que en algún momento estuvieron vinculados a la Galería Buades. 
La segunda edición Toros por la Gran Vía, Don Tancredo, se celebró en el año 1995. 
En esta ocasión, Toros por la Gran Vía III, exponen 14 artistas , 8 fotógrafos, 5 pintores y un escultor , cada uno con su estilo y su manera de ver y representar, detalles, por tangenciales que sean,  del amplio mundo en torno a la fiesta de los toros y el toro; esos instantes mágicos que no solo se generan en el ruedo durante la lidia, si no que están presentes en muchos momentos, espacios, lugares comunes y terminologías de la vida cotidiana y hasta doméstica. 
Chiqui Abril es comisario y marchante de arte, editor, diseñador editorial y de exposiciones. Durante 30 años ha co-dirigido la galería de arte Buades hasta su clausura en 2003, labor que ha desempeñado en paralelo a la creación en 1987 de la empresa Gran Vía Gestión Artística y Editorial. Ha comisariado y desarrollado proyectos artísticos, culturales y editoriales nacionales e internacionales.

ARTISTAS PARTICIPANTES

Luís Asín · Baylón · María Bermudez 
Ricardo Cadenas  · Javier Campano  ·  Ceesepe

Con motivo de la exposición Chiqui Abril edita “ Laverónicas” cuadernillo taurino del escritor y cronista taurino Jorge Laverón. Diario taurino temporada 2010.

“Laverónicas” responde plenamente al ingenio del escritor. Es,  Laverón,  un notable personaje que brilla con luz propia en el mundo aledaño al taurino, rozando vestidos de luces de toreros de inspiración, gradas de plazas de toros,  tascas donde sirven frascas de rico vino y aceitunas negras aliñadas con pimentón. Es uno de los más notables merodeadores de la bohemia taurina, capaz de escribir libros dedicados a toreros de idéntica condición. Y que lo mismo escribe una crítica, que ilustra un libro de dibujos del inolvidable Luis Claramunt o hacen la rebelde crónica social de una corrida. Laverón pasea feliz por los alrededores de un coso, se apoya en el mármol de la noble barra de la más veterana taberna jerezana y se va a Morata de Tajuña a ver pegar verónicas a un novillero desconocido. Y con él, “Laverónicas”, que acredita una vez más el ingenio y la creatividad del editor, Narciso “Chiqui” Abril, otro tipo de culto de la reciente historia de la edición y de la imprescindible agitación cultural.

Carlos Abella

jueves, febrero 14, 2008

Alfonso Merino ( Jorge Laverón)


Madrid, tierra de toros, es también cuna de grandes toreros. Raros, urbanitas, bohemios, elegantes. Un artista único y genial fue Alfonso Merino.
Los más viejos del lugar recuerdan la figura sin par de Alfonso, el torero del barrio de Pardiñas. De su inmensa torería transmitida de boca a oreja, los jóvenes aficionados tienen a Merino como un héroe, un mito. Vieja leyenda.
Fue en la vieja plaza carabanchelera de Vista Alegre donde Alfonso Merino se reveló. Toreó con una pasmosa suavidad. Un temple mágico unido a un empaque desconocido. Torear despacio, acompasado, erguida la figura. Sin tensión, ni crispación. Natural. Hondo.Profundo.
En un suspiro Merino hizo plaza en Las Ventas: cada novillada, un lleno, un clamor, una expectación, una decepción y otra. El arte puro, la bohemia. "En los campos están comiendo los que van a pagar esta juerga". El 29 de abril de 1956, tarde de confirmación de Marcos de Celis, el genial torero palentino, con Juan Posada, cabeza de cartel, Alfonso Merino cortó las dos orejas. Puerta grande, la puerta de la gloria. No pudo ser. Una grave cornada.
En la barra-barrera de la Cervecería Alemana, estaba el hombre, el torero. Alfonso Merino.
Jorge Laverón (El País 25.05.2007)

jueves, noviembre 14, 2013

Sobre Silverio Pérez (Jorge Laverón)

Silverio Pérez ha sido el torero que mejor ha representado el alma mexicana. Silverio era un indio puro y un torero que transmitía la indolencia, la apatía, de su raza vencida. Cagancho, el maestro gitano, influyó mucho en México, Silverio asimiló el empaque, la dejadez del torero de Triana. El toreo de Silverio fue una confluencia de indio y gitano. Por eso le llamaron el Faraón de Texcogo. A Silverio como representante del alma mexicana le cantó el gran Agustín Lara, pero también el singular artista cubano Bola de Nieve.
Silverio Pérez en España dejó contadas muestras de su arte. Toreó poco -con regular éxito- y además lo impidió la guerra. En México Silverio fue el rival más serio que tuvo Manolete. Rivalizaron, se admiraron e intercambiaron conocimientos.Igual que Joselito el Gallo aprendió de su rival Belmonte, y éste de José.
Manuel Rodríguez, el gran califa cordobés de la posguerra, captó el temple y el elegante desdén de Silverio. El mexicano asumió de Manolo, el toreo de cercanías, el esteticismo, el pundonor. Aquel no dejarse ganar la partida. El grito del pueblo mexicano cuando Silverio y Manolete iniciaban el paseíllo en la México: ¡Silverio no te rajes! No lo hizo. Cortó el rabo.

