jueves, noviembre 03, 2016

Otoño Cultural taurino de la Peña El Quite de Logroño

Este año 2016 celebramos el IV Centenario de la muerte de un español universal y padre de la novela moderna, el gran Miguel de Cervantes, motivo por el cual en la Asociación Cultural Peña Taurina El Quite de Logroño, en colaboración con Ibercaja Obra Social, Ayuntamiento de Logroño, y Gobierno de La Rioja, ha organizado un ciclo de conferencias que muestra el maridaje perfecto que existe en Literatura y Tauromaquia.
Las conferencias tendrán lugar el Centro Cultural de Ibercaja en Logroño (c/ Portales 48) a las 20:00 horas y con entrada libre. La programación es la siguiente:
1.-“Diálogo entre un poeta y un torero”, con José Luís Pérez Pastor y Javier Marín. Sábado 12 de noviembre.
José Luis Pérez Pastor ha compaginado su profesión, la enseñanza de la Literatura y la Lengua Española, con la publicación de varios libros de poemas. En la actualidad es senador por La Rioja. Javier Marín es uno de los novilleros triunfadores de la temporada pasada con exitosas actuaciones en plazas como Madrid o Pamplona, cortando una oreja en ambas. Su tiempo lo reparte en su formación como torero y sus estudios de Filología Hispánica, donde está cursando el último año.
2.-“Critica taurina 2.0. De Joaquín Vidal a nuestros días”. Sábado 3 de diciembre. 
Joaquín Vidal, periodista, dirige el diario on line Estrella Digital. A lo largo de carrera profesional ha trabajo en otros medios, como Interviú. La crítica taurina es un auténtico género literario que alcanzó la excelencia con su padre, el recordado Joaquín Vidal, crítico taurino del diario El País, escritor en palabras de muchos deslumbrante, dotado de un inteligente sentido del humor. Fallecido en abril del 2002, su maestría se antoja insuperable y su recuerdo se agiganta en la memoria de los aficionados por su labor en pro de la integridad de la fiesta. En palabras del maestro Esplá "Joaquín tuvo la virtud de interesar a los intelectuales por el mundo del toro. Mucha gente a la que no le gustaban como espectáculo leía sus crónicas. Él creó esa complicidad de la que estaba huérfana el toreo. Aunque sólo coincidí con don Joaquín un par de veces, me sentía identificado con él por su escepticismo y recelo hacia el taurino profesional. Su sorna castiza me recordaba a Ramón Gómez de la Serna, incluso escribiendo. Esa pluma voraz captaba y resumía cualquier situación en un par de renglones. Me reí mucho con sus crónicas en las que, sin faltar nunca el respeto a los toreros, era capaz de convertir en jocoso lo que no tenía remedio. Añoraremos mucho su pluma, porque no aburría nunca".
Pintura: "El quite" de Chávez Morado

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