martes, abril 07, 2015

Sobre la novillada de Baltasar Ibán en Mugron

Muy buena entrada, casi lleno. Novillos de Baltasar Ibán. Tres colorados que podían ser procedencia del cruce con Pedraza de Yeltes.
Encastados y bravucones. El segundo bravo en varas, peor en la muleta , no humillaba y salía con la cara por arriba.Injustamente premiado con la vuelta al ruedo. El tercero un barrabás. Muy complicado. El mejor el sexto. Noble pero soso y a menos.
Los novilleros hicieron lo que pudieron para el poco bagaje que tenian. Alejandro Marcos pudo demostrar su clase en algunos momentos.
Louis Husson, cortó la unica oreja al quinto y Pablo Aguado tuvo al peor y al mejor, de matar bien al sexto, quizás toca pelo.

Vía:@torosgipuzkoa 

Encastadísima novillada de Baltasar Ibán hoy en Mugron, 17 puyazos y 4 batacazos. Vuelta al 2ndo "Peletero"
Vía: Florent Moreau
Foto Inferior: Louis Husson - vía aplausos-


lunes, abril 06, 2015

La segunda parte de ‘Ocho apellidos vascos’ se rodará en primavera

Todo consiste en saber qué somos por dentro. Ahí hay un consenso de sangre en la que todos llevamos la Tauromaquia. Todos. Los de los toros de la calle, los de la sombra, los del sol, de ciudad y/o de los pueblos. La cuestión está en que somos por fuera. No como pregunta, sino como afirmación: el público de toros se muestra por fuera, decide ser de sol y ejercer de ello, decide ser de sombra y hacerse frontera con el sol, comportarse como partícipe del toro popular y no de de los demás toros. Decide, para resumir en falsos términos: que es del toro 'torista' y no del toro 'torerista' en un cainismo absurdo.

Lo del Domingo de Resurreción en Málaga no supuso la conclusión de la muerte sin puntilla del 'torerismo sin toro'. Nadie mata lo que no existe ni se muere lo que no es vivo. De la misma forma, una corrida mala del 'otro palo' no mata nada. Porque el otro palo, el toro 'torista', jamás ha existido. Son dos invenciones. Dos falacias, dos estratagemas, dos espejismos, dos sombras que extorsionan el cuerpo real que somos por dentro. Esta diferencia inexistente es el uso demagogo de aquello tan español que afirma que, para que uno tenga éxito, o para que exista, ha de suceder que el otro no exista o que fracase. 
 
España es así, y en el toreo se muestra: el éxito no es el talento de uno sino el fracaso del otro. Siendo más sencillo, más justo y hasta más rentable la suma de palos distintos, de ideas distintas, de sensibilidades distintas, hemos elegido la opción más aberrante: la de empujar al otro para estar yo. Cuando hay espacio para todos. Es tan cierto que el Domingo de Resurreción en Málaga, se dieron connotaciones del guión hispano bíblico de cómo, siempre que el hombre deja de serlo para ser macho, siempre que la mujer ejerce de hembra, siempre que el aficionado deja de serlo para ser partidario, una corrida es un conjunto de perversiones.

De los públicos, la mayoría desconocedores de la ganadería a lidiar en la plaza. Unos venidos de sus chalets, la gran mayoría, en un proceso de venta de entradas al revés de la actual: primero se cuelga el cartel de no hay billetes y luego nos sentamos cómoditos en los asientos que no viene nadie. Otros de los clubes y peñas más rancias, el palmerismo 'culto', de todas partes. Muchos compraron la entrada para pasar factura a la fiesta del Toro íntegro con Casta y Trapío, y de encastes diferentes, al toro de los aficionados. Unos desde la sensibilidad muerta de la plasticidad de figuras de la fiesta sin toro de ahora. Otros con afán revanchista sin esconder. Los dos fueron al ver un espejismo: lo que ellos iban a ver no existe.
Al finalizar la corrida, unos, los de la nostalgia, habían guardado unos gramos de aliento. Una orejita tras dos avisos. Los otros sacaron la ira del fracaso, No del fracaso de Morante,Manzanares, Juli, Daniel Ruiz y Borja Domecq, sino de 'su fracaso'. Que no fue otra cosa que no haber podido evidenciar que la fiesta de los toros se puede sin toro.  No existe un único toro,una única verdad,una única fiesta, una única palabra, una verdad única, una fe y ninguna más, una religión sobre las otras. Confunde modernidad con decadencia, porque sin toro nada tiene importancia, y en sus escritos dejan patente que confunden sensibilidad con sensiblería, justicia con venganza y que tras sus constantes defensas de la generosidad con los actuantes se esconde un odio eterno a quienes desean y quieren que las corridas de toros sean con toros de diversas procedencias, bien presentados y seleccionados por su casta y bravura, y no por su manejabilidad de presencia y comportamiento. No llegan a comprender que el domingo de Ramos en Madrid, sin abono ni figuras los tendidos estuvieran llenos.
 
