El otro noble de la tarde le tocó en quinto lugar a Diego Urdiales, pero al toro le faltó el empuje necesario para cerrar una faena de éxito. Tuvieron sabor los primeros apuntes con ambas manos y, especialmente, el toreo de frente, —dos tandas por la izquierda y otra por derecha— que llegaron a los tendidos con menos clamor del esperado por la falta de ligazón que el animal no propició. Sobraron la ovación al toro en el arrastre y la división de opiniones al torero, que tuvo detalles de enorme calidad.
Antonio Lorca - "La hondura de Perera, en la cumbre" -
Ojo cuando un tío demuestra esa apostura frente a la incertidumbre del toro que no rompe, y pese a todo el hombre quiere ponerlo todo. El pecho por delante, ni media mueca o exageración. Ojo... Urdiales tuvo que esperar al quinto. A ése le pegó cinco o seis de autentica locura. Metido el toreo en sí mismo, vertical, el trazo limpio y sobre todo lleno de sentimiento.
Andrés Verdeguer - Diego Urdiales al natural -
Nota: Aquello parecía que iba a "reventar", pero el toro hacía imposible la ligazón, los pases iban surgiendo de uno en uno y así es muy dificil encontrar la rotundidad que exige el triunfo. Mientras hablábamos de ello al final de la faena nos vimos sorprendidos por una más que injustificada división de opiniones. - Bueno, veo que hay opiniones para todos los gustos-:
Nota Añadida: Contrarresto estas opiniones con la de Paz Domingo. El debate está abierto:
Salió el quinto, aún mejor que el cuarto. Y Diego Urdiales ni se enteró. Qué lástima para ambos porque mientras el primero lo pedía a mugidos, el segundo, es decir, el diestro no se confió, no puso trapo, no se colocó certero, no quiso percatarse, no pudo afirmar lo que muchos creen ver en su toreo y sacó dos naturales de pura casualidad. El público al unísono le pedía confianza a gritos. Mientras, el maestro seguía su particular interpretación de la tauromaquia del esfuerzo en la que se descolocaba tras cada pase suelto y se desorientaba empeñado en parar la trayectoria natural del animal.
Nota Añadida II: Nos escribe Juansintierra:
Descontando
posibles efectos secundarios de una cornada relativamente reciente
sobre el ánimo del gran Urdiales, hay que reconocer que ayer no tuvo
su día. Tardó una eternidad en ver el buen pitón izquierdo del
toro. Como en sus soso primero, cuando se dio cuenta, ya llevaba
media hora toreándole por el otro pitón y terminaron dándole un
aviso. Y ya en los naturales en el estilo del gran Manolo Vázquez el
corazón no le daba para terminado el muletazo, dar el pasito
"palante" para provocar la arrancada y cinseguir la
ligazón. Se conformó con dar buenos naturales, algunos excelsos,
pero de uno en uno. Una pena. El corazón tiene razones que la razón
no comprende.JUANSINTIERRA












