Desde hace más de veinte años, se viene dando por bueno todo lo que sale por chiqueros. Para ello los públicos aceptan todo aquello que las exigencias de las figurillas del toreo moderno, obligan a comprar a los empresarios, previo convencimiento de estos torerillos a los ganaduros a través de sus conversaciones en los tentaderos y de los plumillas vendidos al taurineo y que en las últimas décadas, han sido casi todos.(...)
Para saber que es un toro bravo o como saber si en el ruedo hay un toro bravo.-Pinchar aquí-
Foto: Toro "Aguardentero" de Prieto de la Cal . La foto es de Campos y Ruedos
martes, octubre 08, 2013
Sobre José y Juan
También aprendí muchísimo de ver torear a aquellos dos grandes colosos que hubo en mi juventud, coincidiendo con los comienzos de mi aprendizaje. José y Juan.
El primero, por su sapiencia al dar a cada toro la lidia adecuada a su condición. Belmonte, porque, con su sorprendente ineptitud, impuso una forma de torear en terrenos hasta entonces inaccesibles con aquel toro, al que tomaba en larga arrancada, cargaba la suerte al embarcar al toro en el engaño, embrocándose una y otra vez y volviendo siempre a cargar la suerte con la pierna contraria, para ligar los pases
Marcial Lalanda
Ilustración: Carmen Romero
lunes, octubre 07, 2013
Más sobre la actuación de Antonio Ferrera
Lo bonito que hizo Ferrera fue recoger al toro sin intermediar pausa el distraimiento del animal a la salida del caballo. Muy atento, a la antigua, es cierto. Pero lo que se dice torear, no dio ni un pase bueno. Ni con la ejecución en banderillas, todas al retorcimiento y al desahogo; ni con el misterioso trance de poner el capote a modo de carpa en los medios que no sirve para nada salvo para darse mucho pote; ni con la muleta siempre retrasada, muy ventajista, jugando al péndulo y al escondite; ni cuando mató, después de pinchar, en un reventón que expuso como si fuera Lagartijo que hiciera rodar al toro en doble vuelta de campana; ni cuando le dio por el símil de los viejos diestros de antaño que se sentaban en el estribo y tan campantes esperaran que se les izara al cielo.Paz Domingo ( -Aquí su crónica-)
Se esperaba a Ferrera con cierto buen ambiente, esperando que regresara aquel torero serio y pendiente de la lidia, deseando que hubiera dejado de lado sus exhibiciones atléticas. Pero todo se quedó en un absurdo repertorio de posturas y modos de hacer extremadamente histriónico, que se llevaba por delante cualquier posible fundamento de la lidia. Banderillas a toro muy pasado, errores garrafales al clavar, faenas largas sin caer en cómo son las condiciones del toro. Como en su primero, que no tenía un pase o el cuarto, al que le dio banderazos a granel, abuso del pico, trallazos destemplados, ahogando al animal y desesperando al personal. Vamos a ver si se relaja y vuelve a ese espejismo de los últimos meses, aunque está claro que él se defiende mejor en el barullo.Enrique Martín ( - Aquí su crónica-)
Nota: Salvando, por ejemplo, las excentricidades, sobre todo en banderillas; decir que a mi me gustó Ferrera
Un quite de Antonio Ferrera
"Hacer el quite es quitarle (al toro) de donde está. ¿De dónde hay que quitar al toro en la suerte de varas? Hay que quitarle del caballo."Gregorio Corrochano
Foto: Tierras Taurinas. Ferrera ayer ante un toro de Adolfo Martín
Ferrera con "Madroñito" en Las Ventas