Jorge Laverón

sábado, octubre 22, 2011

Antoñete


"Antonio Chenel, Antoñete, torero. El mejor. Torero de los toreros. Y figura a los veinte años. Acabado a los treinta. Acabado a los cuarenta. Mito a los cincuenta. Antonio Chenel, desde los años negros al mito. Siempre el mismo, siempre él mismo. El maestro." 
Del libro "La Tauromaquia de Antoñete, de los años negros al mito", de Jorge Laverón
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El maestro Antoñete había cruzado España de este a oeste. De Hellín a Badajoz. Atrás quedó el glorioso torero de 1985 y su emotiva -segunda- retirada en Las Ventas. Corría marzo de 1987 cuando volvió a los ruedos para atravesar la piel de toro. "Me encuentro bien, he descansado dos años; pienso que no debí retirarme en mi mejor momento, por eso vuelvo". Antonio toreó en 1987 unas cuantas corridas. Hizo una campaña corta, gris, opaca. Volvió, descansado, el torero de los años negros, al que seguía un puñado pequeñito de incondicionales. A los dioses del toreo no les sienta bien el descanso. Por lo que en 1988 decidió seguir. En Madrid, en su plaza de Las Ventas, junto a Curro Romero y Manili. De nuevo la verónica, honda, rotunda, clásica. La media tan suya; verónica sobria y recargada a la vez. Y con la muleta, la distancia -el cite de lejos-. El terreno, eso de torear entre las rayas de picar, y el temple. Despacio, la mano baja, el redondo fluido. El natural largo, tan largo, que cuando remataba nadie se acordaba del comienzo. Y el de pecho obligado, sin ratimagos, de pitón a rabo. La tauromaquia de Antoñete: la trinchera, el trincherazo, el ayudado por bajo, rodilla flexionada. Aquella rodilla que Joaquín Vidal proclamó monumento nacional. El molinete, los cambios de mano, el pase del libro... La maravilla del toreo accesorio que en Chenel se convierte en fundamental. La fusión del clasicismo castellano y rondeño con el barroco de Triana. Cayetano, Pedro Romero y Belmonte. Grandeza de un creador. Volvió Antoñete, tras cruzar España, cansado como un dios del toreo, para dictar su penúltima lección magistral. Cosas de torero.

Jorge Laverón (El País, 11/5/2007)

martes, febrero 19, 2008

Dámaso Gómez, torero de culto (Jorge Laverón)

Dámaso Gómez es torero de culto. Ídolo de dos aficiones tan singulares como la de Madrid y la de Barcelona. En el Monumental coso de la Avenida de les Corts de Catalunya, tomó la alternativa en 1953 de manos de Domingo Ortega, otro mito.
El torero de Chamberí, el castizo barrio madrileño, tardó mucho tiempo en tener el reconocimiento de sus paisanos. Fue en 1966 y con toros de Miura. En los años setenta, su poderío ante los siempre peligrosos toros de Lora del Río lo consagró en Las Ventas.
Dámaso Gómez, afincado en Salamanca, donde es una pura leyenda por su extraordinaria forma de tentar, de torear a campo abierto. Se cuentan de él tantas historias, que de pura verdad parecen mentira.
Dámaso, torero largo y completo. Una serie de verónicas en Las Ventas, una tarde otoñal, quedó grabada para siempre en la mente de los más viejos aficionados. Sus pares de banderillas por los adentros, encerrado en tablas, a lo Sánchez-Mejías, el torero de García Lorca, son páginas de la historia taurómaca.
El toreo al natural de Dámaso Gómez, sencillamente, eso: natural. Su última tarde en Madrid, con el pelo blanco como el de su maestro Ortega, fue un compendio de una tauromaquia única.
Torero de culto. Torero de sabios de Salamanca, Madrid y Barcelona.
Jorge Laverón (El País, 5.06.2007)
Nota: copio un comentario de LUPIMON:
¡Qué TORERAZO!
En Las Ventas: 62 toros de 18 ganaderías en 29 corridas, con una salida a hombros (corrida de la Prensa del 71, mano a mano con Chanito, toros de Victorino), 9 orejas (3 a Murteira, 2 a Victorino, otras 2 a Moreno Yagüe, 1 a Miura y otra a Miguel Zaballos), 19 vueltas (cuando había vueltas y tenían más valor que cualquier oreja actual), 2 cogidas … ¡qué tiempos! y ¡que vergüenza torera!LUPIMON
Foto:La fotografía nos la manda LUPIMON y corresponde a la tarde de la alternativa de Dámaso Gómez: Barcelona, 25/may0/53, con el toro Bombonero, nº 7 de D. Alicio Tabernero de Paz. Padrino, Julio Aparicio; Testigo, Manolo Vázquez

miércoles, marzo 01, 2017

Sobre la tauromaquia de Gregorio Tébar "El Inclusero" (Jorge Laverón)


La tauromaquia de Gregorio Tébar "El Inclusero" es sencilla y pura. Excelso con el capote. Gregorio domina las suertes fundamentales: la verónica y la media verónica. La media incluso la interpreta de rodillas. Luego la chicuelina, iniciada como la verónica, adelantando el capote, casi de frente y el leve giro de la cintura, para volver a engarzar el lance.
El toreo de muleta de El Inclusero es más amplio. Tal vez menos excelente, aunque es hondo, elegante -sobre todo-, con la vera artística inconfundible. Así el ayudado por bajo, la trincherilla, el ayudado por alto, el de pecho, el pase del desdén -tan mexicano- el cambiado por la espalda, el molinete ligado en serie de tres, muy suyo.
El toreo fundamental: el redondo con la derecha y el natural con la izquierda. Veamos: en el toreo en redondo con la derecha imprime natural empaque, la mano baja, caído - desmayado- el brazo que no torea. Todo realizado con temple y despaciosidad. Sin amaneramientos. Con leve giro de cintura, no de cadera. Con la izquierda pues lo mismo, el toreo natural en su expresión más clara y pura.
Toreo de valor justo. Deficiente con el estoque. Es uno de los intérpretes más puros del toreo más clásico. En la plaza de Las Ventas logró un gran cartel de "torero de culto" entre los aficionados de más solera, los más exigentes

Jorge Laverón "El Inclusero, 50 años de alternativa" publicado en "Encuentros en Catay Nº 29 "

lunes, febrero 11, 2008

Manolo Vázquez de San Bernardo, Madrid (Jorge Laverón)

