miércoles, agosto 03, 2016
Tres propuestas para mejorar la feria de Azpeitia ( y una nota al margen)
- Los toros deben entrar dos veces como mínimo al caballo. Así lo está demandando gran parte de la afición. Los organizadores , el presidente, deben informar a los toreros y cuadrillas que se exigirá en todo caso esa segunda entrada al caballo antes de cambiar el tercio.
-Es incomprensible, salvo el día de la corrida de Ana Romero en que llovió a mares, que se mutile el tercio de banderillas cambiando el tercio cuando solo se ha banderilleado dos veces al toro.
- Es necesario agilizar la venta de entradas en las horas previas al festejo. Las colas que se organizan en taquillas antes del festejo son desesperantes"
Ya estamos descontando los dias que nos restan para la próxima feria de Azpeitia. Un lujo.
Nota: Tal y como repetimos todos los años, la mejor promoción que se puede hacer de la fiesta entre los jóvenes es la que se hace en Azpeitia dejando a la "chavalería" entrar gratis a la plaza. ¡Qué cunda el ejemplo!!!
martes, agosto 02, 2016
Sobre la corrida de Pedraza de Yeltes en Azpeitia y la torera actuación de Curro Díaz
DOS DE LOS SEIS toros de Pedraza de Yeltes tuvieron buen trato. Fueron dos de los tres colorados del envío. Un segundo, Sombreto, más estrecho y alto que los demás, ligeramente acaballado, en el tipo propio y más fiable de la ganadería; y un sexto, Huracán, de cuerna cubeta –anchas sienes pero abrochadas, como una bandeja- y armónico remate. Los dos lucían blancas palas, blancos pitones. El uno cobró un serio primer puyazo al relance pero se salió suelto a querencia; el otro se arrancó en arreón y apretó muy en serio, aparatosamente.
No hubo toro que no se empleara en el caballo. En ese punto, este sexto fue el de mejor estilo. La gente está en Azpeitia por que los toros tomen dos puyazos y no uno solo, y esa prueba pasaron esos dos toros colorados de pinta idéntica y parecido fondo pero distintas formas. El sexto fue particularmente lustroso. El segundo, algo badanudo. Del segundo puyazo, casi testimonial, salió el sexto embistiendo, pero enterró pitones. Eso fue anuncio de que iba a descolgar y humillar. Señal inequívoca. El segundo hizo fu al caballo cuando lo pusieron de largo para la segunda vara. Los dos toros acusaron querencias definidas. El segundo, a la puerta de arrastre; el sexto, a las tablas opuestas, donde se estuvo, pero sin atrincherarse ni defenderse.
Con el segundo firmó Curro Díaz una preciosa faena de orfebre. En la contraquerencia. En los medios, donde fue todo, salvo una apertura de siete muletazos de tanteo que fueron ejemplo de toreo de compás. Una suerte menor convertida en dibujo caro. Los siete muletazos de lazo, de tablas hasta el platillo, se celebraron con ruido. Del lazo salió el toro entregado. Tres tandas en los medios de encaje impecable, toreo hacia dentro y templado, y bien rematado. El de pecho de broche en cada una de esas tres tandas. La tercera, de traerse enganchado el toro por delante, casi despatarrado Curro, a placer, tocado de la inspiración a pesar de ser faena del repertorio clasicista. El llamado “toreo eterno” en un exceso verbal.
Las improvisaciones y recursos –las trincheras y trincherillas, los recortes, un cambio de mano- fueron salsa de ese cuerpo mayor de toreo de rancio desmayo. Estaba pendiente una tanda con la zurda. Tardó en llegar pero llegó, sin el brillo del toreo en redondo. Pero no sin su propio genio. Para entonces el toro empezó a acusar su querencia original. Y se acabó soltando. Costó cuadrar y pasar en terrenos del toro: un pinchazo, una estocada delantera y ladeada, dos descabellos.
Barquerito - aquí la crónica completa -
Foto: André Viard, Tierras Taurinas
lunes, agosto 01, 2016
Sobre la corrida de Cuadri en Azpeitia (y nota sobre Sergio Serrano)
LA CORRIDA DE CUADRI fue monumental. No se esperaba menos pero tampoco tanto. Solo por setenta y cinco kilos no llegó a alcanzarse el promedio temible de los 600, la frontera del miedo. No fue corrida particularmente ofensiva, porque en casa de los Cuadri no se dan ni el toro cornalón ni el descarado tampoco. Abundan los gachos, los acapachados, los acucharados. No se mide el toro de Cuadri precisamente por la cara sino por el cuajo: los pechos, las culatas, las panzas ventrudas. Los quilates no tanto como los kilos.
Incluso en el caso de esta corrida de Azpeitia, que vino un año más con su vitola de guinda y emblema de una feria torista. La seriedad de conducta fue común a los seis toros del envío. Cada uno de ellos, con su particular sello, pues, pese a ser ganadería corta, la de Cuadri es, además, vacada abierta de sementales y líneas. Líneas comunes y reconocibles. No hay toro más hondo en el campo español que el de Cuadri. (...). Toros largos, anchos, tridimensimales. Aparecieron como locomotoras. La pinta negra zaina tan definitoria. Los bufidos brutales al tomar engaño. Sus embestidas densísimas y, por eso, singulares. Un toro turbulento en los ataques. Pero muy temible al tardear, esperar o probar.
