miércoles, junio 04, 2014

Sobre la actuación de Diego Urdiales ante el 5º toro de Adolfo


El otro noble de la tarde le tocó en quinto lugar a Diego Urdiales, pero al toro le faltó el empuje necesario para cerrar una faena de éxito. Tuvieron sabor los primeros apuntes con ambas manos y, especialmente, el toreo de frente, —dos tandas por la izquierda y otra por derecha— que llegaron a los tendidos con menos clamor del esperado por la falta de ligazón que el animal no propició. Sobraron la ovación al toro en el arrastre y la división de opiniones al torero, que tuvo detalles de enorme calidad. 
Antonio Lorca - "La hondura de Perera, en la cumbre" -

Ojo cuando un tío demuestra esa apostura frente a la incertidumbre del toro que no rompe, y pese a todo el hombre quiere ponerlo todo. El pecho por delante, ni media mueca o exageración. Ojo... Urdiales tuvo que esperar al quinto. A ése le pegó cinco o seis de autentica locura. Metido el toreo en sí mismo, vertical, el trazo limpio y sobre todo lleno de sentimiento. 


Andrés Verdeguer - Diego Urdiales al natural -


Nota: Aquello parecía que iba a "reventar", pero  el toro hacía imposible la ligazón, los pases iban surgiendo de uno en uno y así es muy dificil encontrar la rotundidad que exige el triunfo. Mientras hablábamos de ello al final de la faena nos vimos sorprendidos por una  más que injustificada  división de opiniones. - Bueno, veo que hay opiniones para todos los gustos-:


Nota Añadida: Contrarresto estas opiniones con la de Paz Domingo. El debate está abierto:
Salió el quinto, aún mejor que el cuarto. Y Diego Urdiales ni se enteró. Qué lástima para ambos porque mientras el primero lo pedía a mugidos, el segundo, es decir, el diestro no se confió, no puso trapo, no se colocó certero, no quiso percatarse, no pudo afirmar lo que muchos creen ver en su toreo y sacó dos naturales de pura casualidad. El público al unísono le pedía confianza a gritos. Mientras, el maestro seguía su particular interpretación de la tauromaquia del esfuerzo en la que se descolocaba tras cada pase suelto y se desorientaba empeñado en parar la trayectoria natural del animal.
Nota Añadida II: Nos escribe Juansintierra:
Descontando posibles efectos secundarios de una cornada relativamente reciente sobre el ánimo del gran Urdiales, hay que reconocer que ayer no tuvo su día. Tardó una eternidad en ver el buen pitón izquierdo del toro. Como en sus soso primero, cuando se dio cuenta, ya llevaba media hora toreándole por el otro pitón y terminaron dándole un aviso. Y ya en los naturales en el estilo del gran Manolo Vázquez el corazón no le daba para terminado el muletazo, dar el pasito "palante" para provocar la arrancada y cinseguir la ligazón. Se conformó con dar buenos naturales, algunos excelsos, pero de uno en uno. Una pena. El corazón tiene razones que la razón no comprende.JUANSINTIERRA

martes, junio 03, 2014

¿Cómo pudo llegar Guillermo Rosales a "picar" ese 6º toro de Cuadri?


Es necesario comentar y sin rodeos, acerca de la actuación ayer en Las Ventas, del picador de toros Santiago Guillermo Rosales, pues es muy significativa como ejemplo del estado profesional y artístico de la fiesta de toros.

El hecho de que el matador de toros José Carlos Venegas se vea en la tesitura de contratar como picador a este señor el día de su confirmación de alternativa, en plena feria de San Isidro y probablemente en la tarde más importante de su futuro sólo puede tener una explicación: la devolución de favores. Estamos hartos de ver como matadores del circuito de Venegas se ven tentados de torear en pésimas condiciones económicas, sin respeto alguno a su profesión ni al traje que visten, por el simple hecho de ir buscando una “oportunidad” como la que ayer tuvo el jienense y cuentan con la complicidad de picadores y banderilleros que acceden a torear en estas mismas penosas condiciones cuando si tuvieran que ser contratados por su capacitación profesional no pisarían una plaza de toros.

Pero qué sucede, pues que esos favores se pagan y se pagan con creces y a veces con la sangre propia, Venegas lo ha pagado ya. Por verse obligado a devolver favores pudo ser herido gravemente por un toro que se había quedado sin picar, crudo, y lo peor aun si cabe, desperdiciando como hizo ayer una oportunidad de darle la vuelta a su carrera profesional, porque con ese mismo toro bien picado, esa violencia atemperada y esa transmisión podría haber obtenido un triunfo grande en Madrid, triunfo que no llegó porque jamás pudo domeñar a la fiera.

No hay excusas para la nefasta actuación de Rosales, cierto es que el caballo que le correspondió no es de los más fiables de la cuadra, pero otros piqueros lo han montado durante esta misma feria y las dificultades que presentaba el equino las suplían los profesionales con solvencia y capacidad.


Pero el que no tiene excusas es Juan Carlos Venegas por contratarlo. Él pagó los favores pero los espectadores también perdimos la oportunidad de ver la lidia de un toro en su esplendor.