Manolo Vázquez, sevillano del barrio de San Bernardo, fue torero de Madrid. Contaba con peculiar gracejo que era de San Bernardo, Madrid. Manolo debutó en Las Ventas en 1950 y puso el toreo de frente, según las crónicas de la época. Su toreo al natural de frente es paradigma del más puro clasicismo.
Manolo Vázquez, torero sevillanísimo, aunó a su gracia natural la esencia del toreo belmontino y una sobriedad castellana que cautivó a la exigente afición madrileña.
Fue indiscutible en las ferias de los años cincuenta. En el San Isidro de 1952 abrió la Puerta Grande en tarde memorable el 24 de mayo. Con él compartieron triunfo el estadounidense Jesús Córdoba, elegante torero nacionalizado mexicano, y el madrileño Julio Aparicio.
Se retiró a finales de los sesenta, pero volvió en 1981, con 50 años a cuestas, para dar y confirmar la alternativa a su sobrino Pepe Luis Vázquez Silva. Volvió Manolo Vázquez Garcés a poner el toreo de frente. Crujió los cimientos de Las Ventas, pero sobre todo puso en pie a la Maestranza de Sevilla. Un día del Corpus.
En octubre de 1983 puso fin a su carrera taurina en la ciudad del Betis. Sevilla, tuvo que ser. Dos tardes de embrujo. De torería cabal. Manolo Vázquez salió por la Puerta del Príncipe y entró por la Puerta Grande de la historia del toreo.
Jorge Laverón (El País 19.05.2007)

jueves, diciembre 19, 2013

Sobre Félix RodríguezI (Jorge Laverón)

Félix Rodríguez fue un genio del toreo. Un torero efímero nacido en Santander, 1905,; criado en Valencia y residente en Madrid, donde murió en el año 1943, de grave enfermedad, de transmisión sexual. Como torero estuvo en activo apenas nueve años. Fue un torero excepcional, prontamente malogrado. Un torero completísimo que se malogró por llevar fuera de la plaza una vida estrepitosa y desordenada.
(...)
Félix Rodríguez fue, tras la muerte de Joselito, el gran "Gallito", el torero que hizo concebir más esperanzas entre los aficionados de llegar a ser un torero de época.
Félix Rodríguez era un hombre inteligente, un torero que transmitió serenidad. Un torero de arte personalísimo. Jamás igualado. Inimitable. Además dominaba todas las suertes. Era valiente, hábil y elegante. Extraordinario con el capote. Magnífico banderillero. Con la muleta era dominador, sensacional con la mano izquierda, y adornado, de magnífica inspiración. Por añadidura fue buen estoqueador.

Jorge Laverón

Nota: Seguirá 

martes, febrero 05, 2008

Silverio (Jorge Laverón)


Silverio Pérez ha sido el torero que mejor ha representado el alma mexicana. Silverio era un indio puro y un torero que transmitía la indolencia, la apatía, de su raza vencida. Cagancho, el maestro gitano, influyó mucho en México, Silverio asimiló el empaque, la dejadez del torero de Triana. El toreo de Silverio fue una confluencia de indio y gitano. Por eso le llamaron el Faraón de Texcogo. A Silverio como representante del alma mexicana le cantó el gran Agustín Lara, pero también el singular artista cubano Bola de Nieve.
Silverio Pérez en España dejó contadas muestras de su arte. Toreó poco -con regular éxito- y además lo impidió la guerra. En México Silverio fue el rival más serio que tuvo Manolete. Rivalizaron, se admiraron e intercambiaron conocimientos.
Igual que Joselito el Gallo aprendió de su rival Belmonte, y éste de José. Manuel Rodríguez, el gran califa cordobés de la posguerra, captó el temple y el elegante desdén de Silverio. El mexicano asumió de Manolo, el toreo de cercanías, el esteticismo, el pundonor. Aquel no dejarse ganar la partida. El grito del pueblo mexicano cuando Silverio y Manolete iniciaban el paseíllo en la México: ¡Silverio no te rajes! No lo hizo. Cortó el rabo.

lunes, enero 25, 2016

Sobre Félix Rodríguez

Gracias a Antonio Pineda doy con esta fotografía de Félix Rodríguez y decido volver a copiar un texto de Laverón  y enlazar a una serie de post dedicados al torero cántabro:

"Félix Rodríguez fue un genio del toreo. Un torero efímero nacido en Santander, 1905,; criado en Valencia y residente en Madrid, donde murió en el año 1943, de grave enfermedad, de transmisión sexual. Como torero estuvo en activo apenas nueve años. Fue un torero excepcional, prontamente malogrado. Un torero completísimo que se malogró por llevar fuera de la plaza una vida estrepitosa y desordenada.
(...)
Félix Rodríguez fue, tras la muerte de Joselito, el gran "Gallito", el torero que hizo concebir más esperanzas entre los aficionados de llegar a ser un torero de época.
Félix Rodríguez era un hombre inteligente, un torero que transmitió serenidad. Un torero de arte personalísimo. Jamás igualado. Inimitable. Además dominaba todas las suertes. Era valiente, hábil y elegante. Extraordinario con el capote. Magnífico banderillero. Con la muleta era dominador, sensacional con la mano izquierda, y adornado, de magnífica inspiración. Por añadidura fue buen estoqueador".

Jorge Laverón

-El toreo de capa de Félix Rodríguez
- Banderillas
-La muleta de Félix Rodríguez



viernes, noviembre 14, 2008

Silverio Pérez (Jorge Laverón)


Silverio Pérez ha sido el torero que mejor ha representado el alma mexicana. Silverio era un indio puro y un torero que transmitía la indolencia, la apatía, de su raza vencida. Cagancho, el maestro gitano, influyó mucho en México, Silverio asimiló el empaque, la dejadez del torero de Triana. El toreo de Silverio fue una confluencia de indio y gitano. Por eso le llamaron el Faraón de Texcogo. A Silverio como representante del alma mexicana le cantó el gran Agustín Lara, pero también el singular artista cubano Bola de Nieve.
Silverio Pérez en España dejó contadas muestras de su arte. Toreó poco -con regular éxito- y además lo impidió la guerra. En México Silverio fue el rival más serio que tuvo Manolete. Rivalizaron, se admiraron e intercambiaron conocimientos.Igual que Joselito el Gallo aprendió de su rival Belmonte, y éste de José.
Manuel Rodríguez, el gran califa cordobés de la posguerra, captó el temple y el elegante desdén de Silverio. El mexicano asumió de Manolo, el toreo de cercanías, el esteticismo, el pundonor. Aquel no dejarse ganar la partida. El grito del pueblo mexicano cuando Silverio y Manolete iniciaban el paseíllo en la México: ¡Silverio no te rajes! No lo hizo. Cortó el rabo.
Artículo de Jorge Laverón publicado en El País el 21.05.2007

miércoles, febrero 06, 2008

Salamanca campera (Jorge Laverón)