Los que creen que cuatro autodenominadas figuras son tan necesarios para no ver cemento en el toreo, como que el toreo, para ser de futuro, cumpla ochos requisitos: justos de fuerza, casta y presentación; que lo los lidien las figuras; sospechoso de pitones; que se simule la suerte de varas; rapidito con las banderillas; que no aprenda aunque se le hagan las cosas mal o que no muestre peligro porque eso es pecado en un toro artista; que no de emoción ni en el 'ay' y ni en el 'ole', y qye tenga sangre pura Domecq o similar. 

Con esos ocho apellidos, hay figuras. Pero quizá no haya futuro.

 

Excelentes muletazos de Eugenio de Mora en Las Ventas

En su segundo Eugenio de Mora construye una faena. Construye una faena a más a medida que él mismo se va convenciendo de las condiciones del toro y, ¿por qué no?, de sus propias posibilidades. En una impecable serie en la que remata atrás, se queda colocado, echa la muleta adelante se trae al toro muy sometido y templado y finaliza con el imprescindible pase de pecho, serie breve como deben ser cuando se torea con la verdad, la Plaza se ha estremecido en esos oles profundos que subrayan el toreo bueno y a partir de ahí Eugenio de Mora ha ido construyendo su faena, dando tiempos al toro, buscando la distancia del animal sin agobiarlo y sacando muletazos de una enorme hondura y verdad, gustándose en los adornos y trazando pases de pecho de cartel de toros, de cuando en los carteles ponían a toreros toreando. El toro demanda la muerte y el torero marcha a por la espada -qué bien le habría venido llevar la de verdad y no ese deplorable simulacro- y en ese lapso y lo que tarda en igualar al toro pierde el triunfo grande, que lo habría sido si al remate de la serie postrera se hubiese perfilado y hubiese tumbado al toro. En cualquier caso una magnífica faena del moracho, que si sigue así va en camino de convertirse en uno de esos toreros que encajan bien con los aficionados de Madrid.

José Ramón Márquez - Aquí la crónica -


La faena creció en tres series al natural importantes, con los muletazos justos, pero la figura asentada, relajada y corriendo bien la mano. Dos tandas sobre la diestra profundas metieron de lleno al público en una labor muy jaleada y que estuvo presidida por el clasicismo, la ligazón y el temple. Mató de estocada desprendida y paseó una oreja. Faena de gran nota 

Iñigo Crespo en Aplausos


“Qué natural Eugenio” gritaban del 8. “Así, así desmayado” desde el bajo del 7. Madrid contenta, Madrid rugiendo cuando el de Toledo desmayaba la figura y templaba con un sabor distinto y puro al domecq. Grande faena y grande la oreja que cortaría, de unánime petición, de las que pesan y valen contratos.

Borja Gonzáez en Pureza y emoción

Foto: las Ventas

Nota: También quiero destacar del festejo la buena estocada de Pepe Moral al 2º y la buena brega de "Jarocho"

Nota II: Corrida de desigual presentación, bien armada , floja .