Eso es, justamente, lo que hizo Ferrera con su segundo, Madroñito, número 8, que es un toro que a base de estar con él, incluso del juego del largo tercio de banderillas, fue puliendo su inicial brusquedad y sacando una boyantía que en ningún momento había demostrado. Con ese toro Ferrera dio una buena lección de lo que es un torero asolerado, sin prisas, como aquel que dice un torero que ya está un poco al margen de la vorágine del día a día y que, al cabo de tantos años, cree en sí mismo. Hay un par o tres de detalles de mucho valor, como cuando se va a los medios a recibir con un oficio impecable a ese toro, o cuando se queda con él sujetándole en los medios a un palmo de distancia mientras el penco va a su sitio, o una espeluznante chicuelina, todo improvisación, cuando el toro sale de naja, huyendo del castigo del de la lanza, o unos suavísimos derechazos sin la ayuda en el 10, que pudieron traer la evocación de otro Juan Mora otoñal. Los ignorantes dirán que era cosa del toro, pero yo más bien creo que ese toro lo labró el torero, porque me da la impresión de que todo lo que le hizo se lo hizo bien, es decir, de manera adecuada al interés que él perseguía. A la muerte de este toro se manifestó una extraordinaria división de opiniones, fortísima división entre los que decían ‘oreja si’ y los de ‘oreja no’. A mí las orejas ésas me importan un bledo. Ya podían quitar esa birria de galardón. En su primero, Escribiente, número 71, un imponente cárdeno, puso un par de banderillas por los adentros de grandísima exposición.José Ramón Márquez (Aquí la crónica completa)
Fue el milagro de la ilusión, la confianza, la firmeza y el poderío lo que permitió que Ferrera, muy seguro ante su dificultoso primero, aprovechara de principio a fin la sosa nobleza del cuarto, con el que se sintió héroe y artista en una actuación completísima. Lo recibió a la verónica, lo sacó del caballo por airosas chicuelinas, banderilleó con facilidad e inteligencia, y dibujó una faena de menos a más que alcanzó su punto culminante cuando abandonó el estoque simulado, se relajó, muy asentado en la arena, los pitones oliéndole los muslos, y dibujó muletazos por ambos lados templadísimos, largos, preñados de gracia y empaque, y tres naturales brillantes, enterrada ya la espada, un instante antes de que el animal exhalara su último suspiro.Antonio Lorca
Fue toda una secuencia bellísima, un chispazo de genialidad de un torero que mejora sensiblemente con el paso del tiempo.
Antonio Ferrera, digámoslo pronto, estuvo bien. Le sobraron excentricidades, sí, pero eso forma parte de su personalidad, bendita personalidad en el toreo uniforme de hoy en día. Pero el extremeño salió a por todas, hubiese o no toro apto para el lucimiento. Con el capote salió a los medios a saludar a sus toros, ya fuera al parado primero como al huidizo cuarto. Cuidó de dejar largos y colocados a los toros en el tercio de varas. Hizo quites al caballo, en sus toros y en los de Fandiño, pero quites en toda la extensión de la palabra, sacándolos él mismo del peto, incluso instrumentando chicuelinas en la salida, como hizo en el cuarto. Y con la muleta nada podía hacerse con el insípido primero y toreó con cadencia y pases largos, al natural con ambas manos, a un "Madroñito" que yendo a más desde su huidiza y mansa salida, acabó regalando unas embestidas lentas, humilladas y profundas, asaltilladas en suma, que aprovechó Ferrera, bien es cierto que demasiado en corto. Muy acertado también con los aceros, sobre todo en una gran estocada por derecho a ese quinto, después de pinchar en todo lo alto. Oreja, pues, merecida y pedida mayoritariamente.Cadahalseño ( -Aquí su crónica -)
¿Qué hubo cosas que no gustaron? Sin duda; como también es preciso subrayar que las hubo interesantes y meritorias. Creo que a prácticamente nadie pudo gustar la rechifla de lo del capotillo para arriba y para abajo en banderillas, ni el intento de poner un par de dentro a fuera sin culminación alguna, ni el esperpento del segundo par en dos tiempos, mientras huía el diestro; quizá no gustó el inicio de faena, o lo que tardó en darse cuenta de las bondades del bicho; pero hubo cosas interesantes con capote y muleta, y la estocada –tras el pinchazo por arriba- fue de buena ejecución y más que aceptable colocación (sólo algo desprendida, no mucho)Rafael Cabrera (-Aquí su crónica-)