"Salamanca campera, tierra de toros, tierra de toreros. Santiago Martín El Viti es la cumbre más grande del toreo castellano, sobrio, puro y serio. El ejemplo del maestro de Vitigudino fue seguido por muchos.
Paco Pallarés, poco tiempo en activo, fue un torero de enorme clase, un maestro, fallecido recientemente, al que todo el campo charro recuerda con admiración.
Agapito, nombre de torero, Sánchez Bejarano, abrió varias veces la puerta de Madrid. Sánchez Bejarano toreaba de maravilla con el capote, suprema elegancia con la muleta. Buen estoqueador. Bohemio. Nadie se explica cómo toreó tan pocas corridas. En el festejo final del Bolsín de Ciudad Rodrigo, su altiva figura de torero miraba con nostalgia, sin rencor, pasadas grandezas.
Magia
José Ignacio Sánchez deslumbró a toda la afición con un toreo personalísimo, basado en una mano izquierda tocada por la magia del temple.
Ricardo Sánchez Marcos, hombre elegante, fino pintor, pudo llegar lejos, ser una figura, vamos.
Andrés Sánchez, en una línea clásica y campera. Triunfó con fuerza en Madrid y en La Glorieta salmantina.
José Luis Ramos, castigado por los toros, es uno de los más genuinos representantes del toreo salmantino. Pureza, sobriedad, belleza.
El tiempo pasa. En el recuerdo permanece la figura de Luis Miguel Moro, de Vitigudino, como Santiago Martín. De todos los grandes toreros de Salamanca, pocos han toreado y torean como el Moro, Luis Miguel."
Jorge Laverón (publicado en El País el 11.06.2007)

lunes, octubre 27, 2008

Luis Segura : el toreo queda (Jorge Laverón)

Frascuelo, en una entrevista que aparece en la página de Las Ventas ,a la pregunta de si se están perdiendo las referencias del toreo, declara:
-Desgraciadamente, sí. En mi caso me he preocupado por conocer la historia del toreo, en conocer grandes toreros que a lo mejor no mandaron en esto pero que torearon con la palma de la mano. Grandes toreros hoy olvidados, como Luís Segura, Rafael Ortega, Antonio Bienvenida…
El pasado viernes Antonio José y yo tuvimos la suerte de mantener una conversación con Frascuelo y este nos habló del gran toreo de Luis Segura.
Luis Segura: El toreo queda
Luis Segura fue uno de los más grandes toreros de Madrid. El diestro de Usera tenía arte para dar y tomar. Algunos dijeron que era amanerado. Algunos, que se consagró tan sólo por un quite. Otros, que fue una moda pasajera. Luis Segura toreaba con arte, elegancia -tan madrileña-, pureza y verdad.
Luis Segura toreaba con la finura clásica de los toreros de Madrid. Buenas maneras, que no amaneramiento. Por chicuelinas quitó como el mejor.
Nunca fue, como envidiosos y frustrados han querido mostrarlo, una moda pasajera. Su forma de vida romántica le llevó lejos de aquí. A las Américas.
Volvió Luis Segura, vencido, en 1974, con su mismo toreo clásico. Vuelta imposible que le costó la muerte en un infausto festival en el serrano Valdemorillo. Había regresado un torero olvidado, ajeno a las modas. Y un infarto cruel acabó con él.
Puerta grande
Luis Segura, el torero grande del barrio de Usera, abrió la puerta de Las Ventas un lejano mayo de 1959. Rafael Ortega, el torero de la isla de San Fernando, y Joaquín Bernadó, el noi de la rietera, le acompañaron en tarde memorable.
Pasa la vida, pasan los años, calladamente se va la juventud. El toreo de Luis Segura queda.

martes, febrero 12, 2008

Toreros colombianos (Jorge Laverón)

Colombia, tras México, es la nación americana que más y mejores toreros ha dado a la tauromaquia. Cesar Rincón, el gran maestro de Bogotá, es el torero más representativo. Este año Rincón se despide del toreo en España. En 2008 lo hará en Colombia. Cinco salidas por la Puerta Grande de Madrid, que bien pudieran ser siete, dan clara idea de su inmensidad como torero. Este abril se despidió de Sevilla con una faena histórica. Pero Colombia ha dado muchos toreros de interés.
Cali, la bella capital del Valle del Cauca; Manizales, con su Feria del Café; Medellín, con su hermosa plaza dedicada a la Macarena, y Bogotá, en su plaza de Santamaría, han parido un importante plantel de toreros. Pepe Cáceres, muerto en el ruedo de Sogamoso, fue el primero. La gran figura nacional que triunfó en España. Luego vino una serie notable de diestros, todos ellos caracterizados por su valor, buenas maneras y clásico concepto. Como Jaime González, El Puno; Enrique Calvo, El Cali; Jorge Herrera. De ellos, El Puno, que reside en Madrid, alcanzó cotas más altas.
Tras la irrupción de Rincón, el diestro colombiano con más proyección es José Gómez, Dinastía. Paco Perlaza también ha dejado alto el pabellón del país en sus escasas actuaciones en ruedos españoles.
Diego González y Ramiro Cadena dejaron grata impresión como novilleros y así Luis Bolívar. Andrés de los Ríos, sobre todo, y Héctor José son los últimos en llegar a matadores. Ramsés Ruiz, hijo de otro buen torero que dejó impronta en España, Alberto Ruiz, triunfa en su tierra, pero aquí aún no ha toreado.
Muchos y dignos sucesores de Cáceres, de Rincón, de El Puno, a los que sólo faltan mejores oportunidades en España. O mejor dicho, más generosidad de los empresarios españoles. El toreo y Colombia lo merecen.
El País 22.05.08- Jorge Laverón

domingo, noviembre 17, 2013

Sobre Gregorio Tebar "El Inclusero" (Jorge Laverón)


Gregorio Tebar nació en Albacete, aunque se considera de Alicante, ciudad en la que se hizo torero y donde reside. El Inclusero, apodo con eco de una bella copla de Don Juan Valderrama, derivó su toreo de un tremendismo inicial a un toreo depurado y estilista. Variado y elegante muletero, pero pésimo estoqueador.

