
-"El Juli Puerta del Príncipe!!. Torerazo"
-"¿Q tal el Toro del Ventorrillo? El Juli es el toreo con mejor concepto"
-"Un lote que no le sobraban las fuerzas, pero con mucha clase. Toros de triunfo si se hacen las cosas bien. Juli por encima de ellos"
-"¿¿Clase?? Da recuerdos"
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El Juli se ha convertido en la figura más significativa de la etapa más oscura y tenebrosa de la tauromaquia. Máximo representante del antitoreo, ése en el que el toro es lo de menos y dónde importa más las formas que el fondo. Porque el Juli esta tarde ha hecho de todo menos torear. Parar, templar, cargar y mandar son los cuatro mandamientos del toreo de muleta. Para Julián, y por ende a sus numerosas fotocopias, los preceptos son otros: cuidar, descargar, alargar y ligar.
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-Sobre su primer toro:Y le tocó un toro guapo, noble y dulce como el almíbar que embestía con música celestial en el empuje(...) El toro seguía embistiendo con dulzura, ayuno, quizá, de fiereza y codicia, como prefieren las figuras de hoy
-el cuarto, otro toro noble y dulzón que viene a corroborar una tarde de gloria. Lo toreó El Juli maravillosamente a la verónica, se quedó sin picar porque no le acompañan las fuerzas
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A Julián le han bastado dos toros de diferente condición, como han tenido también sus compañeros de terna, para decir el toreo y abrir la Puerta del Príncipe (...) Julián está intratable en su capacidad creativa, dominadora, técnica y dichosa. En lo que llevamos de temporada su genio, su talento, su aptitud no han sido igualados por nadie; ninguno de sus diferentes compañeros de tarde o de tardes, han podido no ya hacerle la más mínima sombra, sino alcanzar aun la copa radiante del frondoso árbol de la gracia al que está encaramado. Un Juli, lo decíamos en Valencia, a un nivel de maestría capaz de situarlo en la línea de los toreros más dominadores y largos de la historia.
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Leo a Carlos Aguilar:
Ya está aquí el torito de las figuras: bobo, noble, con las fuerzas justas y la casta precisa para que se mantenga en pie. En frente, El Juli, torero en estado de gracia que desparramó por el coso del Baratillo toda la esencia de su tauromaquia moderna y ventajista.
¿Qué hay que echar la pata “pa´lante”? Él “pa´trás” ¿Qué hay que rematar atrás? Él, con el compás abierto hasta la exageración estira la envestida y traza una línea más recta que el AVE a Madrid, consiguiendo dejar al toro lo más lejos posible. Si a todo esto, le añadimos una técnica y un oficio indudable que le sirven para disfrazar las mentiras del toreo en verdades infinitas, ya tenemos como resultado la tarde de ayer.