Sobre la "juampedrada" de ayer en Sevilla ( UTAA-Sevilla)


FIESTA EN LOS TOROS, PERO SIN TOROS

Ingredientes para entender este título: un presidente la mar de solvente, para otros menesteres claro, acreditado universitariamente. Un veterinario la mar de profesional que aprueba en el reconocimiento ocho presuntos toros, todos anovillados, algunos sin cara y que permite en el ruedo animalejos de Juan Pedro tullidos para su lidia. Una empresa que para salvar los muebles de sus fracasos monta mimbres para que el triunfalismo y la mediocridad imperen en la plaza de Sevilla y por último unos profesionales que se prestan a convertir la tauromaquia actual en algo difícil de entender pero fácil de hacer para ellos.
Esto es posible cuando se contrata de lo malo lo peor de la cabaña brava actual que son los “juanpedros”. Ganadería generadora del medio toro al que han cercenado su fuerza, casta y raza hasta convertirlos en algo parecido a otras especies bobinas, ovinas e incluso gallináceas.
Si a estos ingredientes añadimos unas notas musicales que surcan los aires maestrantes cuando menos se merece el diestro actuante, tenemos una Fiesta amable y triunfal asemejada al toreo de salón o a una simple capea de pueblo.
Espartaco fue merecedor de un homenaje a toda su trayectoria de pundonor, entrega y sacrificio y aunque no acreditando méritos suficientes para conseguir dos orejas, si es cierto que como colofón de su carrera nos gustó verlo salir a hombros de sus compañeros por la Puerta del Principe.
De Manzanares decir que su tauromaquia basada en la estética y en ese toreo desviado, pero dominador que gusta del público, poco pudo hacer en su atribulado y flojo primer presunto toro. En el segundo desarrolló lo que en él es habitual y perdió su amable oreja de esta tarde al fallar con el descabello.
Borja Jiménez recibió alternativa de manos de Espartaco. En su primero, flojo, desrazado y medio tullido nada pudo hacer, pero en el anovillado sexto realizó los mejor de la tarde tanto en capote, galleando para llevarlo al caballo y en las dos tandas que le permitió su medio muerto novillejo. Derrochó temple, entrega y colocación. Oreja más que generosa.
Una vez más destacar negativamente la ausencia de suerte de varas. Toda la tarde una pantomima simulada.
Destacar positivamente a Curro Javier y Juan Manuel Raya en lidia y banderillas.

UTAA- Sevilla

Foto: Arjona para Aplausos



domingo, abril 05, 2015

Sobre la corrida de Prieto de la Cal en Hellín


Vuelta al ruedo al 6º de de Prieto de la Cal. Toros como lo fueron toda la vida de Dios: imprevisibles, problemáticos e indómitos. Muy buen espectáculo el brindado por Rafaelillo, Javier Castaño y los toros veragüeños, siempre manteniendo el interés.

(...)
 Prieto de la Cal ofreció una notable corrida de toros, y digo bien, toros en su pleno sentido de la expresión, nada que ver con el bicho semimoviente que va y viene teledirigido, de carril, previsible y monótono. Toros en toda su dimensión, salvo la presencia que es propia de una plaza de tercera, pero de variada gama; unos bravos y otros más mansos, unos blandos y otros más poderosos, unos humilladores y otros con un látigo en el cuello, unos nobles y otros con muchísimo sentido. Toros para obligar a los matadores a desplegar todo su catálogo de conocimientos sobre terrenos, distancias y querencias. Toros que no regalan embestidas tontamente si no es cambio de generosa entrega y pulso medido. Toros que obligan a las cuadrillas a lidias precisas y exactas para que desarrollar todas sus virtudes y limar sus asperezas. Toros que no conceden al público el gusto de despenar kilos y kilos de pipas. Ni siquiera de parpadear más de la cuenta. Toros que salían por toriles queriéndose comer al mundo, que remataban con toda su alma contra los burladeros sin que les asomara una mínima astilla (bendita naturaleza y malditas escayolas) y morían con la boca cerrada. Toros que imponían la ley de los quince muletazos y la estocada, en las antípodas del toro que permite pegarse cien pases sin enterarse de la película y de las faenas inacabables que sólo conllevan el sopor más absoluto
(...)
Muy buen espectáculo el brindado por Rafaelillo, Javier Castaño y los garlopos de Prieto de la Cal en Hellín, variado como en botica y siempre manteniendo el interés. ¡Vivan las tardes de Toros que no se ciñen a un guión preestablecido!

Pepe Morata en Pureza y emoción -Aquí la crónica completa -

Vuelta al ruedo a un novillo de Rehuelga, "Jirilguito", en Arles

Foto: Isabel Dupín para Aplausos

Trincherazo de Frascuelo

Foto: André Viard
Nota: Foto tomada en Arles