Gregorio ha toreado extraordinariamente con la capa. Un verdadero artífice del toreo a la verónica, heredada en parte de su padrino Antonio Ordoñez.
La verónica de Gregorio, de gran pureza, basada en el cite de lejos, el leve toque, el juego acompasado de brazos y piernas. La hondura y la belleza del lance en su máximo esplendor. Muy personal en la composición y también con algo de pellizco y misterio de los toreros gitanos. Una verónica de “quejío”, de muñecas “partías”.

La chicuelina de El Inclusero no se queda atrás. Superior en belleza a las de Diego Puerta y con tanta técnica como Paco Camino. De nuevo el cite de lejos, muy de frente, las bambas del capote adelantadas, el leve toque, el cambio exacto, el giro despacioso en la cara, las manos bajas, la figura erguida.

Pocos toreros han toreado con el capote como Gregorio. Ha habido y hay grandes estilistas de la verónica, pero mejores que “El Inclu” ninguno, y en la suerte de Manuel Jiménez “Chicuelo” nadie le ha superado en riesgo, técnica, belleza y distinción.

Torero de culto en Las Ventas de Madrid, toreó tres novilladas, cortó cuatro orejas y salió una vez por la Puerta Grande. De matador toreó cuarenta y cinco corridas y cortó seis orejas. La última, el 28 de Octubre de 1990, tras una faena de bellísimo trazo, hondura, maestría y añeja torería.


Jorge Laverón

Vía: Salmonetes ...

lunes, febrero 04, 2008

Antoñete

Vía "Toros y Mas", entro en el blog de "De purísima y Oro" y leo:
Disfruto un video de Antoñete, la muleta planchada. De lila y oro. Una frontera perfecta para cruzar derechito al empaque, cruzar los valles de la rectitud. No hay picos, todo es recto, no hay engaños, ni flirteos con el otro pitón. Geográficamente perpendicular al toro a su línea de embestida. Y esa trincherilla de la torería del mechón en estado puro, todo forma, todo majestuoso. Todo limpio.
Aprovecho para volver a colocar la cita de Jorge Laverón:
Antonio Chenel, Antoñete, torero. El mejor. Torero de los toreros. Y figura a los veinte años. Acabado a los treinta. Acabado a los cuarenta. Mito a los cincuenta. Antonio Chenel, desde los años negros al mito. Siempre el mismo, siempre él mismo. El maestro."
Del libro "La Tauromaquia de Antoñete, de los años negros al mito", de Jorge Laverón.

jueves, febrero 28, 2008

Miguel Márquez (Jorge Laverón)

Miguel Márquez murió como los hombres que son bragados, con la muleta en la mano frente a una vaca astifina. Una tarde de primavera en la marisma mientras soñaba el toreo. Miguel Márquez, el pequeño gran torero malagueño era llamado El León de Fuengirola. Fue Márquez novillero puntero en los años sesenta. Ecléctico, supo unir, gracias a su valor, el tremendismo de Manuel Benítez, El Cordobés, con el clasicismo de su padrino, el maestro Antonio Ordóñez. Unió en su persona lo moderno con lo eterno.
Miguel Márquez tomó la alternativa en Málaga en el célebre 1968 y dominó el escalafón de matadores durante varios años junto al llorado Paquirri y Dámaso González, el Rey del Temple. Apoderados los tres por el mítico José Flores, Camará.
Años después resucitó en Las Ventas ante durísimas corridas de Luciano Cobaleda y Victorino Martín. Miguel Márquez se había convertido en un lidiador sabio y poderoso; luego, como tantos toreros, aparecía y desaparecía de los carteles de las ferias.
Miguel ha muerto joven. Su torería, sin gran reconocimiento, fue apreciada en tardes inolvidables de Las Ventas, de Málaga, de Pamplona. Con la muleta en la mano frente a una vaca astifina, soñaba el toreo. Miguel Márquez, maestro, a la fiesta le falta un León
Jorge Laverón (El País 13.05. 2007)

miércoles, febrero 13, 2008

Antoñete (Jorge Laverón)


El maestro Antoñete había cruzado España de este a oeste. De Hellín a Badajoz. Atrás quedó el glorioso torero de 1985 y su emotiva -segunda- retirada en Las Ventas. Corría marzo de 1987 cuando volvió a los ruedos para atravesar la piel de toro. "Me encuentro bien, he descansado dos años; pienso que no debí retirarme en mi mejor momento, por eso vuelvo". Antonio toreó en 1987 unas cuantas corridas. Hizo una campaña corta, gris, opaca. Volvió, descansado, el torero de los años negros, al que seguía un puñado pequeñito de incondicionales. A los dioses del toreo no les sienta bien el descanso. Por lo que en 1988 decidió seguir. En Madrid, en su plaza de Las Ventas, junto a Curro Romero y Manili.
De nuevo la verónica, honda, rotunda, clásica. La media tan suya; verónica sobria y recargada a la vez. Y con la muleta, la distancia -el cite de lejos-. El terreno, eso de torear entre las rayas de picar, y el temple. Despacio, la mano baja, el redondo fluido. El natural largo, tan largo, que cuando remataba nadie se acordaba del comienzo. Y el de pecho obligado, sin ratimagos, de pitón a rabo.
La tauromaquia de Antoñete: la trinchera, el trincherazo, el ayudado por bajo, rodilla flexionada. Aquella rodilla que Joaquín Vidal proclamó monumento nacional. El molinete, los cambios de mano, el pase del libro... La maravilla del toreo accesorio que en Chenel se convierte en fundamental. La fusión del clasicismo castellano y rondeño con el barroco de Triana. Cayetano, Pedro Romero y Belmonte. Grandeza de un creador. Volvió Antoñete, tras cruzar España, cansado como un dios del toreo, para dictar su penúltima lección magistral. Cosas de torero.
Jorge Laverón (El País, 11.05.2007)

viernes, febrero 20, 2009

"Don Joaquín" (François Bruschet )