Carlos Alonso

nota: en el programa lo anunciaban como Santiago Rosales, pero me dicen que es Guillermo
Nota: Por cierto, el otro picador de Venegas, Gabriel Mercado,  estaba a similar nivel, como escribe Paz Domingo: "perpetró un asesinato en forma de vara trasera, provocando una disección a lo vivo en el lomo con el tamaño de una cueva paleolítica de la que manaba como un surtidor y a borbotones la sangre del infortunado." 

José Carlos Venegas. El toreo es grandeza


- Cerró el encierro un manso que quedó crudo en varas y muy vivo y agresivo para la muleta, movía su pesado esqueleto con la agilidad de un gato. Con tendencia a defenderse geniudo en cuanto se sentía podido. Todo un "regalito". José Carlos Venegas, que confirmó hoy la alternativa, con el valor, la disposición y la ingenuidad del torero novel que quiere entrar en el circuito, se pasó al bicho por la bragueta en cada lance, bien colocado, sin trampa ni cartón, y además, con intención de quebrantar todas las embestidas y llevarlas en redondo, hacia dentro. Unas veces los muletazos salían trabados y otras más limpios, eso no importaba. El toro cantó el peligro desde el principio, enganchando al matador con saña al rematar una tanda, después todo lo que hizo y cómo lo hizo fue de un mérito extraordinario. La plaza estaba sobrecogida. Entró a matar con franqueza, dejando media estocada arriba. En otro momento, quizá hubieran aflorado los pañuelos, que menos que una vuelta al ruedo, pero el público tenía ganas de irse después de una tarde plomiza y Venegas recibió una ovación, poca cosa para tanto esfuerzo.

Vazqueño - "Cuadri a seguir en la lucha" -


Venegas, como un capa de Ciudad Rodrigo, ha puesto el corazón en el puño a la Plaza de Las Ventas dejando, a despecho de sus carencias, lo que falta cada día: pasión, voluntad de triunfo, verdad. Venegas ha vuelto a escribir en Las Ventas esta tarde, con su tosca escritura y a despecho de sus carencias, la vieja e inmortal sentencia: El toreo es grandeza. 


José Ramón Márquez - Vigesimotercera de Feria. Un lance de Marco Galán y la grandeza de un tal Venegas ante los "falsos" Cuadri


El toro tuvo más de bravucón que de bravo pero cortaba la respiración en cada embestida. La fiereza. Y aquí y entonces se destapó del todo Venegas.
La muleta a la izquierda sin cata previa, frente a la puerta de Madrid, tres muletazos de sublime desgarro, encaje soberbio. Una pausa menor, y otra vez al toro, que lo sorprendió, lo empaló, le pegó una paliza mayúscula y le partió una ceja como si le hubiera pegado un puñetazo o un navajazo. Se levantó viento, a Venegas se le volaba la pequeña muleta por encima de las rodillas. No importó. La mano baja, la muleta a la diestra y una tanda en redondos de arrestos conmovedores, pero de saber torear. La reacción de la gente fue volcánica, como siempre que se aparece inesperadamente un torero. Este mismo, que se estaba jugando el pellejo y lo sabía. Y eso se notaba.
El toro, engallado en banderillas, se apalancaba, tardaba como si calculara y, más que embestir, arreaba. Pero humillando. Y escarbando de cuando en cuando. A tumba abierta Venegas. Le aconsejaron abreviar y montar la espada. No lo convencieron. No se cansó el torero hasta no sentir al toro rendido. Fue tremendo el combate. Media estocada que casi tumba al toro. Dos descabellos. Un éxito rotundo. Ganas de volver a ver al torero, que es de Beas de Segura

Barquerito

El paso adelante de Venegas fue brutal. De primeras, dispuesto a torear. La tromba se le vino encima. La virulencia de la embestida, el poder del toro, la mano que se levanta, el viaje que gana y recorta el terreno: la voltereta fue de tremenda violencia. Por la corva, el ventilador, los gañafones. El torero en el suelo hecho un ovillo, a su lado otro ovillo era la muleta. El toro quedó con ésta. Menos mal.

El hombre se rehizo. Se levantó y fue a la cara del toro. La tensión se cortaba. Venegas retó a la fiera. Se jugó el tipo en busca del imposible: torear. Por la zurda, la muleta parecía hacerse cada vez más pequeña. La emoción fue auténtica, la actitud reveladora. Venía toda esa animalidad y Venegas todavía trataba de gustarse. Esas cosas que solo pueden suceder entre toros fieros y toreros machos y que conmueven las entrañas quien llega a sentirlo. Es la cuarta dimensión del toreo.