domingo, octubre 06, 2013
sábado, octubre 05, 2013
Se reveló el toreo natural
Se reveló el toreo al natural. Surgió el milagro en aquella izquierda prodigiosa que permanecía encerrada en el recuerdo. A la mente regresó la memoria y El Cid se acordó de sí mismo, de un tiempo que había quedado lejano y de la interpretación de la más hermosa manifestación torera de naturalidad, una cualidad soberbia que se nace del instinto, vive del pulso controlado del ritmo, se nutre del movimiento templado, se impone por verdadera y se expande en elegancia sin igual.(...)Paz Domingo ( Aquí la crónica completa)
Andrés de Miguel (Aquí su crónica completa)Cuan bello es el toreo puro, ejecutado con convencimiento y con relajación, seguido con asombro en los tendidos, jaleado por aficionados y público. Quizá sorprendente para muchos como yo, que no creíamos capaz a El Cid de remontar su toreo de dudas e inquietudes, y deslumbrante para otros que quizá no alcanzaron a ver su época esplendida hasta 2007.Un resplandor de belleza de una completa faena de muleta montada con la izquierda, sin pruebas, que empieza citando con distancia, recogiendo al toro con riesgo y rematándolo para no tener que rectificar ni perder pasos. Naturales largos, ligados y no hilvanados, esplendidos de factura y colocación. Para mi percepción, el último de la segunda serie un auténtico monumento.
Foto: Tierras Taurinas
El toreo es grandeza
Grande. Muy grande. Así es el toreo que se basa en la verdad, el toreo que nos enseñaron y que machaconamente la crítica seria trata de convencernos de que ni es posible ni lo hemos visto. Grande Manuel Cid hoy en Las Ventas con el único argumento posible que un hombre puede poner sobre la arena de una plaza de toros: el toreo. Todo lo que uno busca en una plaza de toros lo ha traído esta tarde Manuel Cid a la blancuzca arena de la monumental: la naturalidad, el gusto, la entrega, la torería, el mando, el conocimiento, el clasicismo. Todo ensamblado gracias a una muñeca prodigiosa y a la firme decisión de no ceder la posición, de echar la muleta a la cara del toro, de llevarle toreadísimo, atado a los vuelos de la muleta, de rematar los pases de manera canónica, demostrando la veracidad del aserto deRafael el Gallo cuando decía que «lo clásico es lo arrematao, lo que no se pué hacer mejor». Inmejorable Cid empeñado en arrematar su faena y en darnos un fresco vaso de agua clarísima a los que llevamos años vagando en el desierto de la vulgaridad, de las ruedas de molino, de los hallazgos graciosos que sirven para enmascarar la incuestionable verdad del toreo eterno, del toreo que Manuel Cid ha traído hoy a Las Ventas con el fin de enseñar al que no sabe, de desenmascarar a los que mienten de forma interesada, confundiendo a las gentes, haciéndoles ver que el toreo es otra cosa distinta a esto de hoy.José Ramón Márquez (Aquí su crónica)
El Cid volvió con la muleta en la mano izquierda, para recordarnos lo que fue: el torero de trazo largo, mucho vuelo y muñecas prodigiosas que nos emocionó años atrás. ¡Y cómo volvió a rugir el quiosco venteño en esta tarde de toreo caro al natural! La gratitud con El Cid de Salteras será eternaGloria Sánchez Grande ( Aquí su crónica )
Rafael Cabrera ( Aquí su crónica )Y es que, probablemente, haya sido la faena más bella e importante de los últimos años en Las Ventas. ¡Lástima de mellada Tizona, de Colada mal templada!Y Manuel toreó. No sé quizá cómo contárselo porque, el toreo cuando se ve, cuando te hiere los sentidos y el entendimiento, el corazón y la cabeza, te deja una huella difícil de repetir, de relatar.
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