Vía Pgmacías:
De vez en cuando es conveniente tirar para atrás para ejercitar la memoria, y recordar con emoción a quien ejerció con dignidad, independencia, valor y maestría la crónica y crítica taurina. A ver si acaso cunde el ejemplo incluso entre aquellos que hasta a veces se atreven a mancillar su nombre.
En recuerdo y homenaje del maestro Joaquín Vidal, ahí va la reproducción de la entrevista realizada por Francois Bruschet publicada en su día en la web camposyruedos.com
“Don Joaquín”No es difícil, para cualquier aficionado que haya visitado España y sus ferias, encontrarse con un periodista taurino en alguna parte, ya sea en un bar, saliendo de la plaza o en el metro. Es muy fácil empezar a hablar con él e intercambiar puntos de vista en estas circunstancias. Algunos de los más conocidos toman parte en tertulias en algunos hoteles de lujo, el mismo día tras la corrida. Paradójicamente, el más conocido, el más leído y el más admirado y controvertido de los críticos de hoy se autoexcluye de este círculo de actividades. Algunos de sus colegas – que no se distinguen precisamente por su deontología profesional – se sienten obligados, año tras año, a denunciar sus excesos y sus rarezas, soslayando, por otra parte, las cuestiones taurinas más importantes. Es importante tener en cuenta que rara vez concede entrevistas y jamás ha sido visto relacionándose con los toreros o gente del toro. Hay miles de historias sobre él, cada cual más sorprendente. Hay abundantes rumores, intentando dar una imagen de él como de un monstruo, apestado, irracional, corto de entendimiento y hostil. Se ha llegado a decir de él que esta criatura insociable no iba a las oficinas del periódico, ya que le disgustaba la compañía de otras personas. Se dice que escribe las crónicas de las corridas de Madrid en un garaje apartado, cerca de la plaza de las Ventas, antes de mandarlo por fax al periódico donde, se supone que, es el jefe de la sección taurina ¡Qué cuadro más extraño, qué figura más triste! Sin embargo, debo confesar que la incisiva pluma de Joaquín Vidal fluye siempre con buen humor y me ha proporcionado gran placer durante años. A pesar de esta siniestra reputación, me sentía incapaz de resistir a las ganas de conocerlo más profundamente.
La primera persona que encontré, que conocía a Vidal y me habló de él, fue un compañero suyo, Carlos Manuel Pereletegui. Durante una tarde memorable, en una preciosa ciudad como Salamanca, Carlos Manuel me habló de amigos y publicaciones comunes. Siguió hablando cariñosamente de sus colaboraciones en un periódico nacional, “El País”, radicado en Madrid. Cuando le comenté que el crítico de “El País” parecía un amargado me replicó con una amplia sonrisa : “No, Joaquín no es, de ninguna manera, un amargado. Todo lo contrario, es un buen aficionado”. Marisa Arcas, que recientemente ha formado parte del equipo de “El País”, me ha hablado de los amplios conocimientos y del buen humor de su nuevo jefe, además de su gran profesionalidad. Jorge Laverón, que hizo su aprendizaje bajo los ojos vigilantes de Vidal, recuerda algunos hechos memorables que pudieron llegar a provocar daños irreparables y que sin embargo no pasaron de ser anecdóticos. Se organizó una reunión para mí, una vez que la edición del día siguiente ya se había cerrado, para que yo pudiera hacerme mi propia opinión sobre este “aficionado”.
Ante todo, merece la pena decir que Joaquín Vidal fue amistoso y agradable. Le hizo mucha gracia cuando le conté la imagen que teníamos de él, a partir de las diferentes historias suyas que se contaban. Ya conocía la mayoría de ellas, a excepción del rumor que le describía como uno de los mayores accionistas del periódico. Ésta es la explicación, dada por algunos, para que siguiese permaneciendo en el periódico, a pesar de las numerosas presiones y campañas contra él. Ante todo, debe decirse que el tono general de sus escritos denota su apasionamiento, en contraste con la frialdad del resto, los “taurinamente correctos”, que desafortunadamente es el estilo en boga de la mayoría de escritores que trabajan en el mundo de los toros, hoy en día.
Nunca deja de sorprenderme lo que dice la gente!. Cuando se fundó El País es verdad que se ofrecieron acciones. Esto sí que fue cierto, pero fue exclusivamente como una muestra de cortesía. De esto a describirme como uno de los propietarios del diario, eso no se tiene en pie. En lo concerniente a mi propia independencia dentro del periódico, déjeme decirle una cosa. Durante muchos años escribí una columna en la contraportada. Con el estilo de un columnista, ofreciendo comentarios sobre noticias escribí, en términos generales, sobre todo tipo de asuntos. Cuando la guerra del Golfo estalló, “El País” tomó una clara posición editorialista. En mi columna expresé exactamente la opinión contraria. Nadie del periódico me hizo jamás comentario alguno, nunca tuve sensación de la más mínima presión, ni escuché ninguna protesta.Lo mismo puedo decir en cuanto a la sección taurina. Obviamente, si me tengo que meter con un torero, o al revés, quedaría como alguien con una rabieta de niño contre él o como un ferviente partidario suyo y las cosas no hubiesen seguido por el camino que han tomado. El problema es que algunas personas pueden llegar a sacar conclusiones generales de lo que pueda decir en una determinada crónica. Cuando, tras una corrida concreta, escribo que fulano estuvo desastrosamente mal es solamente un comentario de ese evento particular, en un momento dado, no es una sentencia sobre la dirección que un individuo está siguiendo, o de su carrera, o de sus cualidades fundamentales. Es verdad que algunas personas tienen problemas en aceptar esta idea. El problema se incrementa cuando hablas de las “figuras”, cuando