Andrés Verdeguer - aquí su crónica -
Foto: Juan Pelegrín para Las ventas

José Carlos Venegas, la dignidad de un Torero



La dignidad de un torero se consigue con gestos como el de esta tarde. Si no hay puerta grande, hay puerta de la enfermería, y eso uno de Beas, uno de Jaén, lo sabe. Era el sexto de Cuadri un manso pregonado en el caballo, tardo, con genio y derribó, mintiendo. Cabeceó el peto cuando lo vimos. Pero la impericia de los montados, y el caballo elegido, grande, ande o no ande, para parar las moles cuadris, lo dejaron crudo, por eso llegó a la muleta con violento genio. ¿Y acaso le importó a Venegas? No. Se echó la muleta a la izquierda, como los grandes toreros, entregándose, con firmeza, hasta que al salir de un muletazo se cae en la cara del toro, que lo ve, lo empala por la corva de la pierna derecha y le arrea una paliza de pronóstico reservado. ¿Y acaso le importó a Venegas? No. Volvió a coger la muleta con la izquierda, y volvió a plantarle cara a aquella fiera, pues ya no era toro, era felino, que entre muletazo y muletazo suelto, afilaba sus garras para arañar a traición la voluntad inquebrantable de un torerazo. Y el viento, y las tarascadas con desarme. Y otra vez al desorden del orden del torero valiente, del torero macho. Era la emoción. En Jaén, en Madrid y en España porque en esta feria no se había visto cosa igual. Media estocada, tres descabellos y al filo del último un aviso.


Foto: Juan Peñegrín para Las Ventas

lunes, junio 02, 2014

"Viendo la faena de Alberto Aguilar creí estar viendo a Luis Francisco Esplá" (Juansintierra)

A veces la memoria visual te juega malas pasadas. Viendo la faena de Alberto Aguilar creí estar viendo a Luis Francisco Esplá. Había en su faena un aromas de torería rancia. En su manera de manejar el capote, en su forma de irse o acercarse al toro. El parecido con el maestro Esplá sobrevolaba el ruedo en esa manera de acompasar el giro de la cintura con el giro del toro, con la muleta a media altura. Y es que Esplá y Aguilar no son toreros graves y profundos. Su aromático estilo está hecho de ligereza. Mas que torear, "revolotean" al rededor del toro. Son toreros sabios que saben lucir los toros y que hacen su toreo con brevedad y coherencia.

JUANSINTIERRA


Foto: Juan Pelgrín para Las Ventas

Sobre la faena de Alberto Aguilar al toro de Montealto

Alberto Aguilar compuso una faena preñada de gusto. El gusto impreso en cada detalle, por mínimo que resultase. En el ir al toro o el irse del él, en la forma de componer su menuda figura, siempre arriñonada y verticar, estacada en la arena las plantas; y el modo de correr la mano, sin tirones y de forma delicada. El gusto impreso de forma natural, naturalmente sostenido por el valor. La faena salió inventa. El toreo no fue mando ni sometimiento. El toreo fue un ejercicio de torería con la única de finalidad de escarbar en las escasas virtudes del toro, y lucirlas. La distancia, el respeto de los terrenos, el temple, la forma de aprovechar ambos pitones. El colofón de una estocada a ley reveló la grandeza de una faena merecedora de premio.

Andrés Verdeguer - Alberto Aguilar, un trofeo por formas, concepto y torería.

"Lirio" de la ganadería de Montealto

Picador: Francisco Javier Sánchez de la cuadrilla de Alberto Aguilar
Foto: Juan Migel Sánchez Vigil
Nota añadida: Escribe Vazqueño:
Llegó al cite del picador, se creció al sentir el hierro y empujó codicioso, romaneando y empotrando la cabalgadura en tablas. Allí afianzó los cuartos traseros mientras el picador castigaba, empujando derecho, con los riñones, echándose a los lomos a caballo y jinete. Se enceló ciego de furia con el penco, haciéndolo rodar, lanzando un haz de cornadas. Varios capotes trataban de distraerlo, los monos lo coleaban, otro tiraba del pitón con todas sus fuerzas. Nada, Lirio parecía una estatua de mármol, ciego, fijo en su presa. Pasaron un par de minutos, quizá tres. Salió de allí detrás de un capote, haciendo tomar el olivo a un peón. Caballo y picador hubieron de retirarse, maltrechos los dos, aquel con una soberana paliza y probablemente alguna cornada, este con un tremendo costalazo. Había que verlo nuevamente, desde la distancia, en la contraquerencia, pero Alberto Aguilar no movió el caballo reserva, nos hurtó la bravura de Lirio

domingo, junio 01, 2014

Hoy lunes se presenta en Las Ventas el libro "Dolores Aguirre, Palabra de Ganadera" de Eneko Andueza



El libro "es el homenaje a una forma de concebir la fiesta, un concepto, el de la ganadera Dolores Aguirre, en el que el toro prima sobre todas las cosas.

A través de este libro, que refleja su vida ganadera, se quiere rendir tributo a una mujer que supo enarbolar la bandera de la integridad, base fundamental de la autenticidad de un espectáculo en el que todo gira en torno al TORO.


PRESENTACIÓN EN MADRID:
Lunes, 2 de junio a las 12:30 h.
en la PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS - Sala Antonio Bienvenida-

Nota: El libro ya lo tiene a la venta Matías en el bajo del Tendido 2 de Las Ventas (junto al desolladero). 

Juan Aguirre " Conejo Chico"

Nota: "Conejo Chico" picó los tres toros de San Mateo que toreó Chicuelo en la plaza el Toreo de México aquel 25 de octubre de 1925.

Un puyazo