Barquerito - Aquí la crónica completa -
Fotos: André Viard
Nota: Gran tarde de Paulita, pero eso ya lo habrán leído ustedes por ahi. Quiero destacar lo que escribe Barquerito sobre la actuación de Sergio Serrano:
El tercero fue el hueso más amargo de la corrida: mirón, revoltoso, reservón, de sentido, de pegar tornillazos. Estuvo valentísimo Sergio Serrano, que hizo pasar miedo a la gente. (...). El sexto, el que pasó los 600 kilos de sobra, descomunal, un pitón tronchado, se dejó media vida en el caballo, tres puyazos –el tercero, sin voluntad de serlo- y tuvo en la multa estilo probón de toro agarrado al piso. Otra exhibición de valor sin cuento ni trampa ni cartón de Sergio Serrano, que se dejaba ver, se cruzaba y ofrecía, y hasta le bajó la mano al toro en dos tandas de poder. No entró la espada.
Sobre la corrida de Ana Romero en Azpeitia (y nota sobre Borja Jiménez)
Brava, seria, hermosa y bella la corrida de Ana Romero. Es regla casi exacta que los toros de sangre santacoloma embistan con particular son los días de viento norte en el Golfo de Vizcaya y el Cantábrico oriental. No sería solo eso. Fue corrida de variadas hechuras. De gran hondura un cuarto espectacular, enlotado con un primero de menos cuajo que los demás. Tanto el soberbio cuarto como el lindo primero galoparon de salida. Lo hicieron también segundo y tercero. No tanto los dos últimos, que fueron los más castigados en el caballo. Un solo puyazo, pero puyazo interminable, en zona blanda y de hacer muchísima sangre, sangre que se empapaba en los charcos.
Los seis toros pelearon en el caballo con diferente entrega. Cobraron los seis. Muy certeros los dos picadores de la cuadrilla de Juan Bautista, Paco María y Puchano. En banderillas apretaron todos los toros sin excepción. Las dimensiones reducidas del ruedo de Azpeitia acentuaron ese detalle. El suelo enfangado fue para los banderilleros trampa de alto riesgo.
En la muleta se movieron con fijeza y motor, sin desmayo, los seis toros.
Barquerito - Aquí la crónica completa-
Foto: Aplausos
Nota: Añado lo que escribe Barquerito sobre la actuación de Borja Jiménez :
"Fueron conmovedoras la entrega y la entereza de Borja Jiménez. No solo por tener que torear en el momento más duro de la tempestad, y a un tercer toro que en la distancia se daba pero en corto no tanto. También por lo mucho que arriesgó y la cantidad de recursos que halló para plantarle al sexto muy serio combate. Faena de emoción y resolución. No tanto de calidades. Pero no se trataba de eso. No les vio la muerte a ninguno de los toros. Espada mal afilada, la suerte solo a medias."
domingo, julio 31, 2016
"Madroñito" , de Adolfo Martín , indultado en Santander
Aplausos
Clarito Madroñito. Chato, guapo, asaltillado, bajo, cortito, la testuz rizada, limpia la mirada. No paró de humillardesde el minuto uno. Ni de embestir. Surcos en la arena oscura. Dos puyazos en serio. Un poquito de espera en banderillas por el izquierdo. ¡Pero cómo fue por el izquierdo! Y por el derecho también.
El Cid lo bordó. De verdad. Como si hubiera que recalcarlo para creérselo. Un pelín acelerado en las primeras tandas diestras como único matiz. Perdón porque no valdría la pena ni ponerlo. Cuando sonó la hora de la zurda, una serie redujo el tiempo. Cuatro naturales descomunales. Bárbaros. De aquí a la eternidad. Un túnel dimensional con El Cid de aquella noche santanderina mano a mano conCésar Rincón en 2005. Acodado, roto, lento. El afarolado y el de pecho. Cuanto más abajo,Madroñito más profundizaba en su embestida. Y Manuel Jesús también. Intercaló las manos. Floreó las rondas. Se recreó en adornos encadenados. Cuando se dobló con una hondura cierta, genuflexo y tremendamente torero, El Cid sonrió. No se sabe a quién guiñó la sonrisa. Puede que al destino o a la idea de seguir toreando. Tampoco se sabe si fue antes o inmediatamente después de que alguien gritase "¡no lo mates!". Ni tan siquiera queda el recuerdo de si El Cid de Salteras se había perfilado con la espada. La cuestión es que continuó la faena, y Madroñito no paraba de embestir.
Vicente Zabala en El Mundo
Fotos: Aplausos
viernes, julio 29, 2016
Sobre López Chavez
Me vuelven a destacar su labor como director de lidia en Orthez ante la dura corrida de Hoyo de la Gitana.