son devaluadas por la pobre calidad de los animales a los que se enfrentan. Hay gente que cree que la he tomado con Ponce, o Joselito, pero esto no es verdad. Fui uno de los primeros en hablar bien de Ponce, cuando se encontraba en sus albores de novillero, aún antes de que los periodistas de Valencia le hubiesen descubierto. Lo mismo sucede con Joselito. Y ¿qué está pasando hoy en día? Cuando les veo torear lo hacen con animales que están la mayor parte del tiempo en el suelo y parecen incapaces de mantenerse de pie. Todas las tardes es lo mismo. ¡No les puedo poner en un pedestal cuando están la mayoría de las tardes matando toro inválidos!Hay algo de verdad en la historia del garaje cerca de las Ventas. Por razones prácticas y buscando un poco de paz y tranquilidad, hace años me presentaron a los propietarios de un conocido garaje. Yo sólo voy ahí para escribir mi crónica, que me lleva unos veinte minutos. Poco a poco fui intimando con estas gentes. Un día me prestaron una vieja máquina de escribir, con unas extrañas teclas. Cuando ya he escrito mi crónica me voy directamente a mi despacho del periódico, ya que soy el responsable de editar la sección taurina completa y todo lo que contiene. Por tanto, puede usted comprobar que esas personas que dicen no verme en la oficinas del periódico, o no saben o están mintiendo. Soy, probablemente, una de las personas que más tiempo permanece allí. Como tengo la total responsabilidad de la sección taurina, he seleccionado personalmente a todos los corresponsales, excepto el de Barcelona, que parece estar haciendo un buen trabajo. Mi primer colega fue Jorge Laverón. Mientras pienso en esto, creo estar en lo cierto si digo que, de los críticos de Madrid, sólo Jorge, Vicente Zabala sr. y yo han frecuentado las gradas de las Ventas desde su niñez”.*Háblenos de su niñez y de cómo se acercó al mundo de los toros – Aunque nací en Santander, siempre he vivido en Madrid, donde mi padre asistía a todas las corridas de las Ventas. Me llevaba con él desde que tuve cuatro años de edad. Mis recuerdos de aquel tiempo tan lejano están muy borrosos. Mi padre nos dejó cuando tenía catorce años. Esto me apartó de los tendidos durante un tiempo. Pero tras unos meses, volví a frecuentar la plaza de nuevo y llevé a muchos amigos. Algunos, consiguientemente, se hicieron buenos aficionados también. Al mismo tiempo, me hice gran aficionado al teatro y un visitante asiduo a los de Madrid. También leía intensamente. Y esto continuó hasta que me casé y empecé a ejercer mi carrera profesional. Me considero un crítico que critica. Pero también un crítico sensible. Siempre he querido mantener un interés y un respeto a la fiesta, así como mi afición por ella. El problema con el estado actual de la misma es que están ocurriendo cosas absolutamente intolerables. Es totalmente inaceptable que los toros se caigan, pero el público de hoy ya no reacciona ante esta situación. La empresa saca un animal débil y mutilado, que es masacrado en varas y nadie dice una palabra. ¡Hombre, esto es un espectáculo totalmente repugnante!*¿Y cuál cree usted que es la causa del debilitamiento de los animales? – Honradamente, no tengo ni idea. No creo que se pueda culpar al campo de la escasez de casta brava. Y sigo insistiendo en que no creo que las caídas de los toros se deban a falta de casta. Déjeme explicárselo. Fijémonos en una vaca lechera. No hay nada que tenga menos casta que ua vaca lechera. Soltemos esta vaca en una plaza y seguro que no se caerá. Mugiría, saltaría al callejón o hasta se tiraría al suelo, pero no se caería. Sin embargo, las caídas de los toros de lidia son comunes, constantes y ocurre en la mayoría de las plazas casi sin excepción y no es por falta de casta ¡Es un fraude! No me pregunte qué tipo de fraude, porque no lo sé. Añada a esto que estos toros flojos acuden al caballo, a veces repiten y algunas veces hasta derriban. Éstos no son signos de falta de casta, porque sí que quieren pelear, pero no pueden.*En “El País”, raras veces se hacen entrevistas a toreros o celebridades taurinas ¿Por qué? - Porque todos somos profesionales y nuestro trabajo es suministrar noticias. Hoy en día, los taurinos no tienen nada que decir. No tienen las cualidades pintorescas de antaño. Si nos subiésemos a ese carro particular ¿qué ocurriría? Los taurinos vendrían y nos darían muchos y grandes abrazos, diciendo que aman a todo el mundo y que todo está perfecto. Este tipo de periodismo no me interesa. Con respecto a los lectores...no quiere esto decir que no entrevistemos cuando se presenta la ocasión o cuando unas determinadas circunstancias nos hacer creer que puede ser interesante hacerlo. Este año, por ejemplo, he entrevistado a Fernando Cuadri y el año pasado a Jaime de Pablo Romero. Y déjeme que le cuente algo más. Lo que pasó con la Fundación Pablo Romero refleja la falta de sinceridad y de honestidad de los taurinos. En los tiempos en que los toros de Pablo Romero salían mansos, el propio ganadero pensaba que yo la había tomado con él. Varios taurinos se tomaron la molestia de extender la idea de que yo tenía algo en contra de Pablo Romero ¡hasta que le odiaba! Lo único que estaba diciendo era la verdad de que sus toros estaban saliendo mansos Una vez más, todo tipo de cosas fueron dichas contra mi! Todas las personas de derechas dicen que soy de izquierdas. Todas las que son de izquierdas que soy de derechas. Para gente felizmente casada, con vida familiar, yo era un divorciado. Para gente divorciada, yo era...no se qué. Siempre la misma historia. Estoy encasillado en todas las categorías, desde el peor de los anarquistas hasta un santo, tipo San José. Algunas personas quieren hacer creer que estoy clamando porque llegue el fin del mundo...pero volviendo a Pablo Romero, cuando necesitó ayuda me fui a Sevilla, a su ganadería, a hacerle una entrevista. Le demostré mi apoyo a la Fundación Pablo Romero en las columnas de “El País” ¿Y qué hicieron los taurinos en estos tiempos difíciles del ganadero, esos mismos que daban abrazos a Pablo Romero en otros tiempos? ¡Absolutamente nada! Ni levantaron un dedo por él. Ni los taurinos, ni aún menos sus colegas, los ganaderos. Me comunicaron que fueron ustedes, los franceses, los que más apoyaron el proyecto.