martes, noviembre 01, 2016

Frascuelo en lo de La Orson (Óscar Escribano)

Con un vocabulario ya en desuso, con ademanes de puro castizo, acompasado por gestos que reforzaban un discurso conocido por todos pero ignorado por la mayoría, un discurso torero de palabras ya difuntas, con un silencio de ópera, Frascuelo nos transportó a un  tiempo que se paró hace cuarenta años,  y reconoció lo bonito que era  para él hablar de toros en un sitio así, “aunque parezca que estamos en un búnker de refugiados, como si fuésemos tránsfugas".
(…)
“Las dos cosas más importantes de la vida son parir y darle seis muletazos a un toro en Las Ventas. Y yo sólo puedo hacer una de ellas”.
“No es lo mismo movilidad que desplazamiento. El toro de antes se desplazaba, y te aguantaba diez, luego ya no podías darle ni uno. Lo de ahora se mueve. Pero es otra cosa”.



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