Los hermanos Lozano han mandado hoy a las Ventas una moruchada, y van tres seguidas, a saber: Miércoles Fuente Ymbro, jueves Puerto de San Lorenzo y viernes Alcurrucén. ¿Habrá una cuarta el domingo que viene la de las Ramblas?
Los toros de Alcurrucén no eran aptos para la lidia, su mansedumbre descastada, su falta de fuerza y su comportamiento no son ni remotamente los exigibles a un toro bravo.
Hoy han hecho el paseíllo dos toreros de campanillas: El Juli y Castella, y habrán sido ellos a buen seguro quienes hayan elegido esta ganadería e incluso habrán enviado veedores para elegir a los morlacos. Fracaso total en la elección, se busca un toro fácil de torear para lograr el lucimiento y se consigue uno imposible que nos conduce al fracaso, o se trata de cumplir el trámite, cobrar y marcharnos de rositas?
Así pues nos hemos encontrado con figuras del toreo enfrentándose a borregos intoreables.
En semejante encerrona se ha visto involucrado José Garrido que confirmaba alternativa.
Muy valiente Garrido ha brindado el primer toro al público y se ha plantado de rodillas en el centro del ruedo, ha citado al toro y le ha dado una serie de redondos de buena factura todos de rodillas y templando bien.
Ha generado vanas esperanzas ya que en pocos minutos se han desvanecido, ahí se ha acabado la corrida, poco después Garrido ha caído en la arena y estaba a merced del toro, pero Lancero que así se llamaba, en lugar de empitonarle se ha limitado a empujarlo con el morro dejando clara su condición de animal de compañía y salvando a Garrido de una cornada, lo cual nos alegra.
No se ha vuelto a ver en toda la tarde nada del más mínimo interés, ni un par de banderillas ni un pase ni un puyazo. Ha sido un espectáculo bochornoso y aburridísimo.
Con borregos es imposible torear, así El Juli se ha llevado una importante bronca al término del segundo después de fracasar rotundamente en el intento de faena y de liarla con el descabello. Lamentable. Al cuarto no ha querido ni verle, seguramente molesto por la pitada anterior, se ha limitado a recortarle el viaje desde el primer muletazo hasta que ha conseguido que el toro no tomase el engaño por ninguno de los dos pitones y ha entrado a matar. Así descarga su responsabilidad alegando que el toro no valía. Y la verdad es que él se ha encargado de tapar cualquier posibilidad que hubiera habido de torear en condiciones a ese toro.
Castella en el tercero ha debido dar mil quinientos o dos mil pases, pero todos malos. Cuanto más pitos oía más toreaba, ha sonado el primer aviso y seguía toreando en un claro desprecio por la opinión del respetable. Ha estado sin ganas, apático total toda la tarde, como si no fueran a pagarle.
Garrido con el sexto ha vuelto a mostrar valentía sin conseguir lograr ningún lucimiento.
Hemos pasado del Poncismo de ayer al Julipismo de hoy, hemos visto a la terna muy integrada en el toreo moderno que como decíamos ayer estableció Ponce y que ha conseguido muchos imitadores para desgracia de la tauromaquia, pero es sabido que las imitaciones suelen ser peores que el original. Ha sido pues hoy mucho peor que ayer y lamentablemente será peor en el futuro que ya se atisba en algunos toreros recientes.
Y la causa está bien clara: la búsqueda del toro bombón que viene sometido de fábrica para realizar un toreo cómodo, de alivio, bonito pero carente de hondura, de dominio y de enjundia.
Jandro
viernes 20 de mayo de 2016