*Por lo tanto, entonces usted permanece significativamente apartado de la gente del mundillo taurino – No, en verdad, no...Estoy en buenas relaciones con varios de ellos, pero tiene usted que comprender que son relaciones profesionales. Sería una gran equivocación tener una relación de amistad con ellos. Cuando tengo que relacionarme con el jefazo de un importante banco o con el Director de la Compañía Telefónica, no entablo una estrecha amistad con él. Yo estoy en mi papel de periodista y ellos en el de directores de sus empresas.*¿Cómo considera usted la evolución del público de Madrid y que opina de los ataques al tendido 7? – Parece que el público de Madrid está evolucionando negativamente. En el tendido 7 hay algunos imbéciles pero, en general, los aficionados del tendido 7 y su lucha por la verdad e integridad es excelente y por tanto, yo salto inmediatamente en su defensa. Afortunadamente, gracias al público del tendido 7 (y algunos, pocos, de los tendidos 8 y 4) se mantienen los niveles mínimos exigibles en el ruedo de la primera plaza del mundo. Pero el día en que consigan que desaparezcan las voces del tendido 7 – y ese día llegará desgraciadamente – podrá usted decir ¡adiós a la plaza de Madrid! La Ventas se convertirá en otra plaza parecida a Valencia o a Benidorm. Es muy triste escuchar a los taurinos y sus lacayos comentar que el público del 7 no tiene respeto a los toreros. En un partido de fútbol, cuando el balón entra en la portería es gol. Y eso es todo. El equipo que marca más goles gana el otro pierde. No hay discusión. Pero en los toros es bastante más distinto y el público tiene un gran papel que jugar en el espectáculo. Cuando un aficionado grita “el pico...” a un torero, está haciendo un comentario sobre su forma de torear. No existe, de ninguna manera, falta de respeto a un ser humano. La prueba es que si el citado torero corrige el uso del “pico” y comienza a torear “como Dios manda”, el mismo aficionado, un instante después gritará “olé...”.Esta es la esencia de este espectáculo: las palmas y los pitos. La fiesta es lo que el público juzga que es : bueno, malo o regular. Esta es la razón por la que es esencial que el público se exprese. Aquellos a los que les gustaría que el público se mantuviese callado, como si fuesen una masa anodina, están defendiendo las posturas corruptas de una parte interesada.*Como resumen, ¿cuáles son los toreros y ganaderos que más le han impresionado a lo largo de su carrera? – Hay muchos y sería imposible nombrarlos a todos. De los ganaderos, tengo una grata memoria de Graciliano Pérez Tabernero. La ganadería que más me ha impresionado es la de Isaías y Tulio Vázquez. Victorino, en mi opinión, es el mejor criador de toros. El mal momento que pasó aún sigue siendo un misterio para mí. Pero, todavía, creo que es el mejor. Sabe más de toros que todos los toreros y todas las empresas juntos. Es también impresionante en el tema del toreo. Era un buen aficionado antes de ser ganadero. Dicho lo anterior, cuidado con Victorino. Tiene una personalidad verdaderamente apasionante. Cuando me enteré de su compra de los “patas blancas” de Barcial le pregunté el por qué de su elección, y me contestó que “cuando un toro tiene una personalidad externa tan acusada como ésta, tiene que haber casta en su interior”. Luego le pregunté por qué no había comprado la ganadería de Concha y Sierra y me juró que la única razón fue que había llegado demasiado tarde.Con respecto a los toreros, ha habido muchos también pero, sin lugar a duda, yo diría que Antonio Bienvenida. Es el que ha interpretado el arte de torear de la manera que yo lo hubiera hecho. Recuerdo haber visto en Madrid verdaderos monumentos al arte de toreo realizados por este hombre.Y con esta sentencia nos retiramos de nuestro anfitrión quien, con un toque de humos final, nos rogó que “no nos olvidásemos de relatar a nuestros lectores la manera tan cortés con que nos había recibido y que en ningún momento había dado muestras de mal humor o agresividad hacia sus entrevistadores”. Y yo estoy muy contento de poder confirmarlo aquí. Joaquín Vidal es realmente tan buen aficionado como Carlos Manuel Pereletegui me había dicho. Pero, sobre todo, después de esta reunión nos quedó la impresión de haber contactado con un gran profesional, con un periodista de primer orden, cuyo talento no se limita solamente a nuestra pasión compartida de los toros. Hace tres o cuatro años me encontré por casualidad, durante la feria de San Isidro, con un conocido crítico español. Hablamos sobre la feria y sobre temas taurinos, mientras disfrutábamos con unas copas de manzanilla. En esos momentos, los aficionados y periodistas con libertad de expresión estaban siendo atacados por los taurinos. Pregunté a mi amigo lo que pasaba de las presiones ejercidas sobre el crítico de “El País”. Con un sentido del humor típico de Madrid, mi amigo contestó : “¿De verdad? ¿Los taurinos están amenazando a Vidal? ¿Y por qué?-Por lo que está escribiendo, claro, ¿por qué si no? - Pero los taurinos no leen lo que Vidal escribe -Posiblemente no, pero ¿está usted seguro? - Pues claro que no leen a Vidal. De todas formas, aunque le hubiesen leído, son demasiado estúpidos para entender el castellano castizo de don Joaquín”