sábado, mayo 20, 2017

Novena de feria



Seis ¿toros? De Puerto de San Lorenzo para Castella, Talavante y Javier Jiménez

No eran toros bravos los del Puerto, eran birriosos marrajos sin casta y sin fuerzas, sin trapío para presentarlos en Madrid, intoreables, los que han aguantado en el ruedo movían la cabeza peligrosamente cuando llegaban a la muleta sin pasar y así el sexto ha cazado a Javier Jiménez en una aparatosa cogida que le ha llevado a la enfermería y ha sido matado con acierto por Castella. Esperamos una pronta recuperación para el torero de Espartinas y valoramos positivamente su actitud frente a los dos marrajos que le han correspondido.

El primero ha sido devuelto por inválido o algo así porque se ha echado después de salir del caballo y caerse y ha sido sustituido por el primer sobrero de Buenavista, un torete corretón y noblote al que Castella ha sacado el partido que tenía e incluso se ha pasado de faena con un importante arrimón paseándose el toro muy despacio entre los muslos que tenía entre los cuernos, una pequeña petición de oreja no ha cuajado y el torero no se ha dignado salir al tercio a recibir el aplauso. Lo ha intentado también con el cuarto pero la mala calidad del marrajo le ha impedido realizar debidamente su cometido.

El quinto también ha sido devuelto, así como el segundo sobrero de Torrealta que le ha sustituido temporalmente y ha sido devuelto igualmente por evidente invalidez, el tercer sobrero del Conde de Mayalde y con 577 kilos ha sido el único que no ha sido protestado de salida y ha dado muy buen juego con una embestida noble y metiendo la cara en la muleta de Talavante que cuando la plaza estaba despistada hablando de sus cosas ha iniciado una faena de fuste basada en la mano izquierda pero intercalando importantes redondos y rematando con una soberbia estocada que ha derribado al toro con rotundidad.
Talavante ha logrado en un momento mágico atraer la atención de toda la plaza, se ha hecho el silencio y se ha vuelto a estar pendiente de lo que ocurría en el ruedo, ya nadie podía sino atender con los cinco sentidos el prodigio de un torero sometiendo a un toro bravo.
Oreja para el valiente torero que ha levantado la tarde que se deslizaba hacia el abismo y quizá la feria que parece sumida en matar de cualquier manera bueyes de carreta y necesita toros bravos para el lucimiento de quienes se juegan la vida para desarrollar su arte.

Dos buenos pares de banderillas de Trujillo y también del Algabeño, aunque la peligrosidad del toro, el mismo que ha cogido a Jiménez, le ha impedido lucirse en la medida a que acostumbra.

Jandro

viernes, 19 de mayo de 2017

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