Domingo es un torero que seguro que aún tiene mucho que decir,
Nosotros le veremos el próximo dia 15 de agosto en Málaga ante toros de Pablo Romero ( por cierto, aquí podéis ver lo toros reseñados para esa tarde )
Fotos: Laure Crespy para Pureza y emoción
jueves, julio 28, 2016
Lo que Matilla organiza en el Coliseo Balear
Estas imágenes corresponden a los animales de Olga Jiménez, es decir Matilla, que hoy se lidiarán en el Coliseo Balear.
Las imágenes hablan por si solas.
Nota: Los diestros que harán el paseillo, para oprobio de su profesión, son Padilla, Fran Rivera y el Fandi.
Vía: Vadebarus.com
miércoles, julio 27, 2016
Descanse en paz
Les
dejo con estas lineas de Chapu Apaolaza escritas en el Diario Sur en
noviembre del 2014 :
Canito
es anciano, menudo, recio y lleva en la boca una lengua de demonio
con la que jura y dice inmundicias aleatorias y bellísimas. Desde
hace 75 primaveras se mueve armado de una cámara de fotos, con su
metro cincuenta y ocho de altura asomando la gorrilla por las tablas
como una tortuga pequeña y blanca que habita los callejones de las
plazas de toros. Don Francisco Cano Lorenza, 101 años, superviviente
a un siglo de tauromaquia, todavía tiene en los ojos el hambre que
le hizo boxeador y después torero y después fotógrafo. Lo ha
retratado todo desde que se empotrara en la cuadrilla de Luis Miguel
Dominguín y bailara sobre las llamas del fuego del pecado, en
Chicote o en América, cuando Manolete perdía los alamares con Lupe
Sino y Arruza saltaba las tapias de los chalés de las señoras.
Ava Gardner, en lugar de Cano, le llamaba ‘coño’, y eso es ya más medalla que la Gran Cruz al Mérito Naval. En su mundo, la vida se jugaba cada tarde. Después, las recepciones se llenaban de indignados por el escándalo; arriba, los corchos del champagne marcaban los techos de las suites de los toreros. A la amanecida, impregnado de una grandeza fluorescente que aún le acompaña, volvía Canito a su pensión y a su santa.
Sigue trabajando. En el asa de su cámara hay más verdad que en algunas ferias de agosto. Hasta ayer conducía a 200 y aún sublima la vida en una siesta de coche, un vaso de Las Campanas (lo bebía con Hemingway), una paella blasfema, una falda y una cacha al aire. Homenajeado contra pronóstico con el Premio Nacional de Tauromaquia (merecía el de Fotografía), forma parte de esa legión de tipos insólitos forjados en los rincones fecundos de la fiesta de los toros. En ese escenario infinito que algunos de ustedes desprecian como ‘la España de pandereta’, perdieron y brillaron como antihéroes de cómic, reales como un dolor de muelas. Yo en algún momento de mi vida quise ser cada uno de ellos. Ahora se apagan poco a poco, asediados por lo ‘cool’, las biografías de Steve Jobs, un positivismo pegajoso de lunes y cierto ‘pensiero debole’ mal entendido que adora todo menos lo propio. La belleza hoy es una fotillo de un atardecer coloreado en un muro de Facebook y la verdad, una cita de Coelho. Qué mierda, Canito.
Ava Gardner, en lugar de Cano, le llamaba ‘coño’, y eso es ya más medalla que la Gran Cruz al Mérito Naval. En su mundo, la vida se jugaba cada tarde. Después, las recepciones se llenaban de indignados por el escándalo; arriba, los corchos del champagne marcaban los techos de las suites de los toreros. A la amanecida, impregnado de una grandeza fluorescente que aún le acompaña, volvía Canito a su pensión y a su santa.
Sigue trabajando. En el asa de su cámara hay más verdad que en algunas ferias de agosto. Hasta ayer conducía a 200 y aún sublima la vida en una siesta de coche, un vaso de Las Campanas (lo bebía con Hemingway), una paella blasfema, una falda y una cacha al aire. Homenajeado contra pronóstico con el Premio Nacional de Tauromaquia (merecía el de Fotografía), forma parte de esa legión de tipos insólitos forjados en los rincones fecundos de la fiesta de los toros. En ese escenario infinito que algunos de ustedes desprecian como ‘la España de pandereta’, perdieron y brillaron como antihéroes de cómic, reales como un dolor de muelas. Yo en algún momento de mi vida quise ser cada uno de ellos. Ahora se apagan poco a poco, asediados por lo ‘cool’, las biografías de Steve Jobs, un positivismo pegajoso de lunes y cierto ‘pensiero debole’ mal entendido que adora todo menos lo propio. La belleza hoy es una fotillo de un atardecer coloreado en un muro de Facebook y la verdad, una cita de Coelho. Qué mierda, Canito.
martes, julio 26, 2016
Emilio de Justo con la dura corrida de Hoyo de la Gitana en Orthez
Las fotos son de ArseyAzpi, Por las Rutas del toro, quienes también reseñan las extraordinarias lidias de López Chaves y dos tandas suyas por la izquierda. Alberto Aguilar, como indican, no tuvo suerte.
Nota: En Pureza y emoción podéis ver el reportaje fotgráfico de Laure Crespy sobre el festejo
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